sábado, 30 de abril de 2016

Sábado 4 junio 2016, Inmaculado Corazón de María, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El Corazón inmaculado de María

174. Al día siguiente de la solemnidad del sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia celebra la memoria del Corazón inmaculado de María. La contigüidad de las dos celebraciones es ya, en sí misma, un signo litúrgico de su estrecha relación: el mysterium del Corazón del Salvador se proyecta y refleja en el Corazón de la Madre que es también compañera y discípula. Así como la solemnidad del sagrado Corazón celebra los misterios salvíficos de Cristo de una manera sintética y refiriéndolos a su fuente – precisamente el Corazón -, la memoria del Corazón inmaculado de María es celebración resumida de la asociación "cordial" de la Madre a la obra salvadora del Hijo: de la Encarnación a la Muerte y Resurrección, y al don del Espíritu.
La devoción al Corazón inmaculado de María se ha difundido mucho, después de las apariciones de la Virgen en Fátima, en el 1917. A los veinticinco años de las mismas, en el 1942, Pío XII consagraba la Iglesia y el género humano al Corazón inmaculado de María, y en el 1944 la fiesta del Corazón inmaculado de María se extendió a toda la Iglesia.
Las expresiones de la piedad popular hacia el Corazón de María imitan, aunque salvando la infranqueable distancia entre el Hijo, verdadero Dios, y la Madre, sólo criatura, las del Corazón de Cristo: la consagración de cada uno de los fieles, de las familias, de las comunidades religiosas, de las naciones; la reparación, realizada sobre todo mediante la oración, la mortificación y las obras de misericordia; la práctica de los cinco primeros sábados de mes.
Por lo que refiere a la devoción de la comunión sacramental durante cinco primeros sábados consecutivos, valen las observaciones hechas a propósito de los nueve primeros viernes: eliminada toda valoración excesiva del signo temporal y situada correctamente la comunión en el contexto celebrativo de la Eucaristía, la práctica de piedad debe ser aprovechada como ocasión propicia para vivir intensamente, con una actitud inspirada en la Virgen, el Misterio pascual que se celebra en la Eucaristía.

CALENDARIO

4 SÁBADO. Hasta la hora nona:
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props. (cf. final del mes de junio), Pf. I SMV «en la veneración».
LECC.: vol. IV para la 1ª lectura y vol. V para el Evangelio.
- 2 Tim 4, 1-8. Cumple tu tarea de evangelizador. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el Señor me premiará con la corona merecida.
- Sal 70. R. Mi boca contará tu salvación.
- Evangelio: Lc 2, 41-51. Conservaba todo esto en su corazón.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 5 de junio, pág. 349.
CALENDARIOS: Claretianos, Congregación de los Sagrados Corazones y Misioneras del Corazón de María: Inmaculado Corazón de María (S). Franciscanas de los Sagrados Corazones: (F).
Agustinos: Beato Santiago de Viterbo, obispo (MO).
Hospitalarios de San Juan de Dios: San Carlos Luanga y compañeros mártires (MO-trasladada).
Burgos: San Íñigo, abad (ML).
Sevilla: San Juan Grande, religioso (ML).
Albacete: Aniversario de la muerte de Mons. Ireneo García Alonso, obispo, emérito (2012).

4 SÁBADO. Después de la hora nona:
DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del X Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María, la cual, conservando en él la memoria del cumplimiento de los misterios de la salvación en su Hijo, esperó ardientemente su realización definitiva en Cristo.

Sábado posterior al segundo domingo después de Pentecostés
El Inmaculado Corazón de la Virgen María.
Memoria
Sabbato post dominicam secundam post Pentecosten
Immaculati Cordis beatæ Mariæ Virginis.
Memoria
Antífona de entrada Sal 12, 6
Alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Antiphona ad introitum Ps 12,6
Exsultábit cor meum in salutári tuo, cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi.
Oración colecta
Oh Dios, tú que has preparado en el Corazón de la Virgen María una digna morada al Espíritu Santo, haz que nosotros, por intercesión de la Virgen, lleguemos a ser templos dignos de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui in Corde beátae Maríae Vírginis dignum Sancti Spíritus habitáculum praeparásti, concéde propítius, ut, eiúsdem Vírginis intercessióne, tuae glóriae templum inveníri mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura 1ª y salmo del Sábado de la IX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Tim 4,1-8
Cumple tu tarea de evangelizador. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el Señor me dará la corona de la justicia
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hermano:
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino:
proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22 (R.: cf. 15ab)
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine.

V. Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria todo el día.
No me rechaces ahora en la vejez;
me van faltando las fuerzas, no me abandones.
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine.

V. Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación.
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine.

V. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas.
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine.

V. Yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;
tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel.
R.
Mi boca contará tu salvación, Señor. Os meum annuntiabit salutare tuum, Domine.

Lecturas propias de la Memoria del Inmaculado Corazón de María (Lecc. ant. V).

PRIMERA LECTURA Pr 8, 22-31
Lectura del libro de los Proverbios.

Esto dice la Sabiduría de Dios: El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra.
Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del Abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar y las aguas no traspasaban sus mandatos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial 44, 11-12.14-15.16-17 (R.: 11)
R.
Escucha, hija, mira: inclina el oído. Audi, filia, et vide, et inclina aurem tuam.

V. Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza;
póstrate ante él, que él es tu Señor. R.
Escucha, hija, mira: inclina el oído. Audi, filia, et vide, et inclina aurem tuam.

V. Ya entra la princesa bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;
la siguen sus compañeras. R.
Escucha, hija, mira: inclina el oído. Audi, filia, et vide, et inclina aurem tuam.

V. Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.». R.
Escucha, hija, mira: inclina el oído. Audi, filia, et vide, et inclina aurem tuam.

Aleluya Lc 2, 19
R. Aleluya, aleluya, aleluya
V.
Dichosa es la Virgen María que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón. Beáta Virgo María, quae conservábat verbum Dei, cónferens in corde suo.
R.

EVANGELIO Lc 2, 41-51.
Conservaba todo esto en su corazón
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
— Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.
Él les contestó:
— ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

De San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa 174
A Cristo le interesa ese trabajo que debemos realizar -una y mil veces- en la oficina, en la fábrica, en el taller, en la escuela, en el campo, en el ejercicio de la profesión manual o intelectual: le interesa también el escondido sacrificio que supone el no derramar, en los demás, la hiel del propio mal humor.
Repasad en la oración esos argumentos, tomad ocasión precisamente de ahí para decirle a Jesús que lo adoráis, y estaréis siendo contemplativos en medio del mundo, en el ruido de la calle: en todas partes. Esa es la primera lección, en la escuela del trato con Jesucristo. De esa escuela, María es la mejor maestra, porque la Virgen mantuvo siempre esa actitud de fe, de visión sobrenatural, ante todo lo que sucedía a su alrededor: guardaba todas esas cosas en su corazón ponderándolas [Lc 2, 51].

Oración de los fieles
371. Dios, Padre de los pobres y de los humildes, ha elegido a María para templo de su gloria. A él dirigimos nuestra confiada oración.
- Por la santa Iglesia: para que acogiendo con humildad y fe el don de la salvación, sea, cada vez más, canal de gracia y de perdón para la humanidad. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos de la tierra: para que descubran en la condivisión de los bienes materiales, culturales y espirituales el camino seguro para un futuro de progreso real en la serenidad y en la paz. Roguemos al Señor.
- Por los más necesitados de nuestra sociedad: para que todos reciban la ayuda y el calor de un servicio generoso por parte de quienes, como María, consagran su vida en beneficio de los demás. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, reunidos en esta celebración: para que el espíritu de gratitud y de alabanza que brilló en la Virgen María nos haga siempre fieles y agradecidos en los momentos de prueba y de alegría. Roguemos al Señor.
Padre misericordioso, tú que conoces nuestro corazón, ven en ayuda de la debilidad humana y, por intercesión de María, virgen orante, escucha nuestras súplicas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, la ofrenda y las súplicas que te presentamos en la fiesta de María, la Madre de Dios, haz que sean agradables a tus ojos y atraigan sobre el pueblo el auxilio de tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Preces, Dómine, tuórum réspice oblationésque fidélium in beátae Maríae Dei Genetrícis commemoratióne delátas, ut tibi gratae sint, et nobis cónferant tuae propitiatiónis auxílium. Per Christum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la festividad de santa María, siempre virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in festivitate beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Lc 2, 19
María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Antiphona ad communionem Lc 2,19
María conservábat ómnia verba haec, cónferens in corde suo.
Oración después de la comunión
Como partícipes de la redención eterna, te rogamos, Señor, que al celebrar la memoria de la Madre de tu Hijo nos gocemos en la abundancia de tu gracia y sintamos el aumento continuo de la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Redemptiónis aetérnae partícipes effécti, quaesumus, Dómine, ut, qui Genetrícis Fílii tui memóriam ágimus, et de grátiae tuae plenitúdine gloriémur, et salvatiónis contínuum sentiámus augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de junio
M
emoria de san Bonifacio, obispo y mártir, que era monje en Inglaterra con el nombre de Wifrido por el bautismo, pero, llegado a Roma, el papa san Gregorio II le ordenó obispo, cambiándoselo a Bonifacio y enviándolo a Germania para anunciar a aquellos pueblos la fe de Cristo, donde logró ganar para la religión cristiana a mucha gente. Rigió la sede de Maguncia y hacia el final de su vida, al visitar a los frisios, en Dokkum fue asesinado por los paganos, consumando así su martirio (754).
2. En Egipto, santos Marciano, Nicandro, Apolonio y compañeros, mártires, de quienes se cuenta que, por haber confesado la fe cristiana, después de varios tormentos fueron emparedados, quedando expuestos al sol ardiente hasta que murieron de hambre y sed (s. III).
3. En Tiro, de Fenicia, san Doroteo, obispo, que siendo aún presbítero, padeció mucho bajo el emperador Diocleciano, y en tiempo del emperador Juliano, con más de ciento siete años de edad, honró su ancianidad con el martirio, que consumó en Tracia (s. IV).
4. En Arvernia, en Aquitania, san Ilidio, obispo, quien, llamado por el emperador a Tréveris para liberar a su hija de un espíritu inmundo, falleció al regreso del viaje (384).
5*. En Como, en la provincia de Liguria, san Eutiquio, obispo, insigne por su vida de oración, su amor a Dios y a la soledad (539).
6. En Dokkum, en Frisia, santos Eoban, obispo, Adelario y nueve compañeros (Sus nombres: Vintrungo y Gualterio, presbíteros; Amundo, Sevibaldo y Bosa, diáconos; Vacaro. Gundecaro, Eluro y Atevulfo, monjes.), que, junto con san Bonifacio, terminaron su vida con el martirio (754)
7. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, beato Sancho, mártir, el cual, oriundo de Albi, en la Galia, aún adolescente fue hecho cautivo, siendo educado en el palacio real, pero en la persecución suscitada por los musulmanes, no dudó en sufrir por Cristo (851).
8*. Cerca de Assergi, en la región de los vestinos, san Franco, eremita, quien se construyó una celda en una cueva entre montes abruptos, llevando una vida áspera y sencilla (s. XII).
9*. En Ciano, cerca de Mileto, en Calabria, san Pedro Spanò, eremita, célebre por su pobreza y compunción (s. XII).
10. En Hanoi, en Tonquín, san Lucas Vu Ba Loan, presbítero y mártir, degollado en tiempo del emperador Minh Mang por su fe en Cristo (1840).
11. En la ciudad de Tang Gia, también en Tonquín, santos Domingo Toai y Domingo Huyen, mártires, que siendo padres de familia y pescadores, bajo el emperador Tu Duc consumaron su martirio al ser quemados vivos después de los tormentos sufridos en la cárcel, en la cual exhortaban a los compañeros a mantener la fe (1862).