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miércoles, 6 de abril de 2016

Miércoles 11 mayo 2016, Miércoles VII semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO VII. EXEQUIAS PRESIDIDAS POR EL OBISPO

NOCIONES GENERALES


821. Es muy conveniente que el Obispo, como heraldo de la fe y ministro que dispensa consuelo, presida, en cuanto pueda, las exequias que se celebran con gran concurso de pueblo, sobre todo cuando se trata de un Obispo o un presbítero difunto.

822. Para la celebración de las exequias, prepárese lo siguiente:
a) En el secretarium, o en otro lugar apropiado:
- Vestiduras litúrgicas de color exequial:
- para el Obispo: alba, estola, cruz pectoral, capa pluvial para la procesión y celebración de la palabra de Dios, casulla para la Misa, mitra sencilla, báculo pastoral;
- para los concelebrantes: vestiduras para la Misa;
- para los diáconos: albas, estolas (dalmáticas);
- para los demás ministros: albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas.
b) En la casa del difunto:
- Ritual Romano;
- cruz procesional y candeleros;
- vaso con agua bendita y aspersorio;
- incensario, naveta con incienso y la cucharilla;
c) En el presbiterio:
- todo lo necesario para la celebración de la Misa o de la palabra de Dios.
d) Cerca del lugar donde se colocará el féretro:
- cirio pascual
- todo lo necesario para el rito de recomendación, si no se trajo en la procesión desde la casa del difunto.

823. En la celebración de las exequias, fuera de la distinción que deriva de la función litúrgica y del Orden sagrado, y exceptuando los honores debidos a las autoridades civiles, a tenor de las leyes litúrgicas, no se hará acepción alguna de personas o de clases sociales, ni en la celebración, ni en el ornato externo.

Se recomienda conservar la costumbre de colocar al difunto en la posición que le fue común en la asamblea litúrgica, es decir, los ministros ordenados mirando al pueblo, los laicos mirando hacia el altar.

824. En la celebración de las exequias obsérvese una noble sencillez.
Se recomienda, por tanto, colocar el féretro sobre el pavimento y cerca del féretro el cirio pascual.
Sobre el féretro se coloca el Evangelio o un libro de las Sagradas Escrituras, o una cruz.
Si el difunto es un ministro ordenado, se pueden colocar las insignias de su orden, según la costumbre de los lugares.
El altar no se adorne con flores.
La música del órgano y de otros instrumentos sólo se permite para sustentar el canto.

CALENDARIO

11 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 20, 28-38. Os dejo en manos de Dios, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia.
- Sal 67. R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
- Jn 17, 11b-19. Que sean uno, como nosotros.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 12 de mayo, pág. 305.
CALENDARIOS: Lleida-ciudad: San Atanasio, mártir (S). Lleida-diócesis: (F).
Cuenca y Trinitarios: Bto. Domingo Iturrate, presbítero (MO). Bilbao: (ML).
Huesca: Santos Orencio y Paciencia, padres de san Lorenzo (MO).
Hijos de la Sagrada Familia: Beato Santiago Puig Mirosa, presbítero y mártir (MO).
Benedictinos, O. Cist. y OCSO: Santos Odón, Máyolo, Odilón, Hugo y beato Pedro El Venerable, abades de Cluny (MO).
Dominicos: San Juan de Ávila (MO-trasladada).
OFM Cap.: San Ignacio de Láconi, religioso (ML).
Servitas: Beato Juan Benimasa, religioso (ML).
Granada: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Javier Martínez Fernández, arzobispo (1985).
Málaga: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jesús Esteban Catalá Ibáñez, obispo (1996).
Orihuela-Alicante: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jesús Murgui Soriano, obispo (1996).

TEXTOS MISA

Miércoles de la VII Semana de Pascua. Feria quarta. Hebdomada VII Paschae.
Antífona de entrada Sal 46, 2
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ps 46, 2
Omnes gentes, pláudite mánibus, iubiláte Deo in voce exsultatiónis, allelúia.
Oración colecta
Padre, lleno de amor, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ecclésiae tuae, miséricors Deus, concéde propítius, ut, Sancto Spíritu congregáta, toto sit corde tibi devóta, et pura voluntáte concórdet. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VII semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 20, 28-38
Os recomiendo a Dios, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, dijo Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso:
«Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto como guardianes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio Hijo.
Yo sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso de entre vosotros mismos surgirán algunos que hablarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí. Por eso, estad alerta: acordaos de que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular.
Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para construiros y haceros partícipes de la herencia con todos los santificados. De ninguno he codiciado dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han bastado para cubrir mis necesidades y las de los que están conmigo. Siempre os he enseñado que es trabajando como se debe socorrer a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”».
Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. Entonces todos comenzaron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba de lo que había dicho era que, no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta la nave.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 67, 29-30. 33-35a. 35bc y 36d (R.: 33a)
R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.
O bien: Aleluya.

V. Oh, Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh, Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor, tocad para Dios,
que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos;
que lanza su voz, su voz poderosa.
«Reconoced el poder de Dios». R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

Aleluya Cf. Jn 17, 17b.a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
R.

EVANGELIO Jn 17, 11b-19
Que sean uno, como nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida.
Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 9. 
Al meditar aquellas palabras de Nuestro Señor: Yo, por amor de ellos me santifico a Mí mismo, para que ellos sean santificados en la verdad (Jn 17, 19), percibimos con claridad nuestro único fin: la santificación, o bien, que hemos de ser santos para santificar. A la vez, como una sutil tentación, quizá nos asalte el pensamiento de que muy pocos estamos decididos a responder a esa invitación divina, aparte de que nos vemos como instrumentos de muy escasa categoría. Es verdad, somos pocos, en comparación con el resto de la humanidad, y personalmente no valemos nada; pero la afirmación del Maestro resuena con autoridad: el cristiano es luz, sal, fermento del mundo, y un poco de levadura hace fermentar la masa entera (Ga 5, 9). Por esto precisamente, he predicado siempre que nos interesan todas las almas -de cien, las cien-, sin discriminaciones de ningún género, con la certeza de que Jesucristo nos ha redimido a todos, y quiere emplearnos a unos pocos, a pesar de nuestra nulidad personal, para que demos a conocer esta salvación.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión III
166. Encomendemos, hermanos, a Cristo, nuestro mediador sentado a la diestra del Padre, los deseos y las necesidades de todos los hombres.
- Para que, como María, nuestra madre, la Iglesia medite las palabras de Cristo y transmite el Evangelio de salvación a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Para que se afiance la paz en el mundo y desaparezcan las discordias y rivalidades. Roguemos al Señor.
- Para que los incrédulos y los pecadores, los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, los que temen la soledad y la muerte, lleguen a descubrir la alegría del anuncio evangélico y vean robustecida su debilidad humana. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros participemos con mayor abundancia de la vida de Cristo, vid verdadera, y demos frutos de buenas obras. Roguemos al Señor.
Te rogamos, Padre, que permanezcamos en tu amistad a fin de dar buen fruto y poder llegar juntos a la alegría de tu reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, este sacrificio que tú mismo has querido que te ofreciéramos, y por esta eucaristía, que celebramos para glorificarte, dígnate santificarnos y darnos tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, sacrifícia tuis institúta praecéptis, et sacris mystériis, quae débitae servitútis celebrámus offício, sanctificatiónem tuae nobis redemptiónis dignánter adímple. Per Christum.
PREFACIO II DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Que después de su resurrección se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui post resurrectiónem suam ómnibus discípulis suis maniféstus appáruit, et ipsis cernéntibus est elevátus in caelum, ut nos divinitátis suae tribúeret esse partícipes.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 15, 26-27
Cuando venga el Paráclito, que os enviaré, el Espíritu de la Verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí y también vosotros daréis testimonio -dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 15, 26-27
Cum vénerit Paráclitus, quem ego mittam vobis, Spíritum veritátis qui a Patre procédit, ille testimónium perhibébit de me, et vos testimónium perhibébitis, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
La participación en los santos misterios aumente, Señor, nuestra santidad, y al purificarnos de nuestros pecados, nos haga cada vez más capaces de recibir tu dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Grátiam tuam nobis, Dómine, semper accúmulet divíni participátio sacraménti, et, sua nos virtúte mundándo, tanti múneris capáces indesinénter effíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 12 de mayo
S
antos Nereo y Aquileo, mártires
, los cuales, según refiere el papa san Dámaso, eran dos jóvenes que se habían enrolado en el ejército y que, arrastrados por el miedo, estaban dispuestos a obedecer las órdenes impías del magistrado, pero después de convertirse al Dios verdadero dejaron el ejército, arrojando sus escudos, armas y uniformes, contentos de su triunfo como confesores de Cristo. Sus cuerpos fueron sepultados en este día en el cementerio de Domitila, situado en la vía Ardeatina de Roma (s. III ex.).
San Pancracio, mártir, que, según la tradición, murió también en Roma en plena adolescencia por su fe en Cristo, siendo sepultado en la vía Aurelia, a dos miliarios de la Urbe. El papa san Símaco levantó una célebre basílica sobre su sepulcro y el papa san Gregorio I Magno convocaba a menudo al pueblo en torno al mismo sepulcro, para que recibieran el testimonio del verdadero amor cristiano. En este día se conmemora la sepultura de este mártir romano (s. IV in.).
3. En Axiópolis, en Mesia (hoy Bulgaria), san Cirilo, mártir, que fue martirizado junto con seis compañeros (c. s. III).
4. En Salamina, en Chipre, san Epifanio, obispo, el cual sobresalió por su vasta erudición y por su conocimiento de las ciencias sagradas, y fue admirable también por su santidad de vida, por su celosa defensa de la fe católica, por su generosidad para con los pobres y por su poder taumatúrgico (403).
5. En Agira, en Sicilia, san Felipe, presbítero, que, oriundo de Tracia, se estableció en esta ciudad (s. V).
6. En Tréveris, de la Renania, en Austrasia, san Modoaldo, obispo, que fundó y enriqueció varias iglesias y monasterios, y constituyó también diversas agrupaciones de vírgenes, siendo sepultado junto a su hermana Severa (c. 647).
7*. En el monasterio de Marchiennes, en la región de Cambray, en Austrasia, santa Rictrudis, abadesa, quien, después de la violenta muerte de su esposo Adalbaldo, tomó el santo velo religioso por consejo de san Amando, gobernando con gran acierto a sus monjas en ese monasterio (c. 688).
8. En Constantinopla, san Germán, obispo, el cual, insigne por su doctrina y virtudes, refutó con gran persuasión el edicto contra las imágenes sagradas promulgado por el emperador León el Isáurico (733).
9. En la región de Castilla, en España, en la localidad que posteriormente fue distinguida con su nombre, santo Domingo de la Calzada, presbítero, que dispuso puentes y caminos empedrados para uso de los peregrinos jacobeosy, movido por su inmensa piedad, construyó también un hospital de peregrinos, provisto de salas destinadas a socorrerles (1060/1109).
10*. En Bolonia, de la Emilia, beata Imelda Lambertini, virgen, aceptada desde muy pequeña como monja en la Orden de Predicadores y que, siendo aún joven, después de haber recibido de modo admirable la Eucaristía, entregó inmediatamente su espíritu (1333).
11*. En Aveiro, en Portugal, beata Juana, virgen, hija del rey Alfonso V, que renunció a contraer matrimonio en varias ocasiones, prefiriendo servir en la Orden de Predicadores e ingresar en el monasterio de Aveiro, convirtiéndose en refugio de pobres, huérfanos y viudas (1490).
En Roma, Beato Álvaro del Portillo, obispo, Prelado del Opus Dei.