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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 27 de abril de 2016

Miércoles 1 junio 2016, San Justino, mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Unción del altar

946. Luego, el Obispo se quita la casulla, si es necesario, toma un gremial y va al altar con el diácono o con otro ministro que lleva el recipiente con el crisma.
El Obispo, de pie ante el altar con mitra, en voz alta, dice: El Señor santifique. Luego, vierte el sagrado crisma en el centro del altar y en sus cuatro ángulos; es aconsejable que unja también toda la mesa (264).
Mientras se hace la unción, fuera del tiempo pascual, se canta la antífona: El Señor, tu Dios, te ha ungido, con el Salmo 44.
En tiempo pascual se canta la antífona: La piedra, con el Salmo 117, u otro canto adecuado (265).
Terminada la unción del altar, el Obispo regresa a la cátedra, se sienta, se lava las manos y deja el gremial (266).

Incensación del altar

947. Después del rito de la unción, se coloca sobre el altar un brasero para quemar incienso o aromas, o, si se prefiere, se pone sobre el altar un acopio de incienso mezclado con cerillas.
El Obispo echa incienso en el brasero o con una vela pequeña, que le entrega el ministro, enciende el acopio de incienso, diciendo: Suba, Señor.
Entonces el Obispo pone y bendice, el incienso en el incensario, e inciensa el altar. Luego vuelve a la cátedra, es incensado y se sienta.
El turiferario inciensa al pueblo.
Mientras tanto se canta la antífona: El Ángel se puso en pie, o, El humo del incienso subió, con el Salmo 137, u otro canto adecuado (267).

Cubrimiento e iluminación del altar.

948. Terminada la incensación, algunos ministros secan con toallas la mesa del altar y lo cubren, si es necesario, con un lienzo impermeable; luego cubren el altar con un mantel y lo adornan, según la circunstancia, con flores, disponen convenientemente los candeleros con los cirios que se requieren para la celebración de la Misa, y también la cruz, si es del caso (268).

949. Después el diácono se acerca al Obispo, el cual, de pie, le entrega un pequeño cirio encendido, diciendo en voz alta: La luz de Cristo.
Luego el Obispo se sienta.
El diácono va al altar y enciende los cirios para la celebración de la Eucaristía (269).

950. Entonces se hace una iluminación festiva: se encienden todas las lámparas alrededor del altar, en señal de alegría.
Mientras tanto se canta la antífona: En ti, Señor, u otro canto adecuado, especialmente en honor de Cristo, Luz del mundo (270).

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

951. Los diáconos y los ministros preparan el altar como de costumbre.
Algunos fieles llevan el pan, el vino y el agua para celebrar el sacrificio del Señor. El Obispo recibe los dones en la cátedra.
Mientras se llevan los dones conviene cantar la antífona: Si, yendo a presentar tu ofrenda al altar, o, Consagró Moisés, u otro canto adecuado (271).
Cuando todo está preparado, el Obispo va al altar, deja la mitra, y lo besa.
La Misa prosigue como de costumbre. Sin embargo no se inciensan los dones ni el altar (272).

952. Siempre se dice la oración sobre las ofrendas: Te pedimos, Señor, que descienda, y el prefacio propio, que también se señala en el Pontifical Romano, ya que están íntimamente unidos al rito de la dedicación de un altar (273).
Se dice la Plegaria Eucarística I o III.

953. El Obispo da la bendición al final de la Misa, para lo cual emplea la fórmula propuesta en el Pontifical.
En seguida el diácono despide al pueblo como de costumbre (274).

(264) Cf. ibidem, n. 49.
(265) Cf. ibidem, nn. 50-51.
(266) Ibidem, n. 52.
(267) Cf. ibidem, n. 53.
(268) Ibidem, n. 54
(269) Cf. ibidem, n. 55.
(270) Cf. ibidem, n. 56.
(271) Cf. ibidem, n. 57.
(272) Cf. ibidem, n. 58.
(273) Cf. ibidem, nn. 59-60.
(274) Cf. ibidem, nn. 63-64.

CALENDARIO

JUNIO
1 MIÉRCOLES. SAN JUSTINO, mártir, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Tim 1, 1-3. 6-12. Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos.
- Sal 122. R. A ti, Señor, levanto mis ojos.
- Mc 12, 18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 2 de junio, pág. 344.
CALENDARIOS: Cuenca-ciudad: Nuestra Señora de la Luz (S).
Rogacionistas e Hijas del Divino Celo: San Aníbal, presbítero (S).
Tarazona: San Íñigo, abad (MO).
Ciudad Real: Beato Fernando de Ayala, presbítero y mártir (MO).
Clérigos Regulares de Somasca: Beato Giovanni B. Scalabrini (ML).
Burgos: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo, emérito (1996).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Justino, mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, y la confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido al prefecto Rústico, ante quien se declaró cristiano, siendo condenado a la pena capital. (c. 165)

1 de junio
San Justino, mártir
Memoria
Die 1 iunii
S. Iustini, martyris
Memoria
Antífona de entrada Cf. Sal 118, 85. 46
Me han cavado fosas los insolentes ignorando tu voluntad; pero yo comentaré tus preceptos ante los reyes y no me avergonzaré.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 118, 85. 46
Narravérunt mihi iníqui fabulatiónes, sed non ut lex tua: ego autem loquébar de testimóniis tuis in conspéctu regum, et non confundébar.
Oración colecta
Señor, tú que has enseñado a san Justino a encontrar en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Cristo, concédenos, por intercesión de tu mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per stultítiam crucis eminéntem Iesu Christi sciéntiam beátum Iustínum mártyrem mirabíliter docuísti, eius nobis intercessióne concéde, ut, errórum circumventióne depúlsa, fídei firmitátem consequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Tim 1, 1-3. 6-12
Reaviva el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos
Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
El nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.
De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro. Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 122, 1b-2b. 2cdefg (R.: 1b)
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

V. A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores.
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

V. Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

Aleluya Jn 11, 25a. 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mi no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit dóminus; qui credit in me non moriétur in ætérnum.
R.

EVANGELIO Mc 12, 18-27
No es Dios de muertos, sino de vivos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y de descendencia a su hermano
.
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
Jesús les respondió:
«¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Teofilacto, Catena aurea.
Es como si dijera: vosotros no entendéis cuál es la resurrección que anuncia la Escritura, porque creéis que los cuerpos en la resurrección han de ser lo que son ahora, y no será así. Por tanto, no conocéis la Escritura. Pero también ignoráis el poder divino, porque consideráis esto difícil, y decís: ¿Cómo podrán juntarse los miembros separados y volver a ellos el espíritu? Pero esto no es nada con respecto al poder divino. "Porque cuando habrán resucitado de entre los muertos, dice, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos", etc. Es como si dijera: la restauración de la vida será divina y angélica, y no seremos entregados más a la corrupción, permaneciendo siempre los mismos. Por esto no habrá ya matrimonio, puesto que lo hay ahora por la corrupción para que, multiplicándose, no desaparezca el género humano. Seremos entonces como los ángeles, que, aunque sin sucesión nupcial, no desaparecen.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, celebrar dignamente estos misterios que defendió con valentía tu mártir san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, haec digne frequentáre mystéria, quae beátus Iustínus strénua virtúte deféndit. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión 1 Co 2, 2
Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Antiphona ad communionem Cf. 1Co 2,2
Non iudicávi me scire áliquid inter vos, nisi Iesum Christum, et hunc crucifíxum.
Oración después de la comunión
Tú que nos has reconfortado con el pan del cielo, concédenos, Señor, que, siguiendo fielmente las enseñanzas del mártir san Justino, nos mantengamos en continua acción de gracias por los dones que de ti recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caelésti alimónia refécti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, beáti Iustíni mártyris mónitis obsequéntes, de accéptis donis semper in gratiárum actióne maneámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de junio
S
antos mártires Marcelino, presbítero, y Pedro, exorcista
, de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, en la persecución bajo Diocleciano, fueron condenados a muerte, y conducidos al lugar del suplicio, que estaba lleno de zarzales, después de obligarles a cavar su propia tumba fueron degollados y enterrados, para que no quedase su sepultura, pero, más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus restos a Roma, en la vía Labicana, en el cementerio llamado «ad Duas Lauros» (c. 304).
2. En Lyon, en la Galia, santos mártires Potino, obispo, y Blandina, junto con cuarenta y seis compañeros (Estos son los nombres: Zacarías, presbítero, Vecio Epagato, Macario, Asclibíades, Silvio, Primo, Ulpio, Vital, Comino, Octubre, Filomeno, Gemino, Julia, Albina, Grata, Emilia, Potamia, Pompeya, Rodana, Biblis, Quarcia, Materna, Helpis; Santo, diácono; Maturo, neófito; Atalo de Pérgamo, Alexander de Frigia, Pontico, Justo, Aristeo, Cornelio, Zosimo, Tito, Julio, Zotico, Apolonio, Geminiano, otra Julia, Ausona, otra Emilia, Jamnica, otra Pompeya, Domna, Justa, Trófima y Antonia.), de quienes la carta de la Iglesia de Lyon a las Iglesias de Asia y Frigia cuenta con detalle su valeroso y repetido certamen, en tiempo del emperador Marco Aurelio. El obispo Potino, ya nonagenario, al poco tiempo de ser encarcelado falleció, algunos otros también murieron en la cárcel, mientras que los restantes fueron expuestos como espectáculo en el anfiteatro, ante miles de personas, donde los que eran ciudadanos romanos fueron degollados y los demás entregados a las fieras, y por último Blandina, reservada para un combate más cruel y prolongado, después de alentar a sus compañeros les siguió al ser degollada (177).
3. En Formia, de la Campania, san Erasmo, obispo y mártir (c. 303).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Eugenio I, papa, que sucedió a san Martín, mártir (657).
5. En el Bósforo, de la Propóntide, muerte de san Nicéforo, obispo de Constantinopla, quien, propugnador acérrimo de las tradiciones paternas, se opuso con decisión al emperador iconoclasta León el Armenio, defendiendo el culto de las sagradas imágenes. Expulsado de su sede y encerrado mucho tiempo en un monasterio, entregó su alma a Dios (629).
6*. En Acqui, del Piamonte, san Guido, obispo (1070).
7*. En Trani, de la Apulia, san Nicolás, peregrino, que, natural de Grecia, recorría toda la región llevando un crucifijo en la mano y repitiendo incensantemente: «Señor, ten piedad» (1094).
8*. En Sandomierz, junto al río Vístula, en Polonia, beatos Sadoc, presbítero, y sus compañeros de la Orden de Predicadores, mártires, que, según la tradición, fueron víctimas de los tártaros mientras cantaban la Salve Regina, saludando al final de su existencia a la Madre de la Vida (1260).
9. En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, santo Domingo Ninh, mártir, joven agricultor que, por no querer pisotear la cruz, fue degollado en tiempo del emperador Tu Duc (1862).
10. En la ciudad de Astorga, en Hispania, san Dictino, obispo, que defendió con firmeza la sana doctrina cristiana (s. V).
11. En la ciudad de Girona, en la Hispania Tarraconense, memoria de los santos Germán, Paulino, Justo y Sicio mártires (s. inc.).
12. En la localidad de Ortega, en región de Burgos, memoria de san Juan, presbítero, quien, después de haber visitado los Santos Lugares de Jerusalén, dedicó su vida a atender a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela (1163).