martes, 12 de abril de 2016

Martes 17 mayo 2016, Lecturas del Martes VII semana del Tiempo Ordinario, año par

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Sant 4, 1-10
Pedís y no recibís, porque pedís mal

Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Queridos hermanos:
¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis, asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.
Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, si alguno quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios.
¿O es que pensáis que la Escritura dice en vano: «El espíritu que habita en nosotros inclina a la envidia»? Pero la gracia que concede es todavía mayor; por eso dice: «Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes».
Por tanto, sed humildes ante Dios, pero resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros.
Lavaos las manos, pecadores; purificad el corazón, los inconstantes. Lamentad vuestra miseria, haced duelo y llorad; que vuestra risa se convierta en duelo y vuestra alegría e aflicción. Humillaos ante el Señor y él os ensalzará.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 54, 7- 8. 9-10b. 10c-11a. 23 (R.: 23ab)
R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto». R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. «Esperaría en el que puede salvarme
del huracán y la tormenta».
¡Destrúyelos, Señor,
confunde sus lenguas! R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Pues veo en la ciudad violencia y discordia:
día y noche hacen la ronda sobre sus murallas. R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará;
no permitirá jamás que el justo caiga. R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

Aleluya Ga 6, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dios me libre de gloriarme sino es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Mihi absit gloriári nisi in cruce Dómine, per quem mihi mundus crucifíxus est, et ego mundo.
R.

EVANGELIO Mc 9, 30-37
El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 102
¿No os enamora este modo de proceder de Jesús? Les enseña la doctrina y, para que entiendan, les pone un ejemplo vivo. Llama a un niño, de los que correrían por aquella casa, y le estrecha contra su pecho. ¡Este silencio elocuente de Nuestro Señor! Ya lo ha dicho todo: El ama a los que se hacen como niños. Después añade que el resultado de esta sencillez, de esta humildad de espíritu es poder abrazarle a El y al Padre que está en los cielos.