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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

martes, 5 de abril de 2016

Martes 10 mayo 2016, San Juan de Ávila, presbítero y doctor, memoria obligatoria (España).

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Institución de lectores en una celebración de la Palabra de Dios

804. El Obispo puede llevar sobre el alba la cruz pectoral, la estola y la capa pluvial del color conveniente; o sólo llevar la cruz y la estola sobre el roquete y la muceta: en este caso no usa ni mitra ni báculo.

805. Antes del saludo del Obispo, la celebración se puede iniciar con una antífona o con un canto adecuado.
Luego se puede decir la oración colecta de la Misa por los ministros de la Iglesia.
La liturgia de la palabra se desarrolla como en la Misa, intercalando oportunamente cantos entre las lecturas.

806. La institución de los lectores se hace como se indica en los nn. 799-801.

807. El rito de institución se concluye con la oración universal y el Padrenuestro.
Luego el Obispo bendice a los presentes de la manera acostumbrada, como se indica en los nn. 1120-1121.
El diácono despide a los presentes, diciendo: Podéis ir en paz. Todos responden: Demos gracias a Dios, y se retiran.

II. INSTITUCIÓN DE ACÓLITOS

808. El acólito es instituido para ayudar al diácono y servir al sacerdote. Es propio de él atender el servicio del altar, asistir al diácono y al sacerdote en las funciones litúrgicas, principalmente en la celebración de la Misa. Además le pertenece, como ministro extraordinario, distribuir la Sagrada Comunión.
En circunstancias extraordinarias se le podrá encomendar que exponga públicamente a la adoración de los fieles la Sagrada Eucaristía y hacer después la reserva; pero no que bendiga al pueblo con el Santísimo Sacramento (131).

809. La institución de los acólitos hágase sólo dentro de la celebración de la Misa.

810. Prepárese para la celebración, además de las vestiduras litúrgicas, lo siguiente:
a) todo aquello que es necesario para la celebración de la Misa;
b) Pontifical Romano;
c) bandeja con el pan y el vino para consagrar;
d) sede para el Obispo;
e) sillas en un lugar conveniente del presbiterio, para los lectores que recibirán el ministerio, colocadas de tal manera que la acción litúrgica pueda ser seguida fácilmente por los fieles;
f) un cáliz de suficiente capacidad para la Comunión bajo las dos especies.

811. Se puede celebrar la Misa por los ministros de la Iglesia, con las lecturas propias para el rito de institución (132), usando color blanco o festivo.
Pero cuando ocurren los días incluidos bajo los nn. 1-9 de la tabla de los días litúrgicos, entonces se celebra la Misa del día.
Cuando no se celebra la Misa ritual, se puede tomar una de las lecturas de las que se proponen en el Leccionario para el rito de institución, a no ser que ocurra un día de los que se incluyen bajo los nn. 1-4 de la tabla de los días litúrgicos (133).

812. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra, hasta el Evangelio inclusive, se realizan como de costumbre.

813. Después del Evangelio, el Obispo se sienta en la cátedra o en la sede preparada en el lugar más apto, recibe la mitra y convenientemente el báculo.
Cuando ya están todos sentados, el diácono, o el presbítero designado para esto, llama a los candidatos, diciendo: Acérquense los que van a ser instituidos para el ministerio de acólitos.
Los candidatos son llamados por su nombre. Cada uno responde: Presente, y se acercan al Obispo, a quien le hacen una reverencia, y vuelven a sus puestos (134).

814. Entonces el Obispo hace la homilía, en la cual explicará al pueblo tanto los textos leídos de la Sagrada Escritura, como el sentido que tiene el ministerio del acólito.
Concluye la homilía con las palabras como se encuentran en el Pontifical, o con otras palabras semejantes, dirigidas a los candidatos (135).

815. Terminada la alocución, el Obispo dejados el báculo y la mitra, se levanta, y todos con él.
Los candidatos se arrodillan ante el Obispo. Este, con las manos juntas, invita a los fieles a orar, diciendo: Amados hermanos, roguemos al Señor. Y todos oran en silencio durante algunos momentos.
En seguida el Obispo de pie, con las manos extendidas, dice sobre los candidatos la oración de bendición: Dios clementísimo, que por medio de tu Unigénito (136).

816. Después todos se sientan. El Obispo se sienta y recibe la mitra.
Los candidatos se levantan y se acercan al Obispo, quien entrega a cada uno un recipiente con pan o con vino para ser consagrado, y le dice: Recibe este vaso (137).
Entre tanto, sobre todo si los candidatos son numerosos, se canta un Salmo u otro canto adecuado.

817. Cumplido esto, la Misa continúa en la forma acostumbrada, o sea con el Credo, si hubiere de decirse, o con la oración universal, en la cual se hacen súplicas especiales por los acólitos que acaban de ser instituidos.

818. Los acólitos, o si son muchos, algunos de ellos, traen la patena con el pan y el cáliz con el vino para la preparación de los dones (138).

819. Los acólitos, sus padres y parientes pueden recibir la Comunión bajo las dos especies.
Los acólitos reciben la Comunión inmediatamente después de los diáconos.

820. El Obispo puede encomendar a un acólito, que es ministro extraordinario de la Eucaristía, que le ayude a distribuir la Comunión a los fieles dentro de la Misa de su institución (139).

CALENDARIO

10 MARTES. SAN JUAN DE ÁVILA, presbítero y doctor, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: 1ª orac. prop. y el resto del común o de feria, Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión o de la memoria.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 20, 17-27. Completo mi carrera, y cumplo el encargo que me dio el Señor Jesús.
- Sal 67. R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.
- Jn 17, 1-11a. Padre, glorifica a tu Hijo.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 11 de mayo, pág. 304.
CALENDARIOS: Ciudad Real, Córdoba, Sevilla: (F).
Discípulas de Jesús: María, Madre de la Iglesia (S).
Congregación de los Sagrados Corazones: San Damián de Veuster, presbítero (MO).
Dominicos: San Antonio de Florencia, obispo (MO).
RR Camilos: Beato Enrique Rebuschini, presbítero (MO).
Clérigos Regulares de Somasca: Santa Benita Cambiario (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Juan de Ávila, presbítero, que, nacido en Montilla, lugar de Andalucía, en España, recorrió toda la región de la Bética predicando a Cristo, y después, habiendo sido acusado injustamente de herejía, fue recluido en la cárcel, donde escribió la parte más importante de su doctrina espiritual. (1569)

Oración colecta propia en castellano, resto del común de doctores 1.

San Juan de Ávila, presbítero.
Memoria
COMMUNE DOCTORUM ECCLESIAE 1
Antífona de entrada Sir 15, 5
El Señor lo ha llenado del espíritu de sabiduría e inteligencia, ha abierto sus labios en medio de la asamblea y lo ha revestido de gloria, aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus; stolam glóriae índuit eum. Allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que hiciste de san Juan de Avila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico; haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens aetérne Deus, qui beátum N. Ecclésiae tuae doctórem dedísti, praesta, ut, quod ille divíno affátus spíritu dócuit, nostris iúgiter stabiliátur in córdibus, et quem patrónum, te donánte, ampléctimur, eum apud tuam misericórdiam defensórem habeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 20, 17-27
Completo mi carrera y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vinieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:
«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el primer día en que puse el pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lágrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; cómo no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar, predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio tanto a judíos como a griegos, para que se convirtieran a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.
Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu. No sé lo que me pasará allí, salvo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.
Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 67, 10-11. 20-21 (R.: 33a)
R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Derramaste en tu heredad, oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobres. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

V. Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.
Reyes de la tierra, cantad a Dios. Regna terræ, cantáte Deo.

Aleluya Jn 14, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros.
Rogábo Patrem, et álium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum.
R.

EVANGELIO Jn 17, 1-11a
Padre, glorifica a tu Hijo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Homilía 3-mayo-2009
Bajo la palabra "mundo" san Juan indica y quiere aclarar una mentalidad, una manera de pensar y de vivir que puede contaminar incluso a la Iglesia, y de hecho la contamina; por eso requiere vigilancia y purificación constantes. Hasta que Dios no se manifieste plenamente, sus hijos no serán plenamente "semejantes a él" (1 Jn 3, 2). Estamos "en" el mundo y corremos el riesgo de ser también "del" mundo, mundo en el sentido de esta mentalidad. Y, de hecho, a veces lo somos.
Por eso Jesús, al final, no rogó por el mundo –también aquí en ese sentido–, sino por sus discípulos, para que el Padre los protegiera del maligno y fueran libres y diferentes del mundo, aun viviendo en el mundo (cf. Jn 17, 9.15). En aquel momento, al final de la última Cena, Jesús elevó al Padre la oración de consagración por los Apóstoles y por todos los sacerdotes de todos los tiempos, cuando dijo: "Conságralos en la verdad" (Jn 17, 17). Y añadió: "Por ellos me consagro yo, para que ellos también sean consagrados en la verdad" (Jn 17, 19).

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión II
165. Elevemos nuestra oración al Padre celestial, por mediación de su Hijo Jesucristo, ascendido al cielo y constituido pontífice y mediador de la Iglesia.
- Para que desde el trono de su gloria, mire con amor a su Iglesia, que lucha aún en este mundo, peregrina hacia el reino eterno, y le conceda la unidad, la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que en todas las naciones reine la justicia, la concordia y el amor. Roguemos al Señor.
- Para que enjugue las lágrimas de los que sufren, escuche sus ruegos y cumpla sus deseos. Roguemos al Señor.
- Para que justificados por nuestra fe en el Señor y purificados en su sangre, merezcamos el reino eterno. Roguemos al Señor.
Mira, Dios todopoderoso, al pueblo que implora tu misericordia, y pues sólo confía en tu bondad, haz que pueda glorificarse siempre de tus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Sea agradable a tus ojos, Señor, el sacrificio que te ofrecemos con gozo en la fiesta de san N., cuya vida y doctrina nos impulsan a alabarte con todo nuestro ser. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifícium tibi pláceat, Deus, in festivitáte beáti N. libénter exhíbitum, quo monénte, nos étiam totos tibi réddimus collaudántes. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Lc 12, 42
Este es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia para que les reparta la ración a sus horas, aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 12, 42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensúram. Allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, que cuantos hemos sido fortalecidos con Cristo, verdadero pan de vida y único maestro de los hombres aprendamos en la fiesta de san N. a conocer tu verdad y a vivirla con amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti N. tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 11 de mayo

1. En Bizacena, san Mayulo, mártir en Adrumeto, que fue condenado a ser devorado por las fieras (s. II/III).
2. En Roma, en el vigésimo segundo miliario de la vía Salaria, san Antimo, mártir (s. III).
3. En Bizancio, san Mocio, presbítero y mártir (s. inc.).
4. En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Mamerto, obispo, que, con motivo de una inminente desgracia, instituyó en esta ciudad unas solemnes letanías para el triduo preparatorio de la fiesta de la Ascensión del Señor (c. 475).
5. En Varennes, de la región de Langres, también en la Galia, san Gangulfo (s. VIII).
6. En Souvigny, de Borgoña, san Mayolo, abad de Cluny, quien, firme en la fe, seguro en la esperanza y repleto de una doble caridad, renovó numerosos monasterios de Francia e Italia (994).
7*. En el monasterio de Esterp, cerca de Limoges, en la Galia, san Gualterio, presbítero y superior de los canónigos, el cual, después de haberse ejercitado desde su infancia en el servicio de Dios, resplandeció por su mansedumbre para con sus hermanos y por su caridad hacia los pobres (1070).
8*. En Verucchio, cerca de Forlí, en la Romaña, beato Gregorio Celli, presbítero de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, de quien se dice que, después de haber sido rechazado por sus hermanos de religión, se retiró al monte Carnerio con los Hermanos Menores, en donde murió (1343).
9*. En York, en Inglaterra, beatos Juan Rochester y Jacobo Walworth, presbíteros y monjes de la Cartuja de Londres, los cuales, durante el reinado de Enrique VIII, por haberse mantenido fieles a la Iglesia, fueron suspendidos con cadenas de las almenas de la muralla de la ciudad hasta que murieron (1537).
10. En Nápoles, de la Campania, san Francisco de Jerónimo, presbítero de la Compañía de Jesús, que se dedicó a predicar misiones populares y al servicio pastoral de los marginados (1716).
11. En Cagliari, en Cerdeña, san Ignacio de Laconi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien por plazas y tabernas del puerto pedía incansablemente limosnas para socorrer las miserias de los pobres (1781).
12. En Saigón, en Conchinchina (hoy Vietnam), san Mateo Lê Van Gâm, mártir, que fue detenido por introducir con su pequeña embarcación a los misioneros europeos y, al cabo de un año transcurrido en la cárcel, fue decapitado por orden del emperador Thiêu Tri (1847).