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lunes, 18 de abril de 2016

Lunes 23 mayo 2016, Lunes VIII semana del Tiempo Ordinario, misa de la feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Unción del altar y de las paredes de la iglesia

902. Luego el Obispo se quita la casulla, si es necesario, toma un gremial, va al altar con los diáconos y con los otros ministros, uno de los cuales lleva el recipiente con el crisma, y procede a la unción del altar y de los muros de la iglesia.
Pero si el Obispo quiere para ungir los muros de la iglesia asociar a algunos presbíteros de los que con él concelebran el rito sagrado, terminada la unción del altar, les entrega los vasos con el sagrado crisma y procede con ellos a hacer las unciones.
El Obispo puede también encomendar sólo a los presbíteros el oficio de ungir los muros (216).

903. El Obispo, de pie ante el altar, con mitra y en voz alta, dice: El Señor santifique con su poder. Luego vierte el sagrado crisma en el centro del altar y en sus cuatro ángulos; es aconsejable que unja también toda la mesa.
A continuación, unge los muros de la iglesia, signando con el santo crisma las doce o cuatro cruces adecuadamente distribuidas, con la ayuda, si lo juzga oportuno, de dos o cuatro presbíteros. Si encomendó la unción de los muros a los presbíteros, éstos, cuando el Obispo ha terminado la unción del altar, ungen los muros de la iglesia, signando las cruces con el santo crisma. Mientras tanto se canta la antífona: Esta es la morada, o, El Templo del Señor, con el salmo 83, u otro canto adecuado (217).

904. Terminada la unción del altar y de los muros de la iglesia, el Obispo regresa a la cátedra y se sienta. Los ministros le traen lo necesario para lavarse las manos. Luego el Obispo deja el gremial y se pone la casulla.
También los presbíteros se lavan las manos después de ungir los muros (218).

Incensación del altar y de la iglesia

905. Después del rito de la unción, se coloca sobre el altar un brasero para quemar incienso o aromas, o, si se prefiere, se coloca sobre el altar un acopio de incienso mezclado con cerillas.
El Obispo echa incienso, y lo bendice, en el brasero, o con una vela pequeña, que le entrega el ministro, enciende el acopio de incienso diciendo: Suba, Señor, nuestra oración.
Entonces el Obispo pone y bendice el incienso en algunos incensarios, e inciensa el altar. Luego vuelve a la cátedra, toma la mitra, es incensado y se sienta. Los ministros, pasando por el centro de la iglesia, inciensan al pueblo y los muros.
Entre tanto se canta la antífona: El Ángel se puso en pie, o El humo del incienso subió con el Salmo 137, u otro canto adecuado (219).

Iluminación del altar y de la iglesia

906. Terminada la incensación, algunos ministros secan con toallas la mesa del altar y lo cubren, si es necesario, con un lienzo impermeable; luego cubre el altar con un mantel y lo adornan, según la circunstancia, con flores; disponen convenientemente los candeleros con los cirios que se requieran para la celebración de la Misa y también, la cruz, si es del caso (220).

907. Después el diácono se acerca al Obispo, el cual, de pie, le entrega un pequeño cirio encendido, diciendo en voz alta: La luz de Cristo. Luego el Obispo se sienta.
El diácono va al altar y enciende los cirios para la celebración de la Eucaristía.
Entonces, en señal de alegría, se hace una iluminación festiva: se encienden todos los cirios, las candelas colocadas donde se han hecho las unciones y todas las lámparas de la iglesia.
Mientras tanto se canta la antífona: Llega tu luz, o, en tiempo de Cuaresma: Jerusalén, con el cántico de Tobías, u otro canto adecuado, especialmente en honor de Cristo, Luz del mundo (221).

(216) Cf. Ibídem, n. 63.
(217) Cf. Ibídem, n. 64.
(218) Ibídem, n. 65.
(219) Cf. Ibídem, nn. 66-68.
(220) Ibídem, n. 69.
(221) Cf. Ibídem, nn. 70-71.


CALENDARIO

23 LUNES DE LA VIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24), Pf. común.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Pe 1, 3-9. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable.
- Sal 110. R. El Señor recuerda siempre su alianza.
- Mc 10, 17-27. Vende lo que tienes y sígueme.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 24 de mayo, pág. 325.
CALENDARIOS: Osma-Soria: Beato Julián de San Agustín, religioso (ML).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Guillermo Apor, obispo y mártir (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Juana Antita y Nouret (ML).

TEXTOS MISA

VIII Semana del Tiempo Ordinario, Feria.
Hebdómada VIII Per Annum, Feria.
Antífona de entrada Sal 17, 19-20
El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me amaba.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 19-20
Factus est Dóminus protéctor meus, et edúxit me in latitúdinem, salvum me fecit, quóniam vóluit me.
Oración colecta
Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine, ut et mundi cursus pacífico nobis tuo órdine dirigátur, et Ecclésia tua tranquílla devotióne laetétur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la VIII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Pe 1, 3-9
Sin haber visto a Cristo lo amáis y creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia,
mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,
nos ha regenerado
para una esperanza viva;
para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible,
reservada en el cielo a vosotros,
que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios;
para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final.
Por ello os alegráis,
aunque ahora sea preciso padecer
un poco en pruebas diversas;
así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego,
merecerá premio, gloria y honor
en la revelación de Jesucristo;
sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía,
creéis en él
y así os alegráis con un gozo inefable y radiante,
alcanzando así la meta de vuestra fe:
la salvación de vuestras almas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 110, 1b-2. 5-6. 9 y 10c (R.: cf. 5b)
R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Él da alimento a los que lo temen
recordando siempre su alianza.
Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

V. Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza.
Su nombre es sagrado y temible.
La alabanza del Señor dura por siempre. R.
El Señor recuerda siempre su alianza. Memor erit Dóminus in sáeculum testaménti sui.

Aleluya 2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza.
Iesus Christus egénus factus est, cum esset dives, ut illíus inópia vos dívites essétis.
R.

EVANGELIO Mc 10, 17-27
Vende lo que tienes y sígueme
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo Puede todo».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 11-octubre-2015
El joven no se dejó conquistar por la mirada de amor de Jesús, y así no pudo cambiar. Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor nos liberamos de la seducción de los ídolos y de la ceguera de nuestras ilusiones. El dinero, el placer, el éxito deslumbran, pero luego desilusionan: prometen vida, pero causan muerte. El Señor nos pide el desapego de estas falsas riquezas para entrar en la vida verdadera, la vida plena, auténtica y luminosa. Y yo os pregunto a vosotros, jóvenes, chicos y chicas, que estáis ahora en la plaza: «¿Habéis sentido la mirada de Jesús sobre vosotros? ¿Qué le queréis responder? ¿Preferís dejar esta plaza con la alegría que nos da Jesús o con la tristeza en el corazón que nos ofrece la mundanidad?.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XVI
304. Oremos a Dios Padre.
- Por la Iglesia, en la pluralidad de ministerios y carismas. Roguemos al Señor.
- Por los que trabajan en las diversas profesiones. Roguemos al Señor.
- Por los impedidos y minusválidos. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que queremos ser fieles a nuestra vocación de cristianos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, los ruegos de los que te suplican. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro, tú mismo nos das lo que hemos de ofrecerte y miras esta ofrenda como un gesto de nuestro devoto servicio; confiadamente suplicamos que lo que nos otorgas para que redunde en mérito nuestro nos ayude también a alcanzar los premios eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui offerénda tuo nómini tríbuis, et obláta devotióni nostrae servitútis ascríbis, quaesumus cleméntiam tuam, ut, quod praestas unde sit méritum, profícere nobis largiáris ad praemium. Per Christum.
PREFACIO COMÚN II
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, con tu misericordia lo redimiste, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS II
De salute per Christum
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui bonitáte hóminem condidísti, ac iustítia damnátum misericórdia redemísti: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
Antífona de comunión Sal 12, 6
Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, entonaré himnos al Dios Altísimo.
O bien: Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 12, 6
Cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi, et psallam nómini Dómini Altíssimi.
Vel: Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Alimentados con los dones de la salvación te pedimos, Padre de misericordia, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces nos hagas un día ser partícipes de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut, hoc eódem quo nos temporáliter végetas sacraménto, perpétuae vitae partícipes benígnus effícias. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de mayo

1. Conmemoración de san Mánahen, hermano de leche del tetrarca Herodes, que era doctor en la Iglesia de Antioquía, en Siria, sobresaliendo como profeta bajo la gracia del Nuevo Testamento (s. I).
2. También conmemoración de la beata Juana, esposa de Cusa, procurador de Herodes, que junto con otras mujeres servía a Jesús y a los apóstoles con sus recursos, y en el día de la Resurrección del Señor encontró removida la losa del sepulcro y lo anunció a los discípulos (s. I).
3. En Listra, en Licaonia (hoy Zoldera, en Turquía), san Zoelo, mártir (s. II/III).
4. En Trieste, en la península de Istria, san Sérvulo, mártir (s. in.).
5. En Nantes, en la Galia Lugdunense, santos hermanos Donaciano y Rogaciano, mártires, de los cuales se narra que el primero había recibido el bautismo y el otro todavía era catecúmeno, pero en el combate final, besando a su hermano, Donaciano rogó a Dios para que el que aún no había podido ser lavado por el bautismo sagrado mereciese ser enjugado en la corriente de su propia sangre (c. 304).
6. Conmemoración de treinta y ocho santos mártires, que, según la tradición, fueron decapitados en Filipópolis, en Tracia (hoy Plovdiv, en Bulgaria), en tiempo de Diocleciano y Maximiano (c. 304).
7. En el monasterio de Lérins, en la Provenza, san Vicente, presbítero y monje, que fue muy célebre por su doctrina cristiana y santidad de vida, y se empeñó con denuedo en el progreso de la fe de los creyentes (c. 450).
8. En el monte Admirable, en Siria, san Simeón Estilita el Joven, presbítero y anacoreta, que vivió sobre una columna en trato íntimo con Cristo, y compuso diversos tratados de temas ascéticos y gozó de carismas espirituales (592).
9*. En Piacenza, en la Emilia, beato Felipe, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual vestía un cota de malla de hierro para castigar la carne con dureza (1306).
10*. En Marruecos, beato Juan de Prado, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que fue enviado a África para prestar auxilio espiritual a los cristianos reducidos a esclavitud en los reinos sarracenos, pero habiendo sido apresado confesó valientemente la fe de Cristo ante el soberano Mulay al-Walid y, por mandato de éste, consumó el martirio por el fuego (1631).
11. En Seúl, en Corea, santos mártires Agustín Yi Kwang-hon, en cuya casa se leían las Sagradas Escrituras; Águeda Kim A-gi, madre de familia, que recibió el bautismo en la cárcel; y sus siete compañeros (Sus nombres son los siguientes: san Damián Nam Myong-hyog, catequista; Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han A-gi, Ana Pak A-gi, Águeda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun y Pedro Kwon Tu-gin.), que fueron todos degollados a causa del nombre cristiano (1839).
12*. En la ciudad de Saint-Hyacinthe, en Canadá, beato Luis Ceferino Moreau, obispo, quien en las diversas actividades de la cura pastoral se exhortaba siempre a sí mismo a sentir ardientemente con la Iglesia (1901).