jueves, 14 de abril de 2016

Jueves 19 mayo 2016, Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, fiesta (España).

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

INGRESO A LA IGLESIA

879. La entrada a la iglesia que se va a dedicar se hace, teniendo en cuenta las circunstancias de los tiempos y lugares, según uno de los tres modos que se describen más adelante (192).

Primer modo: Procesión

880. La puerta de la iglesia que va a ser dedicada debe estar cerrada.
A la hora conveniente el pueblo se congrega en una iglesia vecina o en un sitio adecuado de donde partirá la procesión hacia la iglesia. En el sitio donde el pueblo se congrega, se prepararán las reliquias de los Mártires o de los Santos, si se van a colocar debajo del altar (193).

881. El Obispo y los presbíteros concelebrantes, los diáconos y ministros, cada uno revestido con sus vestiduras, van al sitio donde está reunido el pueblo.
El Obispo, dejados el báculo y la mitra, y de cara al pueblo, dice: En el nombre del Padre. Después saluda, diciendo: La gracia y la paz, u otras palabras adecuadas, especialmente tomadas de la Sagrada Escritura.
El pueblo responde: Y con tu espíritu, o con otras palabras adecuadas.
Luego el Obispo habla al pueblo, diciéndole: Llenos de alegría, queridos hermanos, o hace otra monición semejante a ésta (194).

882. Después el Obispo vuelve a tomar la mitra y el báculo y comienza la procesión hacia la iglesia que va a ser dedicada.
No se llevan velas fuera de las que rodean a las reliquias de los Santos.
No se quema incienso ni durante la procesión ni en la Misa antes del rito de incensación e iluminación del altar y de la iglesia (cf. n. 905 y siguientes).
Precede el crucífero, sin los cirios que suelen acompañarlo; siguen los ministros; después los diáconos o los presbíteros con las reliquias de los Santos; los ministros o fieles que los rodean con antorchas; luego los presbíteros concelebrantes; después el Obispo; dos diáconos que siguen un poco detrás; en seguida los ministros del libro y de la mitra y finalmente los fieles (195).
Al comenzar la procesión se canta el Salmo 121 con la antífona: Vamos alegres a la casa del Señor, u otro canto adecuado (196).

883. Al llegar a la puerta de la iglesia todos se detienen.
Los delegados de quienes edificaron la iglesia (fieles de la parroquia o de la diócesis, donantes, arquitectos, obreros) hacen entrega del edificio al Obispo, presentándole, según las circunstancias, bien las escrituras de posesión del edificio, bien las llaves, el plano del edificio, o el libro que describe el íter de la obra, con los nombres de quienes la dirigieron y de los obreros.
Uno de los delegados se dirige brevemente al Obispo y a la comunidad, para ilustrar, si es del caso, el significado de la arquitectura de la iglesia.
Luego el Obispo pide al presbítero a quien se le ha encomendado el oficio pastoral de la iglesia, que abra la puerta (197).

884. Una vez abierta ésta, el Obispo invita al pueblo a entrar a la iglesia, diciendo: Entrad por las puertas del Señor, u otras palabras adecuadas. Entonces, precedidos por el crucífero, el Obispo y todos los demás entran a la iglesia. Al entrar la procesión se canta el Salmo 23 con la antífona: Levantaos, u otro canto adecuado (198).

885. El Obispo, omitido el beso al altar, va a la cátedra; los presbíteros concelebrantes, los diáconos y los ministros van a sus puestos en el presbiterio. Las reliquias de los Santos se colocan en un sitio adecuado del presbiterio en medio de antorchas.
Luego se bendice el agua con el rito que se describe en los nn. 892 y siguientes (199).

CALENDARIO

19 JUEVES. JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE, fiesta

Misa
de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. prop. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. V.
- Is 52, 13-53, 12. Él fue traspasado por nuestras rebeliones.
o bien: Heb 10, 12-23. Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios.
- Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
- Lc 22, 14-20. Esto es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 20 de mayo, pág. 318.
CALENDARIOS: Auxiliares parroquiales de Cristo Sacerdote: Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote (S).
Dominicas de la Anunciata: San Francisco Coll y Guitart, presbítero (F). Vic y Dominicos: (MO).
Agustinos: Beatos Clemente de Ósimo y Agustín de Tarano, presbíteros (MO).
Palencia: Beato Pedro de Dueñas, mártir (MO).
Tarazona: Beato Juan Lorenzo, mártir (MO).
Vitoria: Santa Josefa del Corazón de Jesús Sancho Guerra (MO).
OFM Cap.: San Crispín de Viterbo, religioso (MO).
Bilbao: San Juan I, papa y mártir (ML-trasladada).
Córdoba: Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen (ML).
Valencia: Beatos Juan de Cetina y Pedro de Dueñas, mártires (ML).
Benedictinos: San Celestino V, papa (ML).

TEXTOS MISA

Jueves después de Pentecostés
JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE.
Fiesta
DE DOMINO NOSTRO IESU CHRISTO SUMMO ET AETERNO SACERDOTE
Haec Missa dicitur cum colore albo.
Antífona de Entrada Hb 7,24
Cristo, mediador de una nueva alianza, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Ant. ad introitum Ps 109,4
Iurávit Dóminus et non paenitébit eum: Tu es sacérdos in aetérnum secúndum órdinem Melchísedech.
Se dice Gloria.
Dicitur Gloria in excelsis.
Oración Colecta
Oh Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad glóriam tuam et géneris humáni salútem Christum voluísti summum aeternúmque constitúere sacerdótem, praesta, ut pópulus, quem sánguine suo tibi acquisívit, ex eius memoriális participatióne, virtútem crucis ipsíus cápiat et resurrectiónis. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la Fiesta de Jesucristo sumo y eterno Sacerdote.


PRIMERA LECTURA (primera opción) Is 52, 13-15; 53, 1-12
Él fue traspasado por nuestras rebeliones.
Lectura del libro del profeta Isaías,

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.
¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor?
Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quien meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.
Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (segunda opción) Hbr 10, 12-23
Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios.
Lectura de la carta a los Hebreos.
Hermanos:
Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un sólo sacrificio; está sentado para a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir:
“Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente”, añade:
“Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes”.
Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.
Hermanos, teniendo entrada libre en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con elcuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 39, 6.10-11
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Cuántas maravillas has hecho, Señor, Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro;
nadie se te puede comparar.
Intento proclamarlas, decirlas, pero superan todo número. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Entonces yo digo: “Aquí estoy
-como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad.”
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia
y tu lealtad ante la gran asamblea. R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Aleluya Is 42, 1
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. R.

EVANGELIO Lc 22, 14-20
Esto es mi Cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi Sangre.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo:
–“He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.” Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
–“Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.”
Y tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
–“Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.”
Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo:
–“Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.”

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 83.
Considerad la experiencia, tan humana, de la despedida de dos personas que se quieren. Desearían estar siempre juntas, pero el deber –el que sea– les obliga a alejarse. Su afán sería continuar sin separarse, y no pueden. El amor del hombre, que por grande que sea es limitado, recurre a un símbolo: los que se despiden se cambian un recuerdo, quizá una fotografía, con una dedicatoria tan encendida, que sorprende que no arda la cartulina. No logran hacer más porque el poder de las criaturas no llega tan lejos como su querer.
Lo que nosotros no podemos, lo puede el Señor. Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, no deja un símbolo, sino la realidad: se queda Él mismo. Irá al Padre, pero permanecerá con los hombres. No nos legará un simple regalo que nos haga evocar su memoria, una imagen que tienda a desdibujarse con el tiempo, como la fotografía que pronto aparece desvaída, amarillenta y sin sentido para los que no fueron protagonistas de aquel amoroso momento. Bajo las especies del pan y del vino está Él, realmente presente: con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.

Oración de los fieles
331. Por medio de Jesucristo, nuestro sumo Sacerdote y mediador entre Dios y los hombres, elevemos nuestras peticiones al Padre, que dirige todas las cosas según su voluntad.
- Para que la Iglesia celebre siempre el memorial de la pasión de Cristo, enriquecida por la fe y la devoción de todos sus miembros. Roguemos al Señor.
- Para que la acción sacerdotal de Jesucristo continúe dando la salud espiritual y la vida eterna a los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que la vida de los sacerdotes sea fiel reflejo de la ofrenda que realizan sacramentalmente en el altar. Roguemos al Señor.
- Para que todos los hombres, especialmente los alejados y los no creyentes, encuentren en Cristo el camino que conduce hacia la salvación. Roguemos al Señor.
- Para que el Espíritu Santo mueva los corazones de quienes tomamos parte en el sacrificio eucarístico para ofrecernos juntamente con Cristo oferente y Hostia inmaculada. Roguemos al Señor.
- Para que los frutos de esta Eucaristía llegue también a nuestros hermanos difuntos para que puedan gozar de la gloria eterna. Roguemos al Señor.
Movidos por el Espíritu Eterno, en el que tu Hijo Jesucristo consumó su oblación sacerdotal en la cruz, te pedimos, Padre de bondad, que santifiques a tu pueblo y escuches nuestra oración. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Jesucristo, nuestro Mediador, te haga aceptables estos dones, Señor, y nos presente juntamente con él como ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, haec digne frequentáre mystéria, quia, quóties huius hóstiae commemorátio celebrátur, opus nostrae redemptiónis exercétur. Per Christum.
Prefacio: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu único Hijo Pontífice de la Alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
El no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, elige hombres de este pueblo para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención, preparan a tus hijos el banquete pascual, presiden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con tus sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y han de darle así testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, nosotros, Señor, con los ángeles y los santos, cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De Sacerdotio Christi et de ministerio sacerdotum.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Qui Unigénitum tuum Sancti Spíritus unctióne novi et aetérni testaménti constituísti Pontíficem, et ineffábili dignátus es dispositióne sancíre, ut únicum eius sacerdótium in Ecclésia servarétur.
Ipse enim non solum regáli sacerdótio pópulum acquisitiónis exórnat, sed étiam fratérna hómines éligit bonitáte, ut sacri sui ministérii fiant mánuum impositióne partícipes.
Qui sacrifícium rénovent, eius nómine, redemptiónis humánae, tuis apparántes fíliis paschále convívium, et plebem tuam sanctam caritáte praevéniant, verbo nútriant, refíciant sacraméntis.
Qui, vitam pro te fratrúmque salúte tradéntes, ad ipsíus Christi nitántur imáginem conformári, et constánter tibi fidem amorémque testéntur.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la Comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo -dice el Señor.
Antiphona ad communionem 1Co 11,24-25
Hoc Corpus, quod pro vobis tradétur; hic calix novi testaménti est in meo Sánguine, dicit Dóminus. Hoc fácite quotiescúmque súmitis, in meam commemoratiónem.
Oración después de la Comunión
La eucaristía que hemos ofrecido y recibido, nos dé la vida, Señor, para que, unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quaesumus, Dómine, ut, huius participatióne sacrifícii, quod in sui commemoratiónem Fílius tuus praecépit offérri, nosmetípsos cum illo oblatiónem fácias tibi sempitérnam. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 20 de mayo
S
an Bernardino de Siena
, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, con la palabra y el ejemplo, fue evangelizando por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al santísimo Nombre de Jesús, perseverando infatigablemente en el oficio de la predicación, con gran fruto para las almas, hasta el día de su muerte, que ocurrió en L’Aquila, del Abruzo, en Italia (1444).
2. Conmemoración de santa Lidia de Tiatira, vendedora de púrpura, que fue la primera que creyó en el Evangelio en Filipos, en Macedonia, cuando lo predicó el apóstol san Pablo (s. I).
3. En Ostia Tiberina, santa Áurea, mártir (s. in.).
4. En Nimes, en la Galia Narbonense, san Baudilio, mártir (s. in.).
5. En Egea, de Cilicia, san Talaleo, mártir (s. III).
6*. En Cagliari, en la isla de Cerdeña, san Lucífero, obispo, el cual, valiente defensor de la fe nicena, sufrió muchas persecuciones por parte del emperador Constancio, siendo enviado al exilio, y al volver a su sede murió como confesor de Cristo (370).
7*. En Toulouse, en la Galia Narbonense, san Hilario, obispo, que levantó una pequeña basílica de madera sobre el sepulcro de san Saturnino, su predecesor (c. 400).
8. En Bourges, en Aquitania, san Austregisilo, obispo, quien se entregó como ministro de caridad, sobre todo entre los pobres, los huérfanos, los enfermos y los condenados a muerte (c. 624).
9. En Brescia, en Lombardía, san Anastasio, obispo (s. VII).
10. En Pavía, también en Lombardía, san Teodoro, obispo, que padeció el exilio durante la terrible guerra entre francos y longobardos (c. 785).
11*. En Castagneto, en la Toscana, beato Guido de Gherardesca, ermitaño (c. 1134).
12*. En Perugia, de la Umbría, beata Columba (Ángela), virgen de la Penitencia de Santo Domingo, que trabajó por la pacificación de la ciudad, la cual estaba dividida en bandos (1501).
13*. En Seúl, en Corea, san Protasio Chong Kuk-bo, mártir, que volvió de nuevo a la fe cristiana que había abandonado anteriormente y la profesó hasta la muerte en la cárcel, que le causaron en medio de crueles torturas (1839).
14*. En el pueblo de Botticino Sera, cerca de Brescia, en Italia, beato Arcángel Tadini, presbítero, quien se dedicó a trabajar con empeño por los derechos y la dignidad de los obreros y fundó la Congregación de las Hermanas Obreras de la santa Casa de Nazaret, dedicada principalmente a la justicia social (1912).