jueves, 7 de abril de 2016

Jueves 12 mayo 2016, Jueves VII semana de Pascua, feria, o san Nereo y san Aquiles, mártires, memoria libre, o san Pancracio, mártir, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

DESCRIPCIÓN DE LA CELEBRACIÓN

825. Sobre todo cuando se trata de las exequias de un Obispo, teniendo en cuenta las costumbres del lugar y considerando la conveniencia, debe preferirse el primer tipo de exequias previsto en el Ritual Romano, el que consta de tres “estaciones”, a saber, en la casa del difunto, en la iglesia y en el cementerio, con dos procesiones intermedias.
En este caso se recomienda que el Obispo presida también la “estación” en la casa del difunto y la primera procesión.
Pero si el Obispo no va a la casa del difunto y hubiera de hacerse esta “estación”, la hará el presbítero a quien le corresponda.
El Obispo aguarda en la iglesia, en la cátedra o bien en el secretarium.

826. Cuando el Obispo preside la “estación” en la casa del difunto y la procesión hacia la iglesia, en el lugar más adecuado se reviste con el alba, la cruz pectoral, la estola y la capa pluvial de color exequial y toma también la mitra sencilla y el báculo pastoral.
Los concelebrantes, si los hay en la Misa, ya desde el principio revisten las vestiduras prescritas.
Los diáconos y los ministros se revisten con sus vestiduras propias.

827. En la casa del difunto, el Obispo saluda a los presentes con toda amabilidad y les expresa el consuelo de la fe.
Luego se reza un salmo adecuado en forma responsorial, según la circunstancia.
Después el Obispo deja la mitra y el báculo y prosigue con una oración que esté en armonía con las circunstancias, de las que se indican en el Ritual Romano (140).

828. Si el traslado del difunto a la iglesia se hace con procesión, ordinariamente precede el turiferario con el incensario humeante, luego sigue el crucífero entre dos acólitos que llevan candeleros, a continuación el clero y los diáconos revestidos con sotana y sobrepelliz, los presbíteros revestidos con su hábito coral propio, en seguida los concelebrantes, si los hay, y el Obispo con mitra y báculo, acompañado por dos diáconos, y finalmente los ministros del libro y del báculo, quienes preceden al féretro.
Entre tanto se cantan salmos u otros cantos adecuados, según la norma del Ritual Romano (141).

829. Si no se hace “estación” en la casa del difunto, el Obispo o uno de los presbíteros en la puerta de la iglesia hace todo lo que se realiza en la casa del difunto, según se dijo antes.

830. Para la entrada a la iglesia y para el principio de la Misa, como de costumbre, no se tenga más de un canto, como se dice en el Misal. Pero si alguna razón especial pastoral lo requiere, puede agregarse uno de los responsorios que se encuentran en el Ritual Romano (142).

831. El Obispo, al llegar al altar, deja el báculo y la mitra, lo venera, y si parece oportuno, lo inciensa, se dirige a la cátedra en donde deja el pluvial y toma la casulla. El Obispo puede, si lo considera más oportuno, dejar el pluvial y tomar la casulla, al llegar al altar y antes de venerarlo.
Entretanto, se coloca el féretro en un lugar conveniente y en la posición indicada en el n. 823.

832. La Misa exequial se celebra de la manera acostumbrada para todas las Misas.
En las Plegarias Eucarísticas II y III se agregan las intercesiones propias.

833. Terminada la oración después de la Comunión, aunque no haya celebrado el Obispo, o si no se celebró el sacrificio eucarístico, después de terminada la liturgia de la palabra, el Obispo, revestido con casulla o con capa pluvial, recibe la mitra y el báculo; se dirige hacia el féretro y allí, de pie y mirando al pueblo, acompañado por el diácono y los ministros, que tienen el agua bendita y el incienso, procede a realizar el rito de la última recomendación y despedida (143).
Si el sepulcro se halla en la misma iglesia, es conveniente realizar este rito cerca del sepulcro.
Entonces se hace la procesión mientras se entonan cantos de los cuales se habla en el Ritual Romano (144).

834. A continuación el Obispo de pie cerca al féretro, dejados el báculo y la mitra, dice la monición: Según la costumbre cristiana daremos sepultura al cuerpo, u otra semejante.
Todos oran unos momentos en silencio. En seguida el Obispo asperja e inciensa el cuerpo. Entre tanto se canta Venid, Santos de Dios, u otro responsorio de los que se indican en el Ritual Romano. La aspersión e incensación pueden hacerse también después del canto.
Por último el Obispo dice la oración: En tus manos, Padre de bondad, u otra oración adecuada (145).

835. Si el cuerpo es llevado de la iglesia al cementerio, el Obispo espera en la cátedra mientras se saca el cuerpo de la iglesia, o va de inmediato al secretarium. Pero si el Obispo acompaña procesionalmente el cortejo fúnebre, entonces la procesión se hace como en la primera “estación” y se pueden cantar salmos o antífonas de las que se encuentran en el Ritual Romano (146).

836. Cuando el Obispo llega al cementerio, dejados el báculo y la mitra, bendice el sepulcro, si es el caso, y dicha la oración del Ritual Romano, si es la costumbre, rocía con agua bendita e inciensa el sepulcro y el cuerpo del difunto (147).

837. La inhumación se hace o inmediatamente o al final del rito, según las costumbres de los lugares.
Mientras se coloca el cuerpo en el sepulcro, o en otro momento oportuno, puede el Obispo decir la monición: Dios todopoderoso ha llamado a nuestro hermano, como se encuentra en el Ritual Romano (148).

838. En seguida el Obispo inicia la monición de la oración de los fieles.
El diácono dice las intenciones, y el Obispo la concluye con la oración: Señor, ten misericordia de tu siervo, u otra de las que propone el Ritual Romano. Al final se agrega el versículo: Dale el descanso eterno.Puede cantarse un canto, según las costumbres de los lugares (149).

839. Si el Obispo no celebra, presidirá la liturgia de la palabra, en la cátedra, con la capa pluvial.
Hace lo mismo si no se celebra el sacrificio eucarístico y se tiene la liturgia de la palabra, tal como se indica en el Ritual Romano.
En la celebración de las exequias, tanto de niños como de adultos, según las otras formas celebrativas previstas en el Ritual Romano, el Obispo obra según el modo descrito antes, introduciendo las oportunas modificaciones.

CALENDARIO

12 JUEVES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria o SAN NEREO Y SAN AQUILES, mártires, memoria libre o SAN PANCRACIO, mártir, memoria libre

Misa
de feria (blanco) o de una de las memorias (rojo).
bl ro MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para las memorias 1ª orac. prop. y el resto del común o de la feria, Pf. Pasc. o de la Ascensión o después de la Ascensión o de las memorias.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 22, 30; 23, 6-11. Tienes que dar testimonio en Roma.
- Sal 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
- Jn 17, 20-26. Que sean completamente uno.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 13 de mayo, pág. 307.
CALENDARIOS: Calahorra y La Calzada-Logroño, en la ciudad de la Calzada: Santo Domingo de la Calzada, eremita (S). Calahorra y La Calzada-Logroño, diócesis: (MO). Burgos: (ML).
Familia Franciscana: San Leopoldo Mandra de Castelnovo, presbítero (MO).
Marianistas: Bienaventurada Virgen María, Mediadora de todas las Gracias (MO).
Prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei: Beato Álvaro del Portillo, obispo (MO).
Servitas: Beato Francisco de Siena, presbítero (MO).
Agustinos: Beato Guillermo Tirry, presbítero y mártir (ML).
Dominicos: Beata Juana de Portugal, virgen (ML).
Misioneros de la Preciosa Sangre: Nuestra Señora Madre de la Misericordia (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la VII Semana de Pascua. Feria quinta. Hebdómada VII Paschae.
Antífona de entrada Heb 4, 16
Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente. Aleluya.
Antiphona ad introitum He 4, 16
Adeámus cum fidúcia ad thronum grátiae, ut misericórdiam consequámur, et grátiam inveniámus in auxílio opportúno, allelúia.
Oración colecta
Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Spíritus tuus, quaesumus, Dómine, spiritália nobis dona poténter infúndat, ut det nobis mentem, quae tibi sit plácita, et aptet nos tuae propítius voluntáti. Per Dóminum.

En la memoria de san Nereo y san Aquiles

Elogio del martirologio
Santos Nereo y Aquileo, mártires, los cuales, según refiere el papa san Dámaso, eran dos jóvenes que se habían enrolado como soldados y que, coaccionados por el miedo, estaban dispuestos a obedecer las órdenes impías del magistrado. Sin embargo, después de convertirse al Dios verdadero, abandonaron el servicio y, arrojando sus escudos, armas y uniformes, aceptaron el sacrificio contentos de su triunfo como confesores de Cristo. Sus cuerpos fueron sepultados en este día en el cementerio de Domitila, situado en la vía Ardeatina de Roma. (s. III ex.)

Oración colecta propia, el resto de la feria de Pascua.

12 de mayo
Santos Nereo y Aquiles, mártires
Die 12 maii
Ss. Nerei et Achillei, martyrum
Oración colecta
Dios todopoderoso, concédenos sentir la piadosa protección de los gloriosos mártires san Nereo y Aquiles, que nos han dado en su martirio un valeroso testimonio de fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui gloriósos mártyres Néreum et Achílleum fortes in sua confessióne cognóvimus, pios apud te in nostra intercessióne sentiámus. Per Dóminum.

En la memoria de san Pancracio

Elogio del martirologio
San Pancracio, mártir, que, según la tradición, murió también en Roma en plena adolescencia por su fe en Cristo, y fue sepultado en la segunda milla de la vía Aurelia. El papa san Símaco levantó una célebre basílica sobre su sepulcro y el papa san Gregorio Magno convocó a menudo al pueblo en torno al mismo sepulcro, para que allí recibiera el testimonio del verdadero amor cristiano. En este día se conmemora la sepultura de este mártir romano. (s. IV inc.)

Oración colecta propia, el resto de la feria de Pascua.

12 de mayo
San Pancracio, mártir
Die 12 maii
S. Pancratii, martyris
Oración colecta
Señor, que se alegre tu Iglesia, confiada en la protección de san Pancracio, y que por los ruegos de tu mártir se mantenga fiel a ti y se consolide en la paz verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Laetétur Ecclésia tua, Deus, beáti Pancrátii mártyris confísa suffrágiis, atque, eius précibus gloriósis, et devóta permáneat, et secúra consístat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la VII semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 22, 30; 23, 6-11
Tienes que dar testimonio en Roma

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, queriendo el tribuno conocer con certeza los motivos por los que los judíos acusaban a Pablo, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno y, bajando a Pablo, lo presentó ante ellos. Pablo sabía que una parte eran fariseos y otra saduceos y gritó en el Sanedrín:
«Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, se me está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos».
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección ni ángeles ni espíritus, mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Se armó un gran griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando:
«No encontramos nada malo en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?».
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo:
«¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio en Jerusalén de lo que a mí se refiere, tienes que darlo en Roma».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 15, 1b-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 1b)
R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.
O bien: Aleluya.

V. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

V. Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

V. Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

V. Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te.

Aleluya Jn 17, 21
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Que todos sean uno –dice el Señor–, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Ut omnes unum sint, sicut tu Pater, et ego in te, ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus.

EVANGELIO Jn 17, 20-26
Que sean completamente uno
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:
«No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2
Otro tema fundamental de la oración sacerdotal es la revelación del nombre de Dios: «He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo» (Jn 17, 6). «Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos» (Jn 17, 26).
Es obvio que con estas palabras Jesús se presenta como el nuevo Moisés que lleva a término lo que antaño había comenzado junto a la zarza ardiente. Dios había revelado su «nombre» a Moisés. Este «nombre» era más que una palabra. Significaba que Dios se dejaba invocar, que había entrado en comunión con Israel. Así, en el curso de la historia de la fe de Israel, se hacía cada vez más nítido que con la expresión «nombre de Dios» se quería aludir a su «inmanencia»: a su presencia actual en medio de los hombres, una presencia por la cual Él está totalmente aquí y, no obstante, trasciende infinitamente todo lo que es humano y mundano.
«Nombre de Dios» significa: Dios como el que está presente entre los hombres.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Pascua después de la Ascensión IV
167. Teniendo por intercesor delante del Padrea Jesús resucitado, y sabiendo que es el Espíritu quien ora en nosotros, pidamos por las necesidades delos hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea congregada en la unidad y crezca por la fuerza del Espíritu, anunciando a los hombres la salvación de Jesucristo. Roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos que sufren a causa de su fe: para que el Espíritu de Jesucristo resucitado les mantenga fieles a la verdad y al bien por encima de todas las injusticias e incomprensiones. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren sin esperanza, por los que buscan sin tener fe, por los que aman a Dios sin saberlo: para que el Espíritu consolador colme sus anhelos de felicidad y salud. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que logremos unas celebraciones de la Eucaristía llenas de fe, plenamente participadas, que expresen y fomenten nuestro amor y hermandad en Cristo. Roguemos al Señor.
Danos, Señor, una plena vivencia del misterio pascual para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, estos dones, acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual, y a nosotros transfórmanos en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PREFACIO I DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado y de la muerte, ha ascendido ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo, como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos. No se ha ido para desentenderse de este mundo, sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ASCENSIONE DOMINI
De mysterio Ascensionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia Dóminus Iesus, Rex glóriae, peccáti triumphátor et mortis, mirántibus Angelis, ascéndit summa caelórum, Mediátor Dei et hóminum, Iudex mundi Dominúsque virtútum; non ut a nostra humilitáte discéderet, sed ut illuc confiderémus, sua membra, nos súbsequi quo ipse, caput nostrum principiúmque, praecéssit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Jn 16, 7
Lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya, porque si no me voy no vendrá a vosotros el Paraclito -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 16, 7
Ego veritátem dico vobis, éxpedit vobis ut ego vadam; si enim non abíero, Paráclitus non véniet ad vos, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que los santos misterios nos hagan comprender tus designios y nos comuniquen tu misma vida divina, para que así logremos vivir en plenitud, las riquezas de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor
Post communionem
Percépta mystéria, quaesumus, Dómine, et eruditióne nos ínstruant et participatióne restáurent, ut ad spiritália mereámur múnera perveníre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 13 de mayo

M
emoria de la Bienaventurada Virgen María de Fátima, en Portugal. En la localidad de Aljustrel, la contemplación de la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, suscita en muchos fieles, no obstante las adversidades, la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones.
2. Conmemoración de los numerosos santos mártires de Alejandría, que fueron asesinados por orden de Lucio, obispo arriano, en la iglesia llamada Theonas (c. 375).
3. En Maastrich, junto al Mosa, en la Galia Bélgica, san Servacio, obispo de Tongres, quien defendió con tenacidad la fe ortodoxa nicena acerca de la naturaleza de Cristo en controversias suscitadas en varios concilios (c. 384).
4*. En Poitiers, en Aquitania, santa Inés, abadesa, que recibió la bendición de manos de san Germán de París y gobernó con inmensa y amorosa solicitud el monasterio de Santa Cruz de Poitiers (588).
5*. En el lugar llamado Goriano Sicoli, en los Abruzos, beata Gema, virgen, que vivió recluida en una pequeñísima celda adosada a la iglesia, desde la que podía ver solamente el altar (1465) .
6*. En Como, de Lombardía, beata Magdalena Albrici, abadesa de la Orden de San Agustín, que reavivó extraordinariamente el fervor de sus hermanas en religión (1834).
7. En La Puye, de la comarca de Poitiers, en Francia, san Andrés Huberto Fournet, presbítero, quien ejerció como párroco durante la Revolución Francesa y, no obstante su condición de sacerdote proscrito, fortaleció la fe de sus feligreses, y al restablecerse la paz para la Iglesia, fundó, junto con santa Isabel Bichier des Ages, la Congregación de Hijas de la Cruz (1834).
8. En la ciudad de Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, memoria de los santos Argentea y Vulfura, mártires (937).