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viernes, 18 de marzo de 2016

Viernes 22 abril 2016, Viernes IV semana de Pascua, feria.

CALENDARIO

22 VIERNES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 13, 26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
- Sal 2. R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
- Jn 14, 1-6. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 23 de abril, pág. 270.
CALENDARIOS: Jesuitas: Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús (F).
Cartujos: San Hugo de Grenoble, obispo (F).
O. Cist. y OCSO: Beata María Gabriela Sagheddu, monja cisterciense (ML).
Osma-Soria: Aniversario de la muerte de Mons. Saturnino Rubio Montiel, obispo (1971).
Tarragona: Aniversario de la muerte de Mons. Ramón Torrella Cascante, arzobispo, emérito (2004).

TEXTOS MISA

Viernes de la IV Semana de Pascua. Feria sexta. Hebdomada IV Paschae.
Antífona de entrada Ap 5, 9-10
Con tu sangre, Señor, has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal que sirva a Dios. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 5, 9-10
Redemísti nos, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu, et lingua, et pópulo, et natióne, et fecísti nos Deo nostro regnum et sacerdótes, allelúia.
Oración colecta
Señor Dios, origen de nuestra libertad y de nuestra, escucha las súplicas de quienes te invocamos, y pues nos has salvado por la Sangre de tu Hijo, haz que vivamos siempre en ti y en ti encontremos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui et libertátis nostrae auctor es et salútis, exáudi supplicántium voces, et, quos sánguinis Fílii tui effusióne redemísti, fac, ut per te vívere et perpétua in te váleant incolumitáte gaudére. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la IV semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 13, 26-33
Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 2, 6-7. 8-9. 10-11 y 12a (R.: 7bc)
R.
Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Fílius meus es tu: ego hódie génuit te.
O bien: Aleluya.

V. «Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R.
Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Fílius meus es tu: ego hódie génuit te.

Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R.
Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Fílius meus es tu: ego hódie génuit te.

V. Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R.
Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Fílius meus es tu: ego hódie génuit te.

Aleluya Jn 14, 6bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida – dice el Señor–; nadie va al Padre, sino por mí. Ego sum via, véritas et vita, dicit Dóminus; nemo venit ad Patrem, nisi per me.
R.

EVANGELIO Jn 14, 1-6
Yo soy el camino y la verdad y la vida
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, De verb. Dom. Serm., 54.
¿Por dónde quieres ir? Yo soy el Camino. ¿A dónde quieres ir? Yo soy la Verdad. ¿Dónde quieres permanecer? Yo soy la Vida. Todo hombre alcanza a comprender la Verdad y la Vida; pero no todos encuentran el Camino. Los sabios del mundo comprenden que Dios es vida eterna y verdad cognoscible; pero el Verbo de Dios, que es Verdad y Vida junto al Padre, se ha hecho Camino asumiendo la naturaleza humana. Camina contemplando su humildad y llegarás hasta Dios.

Oración de los fieles
186. Unimos nuestras peticiones a Cristo, que está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros.
- Por el Papa y los obispos, por cuantos en este Tiempo Pascual serán incorporados más plenamente al pueblo de Dios: para que, como Jesucristo, pasemos haciendo el bien. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones y cuantos se ocupan del crecimiento de los bienes de la tierra: para que respeten los derechos de los ciudadanos y trabajen por lo que conduce a la dignidad de la persona. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y angustiados, por todos los que sufren: para que su experiencia de dolor llegue a ser una puerta a la esperanza de la resurrección. Roguemos al Señor.
- Por cuantos participamos con gozo en esta celebración, para que, alimentados por Cristo, seamos verdaderos testigos de su vida. Roguemos al Señor.
Tú Señor, que nos has salvado por el misterio pascual de tu Hijo, continúa favoreciendo al pueblo que te suplica y se dispone a gustar en el cielo la alegría que ya participa en la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo, para que bajo tu protección, conserve los dones pascuales y alcance la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdant, et ad aetérna dona pervéniant. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Rom 4, 2
Cristo nuestro Señor fue entregado por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación. Aleluya.
Antiphona ad communionem Rm 4, 25
Tráditus est Christus Dóminus noster propter delícta nostra, et resurréxit propter iustificatiónem nostram, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, no ceses de proteger con amor a los que has salvado, para que así, quienes hemos sido redimidos por la muerte de tu Hijo, podamos alegrarnos en su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Contínua, quaesumus, Dómine, quos salvásti pietáte custódi, ut, qui Fílii tui passióne sunt redémpti, eius resurrectióne laeténtur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.