sábado, 5 de marzo de 2016

Sábado 9 abril 2016, Sábado II semana de Pascua.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

VI. ORDENACIÓN DEL OBISPO

563. Es muy conveniente que la ordenación del Obispo se celebre en su iglesia catedral.
En este caso el Mandato Apostólico se presenta y se lee, y el ordenado se sienta en su cátedra, como se dice en los nn. 573 y 589.

564. El Obispo consagrante principal debe estar acompañado, al menos, por otros dos Obispos consagrantes, quienes con él y con el elegido concelebran la Misa.
Pero es conveniente que todos los Obispos presentes ordenen al elegido, juntamente con el consagrante principal (118).

565. Es muy conveniente que todos los Obispos consagrantes, y también los presbíteros asistentes del elegido concelebren la Misa con el consagrante principal y con el elegido.
Si la ordenación tiene lugar en la iglesia propia del elegido, concelebren también algunos presbíteros de su presbiterio (119).
Sin embargo, hay que tener cuidado de que la distinción entre Obispos y presbíteros aparezca claramente, incluso por la disposición de los lugares.

566. Al elegido lo asisten dos presbíteros (120).

567. El consagrante principal, también los Obispos y presbíteros concelebrantes, revestirán las vestiduras requeridas para la celebración de la Misa. El elegido se reviste con todas las vestiduras sacerdotales, y también llevará la cruz pectoral y la dalmática. Los Obispos consagrantes, que acaso no concelebren, usarán alba, cruz pectoral, estola y, si se cree oportuno, capa pluvial y mitra.
Los presbíteros asistentes del elegido, si acaso no concelebran, usarán capa pluvial sobre el alba, o sobrepelliz sobre la sotana (121).
Las vestiduras serán del color de la Misa que se celebre, o blanco, o festivo.

568. Además de lo que se necesita para la concelebración de la Misa estacional, prepárese lo siguiente:
a) Pontifical Romano;
b) Texto de la oración consecratoria para los Obispos consagrantes;
c) gremial de lino;
d) sagrado crisma;
e) anillo para el elegido;
f) báculo pastoral y mitra para el elegido;
g) cáliz de suficiente capacidad para la Comunión de los concelebrantes y de los demás a quienes corresponda (122).

569. La bendición del anillo, del báculo pastoral y de la mitra, se harán oportunamente antes de la ordenación misma, tal como se describe en el Pontifical (123).

570. Además de la cátedra del consagrante principal, prepárense los asientos para los Obispos consagrantes, el elegido y los presbíteros concelebrantes, en la forma siguiente:

a) En la liturgia de la palabra el consagrante principal se sienta en la cátedra.
Los Obispos consagrantes, cerca de la cátedra, a uno y otro lado. El elegido entre los presbíteros que lo asisten, en el lugar más apto del presbiterio.
b) La ordenación del elegido hágase según lo acostumbrado, junto a la cátedra; pero si es necesario para la participación de los fieles, prepárense asientos para el consagrante principal y para los Obispos consagrantes, ante el altar o en otro lugar más apto.

Los asientos para el elegido y los presbíteros que los asisten, prepárense de tal manera que la acción litúrgica pueda ser vista cómodamente por los fieles (124).

CALENDARIO

9 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA II SEMANA DE PASCUA

Misa
de sábado (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 6, 1-7. Eligieron a siete hombres llenos de espíritu.
- Sal 32. R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
- Jn 6, 16-21. Vieron a Jesús caminando sobre el lago.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 10 de abril, pág. 248.
CALENDARIOS: Plasencia-ciudad: Nuestra Señora del Puerto (S).
Barbastro-Monzón: Nuestra Señora del Pueyo (MO).

9 SÁBADO. Después de la hora nona:
TERCERA SEMANA DE PASCUA
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del III Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la II Semana de Pascua. Sabbato. Hebdomada II Paschae.
Antífona de entrada 1 Pe 2, 9
Pueblo adquirido por Dios, proclamad las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. 1P 2, 9
Pópulus acquisitiónis, annuntiáte virtútes eius, qui vos de ténebris vocávit in admirábile lumen suum, allelúia.
Oración colecta
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Depélle, Dómine, conscríptum peccáti lege chirógraphum, quod in nobis pascháli mystério per resurrectiónem Christi Fílii tui vacuásti. Qui tecum.
Vel:
Deus, qui misericórdiae iánuam fidélibus tuis per paschália mystéria patére voluísti, réspice in nos et miserére nostri, ut, qui voluntátis tuae viam, te donánte, séquimur, a vitae numquam sémitis deviémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la II semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 6, 1-7
Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas.
Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 (R.: 22)
R.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
O bien: Aleluya.

V. Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.

V. La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.

V. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas, y se ha compadecido del género humano. Surréxit Christus, qui creávit ómnia et misértus est humáno géneri.

EVANGELIO Jn 6, 16-21
Vieron a Jesús caminando sobre el mar
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron.
Pero él les dijo:
«Soy yo, no temáis».
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio adonde iban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Santo Tomás de Aquino, Comentario sobre S. Juan, in loc.
Aquel viento es figura de las tentaciones y de la persecución que padecerá la Iglesia por falta de amor. Porque, como dice San Agustín, cuando se enfría el amor, aumentan las olas y la nave zozobra. Sin embargo el viento, la tempestad, las olas y las tinieblas no conseguirán que la nave se aparte de su rumbo y quede destrozada.

Oración de los fieles
202. Hermanos queridos, regenerados a la vida nueva por la participación en los misterios de Cristo, muerto y resucitado por nosotros, dirijamos nuestra oración al Padre, confiando en la materna intercesión de María.
- Por la Iglesia: para que conducida por el Espíritu al conocimiento pleno de la verdad, siguiendo las huellas de la Virgen, viva en nuestro tiempo la memoria de las palabras y de las obras de Jesús, y sea su testigo mediante la santidad de vida de sus hijos. Oremos al Señor.
- Por toda la humanidad, turbada frecuentemente por dramáticos hechos de violencia y de muerte: para que, fijando la mirada en Cristo Señor, pueda renovarse en la luz de la resurrección y exultar en la posesión de la dichosa esperanza. Oremos al Señor.
- Por cuantos han perdido el sentido de la vida: para que, más allá de la noche del dolor, del pecado y de la muerte, sepan descubrir, con María y con las mujeres del Evangelio, la luz radiante del día que vence las tinieblas. Oremos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en torno al altar: para que aprendamos de María a acercarnos a los divinos misterios con la humildad del corazón y con la obediencia de la fe, para vivir la bienaventuranza de los que creen sin haber visto. Oremos al Señor.
Oh Dios, Padre bueno, tú que acoges siempre las oraciones de los pequeños y de los pobres, por intercesión de María, nuestra madre, haz que vivamos en la gozosa libertad de tus hijos y experimentemos la alegría del banquete pascual. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo, resucitado de entre los muertos. Él, que vive por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, estos dones, acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual y a nosotros transfórmanos en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Jn 17, 24
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen la gloria que me has dado, dice el Señor. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 17, 24
Pater, quos dedísti mihi, volo ut ubi sum ego, et illi sint mecum, ut vídeant claritátem quam dedísti mihi, allelúia.
Oración después de la comunión
Después de recibir los santos misterios, humildemente te pedimos, Señor, que esta eucaristía, celebrada como memorial de tu Hijo, nos haga progresar en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de abril

1. En África, santos Terencio, Africano, Máximo, Pompeyo, Alejandro, Teodoro y cuarenta compañeros, mártires, que murieron por la fe cristiana en tiempo del emperador Decio (c. 250).
2. En Alejandría, de Egipto, san Apolonio, presbítero y mártir (s. inc.).
3*. En Auxerre, de Neustria, san Paladio, obispo, que fue abad del monasterio de San Germán y, recibido el episcopado, participó en muchos concilios y se dedicó a restaurar la disciplina eclesiástica (658).
4*. En Gavelo, en el territorio de Venecia, san Beda el Joven, monje, que, después de estar sirviendo durante cuarenta y cinco años al emperador Carlomagno, eligió servir el resto de su vida al Señor en el monasterio (c. 883).
5. En Gante, en Flandes, san Macario, peregrino, quien, recibido entre los monjes de San Bavón, al año siguiente falleció consumido por la peste (1012).
6*. En Chartres, en Francia, san Fulberto, obispo, cuya doctrina nutrió a muchos, y con munificencia e ingenio comenzó la iglesia catedral, promoviendo la devoción a la Virgen María, Reina de Misericordia (1029).
7*. En Túnez, en el norte de África, beato Antonio Neyrot, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, capturado por los piratas y conducido a África, apostató de la fe, pero, con la ayuda de la gracia divina, el día de Jueves Santo en la Cena del Señor retomó públicamente el hábito religioso, delito que expió muriendo apedreado (1460).
8*. En Piacenza, en la Emilia, beato Marcos de Bolonia Fantuzzi, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, preclaro por la prudencia y la predicación (1479).
9. En Valladolid, en España, san Miguel de los Santos, presbítero de la Orden de la Santísima Trinidad, que se entregó por completo a obras de caridad y a la predicación de la palabra de Dios (1625).
10. En Verona, en el territorio de Venecia, santa Magdalena de Canossa, virgen, que espontáneamente renunció a todas las riquezas de su patrimonio para seguir a Cristo y fundó un instituto doble: el de las Hijas y el de los Hijos de la Caridad, para fomentar la instrucción cristiana de los niños (1855).
11*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, en Alemania, beato Bonifacio Zukowski, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que durante la guerra, quebrantado por las torturas, por razón de la fe acabó su martirio en la cárcel (1942).