Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 19 de marzo de 2016

Sábado 23 abril 2016, Sábado IV semana de Pascua, o san Jorge, mártir, memoria libre, o san Adalberto, obispo y mártir, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

DESCRIPCIÓN DE LA CELEBRACIÓN

680. La procesión por la iglesia hacia el altar se hace del modo acostumbrado.
Precede el diácono que lleva el Evangeliario, siguen los presbíteros concelebrantes, luego el elegido, en medio de dos religiosos que lo asisten, después, el Obispo, con mitra y báculo, y un poco detrás los dos diáconos que lo asisten.

681. Los ritos iniciales y la liturgia de las palabra, hasta el Evangelio inclusive, se desarrollan de la manera acostumbrada.

682. Terminado el Evangelio, comienza la bendición del Abad.
Si es el caso, el Obispo con mitra, va a la sede preparada, como se dijo antes; de lo contrario se sienta en la cátedra.
Todos igualmente se sientan.
El elegido es acompañado por los monjes asistentes hasta la sede del Obispo, a quien hace una reverencia.
Uno de los asistentes presenta el elegido al Obispo diciendo:
Reverendísimo Padre, está aquí presente.
El Obispo le pregunta, diciendo:
¿Sabéis si ha sido elegido legítimamente?
El monje le responde:
Lo sabemos, y de ello somos testigos.
El Obispo agrega:
Te damos gracias, Señor (13).

683. En seguida el Obispo, partiendo de los textos de las lecturas proclamadas en la Misa, habla brevemente al pueblo, a los monjes y al elegido acerca del oficio del Abad (14).

684. Después de la homilía el elegido se levanta y permanece de pie ante el Obispo; éste lo interroga, con el examen que comienza: Una antigua disposición de los santos padres.
El elegido responde a cada pregunta: Sí, quiero.
Al final el Obispo concluye: Esto y todos los bienes te los conceda el Señor.Y todos responden: Amén (15).

685. Luego el Obispo deja la mitra y se pone de pie.
Los demás hacen lo mismo.
El Obispo, con las manos juntas y vuelto hacia el pueblo, dice la invitación a orar: Oremos, queridos hermanos.
Luego el diácono dice: Pongámonos de rodillas, e inmediatamente todos se arrodillan en sus sitios.
El elegido se postra.

En el tiempo pascual y los domingos el diácono no dice: Pongámonos de rodillas. El elegido sí se postra, mientras los demás permanecen de pie.
Los cantores comienzan las letanías, a las cuales se pueden agregar en sus respectivos sitios otros nombres de Santos, por ejemplo el del Patrono, del Titular de la iglesia, del Fundador, del Patrono del elegido, de los Santos de su Orden, o algunas invocaciones más adaptadas a las circunstancias: pues las letanías ocupan el lugar de la oración universal.
Terminadas las letanías el diácono, si antes había invitado arrodillarse, dice: Podéis levantaros. Y todos se ponen de pie (16).

686. El elegido se acerca al Obispo y se arrodilla ante él.
El Obispo de pie, sin mitra, y con las manos extendidas, dice la oración de bendición, escogiendo una de las que se proponen en el Pontifical Romano (17).

687. Terminada la oración de bendición, el Obispo se sienta con mitra.
Los demás hacen lo mismo.

El Abad recién bendecido se acerca al Obispo, quien pone en sus manos la Regla, diciendo: Recibe la Regla.
En seguida, si es el caso, el Obispo coloca el anillo en el dedo anular de la mano derecha del Abad recién bendecido, diciendo: Recibe este anillo.
Después, igualmente si es el caso, le impone la mitra, sin decir nada.
Por último, le entrega el báculo pastoral, diciendo: Recibe el báculo pastoral (18).

688. Entonces el Abad recién bendecido, dejado el báculo, recibe el saludo de paz del Obispo y de todos los Abades.
Si las circunstancias lo permiten, hacen lo mismo los presbíteros y los monjes presentes.

689. Luego la Misa continúa como de costumbre. El Credo se dice según las rúbricas.
La oración universal se omite.

690. En la liturgia de la Eucaristía, el Abad recién bendecido ocupa el primer lugar entre los presbíteros concelebrantes.
Pero si el Prelado que lo bendijo no es Obispo y la bendición se celebró en la iglesia del mismo elegido, entonces el Abad recién bendecido puede presidir la liturgia de la Eucaristía.

691. Los padres y familiares del Abad recién bendecido y los miembros del monasterio, pueden recibir la Comunión bajo las dos especies.

692. Al final de la Misa el que presidió la liturgia de la Eucaristía dice: El Señor esté con vosotros, y da la bendición.
El diácono despide la asamblea como de costumbre.

693. Dada la bendición, mientras se canta, si parece oportuno, el himno Señor, Dios eterno (Te Deum) u otro canto adecuado, todos vuelven procesionalmente por la iglesia al secretarium y se retiran en paz.
Pero si se trata de un Abad con jurisdicción sobre algún territorio, terminada la oración después de la Comunión, se canta el himno Señor, Dios eterno (Te Deum) u otro canto equivalente, según la costumbre del lugar.

Mientras tanto, el nuevo Abad, acompañado de los asistentes, recorre la iglesia, bendiciendo a todos.
Finalizado el himno, el Abad recién bendecido, de pie, ante el altar o junto a la cátedra, con la mitra y el báculo, puede hablar brevemente al pueblo.
Lo demás se hace como de costumbre (19).

CALENDARIO

23 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA IV SEMANA DE PASCUA o SAN JORGE, mártir, memoria libre o SAN ADALBERTO, obispo y mártir, memoria libre

Misa
de sábado (blanco) o de una de las memorias (rojo).
bl ro MISAL: para el sábado ants. y oracs. props. / para las memorias 1ª orac. prop. y el resto del común o de la feria, Pf. Pasc. o de las memorias.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 13, 44-52. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.
- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
- Jn 14, 7-14. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 24 de abril, pág. 272.
CALENDARIOS: Cataluña y Tarazona: San Jorge, mártir (S). Barbastro-Monzón, Coria-Cáceres, en la ciudad de Cáceres, Huesca, Teruel y Albarracín, Jaca y Zaragoza: (F).
Jaén: Santísima Virgen de la Cabeza (S).
Agustinos: Beata Elena de Údine (ML).
Benedictinos: San Adalberto, obispo y mártir (ML).
Carmelitas Descalzos: Beata Teresa María de la Cruz Manetti, virgen (ML).
OFM, OFM Cap. y Franciscanos: Beato Gil de Asís, religioso (ML).

23 SÁBADO. Después de la hora nona:
QUINTA SEMANA DE PASCUA
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del V Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la IV Semana de Pascua. Sabbato. Hebdomada IV Paschae.
Antífona de entrada 1Pe 2, 9
Pueblo adquirido por Dios, proclamad las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. 1P 2, 9
Pópulus acquisitiónis, annuntiáte virtútes eius, qui vos de ténebris vocávit in admirábile lumen suum, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, concédenos vivir siempre en plenitud el misterio pascual, para que renacidos en el bautismo, demos fruto abundante de vida cristiana y alcancemos, finalmente, las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui sollemnitáte pascháli caeléstia mundo remédia benígnus operáris, Ecclésiae tuae indulgéntiam proséquere, ut observántia temporális ad vitam profíciat sempitérnam. Per Dóminum.

O bien en la memoria de san Jorge.

Elogio del martirologio
San Jorge, mártir, cuyo glorioso combate, que tuvo lugar en Dióspolis o Lidda, en Palestina, actual Israel, celebran desde muy antiguo todas las Iglesias, desde Oriente hasta Occidente. (s. IV)

Oración colecta propia, el resto del sábado de Pascua.

23 de abril
San Jorge, mártir
Die 23 aprilis
S. Georgii, martyris
Oración colecta
Señor, alabamos tu poder y te rogamos que san Jorge, fiel imitador de la pasión de tu Hijo, sea para nosotros protector generoso en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Magnificántes, Dómine, poténtiam tuam, súpplices exorámus, ut, sicut beátus Geórgius domínicae fuit passiónis imitátor, ita sit fragilitátis nostrae promptus adiútor. Per Dóminum.

O bien, en la memoria de san Adalberto.

Elogio del martirologio

San Adalberto (Vojtech), obispo de Praga y mártir, que aguantó dificultades en bien de aquella iglesia, y por Cristo llevó a cabo muchos viajes, trabajando para extirpar costumbres paganas, aunque ante el poco fruto obtenido se dirigió a Roma, donde se hizo monje. Vuelto al fin a Polonia, e intentando atraer a la fe a los prusianos, fue asesinado por unos paganos en la aldea de Tenkitten, junto al golfo de Gdansk. (997)

Oración colecta propia, el resto del sábado de Pascua.

23 de abril
San Adalberto, obispo y mártir
Die 23 aprilis
S. Adalberti, episcopi et martyris
Oración colecta
Oh Dios, que concediste la corona del martirio a san Adalberto, obispo, encendido en el celo por la salvación de las almas, concédenos, por su intercesión, que nunca falte a los pastores la obediencia de su grey ni ésta carezca de la asistencia de los pastores. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátum Adalbértum epíscopum zelo animárum succénsum martyrio coronásti, eius interveniénte suffrágio concéde, ut nec pastóribus obodiéntia gregis nec gregi desit cura pastórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la IV semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 13, 44-52
Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 (R.: 3cd)
R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.
O bien: Aleluya.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri.

Aleluya Jn 8, 31b-32
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Si permanecéis en mi palabra –dice el Señor– seréis de verdad discípulos míos y conoceréis la verdad.
Si manséritis in sermóne meo, vero discipúli me éritis, et cognoscéritis veritátem, dicit Dóminus.
R.

EVANGELIO Jn 14, 7-14
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú:
“Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2614 Cuando Jesús confía abiertamente a sus discípulos el misterio de la oración al Padre, les desvela lo que deberá ser su oración, y la nuestra, cuando haya vuelto, con su humanidad glorificada, al lado del Padre. Lo que es nuevo ahora es "pedir en su Nombre" (Jn 14, 13). La fe en El introduce a los discípulos en el conocimiento del Padre porque Jesús es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). La fe da su fruto en el amor: guardar su Palabra, sus mandamientos, permanecer con El en el Padre que nos ama en El hasta permanecer en nosotros. En esta nueva Alianza, la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oración de Jesús (cf Jn 14, 13-14).

Oración de los fieles
204. Hermanos, el Señor Jesús, ascendiendo al cielo, confió a sus discípulos la misión de anunciar el Evangelio hasta los últimos confines de la tierra. Con María, Reina de los apóstoles, dirijamos nuestra común oración al Padre.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por los sacerdotes y los diáconos, por los religiosos y por los fieles todos: para que dóciles a la acción del Espíritu, sepan testimoniar, con la palabra y el ejemplo, que Jesús es el Cristo y el único salvador. Oremos al Señor.
- Por los gobernantes: para que acogiendo el mensaje del amor y de la paz que Cristo trae al mundo a través de su Iglesia, puedan edificar un mundo nuevo sobre la justicia y la libertad verdaderas. Oremos al Señor.
- Por los heraldos de la fe que sufren por causa del Evangelio: para que, con la protección de la Virgen María, puedan recoger en el gozo cuanto sembraron en la paciencia y en el amor. Oremos al Señor.
- Por todos nosotros: para que, movidos por el Espíritu Santo, vayamos con solicitud al encuentro de los hermanos que sufren en el cuerpo y en el espíritu, para que renazca en sus corazones la esperanza pascual. Oremos al Señor.
Oh Dios, que has enviado a tu Hijo Unigénito para revelar tu amor de Padre, haz que tus hijos conducidos por el Espíritu y bajo la materna protección de María, puedan difundir por el mundo la Buena Noticia de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, estos dones, acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual, y a nosotros transfórmanos en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius, Dómine, quaesumus, haec dona sanctífica, et, hóstiae spiritális oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfice munus aetérnum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Jn 17, 24
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen la gloria que me has dado. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 17, 24
Pater, quos dedísti mihi, volo ut ubi sum ego, et illi sint mecum, ut vídeant claritátem quam dedísti mihi, allelúia.
Oración después de la comunión
Después de recibir los santos misterios, humildemente te pedimos, Señor, que esta eucaristía, celebrada como memorial de tu Hijo, nos haga progresar en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes, ut, quae in sui commemoratiónem nos Fílius tuus fácere praecépit, in nostrae profíciant caritátis augméntum. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de abril
S
an Fidel de Sigmaringen
, presbítero y mártir, el cual, siendo abogado, decidió entrar en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, llevando una vida observante de vigilias y oraciones. Asiduo en la predicación de la Palabra de Dios, fue enviado a la región de Recia para consolidar la verdadera doctrina, y en Sevis, de Suiza, fue martirizado por los herejes a causa de la fe católica (1622).
2. En Jerusalén, conmemoración de las santas mujeres María de Cleofás y Salomé, que, junto con María Magdalena, muy de mañana del día de Pascua se dirigieron al sepulcro del Señor para ungir su cuerpo y recibieron el primer anuncio de la Resurrección (s. I).
3. En Lyon, en la Galia, san Alejandro, mártir, que tres días después de la pasión de san Epipodio fue sacado de la cárcel, azotado y clavado en una cruz hasta expirar (178).
4. En Nicomedia, en Bitinia, san Antimo, obispo, y compañeros, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano. Antimio, por confesar a Cristo, recibió la gloria del martirio al ser decapitado, y de la multitud de sus compañeros, unos fueron degollados, otros quemados vivos, otros abandonado en alta mar sobre naves, según dispuso el juez (303).
5. En Illiberis, en la Hispania Bética, san Gregorio, obispo, cuyo libro Sobre la Fe fue alabado por san Jerónimo (s. IV).
6*. En las cercanías de Blois, en la Galia Lugdunense, san Deodato, diácono y abad, que después de llevar vida anacorética, reunió discípulos a los que presidió (s. VI).
7. En Canterbury, en Inglaterra, san Melito, obispo, que, siendo abad, fue enviado por el papa san Gregorio I Magno a Inglaterra, donde fue ordenado obispo de los sajones orientales por san Agustín, y, después de sufrir muchas tribulaciones, accedió a la sede de Canterbury (624).
8. En York, en Northumbria, san Wilfrido, obispo, que, después de trabajar con todo esmero, fue obligado a abandonar su sede y murió entre los monjes de Ripon, de quienes fue abad durante un tiempo (709).
9. En la isla de Iona, en Escocia, san Egberto, presbítero y monje, que se preocupó en la evangelización de varias zonas de Europa y convenció, ya anciano, a los monjes de Iona para que aceptasen el cómputo romano del día de Pascua, entrando a celebrar la eterna fiesta al término de la misa de la solemnidad pascual (729).
10*. En Mortain, en Normandía, san Guillermo Firmato, eremita, que antes había sido canónigo y médico en Tours, pero después de una peregrinación a Jerusalén, se retiró a la soledad hasta su muerte (1103).
11. En Anjou, en Francia, santa María de Santa Eufrasia (Rosa Virginia) Pelletier, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas del Buen Pastor, para acoger piadosamente a las mujeres de vida ligera, llamadas Magdalenas (1868).
12. En Dinan, en Francia, san Benito (Ángel) Menni, presbítero de la Orden de San Juan de Dios, fundador de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús (1914).
13*. En Roma, beata María Elisabet Hesselbald, virgen, la cual, oriunda de Suecia, después de varios años de trabajar en un hospital restauró la Orden de Santa Brígida, notable por su solicitud hacia la contemplación, la caridad para con los necesitados y la unidad de los cristianos (1957).