Entrada destacada

Domingo 4 diciembre 2016, II Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 12 de marzo de 2016

Sábado 16 abril 2016, Sábado III semana de Pascua.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO IV. SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

NOCIONES GENERALES


621. La Iglesia sirve al misterio de la reconciliación, que Cristo realizó por su Muerte y Resurrección. La Iglesia se hace en el mundo signo de conversión a Dios, compartiendo pacientemente los sufrimientos de Cristo, ejercitándose cada día más y más en las obras de misericordia y de caridad según el Evangelio.

Todo esto la Iglesia lo vive en su liturgia, en tanto que los fieles se declaran públicamente pecadores e imploran de Dios y de sus hermanos el perdón, como se hace en las celebraciones penitenciales, en la proclamación de la palabra de Dios, en la oración y en los elementos penitenciales de la celebración eucarística.

En efecto, en el sacramento de la Penitencia los fieles “obtienen de la misericordia de Dios el perdón de la ofensa a El y al mismo tiempo se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron pecando, y que colabora a la conversión de los fieles con la caridad, con el ejemplo y las oraciones” (160).

La Iglesia ejerce el ministerio del sacramento de la Penitencia por los Obispos y presbíteros, quienes llaman a los fieles a la conversión por la predicación de la Palabra de Dios y atestiguan e imparten a éstos el perdón de los pecados en nombre de Cristo y con la fuerza del Espíritu Santo.

En el ejercicio de este ministerio los presbíteros actúan en comunión con el Obispo y participan de la potestad y función de quien es el moderador de la disciplina penitencial (161).

Por esto, es muy conveniente que el Obispo tome parte en el ministerio de la Penitencia, por lo menos cuando se celebra en forma más solemne, principalmente en Cuaresma o con ocasión de la visita pastoral y en otras circunstancias especiales que ocurren en la vida del pueblo de Dios.

Aquí se ofrece la descripción de estas celebraciones, sea que se terminen con la absolución sacramental, sea que se realicen en forma de celebración penitencial.

CALENDARIO

16 SÁBADO.
Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA III SEMANA DE PASCUA

Misa
de sábado (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 9, 31-42. La Iglesia se iba construyendo y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.
- Sal 115. R. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
- Jn 6, 60-69. ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 17 de abril, pág. 259.
CALENDARIOS: Palencia: Santo Toribio de Astorga, obispo (MO). Santander: (ML).
Trinitarios: San Benito-José Labre (MO). Hermanas de la Cruz y TOR: (ML).
Astorga y Santiago de Compostela: San Fructuoso de Braga, obispo (ML).
Sevilla y Asidonia-Jerez: La BVM Madre del Buen Pastor (ML).

16 SÁBADO. Después de la hora nona:
CUARTA SEMANA DE PASCUA
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del IV Domingo de Pascua (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la III Semana de Pascua. Sabbato. Hebdomada III Paschae.
Antífona de entrada Col 2, 12
Por el bautismo, fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitados con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios, que lo resucitó. Aleluya.
Antiphona ad introitum Col 2, 12
Consepúlti estis Christo in baptísmo, in quo et resurrexístis per fidem operatiónis Dei, qui suscitávit illum a mórtuis, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que has renovado por las aguas del bautismo a los que creen en ti, concede tu ayuda a los que han renacido en Cristo, para que venzan las insidias del mal, y permanezcan siempre fieles a los dones que de ti han recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui credéntes in te fonte baptísmatis innovásti, hanc renátis in Christo concéde custódiam, ut, omni erróris incúrsu devícto, grátiam tuae benedictiónis fidéliter servent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la III semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 9, 31-42
Se iba construyendo la Iglesia, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo. Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.
Pedro le dijo:
«Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho». Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de
Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle:
«No tardes en venir a nosotros».
Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
«Tabita, levántate».
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 115, 12-13. 14-15. 16-17 (R.: 12)
R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?
O bien: Aleluya.

V. ¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

V. Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

V. Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Quid retríbuam Dómino pro ómnibus quae retríbuit mihi?

Aleluya Cf. Jn 6, 63c. 68C
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aetérnae habes.
R.

EVANGELIO Jn 6, 60-69
¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, Hom. sobre S. Mateo, 82.
Inclinémonos ante Dios; y no le contradigamos aun cuando lo que Él dice pueda parecer contrario a nuestra razón y a nuestra inteligencia (...). Observemos esta misma conducta respecto al misterio (Eucarístico), no considerando solamente lo que cae bajo los sentidos, sino atendiendo a sus palabras. Porque su palabra no puede engañar.

Oración de los fieles
203. Hermanos, hechos hijos en el Hijo por el agua y el Espíritu, en comunión con María, madre del Resucitado, elevemos nuestra oración a Dios Padre.
- Por la Iglesia: para que a ejemplo de María, fiel a su vocación de virgen-madre, en la integridad de la fe y en la fecundidad del Espíritu, engendre siempre nuevos hijos a la vida nueva. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos: para que, acogiendo la mediación de la Iglesia, maestra y madre, puedan llegar al conocimiento de Jesucristo, único salvador, y entrar en posesión de la herencia prometida. Roguemos al Señor.
- Por cuantos viven en el sufrimiento y la prueba: para que, purificados en el crisol del dolor, permanezcan con María firmes en la esperanza, y, uniéndose al sacrificio de Cristo, reconozcan la revelación de la gloria en la cruz. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que, conscientes de nuestra dignidad de hijos de la luz, vivamos como María en acción de gracias, ofreciendo al Padre, a través de la oración y de la vida, un culto en espíritu y verdad. Roguemos al Señor.
Oh Padre, reconoce en nuestras invocaciones la voz de tu Hijo amadísimo, que sube hacia ti desde el corazón de la Iglesia, en el poder y la alegría del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo, para que, bajo tu protección, conserve los dones pascuales y alcance la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdant, et ad aetérna dona pervéniant. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 17, 20-21
Padre, por ellos ruego, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Jn 17, 20-21
Pater, pro eis rogo, ut ipsi in nobis unum sint, ut credat mundus quia tu me misísti, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, no dejes de proteger con amor a los que has salvado, para que así, quienes hemos sido redimidos por la muerte de tu Hijo, podamos alegrarnos en su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Contínua, quaesumus, Dómine, quos salvásti pietáte custódi, ut, qui Fílii tui passióne sunt redémpti, eius resurrectióne laeténtur. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de abril

1. En Melitene, en Armenia, santos mártires Pedro, diácono, y Hermógenes, su coadjutor (c. s. IV).
2. En Persia, pasión de san Simeón bar Sabas, obispo de Seleucia y Ctesifonte, el cual, por orden de Sapor II, rey de los persas, fue detenido y cargado de cadenas por rechazar la adoración del sol y proclamar a Jesucristo libre y valientemente. Encarcelado junto con más de cien compañeros, obispos, presbíteros y de otros órdenes eclesiásticos, fue sometido a torturas, y el Viernes Santo de la Pasión del Señor, ante sus ojos, y mientras los exhortaba, todos sus compañeros fueron degollados, como él mismo lo fue en último lugar (341).
3. También conmemoración de muchos mártires que, después de la muerte de san Simeón, en toda la región de Persia, e igualmente bajo el rey Sapor II, fueron degollados por causa del nombre de Cristo, entre ellos san Ustazades, eunuco del palacio real, que fue padrino del mismo rey y que, en el primer ímpetu de la persecución, sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano del rey Sapor, en la provincia de Adiabena (341).
4. En Tortona, de la Liguria, san Inocencio, obispo (s. IV).
5. En Melitene, en Armenia, san Acacio, obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (c. 435).
6. En Vienne, en Burgundia, san Pantagato, obispo (540).
7*. En la isla de Eigg, en las Hébridas interiores, frente a Escocia, san Donnan, abad, junto con cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados o quemados por unos piratas (617).
8. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Elías, presbítero, ya anciano, Pablo e Isidoro, monjes jóvenes, que perecieron en la persecución llevada a cabo bajo los sarracenos por causa de la fe cristiana (856).
9. En el monasterio de Chaise-Dieu, de la Alvernia, en Francia, san Roberto, abad, que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos (1067).
10. En el monasterio de Molesmes, en Francia, san Roberto, abad, el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz (1111).
11*. En Perugia, de la Umbría, beato Jacobo de Cerqueto, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín, que dio ejemplo asumiendo con alegría la enfermedad que le aquejaba (1367).
12*. En Pisa, de la Toscana, beata Clara Gambacorti, que, al perder aún muy joven a su esposo, aconsejada por santa Catalina de Siena fundó el monasterio de santo Domingo bajo una austera Regla y dirigió con prudencia y caridad a las hermanas, distinguiéndose por haber perdonado al asesino de su padre y de sus hermanos (1419).
13*. En Madrid, en España, beata María Ana de Jesús Navarro de Guevara, virgen, la cual, después de superar la oposición de su padre, recibió el hábito de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, dedicándose a la vida de oración, penitencia y ayuda a pobres y afligidos (1624)
14*. En Londres, en Inglaterra, beato Enrique Heath, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que bajo el rey Carlos I, por la sola razón de su sacerdocio, fue entregado al verdugo en Tyburn (1643).
15*. En Sault, de la provincia de Québec, en Canadá, beata Catalina Tekawitha, virgen, la cual, nacida entre los indígenas del lugar, recibió el bautismo el día de Pascua y ofreció a Dios su virginidad, que ya había conservado antes de convertirse, sufriendo muchas amenazas y vejaciones (1680).