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miércoles, 16 de marzo de 2016

Miércoles 20 abril 2016, Miércoles IV semana de Pascua, feria.

TEXTOS MISA

Miércoles de la IV semana de Pascua. Feria quarta. Hebdómada IV Paschae.
Antífona de entrada Sal 17, 50; 12, 23
Te daré gracias ante las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 50. 21, 23
Confitébor tibi in pópulis, Dómine, et narrábo nomen tuum frátribus meis, allelúia.
Oración colecta
Señor, tú que eres la vida de los fieles, la gloria de los humildes y la felicidad de los santos, escucha nuestras súplicas y sacia con la abundancia de tus dones a los que tienen sed de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, vita fidélium, glória humílium, beatitúdo iustórum, ad preces súpplicum benígnus inténde, ut, qui promíssa tuae sítiunt largitátis, de tua semper abundántia repleántur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 12, 24-13, 5
Apartadme a Bernabé y a Saulo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, la palabra de Dios iba creciendo y se multiplicaba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre.
Llegados a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4)
R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. El Señor tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

V. Oh, Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R.
Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.

Aleluya Cf. Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy la luz del mundo –dice el Señor–; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me, habébit lumen vitae.
R.

EVANGELIO Jn 12, 44-50
Yo he venido al mundo como luz
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús gritó diciendo:
«El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado.
Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas.
Al que oiga mis palabras y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Discurso 24-octubre-2015
El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor (cf. Jn 12, 44-50).
El beato Pablo VI decía con espléndidas palabras: Podemos pensar que nuestro pecado o alejamiento de Dios enciende en él una llama de amor más intenso, un deseo de devolvernos y reinsertarnos en su plan de salvación [...]. En Cristo, Dios se revela infinitamente bueno [...]. Dios es bueno. Y no sólo en sí mismo; Dios es -digámoslo llorando- bueno con nosotros. Él nos ama, busca, piensa, conoce, inspira y espera. Él será feliz -si puede decirse así- el día en que nosotros queramos regresar y decir: Señor, en tu bondad, perdóname. He aquí, pues, que nuestro arrepentimiento se convierte en la alegría de Dios (Homilía, 23 junio 1968). 

Oración de los fieles
184. Dios sigue cumpliendo su palabra a los hombres; fiados en sus promesas, acudimos confiadamente a él.
- Para que los obispos, religiosos, catequistas y cuantos siguen una vocación específica en la Iglesia anuncien la Palabra de Dios, apoyándola con sus obras. Roguemos al Señor.
- Para que los dirigentes políticos de nuestro país y de todos los países del mundo cumplan sus palabras y promesas, en orden al bien común de los ciudadanos. Roguemos al Señor.
- Para que los pobres, los parados, los hambrientos puedan recobrar su fe en las palabras de la Iglesia, encontrando la debida acogida en todos nosotros. Roguemos al Señor.
- Para que los que estamos aquí reunidos cumplamos con nuestras obras las promesas sacramentales del bautismo y el matrimonio, y los compromisos de nuestra vocación específica. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que siempre aumentas tu Iglesia con el nacimiento de nuevos hijos en el bautismo, concédeles ser fieles durante su vida a la fe que han recibido en el sacramento. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh Dios, que por el admirable trueque de este sacrificio, nos haces partícipes de tu divinidad, concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Cfr Jn 15, 16.19
Dice el Señor: Yo os he escogido sacándoos del mundo y os ha destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 15, 16. 19
Dicit Dóminus: Ego elégi vos de mundo et pósui vos ut eátis, et fructum afferátis, et fructus vester máneat, allelúia.
Oración después de la comunión
Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos ya desde ahora, la novedad de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.