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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

martes, 29 de marzo de 2016

Martes 3 mayo 2016, San Felipe y Santiago, apóstoles, fiesta.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

762. Luego los religiosos que acaban de hacer su profesión perpetua se arrodillan.
El Obispo deja el báculo y la mitra, se levanta y con las manos extendidas sobre los profesos, que están de rodillas ante él, dice la solemne oración de bendición (89).

763. Concluida la bendición de los profesos, si, según las costumbres de la familia religiosa, se hubiera de entregar alguna insignia de la profesión los religiosos recién profesos, se levantan y se acercan al Obispo, quien sentado y con mitra, entrega a cada uno las insignias, en silencio, o con la fórmula que tiene el Ritual propio. Entre tanto todos están sentados y se canta la antífona: Dichosos los que viven, con el Salmo 83, u otro canto adecuado (90).

764. Al concluir la entrega de las insignias, o cuando ha concluido la oración de bendición solemne, donde existe la costumbre, o se juzga conveniente, se puede expresar que los religiosos recién profesos han quedado incorporados perpetuamente al Instituto, ya sea mediante palabras apropiadas dichas por el Obispo o el superior, o bien con el saludo de paz con que el Obispo, el superior y los hermanos manifiestan a los recién profesos su afecto fraterno, según las costumbres de la familia religiosa.
Entretanto, se canta la antífona: Ved qué dulzura, con el Salmo 132 u otro canto adecuado.

765. Finalmente, los nuevos profesos regresan a sus sitios. La misa prosigue (91).
El Credo se dice según las rúbricas.
La oración universal o de los fieles se omite.
Mientras se canta el canto de presentación de dones, algunos de los religiosos recién profesos, en el momento oportuno, llevan al altar el pan, el vino y el agua para el sacrificio eucarístico (92).
En las Plegarias Eucarísticas se agregan las intercesiones propias (93).
El Obispo da la paz a cada uno de los religiosos que acaban de hacer su profesión (94).

766. Después que el Obispo ha comulgado con el Cuerpo y la Sangre del Señor, los nuevos profesos se acercan al altar para recibir el Sacramento de Cristo bajo las dos especies. Después de ellos pueden recibir del mismo modo la Eucaristía los religiosos, sus padres y familiares (95).

767. Terminada la Oración después de la Comunión, los religiosos que acaban de consagrarse a Dios, se colocan de pie delante del altar.
El Obispo recibe la mitra y saluda al pueblo, diciendo: El Señor esté con vosotros.
En seguida uno de los diáconos puede decir el invitatorio para la bendición y el Obispo, con las manos extendidas sobre los recién profesos, dice las invocaciones de la bendición. Luego recibe el báculo y dice: Y a todos vosotros, haciendo el signo de la cruz sobre el pueblo (96).
El Obispo puede dar la bendición también con las fórmulas que se encuentran en los nn. 1120-1121.

768. Dada la bendición por el Obispo, el diácono despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz, y todos responden: Demos gracias a Dios.

CALENDARIO

3 MARTES. SAN FELIPE Y SANTIAGO, apóstoles, fiesta


Fiesta de san Felipe y Santiago, apóstoles. Felipe, que, al igual que Pedro y Andrés, había nacido en Betsaida, era discípulo de Juan Bautista y fue llamado por el Señor para que le siguiera. Por su parte, Santiago, de sobrenombre «Justo», hijo de Alfeo y considerado en occidente como el pariente del Señor, fue el primero que rigió la Iglesia de Jerusalén. Al suscitarse la controversia sobre la circuncisión, se apartó hacia el criterio de Pedro, a fin de que no se impusiese a los discípulos venidos de la gentilidad aquel antiguo yugo. Muy pronto coronó su apostolado con el martirio (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Apóstoles, conveniente PE I.
LECC.: vol. V.
- 1 Cor 15, 1-8. El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles.
- Sal 18. R. A toda la tierra alcanza su pregón.
- Jn 14, 6-14. Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 4 de mayo, pág. 291.
CALENDARIOS: Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz: La Santa Cruz (S). Granada: (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Felipe y Santiago, apóstoles. Felipe, que, al igual que Pedro y Andrés, había nacido en Betsaida, era discípulo de Juan Bautista y fue llamado por el Señor para que le siguiera. Por su parte, Santiago, de sobrenombre «Justo», hijo de Alfeo y considerado en Occidente como el pariente del Señor, fue el primero que rigió la Iglesia de Jerusalén.
Al suscitarse la controversia sobre la circuncisión, se apartó hacia el criterio de Pedro, a fin de que no se impusiese a los discípulos venidos de la gentilidad aquel antiguo yugo. Muy pronto coronó su apostolado con el martirio. (s. I)

3 de mayo
SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES
Fiesta
Die 3 maii
SS. PHILIPPI ET IACOBI, APOSTOLORUM
Festum
Antífona de entrada
Estos son los santos varones a quienes eligió el Señor amorosamente y les dio una gloria eterna. Aleluya.
Antiphona ad introitum
Isti sunt viri sancti, quos elégit Dóminus in caritáte non ficta, et dedit illis glóriam sempitérnam, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor Dios nuestro, que nos alegras todos los años con la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la muerte y resurrección de tu Hijo, para que merezcamos llegar a contemplar en el cielo el esplendor de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos ánnua apostolórum Philíppi et Iacóbi festivitáte laetíficas, da nobis, ipsórum précibus, in Unigéniti tui passióne et resurrectióne consórtium, ut ad perpétuam tui visiónem perveníre mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la Fiesta de San Felipe y Santiago, apóstoles (Lecc. ant. V)

PRIMERA LECTURA 1 Co 15, 1-8
El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

V. Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.
A toda la tierra alcanza su pregón. In omnem terram exívit sonus eórum.

Aleluya Jn 14, 6b y 9c
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida –dice el Señor–; Felipe, quien me ha visto a mí ha visto al Padre.
Ego sum via, véritas et vita, dicit Dóminus; Philíppe, qui videt me, videt et Patrem.
R.

EVANGELIO Jn 14, 6-14
Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
-«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre" ? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2614 Cuando Jesús confía abiertamente a sus discípulos el misterio de la oración al Padre, les desvela lo que deberá ser su oración, y la nuestra, cuando haya vuelto, con su humanidad glorificada, al lado del Padre. Lo que es nuevo ahora es "pedir en su Nombre" (Jn 14, 13). La fe en El introduce a los discípulos en el conocimiento del Padre porque Jesús es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). La fe da su fruto en el amor: guardar su Palabra, sus mandamientos, permanecer con El en el Padre que nos ama en El hasta permanecer en nosotros. En esta nueva Alianza, la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oración de Jesús (cf Jn 14, 13-14).

Oración de los fieles
392. Oremos a Dios Padre, por Jesucristo su Hijo, su Enviado, que eligió a san Felipe y Santiago, para ser apóstoles suyos.
- Por la Iglesia, fundada sobre el cimiento de los apóstoles: para que observe con fidelidad el mensaje y la doctrina que de ellos ha recibido. Roguemos al Señor.
- Por los obispos en comunión con el Papa, sucesores del Colegio Apostólico: para que sepan ser, con su magisterio y su testimonio cualificado, los intérpretes autorizados del Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por todos los que en la Iglesia han recibido el encargo de predicar la Palabra de Dios: para que transmitan en el lenguaje apropiado la tradición viva que los apóstoles nos entregaron. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, aquí reunidos: para que vivamos la apostolicidad de la Iglesia, sintiéndonos en comunión con la Iglesia universal. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestras súplicas en la fiesta de san Felipe y Santiago, que hacen suya nuestra plegaria e interceden por nosotros ante ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago, y concédenos vivir en la práctica una religión pura y sincera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera quae pro apostolórum Philíppi et Iacóbi festivitáte deférimus, et immaculátam nobis religiónem mundámque largíre. Per Christum.
PREFACIO I DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, pastores del pueblo de Dios.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso, Pastor eterno. Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que por medio de los santos Apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE APOSTOLIS
De Apostolis pastoribus populi Dei
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui gregem tuum, Pastor aetérne, non déseris, sed per beátos Apóstolos contínua protectióne custódis, ut iísdem rectóribus gubernétur, quos Fílii tui vicários eídem contulísti praeésse pastóres.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Jn 14, 8-9
Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 14,8-9
Dómine, osténde nobis Patrem, et súfficit nobis. Philíppe, qui videt me, videt et Patrem meum, allelúia.
Oración después de la comunión
Señor, dígnate a purificar nuestros corazones por este sacramento que hemos recibido, haz que sepamos contemplarte en tu Hijo, como tus santos apóstoles Felipe y Santiago, para que merezcamos recibir la vida eterna. Por nuestro Señor, Jesucristo.
Post communionem
Purífica, quaesumus, Dómine, mentes nostras per haec sancta quae súmpsimus, ut, cum apóstolis Philíppo et Iacóbo te in Fílio contemplántes, vitam habére mereámur aetérnam. Per Christum.
Se puede utilizar la bendición solemne de los Apóstoles.
El Dios que os ha edificado sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de los santos apóstoles N. y N., os llene de sus bendiciones.
R. Amén.
El que os ha enriquecido con la palabra y ejemplo de los apóstoles os conceda su ayuda para que seáis testigos de la verdad ante el mundo.
R. Amén.
Para que así obtengáis la heredad del reino eterno, por la intercesión de los apóstoles, por cuya palabra os mantenéis firmes en la fe.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis.
De Apostolis.
Deus, qui vos in apostólicis tríbuit consístere fundaméntis, benedícere vobis dignétur beatórum Apostolórum N. et N. méritis intercedéntibus gloriósis.
R. Amen.
Et apostólicis praesídiis vos pro cunctis fáciat testes veritátis, qui vos eórum munerári documéntis vóluit et exémplis.
R. Amen.
Ut eórum intercessióne ad aetérnae pátriae hereditátem perveníre possítis, per quorum doctrínam fídei firmitátem possidétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 4 de mayo

1. En Cirta, de Numidia (hoy Argelia), conmemoración de los santos mártires Agapio y Secundino, obispos, los cuales, después de un prolongado destierro en la mencionada ciudad, llegaron a ser mártires gloriosos, a causa de su condición de obispos, durante la persecución bajo el emperador Valeriano, en la que se pretendía suscitar el furor de los gentiles para poner a prueba la fe de los justos. Fueron también martirizados con ellos san Emiliano, soldado, santas Tertula y Antonia, vírgenes consagradas a Dios, y una mujer con sus hijos gemelos (258/259).
2. En Nicea, de Bitinia, santa Antonina, mártir, que fue cruelmente torturada y atormentada con distintos suplicios, estando tres días colgada, luego encarcelada durante dos años y, por último, bajo el gobernador Prisciliano, y por la confesión de su fe en Dios, fue quemada viva (s. III/IV).
3. En Lorch, en la región de Nórico, cerca del Danubio, san Florián, mártir, el cual, durante la persecución bajo Diocleciano, y por orden del gobernador Aquilino, fue arrojado desde el puente al río Enns con una piedra atada al cuello (304).
4. En las minas de Feno, en Palestina, donde estaban condenados, san Silvano, obispo de Gaza, y treinta y nueve compañeros, mártires, todos ellos coronados con el martirio durante la misma persecución bajo Diocleciano, al ser decapitados por orden del césar Maximino Daya (c. 304).
5*. En Varsovia, en Polonia, beato Ladislao de Gielniow, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, quien predicaba con fervor extraordinario la Pasión del Señor y la celebraba con piadosos himnos (1505).
6*. En Londres, en Inglaterra, santos Juan Houghton, Roberto Lawrence y Agustín Webster, presbíteros y mártires, priores respectivamente de las cartujas de Londres, Beauvalle y Axholme, y san Ricardo Reynolds, de la Orden de Santa Brígida, todos los cuales, durante el reinado de Enrique VIII, y después de haber profesado valerosamente la fe de los padres, fueron arrastrados vivos hasta el lugar de su suplicio en Tyburn, donde perecieron ahorcados juntamente con Juan Haile, presbítero, párroco de la cercana localidad de Isleworth (1535).
7*. En Tréveris, en Alemania, beato Juan Martín Moyë, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, que en la localidad de Lorena, en Francia, fundó el Instituto de Hermanas de la Providencia, y en China reunió en régimen de vida común a unas vírgenes dedicadas a la enseñanza. Se mostró siempre inflamado por el celo de las almas, aún después de verse obligado a abandonar su patria durante la Revolución Francesa (1793).