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martes, 15 de marzo de 2016

Martes 19 abril 2016, Martes IV semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO V. EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

NOCIONES GENERALES


644. San Marcos refiere que los Apóstoles enviados por Cristo, ungían a los enfermos (177).

Esto no sorprende, pues según la tradición bíblica y cristiana, “la unción del óleo significa tanto la misericordia de Dios, como el remedio de la enfermedad y la iluminación del corazón” (178).

Los Obispos, sucesores de los Apóstoles, aunque “impedidos por otras ocupaciones, no puedan ir a todos los débiles", como observa el Papa san Inocencio I (179), continúan este ministerio por medio de sus presbíteros, quienes en la tradición de la Iglesia latina ungen a los enfermos usando el óleo bendecido por el Obispo, exceptuados los casos de necesidad.

645. Cuando la Unción se celebra en grandes reuniones de fieles, tales como peregrinaciones, u otros grupos de enfermos de la diócesis, ciudades o pías asociaciones, conviene que el Obispo, en cuanto pueda, presida la celebración. Aquí se describe esta celebración (180).

646. Para obtener una real eficacia pastoral de esta celebración, es conveniente que se haga antes una preparación adecuada, tanto de los enfermos que van a recibir la Sagrada Unción, de los otros enfermos que estén presentes por casualidad, como también de los fieles que gozan de buena salud.

Procúrese con esmero favorecer la plena participación de los presentes, incluyendo cantos adecuados, con los cuales se propicia la unidad de los fieles, se fomenta la oración común y se manifiesta la alegría pascual, que debe reinar en la celebración (181).

647. Si los enfermos que van a recibir la Unción, son muy numerosos, el Obispo puede designar algunos presbíteros que participen con él en la celebración.

Y si la Unción se celebra dentro de la Misa, es conveniente que estos presbíteros concelebren con el Obispo.

Es conveniente, además, que haya por lo menos un diácono y ministros que asistan al Obispo.

CALENDARIO

19 MARTES DE LA IV SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 11, 19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.
- Sal 86. R. Alabad al Señor, todas las naciones.
- Jn 10, 22-30. Yo y el Padre somos uno.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 20 de abril, pág. 265.
CALENDARIOS: Dominicos: Beato Isnardo de Chiampo, presbítero; o beata Sibilina Biscossi, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Martes de la IV Semana de Pascua. Feria tertia. Hebdómada IV Paschae.
Antífona de entrada Ap 19, 7. 6
Con alegría y regocijo demos gloria a Dios, porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios todopoderoso. Aleluya.
Antiphona ad introitum Ap 19, 7. 6
Gaudeámus et exsultémus et demus glóriam Deo, quóniam regnávit Dóminus Deus noster omnípotens, allelúia.
Oración colecta
Te pedimos, Señor todopoderoso, que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado, aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui resurrectiónis domínicae mystéria cólimus, redemptiónis nostrae suscípere laetítiam mereámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la IV semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 11, 19-26
Se pusieron a hablar a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 86, 1b-3, 4-5. 6-7 (R.: 116, 1a)
R.
Alabad al Señor, todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.
O bien: Aleluya.

V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

V. «Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R.
Alabad al Señor todas las naciones. Laudáte Dóminum, omnes gentes.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen. Oves meae vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
R.

EVANGELIO Jn 10, 22-30
Yo y el Padre somos uno
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Regina coeli 21-abril-2013
Jesús quiere entablar con sus amigos una relación que sea el reflejo de la relación que Él mismo tiene con el Padre: una relación de pertenencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Para expresar este entendimiento profundo, esta relación de amistad, Jesús usa la imagen del pastor con sus ovejas: Él las llama y ellas reconocen su voz, responden a su llamada y le siguen. Es bellísima esta parábola. El misterio de la voz es sugestivo: pensemos que desde el seno de nuestra madre aprendemos a reconocer su voz y la del papá; por el tono de una voz percibimos el amor o el desprecio, el afecto o la frialdad. La voz de Jesús es única. Si aprendemos a distinguirla, Él nos guía por el camino de la vida, un camino que supera también el abismo de la muerte.
Pero, en un momento determinado, Jesús dijo, refiriéndose a sus ovejas: "Mi Padre, que me las ha dado..." (cf. Jn 10, 29). Esto es muy importante, es un misterio profundo, no fácil de comprender: si yo me siento atraído por Jesús, si su voz templa mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza... y Jesús es todo esto en plenitud. Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación.

Oración de los fieles
183. Pidamos al Señor que escuche nuestras súplicas en este tiempo glorioso de Pascua.
- Por todas las Iglesias y comunidades cristianas: para que el el Espíritu Santo nos haga sentir con mayor intensidad cada día, el dolor de la mutua división. Roguemos al Señor.
- Por nuestro papa N. y por todos los obispos de la santa Iglesia para que Dios los llene de su gracia, los ilumine y les dé fuerza. Roguemos al Señor.
- Por la paz de todo el mundo: para que se frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Por el pueblo de Dios aquí reunido, por los fieles de nuestra comunidad (parroquia) y de nuestra diócesis: para que la fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe y en la unidad. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre; concede a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que la celebración de estos misterios pascuales nos llene siempre de alegría y que la actualización repetida de nuestra redención sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, Dómine, semper nos per haec mystéria paschália gratulári, ut contínua nostrae reparatiónis operátio perpétuae nobis fiat causa laetítiae. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL IV
La restauración del universo por el misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque en él fue demolida nuestra antigua miseria, reconstruido cuanto estaba derrumbado y renovada en plenitud la salvación.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS IV
De restauratione universi per mysterium paschale
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Quia, vetustáte destrúcta, renovántur univérsa deiécta, et vitae nobis in Christo reparátur intégritas.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de comunión Cf. Lc 24, 46. 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria. Aleluya.
Antiphona ad communionem Cf. Lc 24, 46. 26
Opórtuit pati Christum, et resúrgere a mórtuis, et ita intráre in glóriam suam, allelúia.
Oración después de la comunión
Escucha, Señor, nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos sostengan durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Exáudi, Dómine, preces nostras, ut redemptiónis nostrae sacrosáncta commércia et vitae nobis cónferant praeséntis auxílium et gáudia sempitérna concílient. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 20 de abril

1. En Roma, san Aniceto, papa, que recibió fraternalmente como huésped insigne a san Policarpo, para tratar juntos acerca de la fecha de la Pascua (c. 166).
2. También en Roma, santos Sulpicio y Serviano, mártires, enterrados en el segundo miliario de la vía Latina (s. inc.).
3. En Córdoba, en la Hispania Bética, san Secundino, mártir (s. IV).
4. En Embrún, en la Galia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos, siendo ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli (c. 374).
5. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Marciano, monje (c. 488).
6. En Constantinopla, san Teodoro, que fue llamado “Triquino” por el áspero cilicio con que se cubría, y condujo una admirable existencia en la soledad (s. V).
7. En Antioquía de Siria, san Anastasio, obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios (609).
8*. En la región de Laurino, cerca de Pesto, en la Campania, santa Heliena, virgen, la cual, consolidada en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos (s. VII).
9*. En Osnabrück, en Sajonia, san Vihón, obispo, que siendo oriundo de Frisia, fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta Iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo (804).
10*. En el monasterio de Châteliers, en la región de Poitiers, en Francia, beato Geraldo de Salles, que, dedicado a la vida penitente, fue un canónigo pobre y un eremita más pobre aún, atrayendo a muchos al amor de Dios y a la vida eremítica, y fundando varias casas de canónigos regulares (1120).
11*. En Pisa, de la Toscana, beato Domingo Vernagalli, presbítero de la Orden de los Camaldulenses, que construyó un orfanato (1218).
12. En Montepulciano, también de la Toscana, santa Inés, virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, en contra de su voluntad, fue elegida superiora de las monjas de Procene, fundando más tarde un monasterio, sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad (1317).
13*. En Bolonia, de la Emilia, beato Simón de Todi Rinalducci, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín, que con su enseñanza y su ejemplo edificó a los jóvenes estudiantes y a todo el pueblo de Dios (1322).
14*. En Lancaster, en Inglaterra, beatos Jacobo Bell y Juan Finch, mártires, el primero de ellos sacerdote, aunque vivió durante veinte años en la apostasía hasta que se reconcilió con la Iglesia católica a instancias de una piadosa mujer, y el segundo, padre de familia, agricultor y catequista, por su fe estuvo encarcelado durante varios años, sufriendo hambre y otras pruebas, y alcanzando ambos, en tiempo de la reina Isabel I, el premio de la gloria con su martirio (1584).
15*. En Londres, también en Inglaterra, beatos Ricardo Sageant y Guillermo Thompson, presbíteros y mártires, que fueron condenados a muerte por haber entrado y permanecido en el país siendo sacerdotes, cumpliendo su martirio en Tyburn (1584).
16*. En Clone, en Irlanda, beato Mauricio MacKenraghty, presbítero y mártir, que después de dos años pasados en la cárcel, por no reconocer la autoridad de Isabel I sobre la Iglesia, fue ajusticiado en el patíbulo (1585).
17*. En York, en Inglaterra, beato Antonio Page, presbítero y mártir, hombre manso y honesto, que por ser sacerdote fue condenado a crueles suplicios (1593).
18*. En Londres, también en Inglaterra, beatos Francisco Page, de la Compañía de Jesús, y Roberto Watkinson, presbíteros y mártires, este segundo ordenado apenas hacía un mes, los cuales, reinando Isabel I, fueron ajusticiados en Tyburn por ser sacerdotes (1602).
19*. En Pianello Lario, en Italia, beata Clara (Dina) Bosatta, virgen, que, con la ayuda del beato Luis Guanella, fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia (1887).
20*. En el lugar de Hartheim, cerca de Linz, en Austria, mientras era conducido al campo de concentración de Dachau, beato Anastasio Pankiewicz, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que hasta la muerte dio testimonio de su fe contra un régimen que oprimía la dignidad cristiana (1942).