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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

lunes, 21 de marzo de 2016

Lunes 25 abril 2016, San Marcos, evangelista, fiesta.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

DESCRIPCIÓN DE LA CELEBRACIÓN

701. Antes de la celebración, el Obispo, con los concelebrantes, los ministros y el clero, se acerca a la puerta de la clausura.
La elegida, con dos monjas asistentes, sale y ocupa su puesto en la procesión hacia la iglesia inmediatamente delante del Obispo (28).

702. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra hasta el Evangelio inclusive, se realizan en la forma acostumbrada (29).

703. Terminado el Evangelio, comienza la bendición de la Abadesa.
Si es el caso, el Obispo con mitra, va a la sede preparada, como se dijo antes; de lo contrario se sienta en la cátedra.
Todos igualmente se sientan.

La elegida es acompañada por las monjas asistentes hasta donde está el Obispo, a quien hace una reverencia.
Una de las monjas asistentes presenta a la elegida al Obispo, diciendo:
Reverendísimo Padre, está aquí presente, como se indica en el Pontifical Romano.
El Obispo le pregunta, diciendo:
¿Sabéis si ha sido elegida legítimamente?
La monja le responde:
Lo sabemos, y de ello somos testigos.
El Obispo agrega:
Te damos gracias, Señor (30).

704. En seguida el Obispo, partiendo de los textos de las lecturas proclamadas en la Misa, habla brevemente al pueblo, a las monjas y a la elegida acerca del oficio de la Abadesa (31).

705. Después de la homilía, la elegida se levanta y permanece de pie ante el Obispo; éste la interroga con el examen que comienza: ¿Quieres permanecer en tu santo propósito?
La elegida responde a cada pregunta: Sí, quiero.
Al final el Obispo concluye: Esto y todos los bienes te los conceda el Señor.
Y todos responden: Amén (32).

706. Luego el Obispo deja la mitra y se pone de pie.
Los demás hacen lo mismo.
El Obispo, con las manos juntas y vuelto hacia el pueblo, hace la invitación a orar: Oremos, queridos hermanos.
Luego el diácono dice: Pongámonos de rodillas, e inmediatamente todos se arrodillan en sus sitios.
La elegida, donde es costumbre, se postra.
En el tiempo pascual y los domingos, el diácono no dice: Pongámonos de rodillas. La elegida sí se arrodilla, o donde es costumbre, se postra, mientras los demás permanecen de pie.
Los cantores comienzan las letanías, a las cuales se pueden agregar en sus respectivos sitios, otros nombres de Santos, por ejemplo, el del Patrono, del Titular de la iglesia, del Fundador, del Patrono de la elegida, de las Santas de su Orden o algunas invocaciones más adaptadas a las circunstancias, pues las letanías ocupan el lugar de la oración universal.
Terminadas las letanías, el diácono, si antes había invitado a arrodillarse, dice: Podéis levantaros.
Y todos se ponen de pie (33).

707. La elegida se acerca al Obispo y se arrodilla ante él.
El Obispo, de pie, sin mitra, y con las manos extendidas, dice la oración de bendición, escogiendo una de las que se proponen en el Pontifical Romano (34).

708. Terminada la oración de bendición, el Obispo se sienta con mitra.
Los demás también se sientan.
La Abadesa recién bendecida se acerca al Obispo, quien pone en sus manos la Regla, diciendo: Recibe la Regla (35).

709. No se hace entrega del anillo si la Abadesa ya lo recibió en el día de su profesión y consagración.
Pero si la Abadesa no recibió el anillo, el Obispo puede colocarlo en el dedo anular de la mano derecha de la Abadesa recién bendecida, diciendo: Recibe este anillo (36).

710. Entonces, la Abadesa saluda al Obispo con una inclinación profunda, y regresa a su lugar con las dos asistentes (37).

711. Luego la Misa prosigue como de costumbre.
El Credo se dice según las rúbricas.
La oración universal se omite.

712. La elegida, sus padres y familiares, y también las monjas del monasterio, pueden recibir la Comunión bajo las dos especies.

713. El Obispo da la Bendición, y el diácono despide al pueblo como de costumbre.

714. Después de la Misa, mientras se canta, si parece oportuno el himno Señor, Dios eterno (Te Deum) u otro canto equivalente, el Obispo conduce a la Abadesa a la clausura.
Si el Obispo es el Ordinario del lugar y tiene jurisdicción inmediata sobre las monjas, conduce a la Abadesa hasta su sede en el coro y la invita a que se siente, a no ser que ella ya hubiera realizado esto inmediatamente después de su elección (38).

CALENDARIO

25 LUNES. SAN MARCOS, evangelista, fiesta

Fiesta de san Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a san Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de san Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en el actual Egipto (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. II Apóstoles.
LECC.: vol. V.
- 1 Pe 5, 5b-14. Os saluda Marcos, mi hijo.
- Sal 88. R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
- Mc 16, 15-20. Proclamad el Evangelio a toda la creación.
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 26 de abril, pág. 275.
CALENDARIOS: HH. de Belén: Santo Hermano Pedro de San José Betancourt (S-trasladada).
Religiosas del Buen Pastor: Santa María Eufrasia Pelletier, religiosa (S-trasladada).
Valencia: Aniversario de la ordenación episcopal del cardenal Antonio Cañizares Llovera, arzobispo (1992).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Fiesta de san Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a san Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de san Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en la actual Egipto. (s. I)

25 de abril
SAN MARCOS, EVANGELISTA
Fiesta
Die 25 aprilis
S. MARCI, EVANGELISTAE
Festum
Antífona de entrada Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. Aleluya.
Antiphona ad introitum Mc 16,15
Eúntes in mundum univérsum, praedicáte Evangélium omni creatúrae, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con el ministerio de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos fielmente las huellas de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui beátum Marcum evangelístam tuum evangélicae praedicatiónis grátia sublimásti, tríbue, quaesumus, eius nos eruditióne ita profícere, ut vestígia Christi fidéliter sequámur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta de san Marcos, evangelista (Lecc. ant. V).

PRIMERA LECTURA 1 Pe 5, 5b-14
Os saluda Marcos, mi hijo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

Queridos hermanos:
Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.
Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os restablecerá, os afianzará, os robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén.
Os he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortaros y atestiguaros que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manteneos en ella.
Os saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Saludaos entre vosotros con el beso del amor fraterno.
Paz a todos vosotros, los cristianos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 6-7. 16-17 (R.: cf. 2)
R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. El cielo proclama tus maravillas,
Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles.
¿Quién sobre las nubes se compara a Dios?
¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

V. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.
Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Misericórdias tuas, Dómine, in aetérnum cantábo.

Aleluya 1 Co 1, 23-24
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Nos praedicámus Christum crucifíxum. Dei virtútem et Dei sapiéntiam.
R.

EVANGELIO Mc 16, 15-20
Proclamad el Evangelio a toda la creación
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
-«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium 275.
Si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive. De otro modo, «si Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía» (1Co 15, 14). El Evangelio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, «el Señor colaboraba con ellos y confirmaba la Palabra» (Mc 16, 20). Eso también sucede hoy. Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

Oración de los fieles
391. Pidamos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que escuche nuestra oración al celebrar la fiesta del evangelista san Marcos.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sólidamente establecida sobre el fundamento de los apóstoles, viva con plenitud y predique con fidelidad el Evangelio recibido de ellos. Roguemos al Señor.
- Por el papa N., por nuestro obispo N. y por todo el episcopado universal: para que, llenos del Espíritu Santo, transmitan con toda fidelidad la palabra apostólica. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan nuestra patria y todas las naciones del mundo: para que trabajen sin desfallecer por la justicia y la paz de todos los pueblos. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos perseguidos: para que sean confortados por el ejemplo de la firmeza apostólica y se alegren de poder sufrir por el nombre de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los miembros de nuestra comunidad: para que, fieles a la doctrina apostólica, anuncien el Evangelio a los pueblos y trabajen por el bien de nuestros hermanos. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso, al pueblo a ti consagrado y, por la intercesión de tu evangelista san Marcos, concédele tu protección en las cosas temporales y eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, celebrando la gloria de tu evangelista san Marcos, y te pedimos, humildemente, que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a la misión de anunciar el Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Glóriam beáti Marci venerántes, tibi, Dómine, hóstias laudis offérimus, teque supplíciter deprecámur, ut evangélica praedicátio in Ecclésia tua iúgiter persevéret. Per Christum.
PREFACIO II DE LOS APÓSTOLES
Los Apóstoles, fundamento de la Iglesia y testimonio para el mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque has cimentado tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que permanezca en el mundo como signo de santidad y señale a todos los hombres el camino que nos lleva hacia ti.
Por eso, Señor, con todos los ángeles te alabamos ahora y por siempre diciendo con humilde fe:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE APOSTOLIS
De apostolico fundamento et testimonio
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quóniam Ecclésiam tuam in apostólicis tribuísti consístere fundaméntis, ut signum sanctitátis tuae in terris manéret ipsa perpétuum, et caeléstia praebéret cunctis homínibus documénta.
Quaprópter nunc et usque in saeculum cum omni milítia Angelórum devóta tibi mente concínimus, clamántes atque dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo -dice el Señor-. Aleluya.
Antiphona ad communionem Mt 28,20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem saeculi, dicit Dóminus, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, que este sacramento nos santifique y nos otorgue la gracia de creer con firmeza el Evangelio que san Marcos nos ha transmitido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, quod de sancto altári tuo accépimus, nos sanctíficet, et in fide Evangélii, quod beátus Marcus praedicávit, fortes effíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de abril

1. En Roma, conmemoración de san Cleto, papa, que fue el segundo que rigió la Iglesia Romana después de san Pedro (88).
2. En el lugar de Gabio, en el miliario treinta de la vía Prenestina, san Primitivo, mártir (s. inc.).
3. En Amasea, del Ponto, san Basileo, obispo y mártir, en tiempo del emperador Licinio (c. 322).
4. En el eremo del bosque de Crézy, en la región de Amiens, en Neustria, san Ricario, presbítero, que, conmovido por la predicación de unos monjes escoceses, se convirtió a una vida de penitencia (645).
5. En el monasterio de Corbie, también en Neustria (hoy Francia), san Pascasio Radberto, abad, que expuso de modo claro y lúcido la verdad sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor en el misterio de la Eucaristía (865).
6*. En Foggia, en la Apulia, santos Guillermo y Peregrino, eremitas (s. XII).
7*. En Aragón, beatos Domingo y Gregorio, presbíteros de la Orden de Predicadores, que, sin llevar oro ni plata, mendigando cada día el alimento necesario, peregrinaban anunciando a todos la Palabra de Dios (s. XIII).
8*. En el monasterio de la Transfiguración, de Moscú, en Rusia, sepultura de san Esteban, obispo de Perm, que evangelizó a los nativos zyrjani, inventó un alfabeto para aquella lengua, en la que celebraba la liturgia, destruyó ídolos, erigió iglesias y confirmó las verdades de la fe de aquellas gentes (1396).
9*. En el monasterio de san Isidoro de Dueñas, en España, san Rafael Arnáiz Barón, religioso de la Orden Cisterciense, que, siendo novicio, enfermó gravemente y, confiando siempre en el Señor, con gran paciencia soportó su enfermedad (1938).
10*. En la aldea de Montjuic, cerca de Girona, también en España, beato Julio Junyer Padern, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que, durante la persecución contra la fe, alcanzó por el martirio la gloria de la vida eterna (1938).
11*. En el campo de concentración de Sachsenhausen, en Alemania, beato Estanislao Kubista, presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de Polonia, encerrado en durísima cárcel, entregó su alma a Dios. Con él se conmemora también al beato Ladislao Goral, obispo auxiliar de Lublín, que padeció en el mismo lugar por defender la dignidad de los hombres y de la fe, falleciendo en día impreciso, víctima de la enfermedad (1942).