lunes, 28 de marzo de 2016

Lunes 2 mayo 2016, San Atanasio, obispo y doctor, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

DESCRIPCIÓN DE LA CELEBRACIÓN

753. La procesión de entrada se hace del modo acostumbrado; es recomendable que participen en ella los que van a profesar, acompañados del Maestro y, en los Institutos laicales, del mismo Superior.
Al llegar al presbiterio, hacen la debida reverencia al altar y se colocan todos en los lugares asignados para ellos (81).

754. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra se realizan de la manera acostumbrada hasta el Evangelio inclusive.

755. Una vez proclamado el Evangelio, el Obispo, con mitra y báculo, se sienta en la cátedra o va a la sede preparada.
El pueblo se sienta. Los que van a profesar, permanecen de pie.
El diácono o el maestro llama por su nombre a cada uno de los que van a hacer la profesión, y ellos responden: Presente, o de otra manera según la costumbre de la familia religiosa o del lugar.
Luego el Obispo pregunta a los que van a profesar sobre su decisión, como se indica en el Ritual.
En vez del llamamiento puede hacerse la petición: uno de los que van a profesar, de pie, pide la admisión en nombre de todos, con la fórmula que se halle en el Ritual, o con otra semejante.
Al final todos responden: Demos gracias a Dios, o de otra manera apropiada (82).

756. Luego se sientan también los que van a profesar y el Obispo sentado con mitra y báculo, a menos que determine otra cosa, hace la homilía, en la que se comentan las lecturas bíblicas y el don y la función de la profesión religiosa para santificación de los elegidos, bien de la Iglesia y de toda la familia humana (83).

757. Terminada la homilía, los que van a profesar se levantan.
El Obispo les pregunta si están dispuestos a dedicarse a Dios y avanzar por la senda de la caridad perfecta según la Regla o Constituciones de la familia religiosa, proponiendo las preguntas que se encuentran en el Ritual Romano o en el Ritual propio.
Terminado lo anterior, el Obispo confirma la decisión de los que van a profesar, diciendo: Dios, que comenzó, o con otras palabras semejantes (84).

758. A continuación el Obispo deja el báculo y la mitra y se levanta.
Todos se levantan.
El Obispo, de pie y con las manos juntas, dice el invitatorio: Oremos, queridos hermanos.
El diácono hace la invitación: Pongámonos de rodillas. Entonces el Obispo y todos los presentes se arrodillan.
Los que van a profesar se postran o se arrodillan, según la costumbre del lugar o de la familia religiosa.
En el tiempo pascual y los domingos el diácono no dice Pongámonos de rodillas. Los que van a profesar sí se postran. Los demás permanecen de pie.

Los cantores comienzan las letanías a las cuales todos responden. Se les puede agregar en sus respectivos sitios invocaciones a los Santos que se veneran con especial devoción en la familia religiosa o en el pueblo. También pueden agregarse otras peticiones, si es oportuno, más adaptadas a las circunstancias especiales, pues las letanías ocupan el lugar de la oración universal (85).

759. Terminadas las letanías, el Obispo, de pie, con las manos extendidas, dice la oración: Escucha, Señor.
En seguida el diácono, si antes hubiera invitado a arrodillarse, dice: Podéis levantaros, y todos se levantan (86).

760. El Obispo se sienta y recibe la mitra y el báculo.
Dos religiosos ya profesos, si es costumbre de la familia religiosa, se acercan y, de pie junto al superior, desempeñan el oficio especial de testigos.
Cada uno de los que van a profesar se acerca y delante del Obispo, de su superior y de los testigos, lee la fórmula de profesión, la que escribieron previamente de su puño y letra.
Es muy recomendable que el profeso se acerque al altar y coloque en él la fórmula escrita de la profesión, y si puede hacerse fácilmente, firma el documento de su profesión sobre el altar. Terminado esto se retira a su puesto (87).

761. Cumplido lo anterior, los profesos, de pie, pueden cantar la antífona: Sosténme, Señor, u otro canto adecuado (88).

CALENDARIO

2 LUNES. SAN ATANASIO, obispo y doctor, m. obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
bl MISAL: oracs. props., Pf. Pasc. o de la memoria.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 16, 11-15. El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
- Sal 149. R. El Señor ama a su pueblo.
- Jn 15, 26-16, 4a. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 3 de mayo, pág. 290.
CALENDARIOS: Castellón-ciudad: Nuestra Señora del Lledó (S-trasladada).
RR. Reparadoras: María Reparadora (S).
Ávila: San Segundo, obispo y mártir (F).
Prelatura de la Santa Cruz y del Opus Dei: Dedicación de la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz (F).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia, el cual, preclaro por su santidad y doctrina, en Alejandría de Egipto defendió con valentía la fe católica desde el tiempo del emperador Constantino hasta Valente, por lo cual tuvo que soportar numerosas asechanzas por parte de los arrianos y ser desterrado en varias ocasiones. Finalmente, regresó a la Iglesia que se le había confiado, donde, después de haber luchado y sufrido mucho con heroica paciencia, descansó en la paz de Cristo en el cuadragésimo sexto aniversario de su ordenación episcopal. (373)

Las oraciones son propias; las antífonas están tomadas del común de doctores 1.

2 de mayo
San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria
Die 2 maii
S. Athanasii, episcopi et Ecclesiæ doctoris
Memoria
Antífona de entrada Sir 15, 5
En la asamblea le da la palabra, el Señor lo llena de espíritu de sabiduría e inteligencia, lo viste con un traje de honor, aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15,5
In médio Ecclésiae apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiae et intelléctus, stolam glóriae índuit eum, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste de tu obispo san Atanasio un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo; concédenos, en tu bondad, que, fortalecidos con su doctrina y protección, te conozcamos y te amemos cada vez más plenamente. Por nuestro, Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui beátum Athanásium epíscopum divinitátis Fílii tui propugnatórem exímium suscitásti, concéde propítius, ut, eius doctrína et protectióne gaudéntes, in tui cognitióne et amóre sine intermissióne crescámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la VI semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 16, 11-15
El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Nos hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 149, 1bc-2. 3-4. 5-6a y 9b (R.: 4a)
R.
El Señor ama a su pueblo. Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.
O bien: Aleluya.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.
El Señor ama a su pueblo. Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.

V. Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R.
El Señor ama a su pueblo. Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.

V. Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R.
El Señor ama a su pueblo. Beneplácitum est Dómino in pópulo suo.

Aleluya Jn 16, 26b. 27a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí –dice el Señor–; y vosotros daréis testimonio.
Spíritus veritátis testimónium perhibébit de me, dicit Dóminus; et vos testimónium perhibébitis.
R.

EVANGELIO Jn 15, 26-16, 4a
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 8-junio-2014
El Espíritu de verdad y de caridad nos recuerda todo lo que dijo Cristo, nos hace entrar cada vez más plenamente en el sentido de sus palabras. Todos nosotros tenemos esta experiencia: un momento, en cualquier situación, hay una idea y después otra se relaciona con un pasaje de la Escritura... Es el Espíritu que nos hace recorrer este camino: la senda de la memoria viva de la Iglesia. Y esto requiere de nuestra parte una respuesta: cuanto más generosa es nuestra respuesta, en mayor medida las palabras de Jesús se hacen vida en nosotros, se convierten en actitudes, opciones, gestos, testimonio. En esencia, el Espíritu nos recuerda el mandamiento del amor y nos llama a vivirlo.

Oración de los fieles
192. Animados por la fuerza del Espíritu de Cristo, dirijamos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre.
- Para que la Iglesia reciba con plenitud los dones del Espíritu Santo y sea congregada en la unidad. Roguemos al Señor.
- Para que el Papa, nuestro Obispo y todos los presbíteros y diáconos posean en abundancia el Espíritu de sabiduría y santidad. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos reciban el sacramento de la confirmación sean impulsados a dar auténtico testimonio de Cristo y de su Evangelio. Roguemos al Señor.
- Para que todos los movimientos apostólicos y cuantos trabajan en obras de la Iglesia estén siempre animados y dispuestos a dar razón de su fe, y lleven a los hombres la paz y el amor de Jesucristo. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros, pueblo de Dios aquí reunido, vivamos en la unidad y seamos apóstoles auténticos del Evangelio, guiados por el Espíritu de Cristo. Roguemos al Señor.
Señor y Dios nuestro, que has querido derramar sobre el mundo el don de tu Espíritu, escucha nuestra oración y protégenos siempre con tu mano generosa. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, propiciamente los dones que presentamos en tu altar, y que la confesión de tu verdad conduzca a la salvación a cuantos profesamos la misma fe de tu obispo san Atanasio, cuya festividad estamos celebrando. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, Dómine, múnera quae tibi in commemoratióne beáti Athanásii perhibémus, eiúsque fidem profiténtibus illibátam tuae testificátio veritátis prosit ad salútem. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL II
La nueva vida en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero mas que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, los creyentes atraviesan los umbrales del reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS II
De vita nova in Christo
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus. Per quem in aetérnam vitam fílii lucis oriúntur, et regni caeléstis átria fidélibus reserántur.
Quia mors nostra est eius morte redémpta, et in eius resurrectióne vita ómnium resurréxit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Lc 12, 42
Este es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia para que les reparta la ración a sus horas, aleluya.
Antiphona ad communionem 1 Co 3,11
Fundaméntum áliud nemo potest pónere, praeter id quod pósitum est, quod est Christus Iesus, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, concede a los que confesamos, con san Atanasio, que tu Hijo es verdaderamente Dios, que su divinidad nos otorgue, por esta comunión, la vida y la fuerza que necesitamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da nobis, quaesumus, omnípotens Deus, ut Unigéniti tui vera divínitas, quam cum beáto Athanásio fírmiter confitémur, per hoc sacraméntum vivíficet nos semper et múniat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 3 de mayo
F
iesta de los santos Felipe y Santiago, apóstoles. Felipe, que, al igual que Pedro y Andrés, había nacido en Betsaida y era discípulo de Juan Bautista, fue llamado por el Señor para que lo siguiera. Santiago, por su parte, era hijo de Alfeo, de sobrenombre “Justo”, considerado en Occidente como el pariente del Señor, fue el primero que rigió la Iglesia de Jerusalén, y cuando se suscitó la controversia sobre la circuncisión, se adhirió al parecer de Pedro, para que no fuera impuesto a los discípulos venidos de la gentilidad aquel antiguo yugo. Muy pronto coronó su apostolado con el martirio (s. I).
2. En Antinoe, de Tebaida, en Egipto, santos Timoteo y Maura, mártires (286).
3. En la vía Nomentana, a siete miliarios de la ciudad de Roma, santos Evencio, Alejandro y Teódulo (ss. III/IV).
4. En Narni, de la Umbría, san Juvenal, venerado como el primer obispo de la diócesis (siglo IV).
5*. En Kildare, en Irlanda, san Conleto, obispo, quien compartió con santa Brígida la asistencia espiritual del monasterio que ella dirigía, así como de otros dependientes de él, y debido a su autoridad tuvo un gran ascendiente sobre los prelados de su país (c. 520).
6*. En Argo, en Grecia, san Pedro, obispo, que mostró una inmensa caridad hacia los pobres y trabajó incansable para poner paz en los litigios para bien de las almas (c. 922).
7*. En el monasterio de Fohorst, en Flandes, san Ansfrido, obispo de Utrecht, el cual, al quedar afectado por la ceguera, se retiró a este lugar, donde murió (c. 1008).
8*. En Kiev, en Rusia (hoy en Ucrania), san Teodosio, abad, que, según la tradición, fundó el monasterio conocido con el nombre de las Grutas, instituyendo en él la vida cenobítica (1074).
9*. En Vercelli, del Piamonte, en Italia, beata Emilia Bicchieri, virgen de la Orden de Predicadores, quien, a pesar de haber ejercido a menudo el cargo de priora, realizaba muy contenta en la vida de comunidad los servicios más humildes de la casa (1314).
10*. En Kazimierz, en Polonia, beato Estanislao, presbítero y canónigo regular, el cual, impulsado por su caridad pastoral, fue ministro diligente de la palabra de Dios, maestro de la vida espiritual y confesor muy solicitado (1489).
11*. En Susa, del Piamonte, en Italia, beato Eduardo José Rosaz, obispo, que durante veinticinco años asistió pastoralmente la diócesis que se le había confiado, con una dedicación especial a los pobres. Fundó la Congregación de Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco de Susa (1903).
12*. En la ciudad de Sherbrooke, en la provincia de Quebec, en Canadá, beata María Leonia (Elodia) Paradis, virgen, que fundó la Congregación de Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia, dedicadas al servicio doméstico de los sacerdotes (1912).