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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 31 de marzo de 2016

Jueves 5 mayo 2016, Jueves VI semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

DESCRIPCIÓN DE LA CELEBRACIÓN

774. La procesión de entrada se hace del modo acostumbrado; es recomendable que participen en ella las que van a profesar, acompañadas por la superiora y la maestra.
Al llegar al presbiterio hacen la debida reverencia al altar y se colocan todas en los lugares designados (104).

775. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra se realizan de la manera acostumbrada hasta el Evangelio inclusive.

776. Una vez proclamado el Evangelio, el Obispo, con mitra y báculo, se sienta en la cátedra o va a la sede.
El pueblo se sienta. Las que van a profesar permanecen de pie.
Entonces se hace el llamamiento o petición.
El diácono o la maestra llama por su nombre a cada una de las que van a hacer la profesión y ellas responden: Presente, o de otra manera según la costumbre de la familia religiosa o del lugar.
Luego el Obispo pregunta, a las que van a profesar sobre su decisión, conforme se encuentra en el Ritual.
En vez del llamamiento puede hacerse la petición: una de las que van a profesar, de pie, en nombre de todas, y vuelta hacia la superiora, pide la admisión, con la fórmula que se halla en el Ritual, o con otra semejante.
Al final todas responden: Demos gracias a Dios o de otra manera apropiada (105).

777. Luego se sientan también las que van a profesar y el Obispo sentado con mitra y báculo, a menos que determine otra cosa, hace la homilía, en la que se comentan las lecturas bíblicas y el don y la función de la profesión religiosa para santificación de las elegidas, para bien de la Iglesia y de toda la familia humana (106).

778. Terminada la homilía, las que van a profesar se levantan. El Obispo les pregunta si están dispuestas a dedicarse a Dios y avanzar por la senda de la caridad perfecta según la Regla o Constituciones de la familia religiosa, proponiendo las preguntas que se encuentran en el Ritual Romano o en el Ritual propio. Terminado lo anterior el Obispo confirma la decisión de las que van a profesar, diciendo: Dios, que comenzó, o con otras palabras semejantes (107).

779. A continuación el Obispo deja el báculo y la mitra y se levanta.
Todos se levantan.
El Obispo, de pie y con las manos juntas, dice el invitatorio: Queridos hermanos.
El diácono hace la invitación: Pongámonos de rodillas. Entonces el Obispo y todos los presentes se arrodillan.
Las que van a profesar se postran o se arrodillan, según la costumbre del lugar o de la familia religiosa.
En el tiempo pascual y los domingos el diácono no dice: Pongámonos de rodillas. Las que van a profesar sí se postran.
Los demás permanecen de pie.
Los cantores comienzan las letanías, a las que todos responden. Se pueden agregar en sus respectivos sitios invocaciones a los Santos que se veneran con especial devoción en la familia religiosa o en el pueblo.
También pueden agregarse otras peticiones, si es oportuno, más adaptadas a las circunstancias especiales: pues las letanías ocupan el lugar de la oración universal (108).

780. Terminadas las letanías, el Obispo de pie y con las manos extendidas, dice la oración: Escucha, Señor.
En seguida el diácono, si antes hubiera invitado a arrodillarse, dice: Podéis levantaros y todos se levantan (109).

781. El Obispo se sienta y recibe la mitra y el báculo.
Dos religiosas ya profesas, si es costumbre de la familia religiosa, se acercan y, de pie junto a la superiora, desempeñan el oficio especial de testigos.
Cada una de las que van a profesar se acercan a la superiora y lee la fórmula de profesión, la que escribió previamente de su puño y letra.
Es muy recomendable que la profesa se acerque al altar y coloque en él la fórmula escrita de la profesión, y si puede hacerse fácilmente, firma el documento de la profesión sobre el altar. Terminado esto se retira a su puesto (110).

782. Cumplido lo anterior, las profesas, de pie, pueden cantar la antífona: Sosténme, Señor, u otro canto adecuado que exprese el sentido de la donación y de gozo (111).

CALENDARIO

5 JUEVES DE LA VI SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 18, 1-8. Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en la sinagoga.
- Sal 97. R. El Señor revela a las naciones su victoria.
- Jn 16, 16-20. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 6 de mayo, pág. 295.
CALENDARIOS: Albacete: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Jaén: San Amador, presbítero y mártir (MO).
León: Beato José Ricardo Díez, religioso y mártir (ML).
Carmelitas (excepto Carmelitas Descalzos): San Ángel de Sicilia, presbítero y mártir (MO).
Dominicos: San Vicente Ferrer, presbítero (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Estanislao Casamiritano, presbítero (ML).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beato Julián Benigno Moreno, presbítero y mártir (ML).
Granada: Beato Manuel Sierra y compañeros, mártires (ML).
Tarazona y Agustinos: Beato Vicente Soler y compañeros mártires (ML).
Clérigos Regulares de Somasca: Beata Catalina Cittadini, religiosa (ML).

TEXTOS MISA

Jueves de la VI Semana de Pascua.


Feria quinta. Hebdomada VI Paschae.
In regionibus ubi sollemnitas Ascensionis fit dominica sequenti
Antífona de entrada Cf. Sal 67, 8-9. 20
Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo, y acampabas con ellos y llevabas sus cargas, la tierra tembló, el cielo destiló. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 67, 8-9. 20
Deus, dum egrederéris coram pópulo tuo, iter fáciens eis, hábitans in illis, terra mota est, caeli distillavérunt, allelúia.
Oración colecta
Oh Dios, que nos haces partícipes de la redención, concédenos vivir siempre la alegría de la resurrección de tu Hijo. Él que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui pópulum tuum tuae fecísti redemptiónis partícipem, concéde nobis, quaesumus, ut de resurrectióne domínica perpétuo gratulémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la VI semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 18, 1-8
Se quedó a vivir y trabajar en su casa, y discutía en la sinagoga

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías,
Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo:
«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles».
Se marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4 R.: cf. 2b)
R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
El Señor revela a las naciones su salvación. In conspéctu géntium revelávit Dóminus salutáre suum.

Aleluya Jn 14, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
No os dejaré huérfanos –dice el Señor–; me voy y vuelvo a vuestro lado, y se alegrará vuestro corazón. Non vos relínquam órphanos, dicit Dóminus: vado et vénio ad vos, et gaudébit cor vestrum.
R.

EVANGELIO Jn 16, 16-20
Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice». Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Santa Marta 15-mayo-2015
La alegría cristiana no es una simple diversión, no es una alegría pasajera. Más bien, «la alegría cristiana es un don del Espíritu Santo: es tener el corazón siempre alegre porque el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me miró a mí, me envió, me dio su gracia y me hizo hijo del Padre». He aquí lo que de verdad es «la alegría cristiana».
Un cristiano, por lo tanto, «vive en la alegría». Pero, «¿dónde está esta alegría en los momentos más tristes, en los momentos de dolor? Pensemos en Jesús en la Cruz, ¿tenía alegría? ¡Pues, no! En cambio, ¡sí, tenía paz!». En efecto, «la alegría, en el momento del dolor, de la prueba, se convierte en paz». En cambio, «la sola diversión en el momento del dolor se convierte en oscuridad, se hace tiniebla».
He aquí la razón de por qué «un cristiano sin alegría no es cristiano; un cristiano que vive continuamente en la tristeza no es cristiano». A «un cristiano que pierde la paz, en el momento de las pruebas, de las enfermedades, de tantas dificultades, le falta algo».

Oración de los fieles
195. Renovados en nuestra esperanza, como los discípulos que contemplaron al Señor, presentemos a Dios nuestras peticiones y pidamos que la alegría pascual se extienda al universo entero.
- Para que nuestros hermanos, que han recobrado la vida cristiana por la penitencia cuaresmal, perseveren en su fidelidad al Señor. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos se esfuerzan para que nazca un mundo nuevo sientan el gozo de ser comprendidos y ayudados por los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los que ven acercarse el fin de sus días no se sientan abandonados y solos, sino que experimenten la alegría de la esperanza futura. Roguemos al Señor.
- Para que los padres y los educadores de los niños de nuestra comunidad (parroquia) que en estos días de Pascua han de recibir el bautismo, la confirmación o la primera comunión aseguren la perseverancia cristiana de estos niños. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, las oraciones de tu Iglesia y haz que pueda alegrarse de ver realizadas sus peticiones. Por Cristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos participar más dignamente en los sacramentos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ascéndant ad te, Dómine, preces nostrae cum oblatiónibus hostiárum, ut, tua dignatióne mundáti, sacraméntis magnae pietátis aptémur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL I: en este tiempo.
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS I (in hoc potíssimum).
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
Antiphona ad communionem Mt 28, 20
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saeculi, allelúia.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso y eterno que en la resurrección de Jesucristo nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que los sacramentos pascuales den en nosotros fruto abundante, y que el alimento de salvación que acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Omnípotens sempitérne Deus, qui ad aetérnam vitam in Christi resurrectióne nos réparas, fructus in nobis paschális multíplica sacraménti, et fortitúdinem cibi salutáris nostris infúnde pectóribus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de mayo

1. Conmemoración de san Lucio de Cirene, a quien el libro de los Hechos de los Apóstoles nombra entre los profetas y doctores de la Iglesia de Antioquía (s. I).
2. En Lambesa, de Numidia (hoy Argelia), santos mártires Mariano, lector, y Jacobo, diácono. El primero de ellos, después de haber superado con anterioridad por su fe en Cristo diversas pruebas en la persecución desencadenada por Decio, fue detenido de nuevo junto con su querido compañero, y ambos, al cabo de soportar crueles suplicios, confortados con la gracia de Dios fueron muertos a espada en compañía de otros muchos (c. 259).
3. En Milán, de la Liguria (hoy Italia), san Venerio, obispo, discípulo y diácono de san Ambrosio, que acudió en ayuda de los obispos africanos enviándoles clérigos y favoreció a san Juan Crisóstomo en su destierro (409).
4. En Roma, santa Benita, virgen y monja romana, de la cual san Gregorio I Magno cuenta que descansó en el Señor, tal como ella misma había pedido con insistencia, a los treinta días de la muerte de santa Gala, quien la amaba de una manera especial por encima de las demás (s. VI).
5. En Lindisfarne, de Northumbria, en Inglaterra, san Eadberto, obispo, sucesor de san Cutberto, que brilló por su conocimiento de las Escrituras, por su observancia de los preceptos divinos y especialmente por sus generosas limosnas (698).
6*. En Montepulciano, en la Toscana, beato Bartolomé Pucci-Franceschi, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, impulsado por su amor a Dios, dejó a su mujer, a sus hijos y riquezas, haciéndose pobre de Cristo (1330).
7*. En Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Jones y Antonio Middleton, presbíteros y mártires, los cuales, durante el reinado de Isabel I, por su condición de sacerdotes fueron ahorcados y descuartizados ante su propia casa (1590).
8*. En Quebec, en el dominio de Canadá, beato Francisco de Montmorency-Laval, obispo, quien estableció su sede episcopal en aquella ciudad y desde allí, durante casi cincuenta años, se dedicó con todas sus fuerzas a confirmar y acrecentar la Iglesia en aquella vasta región de América del Norte, llegando incluso hasta el golfo de México (1708).
9*. En El Cairo, en Egipto, beata María Catalina Troiani, virgen de la Tercera Orden de San Francisco, que desde Italia fue enviada a Egipto, en donde fundó una nueva familia de Hermanas Franciscanas Misioneras (1887).
10*. En Roma, beata Ana Rosa Gattorno, religiosa, que era madre de familia, pero, al quedar viuda, lo dejó todo y se entregó totalmente a Dios y al prójimo, fundando las Hijas de Santa Ana, Madre de María Inmaculada, brillando por la gran labor que realizó en favor de los enfermos, los débiles y los niños desamparados, en cuyo rostro contemplaba a Cristo pobre (1900).
11*. Cerca de Munich, de Baviera, en Alemania, beatos Enrique Kaczorowski y Casimiro Gostynski, presbíteros y mártires, que en la invasión de Polonia fueron hechos prisioneros por los perseguidores de la dignidad humana y conducidos al campo de concentración de Dachau, donde, por su fe en Cristo, exhalaron el último suspiro en las cámaras de gas (1942).