jueves, 24 de marzo de 2016

Jueves 28 abril 2016, Jueves V semana de Pascua, feria, o san Pedro Chanel, presbítero y mártir, memoria libre, o san Luis María Grignion de Monfort, presbítero, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

732. Entonces sólo el Obispo se sienta y recibe la mitra y el báculo.
Dos vírgenes ya profesas, según la costumbre de la familia religiosa o del monasterio, se acercan al sitio donde está la superiora y, de pie, desempeñan el oficio especial de testigos.
Cada una de las vírgenes que van a profesar se acerca a la superiora y a las testigos y lee la fórmula de la profesión, escrita oportunamente de su puño y letra.
Es muy recomendable que cada una se acerque al altar y coloque sobre él la fórmula escrita de la profesión y si puede hacerse cómodamente, firma el documento de su profesión sobre el altar. Terminado esto, regresan a su puesto.
Entonces, si se juzga conveniente, las vírgenes que acaban de profesar de pie, cantan la antífona: Recíbeme, Señor, u otro canto adecuado, que exprese líricamente el espíritu de entrega y de alegría (57).

733. Después el Obispo, dejados el báculo y la mitra, se levanta y con las manos extendidas, sobre las vírgenes que están de rodillas, canta o dice la solemne oración consecratoria, mientras toda la asamblea permanece de pie (58).

734. Terminada la oración consecratoria el Obispo se sienta y recibe la mitra.
El pueblo también se sienta.
Las vírgenes, en cambio, se levantan y, acompañadas por la maestra y por otra monja delegada para este oficio, se acercan al Obispo, quien dice una sola vez para todas: Recibid, amadas hijas.
En seguida entrega a cada una de las vírgenes el velo y el anillo, o sólo el anillo. Entre tanto, el coro con el pueblo canta la antífona: A ti, Señor, con el Salmo 44, u otro canto adecuado (59).

735. Si se juzga conveniente, el Obispo entrega a cada una de las vírgenes también el libro de la Liturgia de las Horas, diciendo antes la fórmula de entrega.
Todas las vírgenes dicen a la vez: Amén (60).

736. Entonces, según la circunstancia, las vírgenes cantan la antífona: Estoy desposada con Aquel, u otra adecuada (61).

737. Terminado lo anterior, donde existe la costumbre, o se juzga conveniente, se puede expresar visiblemente que las vírgenes recién profesas y consagradas a Dios han quedado incorporadas para siempre a la familia religiosa, ya sea con palabras apropiadas dichas por el Obispo, por la superiora, o bien con el saludo de paz. En este caso el Obispo, de manera conveniente, da la paz a las monjas recién consagradas. En seguida la superiora y otras monjas les expresan su afecto fraterno, según las costumbres de la familia religiosa o del monasterio.
Entre tanto el coro, junto con el pueblo, canta la antífona: Qué deseables son tus moradas, con el Salmo 88, u otro canto adecuado (62).

738. Entonces las vírgenes recién profesas, regresan a sus puestos en el presbiterio. Y prosigue la Misa.
El Credo se dice según las rúbricas.
La oración universal se omite (63).
Mientras se canta el canto de presentación de dones, algunas de las vírgenes consagradas llevan al altar en el momento oportuno, el pan, el vino y el agua para la celebración de la Eucaristía (64).
En la Plegaria Eucarística agréguense las intercesiones propias (65).
El Obispo, de manera conveniente, da la paz a las vírgenes recién consagradas a Dios (66).

739. Después de que el Obispo ha comulgado con el Cuerpo y la Sangre del Señor, las vírgenes se acercan al altar para recibir el sacramento de Cristo bajo las dos especies. Después de ellas, las monjas, los padres y familiares pueden recibir la Eucaristía de la misma manera (67).

740. Terminada la Oración después de la Comunión, las vírgenes recién consagradas a Dios se colocan de pie delante del altar. Entonces el Obispo recibe la mitra y saluda al pueblo diciendo: El Señor esté con vosotros. Uno de los diáconos puede decir la invitación para la bendición, y el Obispo, con las manos extendidas sobre las vírgenes, dice las invocaciones de la bendición.
Luego recibe el báculo y dice: Y a todos vosotros, y hace el signo de la cruz sobre el pueblo.
El Obispo puede dar también la bendición con las fórmulas propuestas en los nn. 1120-1121.

741. Una vez que el Obispo da la bendición, el diácono despide al pueblo diciendo: Podéis ir en paz, y todos responden: Demos gracias a Dios.
Las vírgenes, si es del caso, reciben sus cirios; el coro, junto con el pueblo, canta un himno adecuado, o un cántico de alabanza y se ordena la procesión como al principio de la Misa, para acompañar a las vírgenes que acaban de ser consagradas hasta la puerta de la clausura (68).

CALENDARIO

28 JUEVES DE LA V SEMANA DE PASCUA, feria o SAN PEDRO CHANEL, presbítero y mártir, m. libre o SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT, presbítero, memoria libre

Misa
de feria (blanco) o de una de las memorias (rojo o blanco).
bl ro MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para las memorias 1ª orac. prop. y el resto del común o de la feria, Pf. Pasc. o de las memorias.

LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 15, 7-21. A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios.
- Sal 95. R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
- Jn 15, 9-11. Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 29 de abril, pág. 281.

CALENDARIOS: Tarazona: San Prudencio de Armentia, obispo (S). Vitoria: (F). Bilbao, Calahorra y La Calzada-Logroño, Osma-Soria y San Sebastián: (MO).
Monfortianos: San Luis María Griñón de Monfort (S). Heraldos del Evangelio: (MO).
PP. Maristas: San Pedro Chanel (F). HH. Maristas: (MO).
TOR y OFM: Beato Luquesio. (MO).
Segorbe-Castellón: San Cirino, mártir (ML).
Lleida: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan Piris Frígola, obispo, emérito (2001).
Sevilla: Aniversario de la ordenación episcopal del cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo, emérito (1974).

TEXTOS MISA

Jueves de la V semana de Pascua. Feria quinta. Hebdómada V Paschae.
Antífona de entrada Ex 15, 1-2
Cantemos al Señor; sublime es su victoria. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fué mi salvación. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ex 15, 1-2
Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est. Fortitúdo mea et laus mea Dóminus, et factus est mihi in salútem, allelúia.
Oración colecta
Señor Dios todopoderoso, que sin mérito alguno de nuestra parte, nos has hecho pasar de la muerte a la vida y de la tristeza al gozo, no pongas fin a tus dones, ni ceses de realizar tus maravillas en nosotros, y concede a quienes ya hemos sido justificados por la fe la fuerza necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cuius grátia iusti ex ímpiis et beáti effícimur ex míseris, adésto opéribus tuis, adésto munéribus, ut quibus inest fídei iustificátio non desit perseverántiae fortitúdo. Per Dóminum.

O bien, en la memoria de san Pedro Chanel

Elogio del martirologio

San Pedro Chanel, presbítero de la Sociedad de María y mártir, que dedicó su ministerio a atender a campesinos y niños, pero enviado después con algunos compañeros a evangelizar la Oceanía occidental, llegó a la isla francesa de Futuna, donde no había aún comunidad cristiana, y a pesar de las muchas dificultades que encontró, con su singular mansedumbre convirtió a algunos a la fe, entre los cuales estaba el hijo del rey del lugar, el cual, furioso, lo mandó matar, convirtiéndole en el primer mártir de Oceanía. (1716)

Oración colecta propia, y el resto de la feria de Pascua.

28 de abril
San Pedro Chanel, presbítero y mártir
Die 28 aprilis
S. Petri Chanel, presbyteri et martyris
Oración colecta
Señor, tú que has concedido la palma del martirio a san Pedro Chanel cuando trabajaba por extender tu Iglesia, concédenos a nosotros que, en medio de las alegrías pascuales, celebremos de tal modo el misterio de Cristo, muerto y resucitado, que seamos verdaderamente testigos de una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad dilatándam Ecclésiam tuam beátum Petrum martyrio coronásti, da nobis, in his paschálibus gáudiis, ita Christi mórtui et resurgéntis mystéria frequentáre, ut novitátis vitae testes esse mereámur. Per Dóminum.

O bien, en la memoria de san Luis Grignion de Monfort

Elogio del martirologio

San Luis María Grignon de Montfort, presbítero, que evangelizó las regiones occidentales de Francia, anunciando el misterio de la Sabiduría Eterna, y fundó dos congregaciones. Predicó y escribió acerca de la Cruz de Cristo y de la verdadera devoción hacia la Santísima Virgen, y, después de convertir a muchos, descansó de su peregrinación terrena en la aldea francesa de Saint-Laurent-sur-Sèvre. (1841)

Oración colecta propia, y el resto de la feria de Pascua.

28 de abril
San Luis María Grignion de Monfort, presbítero.
Die 28 aprilis
S. Ludovici Mariæ Grignion de Montfort, presbyteri
Oración colecta
Oh Dios, sabiduría eterna, que hiciste al presbítero san Luis María insigne testigo y maestro de la total consagración a Cristo, tu Hijo, por mano de su Madre, la bienaventurada Virgen María; concédenos que, siguiendo su mismo camino espiritual, podamos extender tu reino en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Collecta
Deus, qui gressus beáti Ludovíci Maríae, presbyteri, in viam salútis et dilectiónis Christi, beáta Vírgine comitánte, dirígere voluísti, da ut, eius exémplo, tui amóris mystéria meditántes Ecclésiam tuam aedificáre indefésse studeámus. Per Dóminum.
Vel:

Omnípotens aetérne Deus, qui sanctum Ludovícum Maríam presbyterum plenae Christo Fílio tuo deditiónis per eius beátae Matris manus exímium testem et magístrum effecísti, concéde nobis, ut, eándem spiritálem viam sectántes, regnum tuum iúgiter exténdere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la V semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 15, 7-21
A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10
R.
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Annuntiáte in ómnibus pópulis mirabília Dómini.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Annuntiáte in ómnibus pópulis mirabília Dómini.

V. Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Annuntiáte in ómnibus pópulis mirabília Dómini.

V. Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R.
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Annuntiáte in ómnibus pópulis mirabília Dómini.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor–, y yo las conozco, y ellas me siguen.
Oves meæ vocem meam áudiunt, dicit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
R.

EVANGELIO Jn 15, 9-11
Permaneced en mi amor para que vuestra alegría llegue a plenitud
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía 17 abril 2014
Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría. La alegría sacerdotal tiene su fuente en el Amor del Padre, y el Señor desea que la alegría de este Amor "esté en nosotros" y "sea plena" (Jn 15, 11). Me gusta pensar la alegría contemplando a Nuestra Señora: María, la "madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños" (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288), y creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres. El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza, el más inútil siervo si Jesús no lo llama amigo, el más necio de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro, el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del rebaño. Nadie más pequeño que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas; por eso nuestra oración protectora contra toda insidia del Maligno es la oración de nuestra Madre: soy sacerdote porque Él miró con bondad mi pequeñez (cf. Lc 1, 48). Y desde esa pequeñez asumimos nuestra alegría. ¡Alegría en nuestra pequeñez!

Oración de los fieles
190. El Señor glorioso y victorioso es intercesor de todos ante el Padre. En sus manos ponemos nuestras plegarias.
- Para que la Iglesia manifieste a todos los hombres que el amor es más fuerte que la muerte, que la verdad triunfa sobre la mentira y que la paz es posible para el hombre. Roguemos al Señor.
- Para que entre todos los pueblos renazca la esperanza de un mundo mejor, y todos los esfuerzos por conseguirlo se vean colmados de fruto. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos sufren sin esperanza puedan encontrar razones de vivir por la cercanía y amor de Dios y de los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que los niños y niñas que en estos días reciban por primera vez la comunión consigan que el encuentro con Cristo sea fermento de una vida nueva, ilusionada y evangélica. Roguemos al Señor.
- Para que, al celebrar el misterio de la glorificación de Cristo, todos nosotros nos sintamos impulsados a poner nuestra mirada en los bienes eternos y trabajar por el reino sin desfallecer. Roguemos al Señor.
Danos, Señor, la fuerza de lo alto, para que lo que expresamos con nuestras palabras pueda ser realidad en este mundo nuevo que queremos construir. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh Dios, que por el admirable trueque de este sacrificio nos haces participes de tu divinidad, concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL V
Cristo, sacerdote y víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza, y ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS V
De Christo sacerdote et victima
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui, oblatióne córporis sui, antíqua sacrifícia in crucis veritáte perfécit, et, seípsum tibi pro nostra salúte comméndans, idem sacérdos, altáre et agnus exhíbuit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión 2 Cor 5, 15
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya.
Antiphona ad communionem 2Co 5, 15
Pro ómnibus mórtuus est Christus, ut et qui vivunt iam non sibi vivant, sed ei qui pro ipsis mórtuus est et resurréxit, allelúia.
Oración después de la comunión
Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu reino, haz que abandonemos nuestra nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 29 de abril
M
emoria de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que habiendo entrado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado y trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, para que el Romano Pontífice regresara a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, dejando espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual (1380).
2. Conmemoración de san Tíquico, discípulo del apóstol san Pablo, al que, en sus epístolas, llama hermano carísimo, ministro fiel y consiervo en el Señor (s.I).
3. En Pisa, de la Toscana, san Torpetes, mártir (s. inc.).
4. En Nápoles, de la Campania, san Severo, obispo, al que san Ambrosio amó como a un hermano y su Iglesia como a un padre (c. 409).
5. En el monasterio de Cluny, en Borgoña (hoy Francia), san Hugo, abad, que gobernó santamente su cenobio durante sesenta y un años, mostrándose entregado a las limosnas y a la oración, mantenedor y promotor de la disciplina monástica, atento a las necesidades de la Iglesia y eximio propagador de la misma (1109).
6*. En el monasterio de Lucerna, en Normandía, san Acardo, obispo de Avranches, que, siendo abad de San Víctor de París, escribió varios tratados de vida espiritual para conducir el alma cristiana a la perfección, falleciendo y siendo enterrado en esa abadía de la Orden Premonstratense, que visitaba a menudo (1172).
7. En Seúl, en Corea, san Antonio Kim Song-u, mártir, que acostumbraba a reunir en su casa a varios fieles hasta que, encerrado en prisión, fue estrangulado (1841).