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jueves, 10 de marzo de 2016

Jueves 14 abril 2016, Jueves III semana de Pascua, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

603. Los días en los que se permiten las Misas rituales (149), puede celebrar la Misa por los esposos, con sus lecturas correspondientes.

Se usa el color blanco o festivo.

Pero si ocurren los días que se incluyen bajo los números 14 de la tabla de los días litúrgicos, se celebra la Misa del día, conservando en ella la bendición sobre el esposo y la esposa, y si juzga conveniente, la fórmula propia de bendición final.

Sin embargo, si en la Misa en la cual se celebra el matrimonio, participa la comunidad parroquial, se celebra la Misa propia del día, aun en los domingos del tiempo de Navidad y del tiempo durante el año.

Cuando no de las que ocurra uno de los días se celebra la Misa ritual, se puede tomar una de las lecturas se proponen en el Leccionario para esta Misa, a no ser que de los días que se incluyen bajo los números 1-4 de la tabla litúrgicos (150).

604. Si la Misa de Matrimonio se celebra en tiempo de Adviento y de Cuaresma o en otros días que tienen carácter penitencial, adviértase a los esposos que tengan en cuenta la naturaleza peculiar de estos tiempos litúrgicos (151).

605. Los ritos iniciales y la liturgia de la palabra se desarrollan como de costumbre.

606. Terminado el Evangelio, el Obispo se sienta con mitra y báculo, y a no ser que decida de otra manera, hace la homilía en la cual expone, a partir del texto sagrado, el misterio del Matrimonio cristiano, la dignidad del amor conyugal, la gracia del sacramento y los deberes de los cónyuges (152).

607. Terminada la homilía, el Obispo con mitra y báculo se coloca en frente de los novios y los interroga acerca de la libertad, de la fidelidad, de la disposición para recibir y educar a los hijos, y les recibe el consentimiento (153).

608. En seguida deja el báculo, y si usa la fórmula que es deprecativa, deja también la mitra, bendice los anillos, y según las circunstancias, los asperja y los entrega a los esposos, quienes los colocan en sus dedos (154).

609. El Credo se dice según las rúbricas.
Se hace la oración universal según el modo acostumbrado.

610. En la Plegaria eucarística se hace la memoria de los esposos con la fórmula que propone el Misal.

611. Terminado el Padrenuestro y omitido el Líbranos de todos los males, el Obispo mismo, si celebra la Eucaristía, o de lo contrario el presbítero que celebra la Misa, de pie y vuelto hacia los esposos, dice, con las manos juntas, la monición: Hermanos, roguemos al Señor, después de la cual todos oran en silencio por algunos momentos.

Luego, con las manos extendidas, dice la Plegaria de bendición sobre el esposo y la esposa: Oh Dios, que con tu poder (155).

612. Los esposos, sus padres, los testigos y los familiares pueden recibir la Comunión bajo las dos especies (156).

613. Al final de la Misa, en vez de la bendición acostumbrada, se emplea la fórmula propuesta en el Ritual para esta Misa (157).

El Obispo recibe la mitra y, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo: El Señor esté con vosotros.
Entonces uno de los diáconos puede decir el invitatorio para la bendición.

El Obispo, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice las invocaciones de la bendición. Luego recibe el báculo y dice: Y a todos vosotros y hace el signo de la cruz sobre el pueblo.

El Obispo también puede dar la bendición con las fórmulas propuestas en los nn. 1120-1121.

CALENDARIO

14 JUEVES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria

Misa
de feria (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 8, 26-40. Siguió su viaje lleno de alegría.
- Sal 65. R. Aclamad al Señor, tierra entera.
- Jn 6, 44-51. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 15 de abril, pág. 256.
CALENDARIOS: Dominicos: Beato Pedro González, presbítero (ML).
Sevilla: San Martín I, papa (ML).
Alcalá de Henares: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan Antonio Reig Pla, obispo (1996).

TEXTOS MISA

Jueves de la III Semana de Pascua. Feria quinta. Hebdómada III Paschae.
Antífona de entrada Ex 15, 1-2
Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Ex 15, 1-2
Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est. Fortitúdo mea et laus mea Dóminus, et factus est mihi in salútem, allelúia.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que en estos días de Pascua nos has revelado mas claramente tu amor y nos has permitido conocerlo con más profundidad, concede a quienes has librado de las tinieblas del error adherirse con firmeza a las enseñanzas de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, propénsius his diébus tuam pietátem consequámur, quibus eam plénius te largiénte cognóvimus, ut, quos ab erróris calígine liberásti, veritátis tuae fírmius inhaerére fácias documéntis. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la III semana de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 8, 26-40
Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R.: 1b)
R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.
O bien: Aleluya.

V. Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

V. Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

V. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor. R.
Aclamad al Señor, tierra entera. Iubiláte Deo, omnis terra.

Aleluya Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo – dice el Señor–; el que coma de este pan vivirá para siempre. Ego sum panis vivus, qui de caelo descéndi, dicit Dóminus; si quis manducáverit ex hoc pane, vivet in aetérnum.
R.

EVANGELIO Jn 6, 44-51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”.
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo:
el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Encíclica Mysterium fidei 6.
Realizada la transubstanciación, las especies de pan y de vino adquieren sin duda un nuevo significado y un nuevo fin, puesto que ya no son el pan ordinario y la ordinaria bebida, sino el signo de una cosa sagrada, signo de un alimento espiritual; pero adquieren un nuevo significado y un nuevo fin en cuanto contienen una 'realidad', que con razón denominamos ontológica. 
Porque bajo dichas especies ya no existe lo que había antes, sino una cosa completamente diversa; y esto no únicamente por el juicio de fe de la Iglesia, sino por la realidad objetiva, puesto que convertida la substancia o naturaleza del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, no queda ya nada del pan y del vino, sino las solas especies: bajo ellas Cristo todo entero está presente en su 'realidad' física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar.
Por ello los Padres tuvieron gran cuidado de advertir a los fieles que al considerar este augustísimo Sacramento, confiaran no en los sentidos que se fijan en las propiedades del pan y del vino, sino en las palabras de Cristo, que tienen tal fuerza que cambian, transforman, transelementan el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre; porque, como más de una vez lo afirman los mismos Padres, el poder que realiza esto es la misma fuerza de Dios omnipotente que al principio del tiempo creó el universo de la nada.

Oración de los fieles
180. Apoyados en Cristo resucitado, fundamento de nuestra fe para dirigirnos la Padre, presentemos nuestra oración.
- Para que toda la Iglesia sea portadora, con sus obras y su doctrina, de la verdad de Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
- Para que los gobernantes de las naciones sepan orientarlas por caminos de paz y de justicia, buscando siempre lo que conduce verdaderamente al bien completo de los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que el misterio de Cristo muerto resucitado ilumine y transforme nuestro mundo angustiado por el odio, la duda y la muerte. Roguemos al Señor.
- Para que los enfermos, los impedidos y cuantos sufren sientan la ayuda y el consuelo del Espíritu de Jesús. Roguemos al Señor.
- Para que todos los aquí reunidos vivamos la realidad de la Pascua, renovados por la gracia del Señor resucitado, y llevemos a todos nuestros hermanos el amor y la paz. Roguemos al Señor.
Padre de misericordia, que tanto amaste al mundo que le diste a tu Hijo; renuévanos por su misterio de muerte y resurrección y concédenos lo que hemos pedido llenos de confianza. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh Dios, que por el admirable trueque de este sacrificio nos haces partícipes de tu divinidad, concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui nos, per huius sacrifícii veneránda commércia, uníus summaeque divinitátis partícipes effecísti, praesta, quaesumus, ut, sicut tuam cognóvimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Christum.
PREFACIO PASCUAL III
Cristo vivo e intercesor perpetuo en favor nuestro
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante ti; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO PASCHALIS III
De Christo vivente et semper interpellante pro nobis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hoc potíssimum gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Qui se pro nobis offérre non désinit, nosque apud te perénni advocatióne deféndit; qui immolátus iam non móritur, sed semper vivit occísus. Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de comunión 2 Cor 5, 15
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya.
Antiphona ad communionem 2Co 5, 15
Pro ómnibus mórtuus est Christus, ut et qui vivunt iam non sibi vivant, sed ei qui pro ipsis mórtuus est et resurréxit, allelúia.
Oración después de la comunión
Ven, Señor, en ayuda de tu pueblos, y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Pópulo tuo, quaesumus, Dómine, adésto propítius, et, quem mystériis caeléstibus imbuísti, fac ad novitátem vitae de vetustáte transíre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 15 de abril

1. En Tracia, santos Teodoro y Pausilipo, mártires, que, según la tradición, sufrieron el martirio en tiempo del emperador Adriano (117/137).
2. En Mira, de Licia, san Crescente, que consumó el martirio por medio del fuego (s. inc.).
3. En el monte Áureo, del Piceno, en Italia, san Marón, mártir (s. inc.).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, conmemoración de san Abundio, que, como narra el papa san Gregorio I Magno, fue humilde y fiel mayordomo de esta iglesia (c. 564).
5. En Scissy, de la región de Coutances, en la Galia, sepultura de san Paterno, obispo de Avranches, que, después de haber fundado muchos monasterios, ya septuagenario fue elegido para la función episcopal, y, lleno de méritos, entregó su alma a Dios en el monasterio (c. 565).
6*. En el monasterio de Landelles, en la región de Bayeux, de Normandía, san Ortario, abad, célebre por su austeridad y su vida de oración, así como por su dedicación a curar enfermos y por ayudar a los pobres (s. XI).
7. En Aviñón, de la Provenza, en Francia, beato César de Hus, presbítero, que, tras haberse convertido de la vida mundana, se entregó por entero a la predicación y a la catequesis, y fundó la Congregación de los Padres de la Doctrina Cristiana, para que diese gloria a Dios con la instrucción de los fieles (1607).
8*. En Kalavai, de la isla de Molokay, en Oceanía, beato Damián de Veuster, presbítero de la Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, quien, entregado a la asistencia de los leprosos, terminó él mismo contagiado de esta enfermedad (1889).
9. En la ciudad llamada Villanueva de la Reina, en la región hispánica de Andalucía, santa Potenciana, virgen, que se santificó trabajando como tejedora en su propia casa (s. XII/XIII).