viernes, 18 de marzo de 2016

Benedicto XVI, Carácter cósmico e histórico de la liturgia (2010).

Textos de Benedicto XVI

Carácter cósmico e histórico de la liturgia

Luz del mundo, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 2010, p. 153 en italiano.

Se trata de que la liturgia no se celebre como una representación que hace la comunidad de sí misma, en la que se considera importante que uno intervenga, y en la que, al final, lo único que termina siendo realmente importante es el «yo mismo». Antes bien, se trata de que entramos en algo mucho mayor, De que, en cierta medida, salimos de nosotros mismos y entramos a un ámbito de amplitud, Por eso es tan importante que la liturgia no sea producto de un bricolaje hecho de algún modo por uno mismo.

En verdad, la liturgia es un proceso por el que uno se deja introducir en la gran fe y la gran oración de la Iglesia. Por ese motivo, los primeros cristianos rezaban hacia Oriente, hacia el sol naciente, símbolo de Cristo que vuelve. Con ello querían señalar que el mundo entero está de camino hacia Cristo y que Él abarca este mundo en su totalidad.

Esta relación con el cielo y la tierra es muy importante. No es casual que las antiguas iglesias estuviesen construidas de tal modo que el sol proyectase su luz en el templo en un momento muy determinado. Justamente hoy, cuando tomamos nuevamente conciencia de la importancia de las interacciones entre la Tierra y el universo, debería reconocerse también el carácter cósmico de la liturgia. Y asimismo su carácter histórico. Y reconocer también que la liturgia no fue inventada de ese modo en algún momento por alguien cualquiera, sino que ha crecido orgánicamente desde Abrahán. Los elementos provenientes de las épocas más tempranas están contenidos en la liturgia.