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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 5 de febrero de 2016

Viernes 11 marzo 2016, Viernes IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

391. Una vez puesto en el incensario el incienso y bendecido, el Obispo, de rodillas ante el altar, inciensa el Santísimo Sacramento.

Luego recibe el velo humeral y sube al altar, hace genuflexión, y con la ayuda del diácono, recibe la custodia, sosteniéndola con ambas manos cubiertas por el velo.

Entonces se ordena la procesión:
- precede el acólito con la cruz, acompañado por acólitos que llevan candeleros con cirios encendidos;
- sigue el clero;
- los diáconos que fueron ministros en la Misa;
- los canónigos y los presbíteros que están revestidos con capa pluvial;
- los presbíteros concelebrantes, los Obispos, que acaso estén presentes, revestidos con pluvial;
- el ministro que lleva el báculo del Obispo;
- dos turiferarios con los incensarios humeantes;
- el Obispo que lleva el Santísimo Sacramento;
- un poco detrás, dos diáconos que asisten al Obispo;
- luego los ministros del libro y de la mitra.

Todos llevan velas encendidas. Alrededor del Sacramento se llevan las antorchas.

El palio bajo el cual el Obispo lleva el Sacramento, se usará según las costumbres de los lugares.

Si el Obispo no puede llevar el Santísimo Sacramento, siga la procesión revestido y con la cabeza descubierta, llevando el báculo, pero sin bendecir. Va inmediatamente antes del sacerdote que lleva el Santísimo Sacramento.

Los demás Obispos, que acaso participen en la procesión, revestidos con hábito coral, siguen al Santísimo Sacramento, como se dice más adelante en el n. 1100.

392. En cuanto a la organización de los fieles, síganse las costumbres de los lugares, así como en lo referente al ornato de las plazas y de las calles.

Durante el trayecto, si existe la costumbre y así lo aconseja el bien pastoral, puede hacerse alguna “estación” e impartirse la bendición Eucarística.

Los cantos y oraciones que se reciten, se encaminarán a que todos manifiesten su fe en Cristo y estarán dedicados únicamente al Señor (139).

(139) Cf. ibidem, n. 104.

393. Es conveniente que la procesión se dirija de una iglesia a otra. Pero si las circunstancias de los lugares así lo aconsejan, puede también regresar a la iglesia de la cual salió (140).

(140) Cf. ibidem, n. 107.

394. Al final de la procesión se imparte la bendición con el Santísimo Sacramento, en la iglesia a la cual se llegó, o en otro lugar más apropiado.

Los ministros, los diáconos y los presbíteros, al entrar al presbiterio, se dirigen directamente a sus puestos.

Después de que el Obispo haya subido al altar, el diácono recibe, por la derecha de manos del Obispo mismo, que está de pie, la custodia y la coloca sobre el altar.

En seguida el Obispo, juntamente con el diácono, hace genuflexión y, dejado el velo humeral, se arrodilla ante el altar.

Después de poner y bendecir el incienso, el Obispo recibe del diácono el incensario, hace reverencia con los diáconos asistentes, e inciensa el Santísimo con tres movimientos del incensario.

Reiterada la inclinación al Sacramento, devuelve el incensario al diácono.

Entre tanto se canta la estrofa: Tantum ergo, u otro canto eucarístico.

Luego el Obispo se levanta y dice: Oremos. Hace una breve pausa de silencio. El ministro, si fuere necesario, sostiene el libro ante el Obispo, mientras éste prosigue diciendo: Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable, u otra oración del Ritual Romano.

Dicha la oración, el Obispo recibe el velo humeral, sube al altar, hace genuflexión y, con la ayuda del diácono, recibe la custodia, que tendrá elevada con ambas manos, cubiertas con el velo, se vuelve hacia el pueblo y con la custodia hace el signo de la cruz, sin decir nada.

Terminada la bendición, el diácono recibe la custodia de manos del Obispo y la coloca sobre el altar. El Obispo y el diácono hacen genuflexión.

Luego, mientras el Obispo permanece de rodillas delante del altar, el diácono reverentemente traslada el Sacramento a la capilla de la reserva.

Entretanto, el pueblo puede, si se juzga oportuno, decir alguna aclamación.

La procesión al secretarium se hace de la manera acostumbrada.

CALENDARIO

11 VIERNES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria
Abstinencia

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Elegir el camino: el del justo perseguido o el de los perseguidores.
- Sab 2, 1a. 12-22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.
- Sal 33. R. El Señor está cerca de los atribulados.
- Jn 7, 1-2. 10. 25-30. Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 12 de marzo, pág. 203.
CALENDARIOS: Sevilla: Dedicación de la iglesia-catedral (F).

TEXTOS MISA

Viernes de la IV Semana de Cuaresma. Feria sexta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 53, 3-4
Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder. Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 53, 3-4
Deus, in nómine tuo salvum me fac, et in virtúte tua líbera me. Deus, exáudi oratiónem meam, áuribus pércipe verba oris mei.
Oración colecta
Señor, tú que en nuestra fragilidad nos ayudas con medios abundantes, concédenos recibir con alegría la salvación que nos otorgas y manifestarla en nuestra propia vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui fragilitáti nostrae cóngrua subsídia praeparásti, concéde, quaesumus, ut suae reparatiónis efféctum et cum exsultatióne suscípiat, et pia conversatióne recénseat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 2, 1a. 12-22
Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Lectura del libro de la Sabiduría

Se decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad lo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)
R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

V. Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.
El Señor está cerca de los atribulados. Iuxta est Dóminus iis qui contríto sunt corde.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 4b
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

EVANGELIO Jn 7, 1-2. 10. 25-30
Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, In Ioann. Evang., 31, 5.
El Señor no hace referencia a la hora en que se le obligaría a morir, sino a la hora en que se dejaría matar. Esperaba el tiempo en que había de morir, como esperó también el tiempo en que había de nacer.

Oración de los fieles
118. Oremos al Señor nuestro Dios, que nos ha elegido en Jesucristo su Hijo para que seamos hijos suyos, ciudadanos de su reino.
- Por la Iglesia: para que sepa discernir y descubrir en su seno y fuera a los profetas enviados por Dios. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos todos: para que sepan reconocer la presencia de Dios en los hombres, por encima de razas, ideologías o confesiones religiosas. Roguemos al Señor.
- Por los que buscan a Dios sin saberlo, por los que viven sin esperanza: para que puedan descubrir en la vida de los creyentes el verdadero rostro de Dios vivo, revelado en Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres de buena voluntad que se preocupan por construir un mundo mejor: para que sus esfuerzos se vean coronados por la conquista de una sociedad más justa y pacífica, según el proyecto de Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros y nuestra comunidad: para que escuchemos la palabra de Cristo, nuestro maestro, y nos dejemos interpelar por ella hacia una verdadera conversión. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, las súplicas de tus hijos, que buscan tu rostro y esperan gozar de tu dicha en el país de la vida. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Tú, Señor, que eres la fuente de este sacrificio, purifícanos con su eficacia, para que lleguemos más limpios a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Haec sacrifícia nos, omnípotens Deus, poténti virtúte mundátos, ad suum fáciant purióres veníre princípium. Per Christum.
PREFACIO II DE CUARESMA
La penitencia espiritual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a tus hijos, de modo que, libres de todo afecto desordenado, vivamos las realidades temporales como primicias de las realidades eternas.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE QUADRAGESIMA
De spiritali paenitentia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui fíliis tuis ad reparándam méntium puritátem, tempus praecípuum salúbriter statuísti, quo, mente ab inordinátis afféctibus expedíta, sic incúmberent transitúris ut rebus pótius perpétuis inhaerérent.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Ef 1, 7
Por Cristo por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia ha sido un derroche para con nosotros.
Antiphona ad communionem Eph 1, 7
In Christo habémus redemptiónem per sánguinem eius, remissiónem peccatórum, secúndum divítias grátiae eius.
Oración después de la comunión
Señor, así como en la vida humana nos renovamos sin cesar, haz abandonando el pecado que envejece nuestro espíritu, nos renovemos por tu gracia. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, Dómine, ut, sicut de praetéritis ad nova transímus, ita, vetustáte depósita, sanctificátis méntibus innovémur. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Réspice, Dómine, super fámulos tuos, et in tua misericórdia confiténtes caelésti prótege benígnus auxílio. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 12 de marzo

1. En Tebeste, de Numidia, san Maximiliano, mártir, que siendo hijo del veterano Víctor, y llamado también al ejército, respondió al procónsul Diono que a un fiel cristiano no le era lícito ser soldado y, habiendo rehusado el juramento militar, fue degollado (295).
2. En Nicomedia, de Bitinia, conmemoración de los santos mártires Mígdono, presbítero, Eugenio, Máximo, Domna, Mardonio, Pedro, Esmaragdo e Hilario, que fueron ahogados uno tras otro cada día, para atemorizar a los demás (303).
3. En la misma ciudad, pasión de san Pedro, mártir, que siendo ayudante de cámara del emperador Diocleciano y lamentándose con cierta libertad de los suplicios de los mártires, por mandato del mismo augusto fue detenido y colgado, torturándole primero con prolongados azotes y después a fuego en una parrilla. Doroteo y Gorgonio, también servidores del emperador, por haber protestado fueron sometidos a los mismos suplicios y finalmente estrangulados (303).
4. En Roma, en el cementerio de Ponciano, junto al “Oso peludo”, sepultura de san Inocencio I, papa, que defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín (417).
5. En la ciudad de Léon (hoy Saint-Paul-de-Léon), en la Bretaña Armórica, san Pablo Aureliano, primer obispo de esta ciudad (s. VI).
6. En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Gregorio I, papa, de sobrenombre Magno, cuya memoria se celebra el día tres de septiembre, aniversario de su ordenación (604).
7. En Sigriana, de Bitinia, en el monasterio de Campogrande, sepultura de san Teófanes, por sobrenombre “Cronógrafo”, que siendo muy rico prefirió hacerse pobre monje, y por defender el culto de las sagradas imágenes fue encarcelado por el emperador León el Armenio durante dos años y deportado después a Samotracia, donde, agotado de padecimientos, entregó el espíritu (817).
8*. En Winchester, en Inglaterra, san Elpegio, obispo y monje, que procuró con gran empeño la instauración de la vida cenobítica (951).
9*. En la ciudad de San Geminiano, en la Toscana, beata Fina, virgen, que desde sus tiernos años sobrellevó con invicta paciencia, apoyada en sólo Dios, una prolongada y grave enfermedad (1253).
10*. En Recineto, del Piceno, en Italia, beato Jerónimo Gherarducci, presbítero, de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, que trabajó por la paz y la concordia de los pueblos (c. 1369).
11*. En Arezzo, en la Toscana, beata Justina Francucci Bezzoli, virgen de la Orden de San Benito y reclusa (1319).
12*. En la ciudad de Guiyang, de la provincia china de Guangxi, san José Zhang Dapeng, mártir, el cual, recibida la luz de la fe, apenas bautizado abrió su casa a misioneros y catequistas, y ayudó a pobres, enfermos y niños hasta que, condenado a la crucifixión, derramó lágrimas de alegría por haber sido considerado digno de morir por Cristo (1815).
13*. En Cracovia, en Polonia, beata Ángela Salawa, virgen de la Tercera Orden de San Francisco, la cual, eligiendo entregar su vida en el servicio doméstico, vivió humildemente entre las criadas, y en suma pobreza descansó en el Señor (1922).
14*. En la ciudad de San Remo, de la Liguria, en Italia, beato Luis Orione, presbítero, que instituyó la Pequeña Obra de la Divina Providencia, para bien de los jóvenes y de todos los abandonados (1940).