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sábado, 6 de febrero de 2016

Sábado 12 marzo 2016, Sábado IV semana de Cuaresma.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XVI. CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

395. La Iglesia ofrece el Sacrificio eucarístico y su intercesión por los difuntos, no sólo en sus exequias y en su aniversario, sino también en la Conmemoración que cada año hace de todos sus hijos que duermen en el Señor, y procura con esmero ayudarlos con eficaces sufragios para que puedan llegar a la comunidad de los ciudadanos del cielo.

De esta manera, mediante la comunión entre todos los miembros de Cristo, mientras implora para los difuntos el auxilio espiritual, brinda a los vivos el consuelo de la esperanza (141).

(141) Cf. Ritual Romano, Ritual de Exequias, n. 1.

396. El Obispo al celebrar esta Conmemoración, esmérese en fomentar la esperanza de la vida eterna, de tal manera que no aparezca que ni desconoce ni menosprecia la manera de pensar y obrar propia de las gentes de su diócesis con relación a los difuntos.

Acepte gustoso todo lo bueno que encuentre en las tradiciones familiares, y en las costumbres locales. Pero aquello que parezca contradecir el espíritu cristiano, esfuércese en transformarlo de tal manera que el culto que se da a los difuntos manifieste la fe pascual y haga ver el espíritu evangélico (142).

(142) Cf. Ibidem, n. 2.

397. Este día el altar no se adorna con flores.

La música de órgano y de los otros instrumentos se permite sólo para sostener el canto (143).

(143) Cf. S. Congr. de Ritos, lnstr., Musicam sacram, 5 de marzo de 1967, n. 66: A.A.S. 59 (1967). p. 319.

398. Es conveniente que en la Conmemoración de todos los fieles difuntos el Obispo, en los lugares donde los fieles, según la costumbre local se reúnen este día, en la iglesia o en el mismo cementerio, celebre la Misa con el pueblo y participe con su Iglesia en los sufragios tradicionales por los difuntos.

399. En el cementerio o en las iglesias donde hay cuerpos sepultados, a la entrada de la tumba, o junto al sepulcro de los Obispos, la aspersión e incensación de los sepulcros, como se describe más adelante, se hace después de la Misa.

400. Terminada la oración después de la Comunión, el Obispo toma la mitra sencilla y él, o el diácono, o un concelebrante, u otro ministro idóneo, introduce brevemente a los fieles en el rito de la aspersión por los difuntos.

401. Mientras se canta un canto adecuado, tomado del Ritual de las Exequias (144) , el Obispo, con mitra y báculo, se acerca a las tumbas de los difuntos y, dejando el báculo, las asperja e inciensa.

Luego, dejada la mitra, reza una oración adecuada, de entre las que se proponen en el Ritual de las Exequias (145).

La despedida se hace de la manera acostumbrada.

(144) Ritual Romano, Ritual de Exequias, nn. 145-166; 187-191.
(145) ibidem, nn. 170-176.

402. El Obispo también puede realizar este rito fuera de la Misa, con pluvial de color morado y con mitra sencilla (146).

En este caso la bendición de los sepulcros sigue a la liturgia de la palabra, que se celebra de la manera prevista en el rito de las exequias.

(146) ibidem, n. 45.

403. El rito de aspersión y de incensación de los sepulcros, descrito en los nn. 399-402, nunca puede hacerse cuando no hay cuerpos sepultados.

CALENDARIO

12 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA IV SEMANA DE CUARESMA

Misa
de sábado (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: ¿Qué decimos de Jesús?
- Jer 11, 18-20. Yo, como cordero manso, llevado al matadero.
- Sal 7. R. Señor, Dios mío, a ti me acojo.
- Jn 7, 40-53. ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 13 de marzo, pág. 205.
CALENDARIOS: Pequeña Obra de la Divina Providencia y Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad: San Luis Orione, presbítero (F). Familia salesiana: (conm.).
OFM Conv.: Beata Ángela Salawa (conm.).
Guadix-Baza: Aniversario de la muerte de Mons. Juan García-Santacruz y Ortiz, obispo, emérito (2011).
San Sebastián: Aniversario de la muerte de Mons. Jacinto Argaya Goicoechea, obispo, emérito (1993).

12 SÁBADO. Después de la hora nona:
QUINTA SEMANA DE CUARESMA
Primera semana del salterio
Misa
vespertina del V Domingo de Cuaresma (morado).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la IV Semana de Cuaresma. Sábbato. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 17, 5-7
Me cercaban olas mortales, me envolvían las redes del abismo; en el peligro invoqué al Señor, desde su templo él escuchó mi voz.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 5 Ps 7
Circumdedérunt me gémitus mortis, dolóres inférni circumdedérunt me; et in tribulatióne mea invocávi Dóminum, et exaudívit de templo sancto suo vocem meam.
Oración colecta
Que tu amor y tu misericordia dirijan nuestros corazones, Señor, ya que sin tu ayuda no podemos complacerte. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Dírigat corda nostra, quaesumus, Dómine, tuae miseratiónis operátio, quia tibi sine te placére non póssumus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Jer 11, 18-20
Yo, como manso cordero, era llevado al matadero

Lectura del libro de Jeremías.

El Señor me instruyó, y comprendí,
me explicó todas sus intrigas.
Yo, como manso cordero,
era llevado al matadero;
desconocía los planes
que estaban urdiendo contra mí:
«Talemos el árbol en su lozanía,
arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que jamás se pronuncie su nombre».
Señor del universo,
que juzgas rectamente,
que examinas las entrañas y el corazón,
deja que yo pueda ver
cómo te vengas de ellos,
pues a ti he confiado mi causa.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 7, 2-3. 9bc-10. 11-12 (R.: 2a)
R.
Señor, Dios mío, a ti me acojo. Dómine Deus meus, in te sperávi.

V. Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame;
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. R.
Señor, Dios mío, a ti me acojo. Dómine Deus meus, in te sperávi.

V. Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. R.
Señor, Dios mío, a ti me acojo. Dómine Deus meus, in te sperávi.

V. Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día. R.
Señor, Dios mío, a ti me acojo. Dómine Deus meus, in te sperávi.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beati qui in corde bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patientia.

EVANGELIO Jn 7, 40-53
¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, Hom. sobre S. Juan, 9.
He aquí que los fariseos y los escribas no sacaron provecho ni al contemplar los milagros ni al leer las Escrituras; en cambio, los servidores, sin estas ayudas, fueron captados por un solo discurso, y los que salieron a prender a Jesús volvieron prendidos por su poder. Y no dijeron: no pudimos a causa del gentío; sino que pregonaron la sabiduría de Cristo. No solamente es de admirar su prudencia, porque no necesitaron de signos, sino que fueron conquistados por la sola doctrina; no dijeron, en efecto, 'Jamás hombre alguno ha hecho tales milagros', sino, 'Jamás habló así hombre alguno'. Es de admirar también su convencimiento: van a los fariseos, que se oponían a Cristo, y les hablan de esta manera.

Oración de los fieles
121. Amados hermanos: En todo tiempo debemos orar, pero en estos días de Cuaresma es necesario que insistamos con mayor empeño en nuestra plegaria, pidiendo que la renovación pascual alcance a todos los hombres.
- Por todos los niños que en las próximas fiesta de Pascua serán incorporados a Cristo por el bautismo y la confirmación, y participarán por vez primera de la Eucaristía, y por sus padres y padrinos. Roguemos al Señor.
- Por todos los hombres para que gocen de los bienes que Dios les otorga en este mundo y descubran en ellos la mano bondadosa del Creador, que les prepara dones aún mejores para la vida eterna. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores y cuantos viven alejados de Dios: para que, en este tiempo de conversión, la oración perseverante de la Iglesia les ayude a retornar al Señor. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que siguiendo el ejemplo de María y ayudados por su intercesión, perseveremos junto a la cruz de Cristo y nos preparemos así para resucitar con él a una vida nueva. Roguemos al Señor.
Concede a tu pueblo, Padre misericordioso, convertirse a ti con un corazón sincero y obtener de tu bondad lo que con plegaria confiada se ha atrevido a pedirte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Recibe con bondad nuestras ofrendas, Señor, y somete nuestras voluntades rebeldes a tu santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónibus nostris, quaesumus, Dómine, placáre suscéptis, et ad te nostras étiam rebélles compélle propítius voluntátes. Per Christum.
PREFACIO IV DE CUARESMA
Los frutos del ayuno
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO IV DE QUADRAGESIMA
De fructibus ieiunii
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui corporáli ieiúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et praemia: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión 1 Pe 1, 19
Hemos sido rescatados a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha.
Antiphona ad communionem 1P 1, 19
Pretióso sánguine quasi Agni immaculáti et incontamináti Christi redémpti sumus.
Oración después de la comunión
Que tus santos misterios nos purifiquen, Señor, y por su acción eficaz nos vuelvan agradables a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tua nos, quaesumus, Dómine, sancta puríficent, et operatióne sua tibi plácitos esse perfíciant. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Tuére, Dómine, plebem tuam, ad sacra ventúra properántem et caeléstis grátiae largitáte proséquere, ut visibílibus adiúta soláciis ad invisibília bona prómptius incitétur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 13 de marzo

1. En Nicomedia, de Bitinia, santos mártires Macedonio, presbítero, Patricia, su esposa, y Modesta, su hija (s. inc.).
2. En Hermópolis, en Egipto, san Sabino, mártir, que después de varios suplicios terminó siendo arrojado al río (s. IV).
3. En Persia, santa Cristina, mártir, que, azotada con varas, consumó el martirio en tiempo de Cosroas I, rey de los persas (559).
4*. En Poitiers, en Aquitania, san Pientio, obispo, que mucho ayudó a la beata Radegunda en la fundación de cenobios (s. VI).
5. En Sevilla, en Hispania, san Leandro, obispo, hermano de los santos Isidoro, Fulgencio y Florentina, que con su predicación y diligencia convirtió, contando con la ayuda de su rey Recaredo, a los visigodos de la herejía arriana a la fe católica (c. 600).
6*. En el monasterio de Novalesa, a los pies del Montecenisio, en el valle de Susa, san Eldrado, abad, que, muy interesado por el culto divino, enmendó el salterio y cuidó de construir nuevas iglesias (c. 840).
7. En Córdoba, en la región de Andalucía, en España, pasión de los santos Rodrigo, presbítero, y Salomón, mártires. El primero, al negarse a aceptar que Mahoma era de verdad el profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado, y en el cautiverio dio con Salomón, que algún tiempo antes había pertenecido a la religión mahometana, y ambos fueron degollados a la vez, finalizando así gloriosamente el curso de su combate (857).
8. En Camerino, del Piceno, en Italia, san Ansovino, obispo (868).
9*. En el monasterio de Cava, en la Campania, beato Pedro II, abad (1208).
10*. En Oxford, en Inglaterra, beato Agnelo de Pisa, presbítero, que, enviado por san Francisco a Francia y después a Inglaterra, estableció allí la Orden de los Hermanos Menores y promovió las ciencias sagradas (c. 1236/1275).
11*. En Erenée, de la región de Mayenne, en Francia, beata Francisca Tréhet, virgen de la Congregación de la Caridad y mártir, que se entregó con toda diligencia a la instrucción de los niños y al cuidado de los enfermos, y durante la Revolución Francesa fue guillotinada, completando así su glorioso martirio por Cristo (1794).
12. En el monasterio de san Claudio, en la ciudad de León, memoria de san Ramiro y sus doce compañeros, monjes y mártires, que perecieron a manos de los arrianos (s. VI).