miércoles, 3 de febrero de 2016

Miércoles 9 marzo 2016, Miércoles IV semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XIII. TIEMPO DURANTE EL AÑO

377. Además de los tiempos que tienen un carácter propio, hay treinta y tres o treinta y cuatro semanas que quedan en el año litúrgico, en los cuales no se celebra un aspecto peculiar del misterio de Cristo; sino que ante todo se celebra el mismo misterio de Cristo en su plenitud, particularmente el domingo. Este período recibe el nombre de “tiempo durante del año” (128).

378. El tiempo “durante el año” comienza con el día que sigue a la fiesta del Bautismo del Señor, y se extiende hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive; vuelve a empezar el lunes después del domingo de Pentecostés y finaliza antes de las Primeras Vísperas del domingo primero de Adviento (129).

379. Puesto que el domingo ha de ser considerado el día de fiesta primordial y también el núcleo y el fundamento del año litúrgico (130), procure el Obispo que en los domingos del “tiempo durante el año”, incluso cuando se dedican a temas especiales, se conserve la Liturgia propia del domingo, atendiendo a lo que se indicó en los nn. 228-230.

380. Para procurar el bien pastoral de los fieles, es lícito efectuar los domingos “durante el año”, aquellas celebraciones que caen entre semana, y que son estimadas por la piedad de los fieles, con tal que se pueda anteponerlas al domingo en la tabla de precedencia. Pueden celebrarse todas las Misas de dichas celebraciones, mientras haya concurrencia de fieles (131).

CAPÍTULO XIV. ROGATIVAS Y CUATRO TÉMPORAS DEL AÑO

381. Las Rogativas y las Cuatro Témporas del año son una ocasión que presenta la Iglesia para rogar a Dios por las diversas necesidades de los hombres, principalmente por los frutos de la tierra y por los trabajos de los hombres, dando gracias a Dios públicamente (132).

(132) Normas universales del año litúrgico y del calendario. n. 45.

382. Con el fin de que las Rogativas y las Cuatro Témporas se adapten a las diversas necesidades de los lugares y de los fieles, conviene que sean las Conferencias Episcopales quienes determinen el tiempo y la manera cómo han de celebrarse.

Por tanto, la autoridad competente, habida cuenta de las necesidades locales (133), establecerá las normas acerca de la extensión de esta celebración por uno o varios días, así como su repetición en el curso del año.

(133) Ibidem, n. 46

383. Conviene, pues, que en la diócesis, considerando las circunstancias y también las costumbres locales, el Obispo procure con esmero hallar la vía apta para observar la Liturgia de las Rogativas o de las Cuatro Témporas y consagrarla al ministerio de la caridad, para que de este modo se fomente la piedad y devoción del pueblo de Dios y se aumente la comprensión de los misterios de Cristo.

384. La Misa para cada uno de los días de estas celebraciones se escogerá de entre las Misas para diversas necesidades, la que sea más apropiada a la intención por la cual se hacen las súplicas (134).

(134) Ibidem, n. 47

CALENDARIO

9 MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria o SANTA FRANCISCA ROMANA, religiosa, conmemoración

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).

La Cuaresma: Escuchar al Hijo y creer en el Padre es obtener la luz y la vida.
- Is 49, 8-15. Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país.
- Sal 144. R. El Señor es clemente y misericordioso.
- Jn 5, 17-30. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración de la santa.

Martirologio: elogs. del 10 de marzo, pág. 200.
CALENDARIOS: Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa: San Paciano, obispo (conm.).

TEXTOS MISA

Miércoles de la IV Semana de Cuaresma. Feria quarta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 68, 14
Mi oración se dirige ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.
Antiphona ad introitum Ps 68, 14
Ego vero oratiónem meam ad te, Dómine; tempus benepláciti, Deus. In multitúdine misericórdiae tuae exáudi me in veritáte salútis tuae.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que concedes a los justos el premio de sus méritos y a los pecadores que hacen penitencia les perdonas sus pecados, ten piedad de nosotros y danos, por la humilde confesión de nuestras culpas tu paz y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui et iustis praemia meritórum et peccatóribus véniam per paeniténtiam praebes, tuis supplícibus miserére, ut reátus nostri conféssio indulgéntiam váleat percípere delictórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 49, 8-15
Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 144, 8-9. l3cd-14. 17-18 (R.: 8a)
R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.
El Señor es clemente y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Versículo antes del Evangelio Jn 11, 25a. 26
Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–; el que cree en mí no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit Dóminus; qui credit in me, non moriétur in aetérnum.

EVANGELIO Jn 5, 17-30
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque
no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
679 Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. "Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al Hijo" (Jn 5, 22;cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; Hch 17, 31; 2Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (cf. Jn 3, 17) y para dar la vida que hay en él (cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (cf. Jn 3, 18; Jn 12, 48); es retribuido según sus obras (cf. 1Co 3, 12-5) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (cf. Mt 12, 32; Hb 6, 4-6; Hb 10, 26-31).

Oración de los fieles
116. Imploremos, hermanos, a quien tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, y pidámosle que escuche benignamente las súplicas de su pueblo penitente.
- Para que perdone y tenga piedad de la Iglesia el que en la cruz excusó a los ignorantes. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de todo el género humano el que murió en la cruz por todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que se apiade de los enfermos, atribulados, presos y esclavizados el que conoció las amarguras de sentirse abandonado y triste. Roguemos al Señor.
- Para que nos admita en su reino el que recibió al ladrón arrepentido. Roguemos al Señor.
- Para que el que tan generosamente nos concede este tiempo de Cuaresma, nos dé también la fortaleza necesaria para renovarnos durante estos días en nuestra fidelidad cristiana. Roguemos al Señor.
Protégenos, Señor, salvador nuestro, y concédenos misericordiosamente los auxilios temporales y eternos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que la virtud de este sacrificio borre en nosotros los rastros del pecado, renueve nuestra vida según Cristo y nos haga participar más plenamente de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Huius sacrifícii poténtia, Dómine, quaesumus, et vetustátem nostram cleménter abstérgat, et novitátem nobis áugeat et salútem. Per Christum.
PREFACIO IV DE CUARESMA
Los frutos del ayuno
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO IV DE QUADRAGESIMA
De fructibus ieiunii
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui corporáli ieiúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et praemia: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 3, 17
Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
Antiphona ad communionem Jn 3, 17
Non misit Deus Fílium suum in mundum, ut iúdicet mundum, sed ut salvétur mundus per ipsum.
Oración después de la comunión
No permitas, Señor, que estos sacramentos que hemos recibido sean causa de condenación para nosotros, pues los instituiste como auxilio de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caeléstia dona capiéntibus, quaesumus, Dómine, non ad iudícium proveníre patiáris, quae fidélibus tuis ad remédium providísti. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Fámuli tui, Dómine, pietátis tuae protectióne muniántur, ut bonum in hoc saeculo faciéntes ad te, summum bonum, pervéniant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 10 de marzo

1. En Apemea, junto al Meandro, en Frigia, conmemoración de los santos Cayo y Alejandro, mártires, que durante la persecución bajo los emperadores Marco Antonino y Lucio Vero fueron coronados con un glorioso martirio (después de 171).
2. En África, conmemoración de san Víctor, mártir, en cuya festividad san Agustín escribió para el pueblo un tratado acerca de él (s. inc.).
3. Conmemoración de san Macario, obispo de Jerusalén, que con sus exhortaciones obtuvo que los Santos Lugares fueran restaurados y enriquecidos con basílicas por el emperador Constantino el Grande y su madre, santa Elena (325).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Simplicio, papa, el cual, mientras los bárbaros devastaban Italia y la Urbe, confirmó a los afligidos y fortaleció la unidad y la fe de la Iglesia (483).
5. En París, en Francia, san Droctoveo, abad, a quien su maestro san Germán de Autun puso de prepósito en un cenobio de monjes establecido en esta ciudad (c. 580).
6. En el monasterio de Bobbio, en la Liguria, san Attalo, abad, que, amante de la vida cenobítica, se retiró primero al monasterio de Lérins y después a Luxeuil, y más tarde sucedió a san Columbano en ese lugar, brillando en gran manera por su celo y discreción (626).
7. En Glasgow, en Escocia, san Juan Ogilvie, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, el cual, desterrado en diversos países de Europa, después de dedicar muchos años al estudio de la teología fue ordenado sacerdote y volvió ocultamente a su patria, donde se entregó diligentemente al cuidado pastoral de sus conciudadanos, hasta que, encarcelado y condenado a muerte bajo el rey Jacobo I, alcanzó en el patíbulo la gloriosa palma del martirio (1615).
8*. En París, en Francia, beata María Eugenia Milleret de Brou, virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas de la Asunción, para la educación cristiana de niñas (1898).
9*. Cerca de la ciudad de Cortázar, en México, beato Elías del Socorro (Mateo Elías) Nieves del Castillo, presbítero de la Orden de los Hermanos de San Agustín y mártir, que en el furor de la persecución, hecho prisionero por desempeñar ocultamente el ministerio, fue fusilado por odio al sacerdocio (1928).