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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Miércoles 23 marzo 2016, Miércoles santo, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Celebración de la Confirmación sin Misa

473. El Obispo reviste el alba, la cruz pectoral, la estola y la capa pluvial de color blanco, y lleva mitra y báculo.

Los presbíteros que acompañan al Obispo revisten la sobrepelliz sobre la sotana o el alba, la estola, y si se cree conveniente, la capa pluvial de color blanco.

Los diáconos revisten alba y estola. Los otros ministros revisten alba, u otras vestiduras legítimamente aprobadas para ellos.

474. Estando reunidos los confirmandos, padres, padrinos y toda la asamblea de los fieles, mientras se canta un canto adecuado, el Obispo con los presbíteros, los diáconos y demás ministros, se dirige al presbiterio, y hecha la reverencia al altar, va a la cátedra, desde donde, dejados el báculo y la mitra, saluda al pueblo. Luego dice la oración: Te pedimos envíes.

475. La celebración de la Palabra, la presentación de los confirmandos, la homilía y lo demás se realiza como se dice en los nn. 461-469.

476. Terminada la oración universal, que el Obispo puede iniciar con una monición adecuada, todos dicen el Padrenuestro.

En seguida el Obispo concluye con la oración: Dios, Padre nuestro, que enviaste el Espíritu Santo a los Apóstoles.

477. El Obispo da la bendición tal como se dijo en el n. 471.

Después el diácono despide al pueblo, diciendo: Podéis ir en paz.

Todos responden: Demos gracias a Dios.

CALENDARIO

23 MIÉRCOLES SANTO, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II Pasión.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Is 50, 4-9a. No me tapé el rostro ante ultrajes.
- Sal 68. R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.
- Mt 26, 14-25. El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

* Hoy no se permiten otras celebraciones, excepto la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 24 de marzo, pág. 220.
CALENDARIOS: Tortosa: Aniversario de la muerte de Mons. Manuel Moll Salord, obispo (1972).

TEXTOS MISA

MIÉRCOLES SANTO FERIA IV HEBDOMADAE SANCTAE
Antífona de entrada Flp 2, 10. 8. 11
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, porque el Señor se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz; por eso Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Antiphona ad introitum Cf. Ph 2, 10. 8. 11
In nómine Iesu omne genu flectátur, caeléstium, terréstrium et infernórum: quia Dóminus factus est oboédiens usque ad mortem, mortem autem crucis: ídeo Dóminus Iesus Christus in glória est Dei Patris.
Oración colecta
Oh Dios, que para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pro nobis Fílium tuum crucis patíbulum subíre voluísti, ut inimíci a nobis expélleres potestátem, concéde nobis fámulis tuis, ut resurrectiónis grátiam consequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles Santo (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 50,4-9a
No escondí el rostro ante ultrajes

Lectura del libro de Isaías

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
para que escuche como los discípulos.
El Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca,
¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos,
¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda,
¿quién me condenará?

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34 (R.: 14c y b)
R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mi. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

V. Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.
Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. In multitúdine misericórdiae tuae, Dómine, exáudi me, témpore grátiae.

Versículo antes del Evangelio (Opción 1)
Salve, Rey nuestro, sólo tu te has compadecido de nuestros errores

Versículo antes del Evangelio (Opción 2)
Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como manso cordero a la matanza. Ave, Rex noster, Patri oboédiens: ductus es ad crucifigéndum, ut agnus mansuétus ad occisiónem.

EVANGELIO Mt 26, 14-25
El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado! 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». 
Él contestó:
«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle:
“El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
«¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
«¿Soy yo acaso, Maestro?».
Él respondió:
«Tú lo has dicho».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Audiencia general 18- octubre-2006
Juan dice expresamente  que "el diablo  había  puesto en el  corazón  a  Judas  Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo" (Jn 13, 2); de manera semejante, Lucas escribe:  "Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce" (Lc 22, 3). De este modo, se va más allá de las motivaciones históricas y se explica lo sucedido basándose en la responsabilidad personal de Judas, que cedió miserablemente a una tentación del Maligno. En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús lo trató como a un amigo (cf. Mt 26, 50), pero en sus invitaciones a seguirlo por el camino de las bienaventuranzas no forzaba las voluntades ni les impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana.
En efecto, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una visión de las cosas meramente individualista, autónoma, sino, por el contrario, en ponerse siempre del lado de Jesús, asumiendo su punto de vista. Día tras día debemos esforzarnos por estar en plena comunión con él.

Oración de los fieles
142. Pidamos a Dios Padre, que con amor creó a la familia humana y con su misericordia la redimió con la sangre de su Hijo, que escuche nuestras plegarias.
- Por la Iglesia: para que Jesús, su esposo, lave con su sangre las manchas de su amada. Roguemos al Señor.
- Por el mundo: para que el Señor, que con su cruz rescató al hombre del dominio de la muerte, abra a todos los pueblos los caminos del Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores: para que Cristo, que despertó a Lázaro del sueño de la muerte, haga que aquellos que están muertos por el pecado, retornen a la vida por la penitencia. Roguemos al Señor.
- Por los que estamos aquí reunidos: para que nos amemos unos a otros tal como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Roguemos al Señor.
Dios omnipotente y misericordioso, que enviaste a tu Hijo al mundo para que con su pasión destruyera el pecado y la muerte, y con su resurrección nos devolviera la vida y la felicidad. Escucha las plegarias de tu Iglesia y concédenos poder gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos, y muestra la eficacia de tu poder, para que, al celebrar sacramentalmente la pasión de Cristo, consigamos todos sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, munus oblátum, et dignánter operáre, ut, quod gérimus Fílii tui mystério passiónis, piis efféctibus consequámur. Per Christum.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La victoria de la Pasión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa; en ellos celebramos su triunfo sobre el poder de nuestro enemigo y renovamos el misterio de nuestra redención.
Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE PASSIONE DOMINI
De victoria Passionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius salutíferae passiónis et gloriósae resurrectiónis dies appropinquáre noscúntur, quibus et de antíqui hostis supérbia triumphátur, et nostrae redemptiónis recólitur sacraméntum. Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium.
Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Mt 20, 28
El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.
Antiphona ad communionem Mt 20, 28
Fílius hóminis non venit ministrári, sed ministráre, et dare ánimam suam redemptiónem pro multis.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, concédenos creer y sentir profundamente que por la muerte temporal de tu Hijo, representada en estos misterios santos, tú nos has dado la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Largíre sénsibus nostris, omnípotens Deus, ut per temporálem Fílii tui mortem, quam mystéria veneránda testántur, vitam te nobis dedísse perpétuam confidámus. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Da, quaesumus, Dómine, fidélibus tuis et sine cessatióne cápere paschália sacraménta, et desideránter exspectáre dona ventúra, ut, mystériis quibus renáti sunt permanéntes, ad novam vitam his opéribus perducántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de marzo

1. En Cesarea de Palestina, santos mártires Timolao, Dionisio, Páusides, Rómulo, Alejandro y otro Alejandro, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron conducidos maniatados ante el prefecto Urbano, donde confesaron que eran cristianos, por lo cual, pocos días después, con los compañeros Agapio y otro Dionisio, fueron decapitados, mereciendo las coronas de la vida eterna (303).
2. En Mauritania, san Secúndulo, que padeció por la fe de Cristo (s. inc.).
3. En Clogher, en Hibernia (hoy Irlanda), san Maccartemio, obispo, a quien se le tiene por discípulo de san Patricio (s. V).
4*. En Catania, de Sicilia, san Severo, obispo (814).
5*. En Fabriano, del Piceno, en Italia, beato Juan del Báculo, presbítero y monje, compañero de san Silvestre, abad (1290).
6. En Vástena, en Suecia, santa Catalina, virgen, hija de santa Brígida, que casada contra su voluntad, con consentimiento de su cónyuge conservó la virginidad y, al enviudar, se entregó a la vida piadosa. Peregrina en Roma y en Tierra Santa, trasladó los restos de su madre a Suecia y los depositó en el monasterio de Vástena, donde ella misma tomó el hábito monástico (1381).
7*. En Ronda, en Andalucía, región de España, beato Diego José de Cádiz (Francisco José) López-Caamaño, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador insigne y propugnador intrépido de la libertad de la Iglesia (1801).
8*. En el lugar de Pniewite, junto a Gdansk, en Polonia, beata María Karlowska, virgen, que instituyó la Congregación de Hermanas del Divino Pastor de la Providencia Divina, cuya finalidad era que recuperasen la dignidad de hijas de Dios las jóvenes y mujeres pobres caídas en la corrupción de costumbres (1935).