miércoles, 10 de febrero de 2016

Miércoles 16 marzo 2016, Miércoles V semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

16 MIÉRCOLES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: La fidelidad libera.
- Dan 3, 14-20. 91-92. 95. Envió un ángel a salvar a sus siervos.
- Salmo: Dan 3, 52-56. R. A ti gloria y alabanza por los siglos.
- Jn 8, 31-42. Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de marzo, pág. 209.
CALENDARIOS: Asidonia-Jerez: Aniversario de la muerte de Mons. Rafael Bellido Caro, obispo, emérito (2004).

TEXTOS MISA

Miércoles de la V Semana de Cuaresma. Feria quarta. Hebdómada V Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 17, 48-49
Dios me libró de mis enemigos, me levantó sobre los que resistían y me salvó del hombre cruel.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 17, 48-49
Liberátor meus de géntibus iracúndis. Ab insurgéntibus in me exaltábis me, a viro iníquo erípies me, Dómine.
Oración colecta
Ilumina, Señor, el corazón de tus fieles purificado por las penitencias de Cuaresma, y tú, que nos infundes el piadoso deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Sanctificáta per paeniténtiam tuórum corda filiórum, Deus miserátor, illústra, et, quibus praestas devotiónis afféctum, praebe supplicántibus pium benígnus audítum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Dan 3, 14-20. 91-92. 95
Envió un ángel a salvar a sus siervos

Lectura de la profecía de Daniel

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo:
«¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no teméis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados inmediatamente al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?».
Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor:
«A eso no tenemos por qué responderte. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
Entonces Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido.
Entonces el rey Nabucodonosor se alarmó, se levantó y preguntó, estupefacto, a sus consejeros:
«¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?». Le respondieron:
«Así es, majestad».
Preguntó:
«Entonces, ¿cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el fuego sin sufrir daño alguno? Y el cuarto parece un ser divino».
Nabucodonosor, entonces, dijo:
«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos, que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar y adorar a otros dioses fuera del suyo».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Dn 3, 52a y c. 53a. 54a. 55a. 56A (R.: 52b)
R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

V. Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
¡A ti gloria y alabanza por los siglos! Et laudábile et superexaltátum in ómnibus saeculis.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beáti qui in corde bono et óptimo verbum rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO Jn 8, 31-42
Si el Hijo os hace libres, sois realmente libres

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo
padre: Dios».
Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 27 y 35.
La libertad adquiere su auténtico sentido cuando se ejercita en servicio de la verdad que rescata, cuando se gasta en buscar el Amor infinito de Dios, que nos desata de todas las servidumbres. ¡Cada día aumentan mis ansias de anunciar a grandes voces esta insondable riqueza del cristiano: la libertad de la gloria de los hijos de Dios! (Rm 8, 21) (...). ¿De dónde nos viene esta libertad? De Cristo, Señor Nuestro. Esta es la libertad con la que Él nos ha redimido (cfr Ga 4, 31). Por eso enseña: Sí el Hijo os alcanza la libertad, seréis verdaderamente libres (Jn 8, 36). Los cristianos no tenemos que pedir prestado a nadie el verdadero sentido de este don, porque la única libertad que salva al hombre es cristiana.

Oración de los fieles
127. A Dios Padre bondadoso elevamos nuestra súplica, como el hijo convertido y necesitado de perdón y amor.
- Por toda la Iglesia: para que anuncie a los pueblos la reconciliación, cuando se prepara a celebrar las próximas fiestas de Pascua. Roguemos al Señor.
- Por los que ostentan el poder sobre la tierra: para que el perdón y la misericordia se impongan al espíritu de egoísmo y venganza. Roguemos al Señor.
- Por aquellos que han perdido la esperanza: para que puedan descubrir los brazos abiertos del Padre. Roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos: para que en estos días de Cuaresma expresemos nuestra sincera conversión en el sacramento de la penitencia. Roguemos al Señor.
- Por los fieles difuntos, por los más allegados a nosotros y por los que no tienen a nadie que se acuerde de ellos: para que puedan alcanzar la casa del Padre para siempre. Roguemos al Señor.
Que tu copiosa bendición, oh Dios, descienda sobre tus fieles; para que cuantos con corazón contrito y humillado buscan tu perdón, obtengan con abundancia los bienes de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y haz que estos dones que presentamos en honor de tu nombre sean remedio de nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Tibi, Dómine, sacrifícia dicáta reddántur, quae sic ad honórem nóminis tui deferénda tribuísti, ut éadem remédia fíeri nostra praestáres. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Col 1, 13-14
Dios nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Antiphona ad communionem Col 1, 13-14
Tránstulit nos Deus in regnum Fílii dilectiónis suae, in quo habémus redemptiónem per sánguinem eius, remissiónem peccatórum.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, el sacramento que acabamos de recibir sea medicina para nuestra debilidad, sane las enfermedades de nuestro espíritu y nos asegure tu constante protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caeléstem nobis, Dómine, praebeant sumpta mystéria medicínam, ut et vítia nostri cordis expúrgent, et sempitérna nos protectióne confírment. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Adésto supplicátionibus pópuli tui, omnípotens Deus, et, quibus fidúciam sperándae pietátis indúlges, consuétae misericórdiae tríbue benígnus efféctum. Per Christum.