martes, 23 de febrero de 2016

Martes 29 marzo 2016, Martes de la Octava de Pascua.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO II. SACRAMENTO DEL ORDEN

NOCIONES GENERALES


478. “Para apacentar el pueblo de Dios y acrecentarlo siempre, Cristo Señor instituyó en su Iglesia diversos ministerios, ordenados al bien de todo el Cuerpo” (51).

Pues el mismo “Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ha hecho partícipes de su consagración y de su misión, por medio de sus Apóstoles, a los sucesores de éstos, es decir, a los Obispos quienes legítimamente han transmitido el oficio de su ministerio en distinto grado y a diversos miembros en la Iglesia.

“Así el ministerio eclesiástico, de institución divina, es ejercido en diversos órdenes por aquellos que ya desde antiguo vienen llamándose Obispos, Presbíteros y Diáconos” (52).

Los Obispos por estar revestidos de la plenitud del sacramento del Orden, son los dispensadores de la gracia del supremo sacerdocio, y, como vicarios y legados de Cristo, gobiernan con su presbiterio, las Iglesias particulares que les han sido encomendadas (53).

“Los Presbíteros, aunque no tienen la cumbre de pontificado y dependen de los Obispos en el ejercicio de su potestad, están, sin embargo, unidos con ellos en el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del Orden, han sido consagrados como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote, para predicar el Evangelio y apacentar a los fieles y para celebrar el culto divino” (54).

“En el grado inferior de la jerarquía están los Diáconos, a quienes se imponen las manos no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio. Así, confortados con la gracia sacramental, en comunión con el Obispo y su presbiterio, sirven al Pueblo de Dios, en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad” (55).

(51) Conc. Vat. II, Const. dogmática sobre la lglesia, Lumen gentium, n. 18.
(52) Ibidem, n. 28.
(53) Cf. ibidem, nn. 26,27; Decr. sobre el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia, Christus Dominus, n. 1.
(54) Conc. Vat. II, Const. dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, n. 28.
(55) Ibidem, n. 29.


CALENDARIO

29 MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Misa
del martes de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., sin Cr., Pf. Pasc. I «en este día», embolismos props. en las PP. EE. No se puede decir la PE IV. Despedida con doble «Aleluya».
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Hch 2, 36-41. Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo.
- Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Secuencia (ad libitum). Ofrezcan los cristianos.
- Jn 20, 11-18. He visto al Señor.
* En la Octava no se permiten otras celebraciones, excepto la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio del martes de la Octava. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 30 de marzo, pág. 229.

TEXTOS MISA

MARTES DE LA OCTAVA DE PASCUA FERIA III INFRA OCTAVAM PASCHAE
Antífona de entrada Cf. Sir 15, 3-4
Les dio a beber agua de la prudencia; apoyados en ella y no vacilarán, los ensalzará para siempre. Aleluya.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 15, 3-4
Aqua sapiéntiae potávit eos; firmábitur in illis, et non flectétur, exaltábit eos in aetérnum, allelúia.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Tú, Señor, que nos has salvado por el misterio pascual, continúa favoreciendo con dones celestes a tu pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegría del cielo, que ya ha empezado a gustar en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui paschália nobis remédia contulísti, pópulum tuum caelésti dono proséquere, ut, perféctam libertátem assecútus, in caelis gáudeat, unde nunc in terris exsúltat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la Octava de Pascua (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Hch 2, 36-41
Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles

El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos:
«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?».
Pedro les contestó:
«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».
Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:
«Salvaos de esta generación perversa».
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 5b)
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.
O bien: Aleluya.

V. La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

V. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperarnos de ti. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericórdia Dómini plena est terra.

SECUENCIA (opcional)
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
Victimae Pascháli laudes immolent Christiáni.

Agnus redémit oves:
Christus ínnocens Patri
reconciliávit
peccatores.

Mors et vita duello
conflixére mirándo:
dux vitae mórtuus,
regnat vivus.

Dic nobis María,
Quid vidísti in via?

Sepúlcrum Christi vivéntis,
et glóriam vidi resurgéntis:
Angélicos testes,
sudárium et vestes.

Surréxit Christus spes mea:
praecédet suos in Galilaéam.

Scimus Christum surrexísse
a mórtuis vere:
Tu nobis, victor Rex miserére.

Amen. Allelúia.

Aleluya Sal 117, 24
Éste es el día que hizo el Señor; sea nuestra alegría y nuestro gozo. Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.

EVANGELIO 20, 11-18
He visto al Señor y ha dicho esto
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando, Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice:
«María!».
Ella se vuelve y le dice:
«Rabbuní!», que significa: «Maestro!».
Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
645 Jesús resucitado establece con sus discípulos relaciones directas mediante el tacto (cf. Lc 24, 39; Jn 20, 27) y el compartir la comida (cf. Lc 24, 30. 41-43; Jn 21, 9. 13-15). Les invita así a reconocer que él no es un espíritu (cf. Lc 24, 39) pero sobre todo a que comprueben que el cuerpo resucitado con el que se presenta ante ellos es el mismo que ha sido martirizado y crucificado ya que sigue llevando las huellas de su pasión (cf Lc 24, 40; Jn 20, 20. 27). Este cuerpo auténtico y real posee sin embargo al mismo tiempo las propiedades nuevas de un cuerpo glorioso: no está situado en el espacio ni en el tiempo, pero puede hacerse presente a su voluntad donde quiere y cuando quiere (cf. Mt 28, 9. 16-17; Lc 24, 15. 36; Jn 20, 14. 19. 26; Jn 21, 4) porque su humanidad ya no puede ser retenida en la tierra y no pertenece ya más que al dominio divino del Padre (cf. Jn 20, 17). Por esta razón también Jesús resucitado es soberanamente libre de aparecer como quiere: bajo la apariencia de un jardinero (cf. Jn 20, 14-15) o "bajo otra figura" (Mc 16, 12) distinta de la que les era familiar a los discípulos, y eso para suscitar su fe (cf. Jn 20, 14. 16; Jn 21, 4. 7).

Oración de los fieles
147. En este día santísimo, en que la potencia del Espíritu nos crea como hombres nuevos, a imagen del Señor resucitado, y hace de todos nosotros un pueblo santo, elevemos nuestra oración común para que la alegría pascual se extienda por todo el mundo.
R. Por la resurrección de tu Hijo, escúchanos, Padre.
- Por la iglesia de Dios: para que cada día sea más consciente de ser la comunidad pascual, generada por Cristo humillado en la cruz y glorificado en la resurrección. Roguemos al Señor.
- Por todos los bautizados: Para que en la aspersión de la sangre y el agua que brotan del costado de Cristo, renueven la gracia de su nacimiento en el Espíritu. Roguemos al Señor.
- Por toda la humanidad: para que se extienda por el mundo el alegre anuncio de que en Cristo se han hecho las paces del hombre con Dios, del hombre consigo mismo y del hombre con sus hermanos. Roguemos al Señor.
- Por nuestra familias: para que en todas las casas se celebre el acontecimiento pascual en sinceridad y verdad, y se comparta el don del Señor con una hospitalidad festiva con los pobres y los que sufren. Roguemos al Señor.
- Por todas las hermanas y hermanos difuntos: para que desde ahora sean comensales del reino eterno, mientras esperan la resurrección de los cuerpos al final de los tiempos. Roguemos al Señor.
Padre, que en la resurrección de tu Hijo ahuyentas todos los miedos y haces posible lo que nuestro corazón nos se atreve a esperar; concede a todos los que se llaman cristianos renovarse en el pensamiento y en las obras, con la fe de quien se siente resucitado en el bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo, para que bajo to protección, conserve los dones pascuales y alcance la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes famíliae tuae, quaesumus, Dómine, súscipe miserátus, ut, sub tuae protectiónis auxílio, et colláta non perdat, et ad aetérna dona pervéniat. Per Christum.
Prefacio pascual I: en este día.
EL MISTERIO PASCUAL
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio paschalis I (in hac potíssimum die).
De mysterio paschali
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hac potíssimum die gloriósius praedicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. Cuando se utiliza el Canon romano, se dicen Reunidos en comunión, y Acepta, Señor, en tu bondad propios. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS. Quando adhibetur Canon romanus, dicuntur Communicántes et Hanc ígitur propria.
Antífona de comunión Col 3, 1-2
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba. Aleluya.
Antiphona ad communionem Col 3, 1-2
Si consurrexístis cum Christo, quae sursum sunt quaerite, ubi Christus est in déxtera Dei sedens; quae sursum sunt sápite, allelúia.
Oración después de la comunión
Escúchanos, Dios todopoderoso, y concede a estos hijos tuyos que han recibido la gracia incomparable del bautismo, poder gozar un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Exáudi nos, omnípotens Deus, et famíliae tuae corda, cui perféctam baptísmatis grátiam contulísti, ad promeréndam beatitúdinem aptes aetérnam. Per Christum.
Bendición solemne.
Que os bendiga Dios todopoderoso en este día solemne de Pascua, y, que su misericordia os guarde de todo pecado.
R. Amén.
Y el que os ha redimido por la resurrección de su Jesucristo os enriquezca con el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros, con el gozo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Benedictio solemnis.
Benedícat vos omnípotens Deus, hodiérna interveniénte sollemnitáte pascháli, et ab omni miserátus deféndat incursióne peccáti.
R. Amen.
Et qui ad aetérnam vitam in Unigéniti sui resurrectióne vos réparat, vos praemiis immortalitátis adímpleat.
R. Amen.
Et qui, explétis passiónis domínicae diébus, paschális festi gáudia celebrátis, ad ea festa, quae laetítiis peragúntur aetérnis, ipso opitulánte, exsultántibus ánimis veniátis.
R. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 31 de marzo

1. En Asti, en la región transpadana, san Segundo, mártir (s. inc).
2. En Tesalónica, en Macedonia, san Domnino, mártir (s. IV).
3. En Senlis, en la Galia lugdonense, san Régulo, obispo (s. IV).
4. Conmemoración de muchos santos mártires, que en Constantinopla, en tiempo del emperador Constancio, por orden de Macedonio, obispo arriano, fueron desterrados o torturados con toda clase de tormentos (s. IV).
5. En el monte Sinaí, san Juan, abad, que compuso la célebre obra Escala del Paraíso, para la instrucción de los monjes, señalando el camino del progreso espiritual a modo de una ascensión por treinta peldaños hacia Dios, de donde mereció ser nombrado con el sobrenombre de “Clímaco” (649).
6. En Siracusa, de Sicilia, san Zósimo, obispo, que fue primero humilde custodio del sepulcro de santa Lucía y después abad del monasterio de ese lugar (c. 600).
7. En Coventry, en Inglaterra, santa Osburga, primera abadesa del monasterio de este lugar (c. 1018).
8. Cerca de Aquino, en el Lacio, san Clino, abad del monasterio de san Pedro de Silva (d. 1030).
9. En Aguilera, en la región española de Castilla, san Pedro de Valladolid Regalado, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, conspicuo por la humildad y el rigor de la penitencia, que fundó dos conventos, para que en ellos viviesen sólo doce hermanos solitarios (1456).
10*. En Vercelli, en el Piamonte, beato Amadeo IX, duque de Saboya, que en el gobierno que se le había confiado fomentó de todas formas la paz y, con su ayuda y celo, sostuvo las causas de los pobres, viudas y huérfanos (1472).
11. En la aldea de Su-Ryong, en Corea, santos mártires Antonio Daveluy, obispo, Pedro Aumaître, Martín Lucas Huin, presbíteros, José Chang Chu-gi, Tomás Son Cha-son y Lucas Hwang Sok-tu, catequistas, que por la fe de Cristo fueron decapitados (1866).
12*. En Nápoles, en Italia, beato Luis de Casáurea (Arcángel) Palmentieri, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores. Impulsado con el ardor de la caridad hacia los pobres de Cristo, instituyó dos congregaciones, a saber, los Hermanos de la Caridad y las Hermanas Franciscanas de Santa Isabel (1885).
13. En Turín, también en Italia, san Leonardo Murialdo, presbítero, que fundó la Pía Sociedad de San José, para educar en la fe y la caridad cristianas a los niños abandonados (1900).
14. En la aldea de San Julián, en el territorio de Guadalajara, en México, san Julio Álvarez, presbítero y mártir, que en la cruel persecución religiosa atestiguó con su sangre su fidelidad a Cristo Señor y a su Iglesia (1927).
15*. Cerca de Viena, en Austria, beata María Restituta (Helena) Kafka, virgen, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana y mártir, que, nacida en Bohemia, trabajaba en un hospital, y durante la guerra fue detenida por los enemigos de la fe y decapitada (1943).