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martes, 9 de febrero de 2016

Martes 15 marzo 2016, Martes V semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Rito de las “entregas”

420. Terminada la instrucción de los catecúmenos, o después de un tiempo suficiente de iniciada, se celebran las “entregas” con las cuales la Iglesia con grandísimo amor confía a los catecúmenos las fórmulas que desde la antigüedad son tenidas como un compendio de la fe y de la oración.

421. Es de desear que las entregas se hagan en presencia de la comunidad de los fieles, después de la liturgia de la palabra de la Misa ferial, con lecturas apropiadas a cada entrega y que se encuentran en el Leccionario (17).

Debido a su importancia, es conveniente que si las circunstancias lo permiten, el Obispo las presida, siempre que se celebren después de la elección, y no antes (18).

(17) Cf. Misal Romano, Ordenación de las Lecturas de la Misa, nn. 748-749.
(18) Cf. Misal Romano, Ritual de Iniciación cristiana de adultos, nn. 181-182.


422. La Misa se celebra con vestiduras de color morado y de la manera acostumbrada hasta el versículo antes del Evangelio inclusive.

En la entrega del Padrenuestro, el diácono invita a los elegidos, antes de la lectura del Evangelio, a que se acerquen delante del Obispo. Este deja la mitra, se levanta y con la lectura tomada del Evangelio según Mateo, proclama la oración del Padre nuestro a los elegidos, que están de pie ante él. Puede anteponer la monición: Ahora escuchad, u otra semejante (19).

En la entrega del Credo se lee el Evangelio como de costumbre.

(19) Cf. ibidem, n. 191.

423. Sigue la homilía en la cual el Obispo, partiendo del texto sagrado, expone el significado y la importancia o del Credo o del Padrenuestro, tanto con respecto a la catequesis que han recibido, como con respecto a la vida cristiana que deben observar.

En la entrega del Credo, terminada la homilía, el diácono invita a los elegidos a que se acerquen al Obispo. Este, dejada la mitra, se levanta y previa la monición: Queridos elegidos, u otra semejante, proclama, junto con toda la comunidad, el Credo a los elegidos, que están de pie ante él y escuchan (20).

(20) Cf. ibidem, nn. 186-192.

424. Cumplidos estos ritos, el Obispo, de pie y sin mitra, invita a los fieles a orar, después de una breve oración en silencio, con las manos extendidas sobre los elegidos, reza la oración propia para éstos.

Terminada la oración, el Obispo despide a los elegidos y con los fieles procede a celebrar la Eucaristía.

Pero si los elegidos debieran permanecer con los fieles, téngase cuidado de que aunque asistan a la Eucaristía no participen al modo de los bautizados.

La Misa prosigue de la manera acostumbrada.

En la Plegaria Eucarística se hace memoria de los elegidos y de los padrinos.

CALENDARIO

15 MARTES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Mirar al Crucificado es vivir.
- Núm 21, 4-9. Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce.
- Sal 101. R. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
- Jn 8, 21-30. Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 16 de marzo, pág. 208.
CALENDARIOS: Calatravas: San Raimundo de Fitero (S). Ciudad Real: (conm.). Pamplona y Tudela, Tarazona y Toledo: (conm.).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Luisa de Marillac, religiosa (S).
Redentoristas: San Clemente María Hofbauer, religioso (F).
Coria-Cáceres: Santa Vicenta, virgen y mártir de Coria (conm.).
Familia salesiana: Beato Artemides Zatti (conm.).
Córdoba: Santa Leocricia, virgen y mártir (conm.).

TEXTOS MISA

Martes de la V Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada V Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 26, 14
Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
Antiphona ad introitum Ps 26, 14
Exspécta Dóminum, viríliter age; et confortétur cor tuum, et sústine Dóminum.
Oración colecta
Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu santa voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y en número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Da nobis, quaesumus, Dómine, perseverántem in tua voluntáte famulátum, ut in diébus nostris et mérito et número pópulus tibi sérviens augeátur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Núm 21, 4-9
Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

Lectura del libro de los Números.

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edón.
El pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R.: 2)
R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro
el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco,
escúchame enseguida. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

V. Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Dómine, exáudi oratiónem meam, et clamor meus ad te véniat.

Versículo antes del Evangelio
La semilla es la palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre. Semen est verbum Dei, sator autem Christus; omnis qui ínventi eum, manébit in aetérnum.

EVANGELIO Jn 8, 21-30
Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que
«Yo soy»
Lectura del santo evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 1
Tras la pregunta de los judíos –que es también nuestra pregunta– "Quién eres tú?", Jesús se remite en primer lugar a Aquel que lo ha enviado y en nombre del cual El habla al mundo. Repite de nuevo la fórmula de la revelación, el "Yo soy", pero la extiende ahora a la historia futura. "Cuando levantéis al Hijo del hombre sabréis que Yo soy" (Jn 8, 28). En la cruz se hace perceptible su condición de Hijo, su ser uno con el Padre. La cruz es la verdadera "altura", la altura del amor "hasta el extremo" (Jn 13, 1); en la cruz, Jesús se encuentra a la "altura" de Dios, que es Amor. Allí se le puede "reconocer", se puede comprender el "Yo soy".

Oración de los fieles
126. Hermanos, la cercanía de la Pascua nos invita a intensificar nuestro compromiso de conversión y de servicio fraterno; pidamos a Dios que haga eficaces en nosotros los signos de su misericordia.
R. Renuévanos, Padre, a imagen de tu Hijo.
- Por la Iglesia, peregrina, en el mundo: para que, mediante la oración, la penitencia y el testimonio de la caridad, sea cada día más semejante a su Señor y los siga en el camino del éxodo pascual. Roguemos al Señor. R.
- Por los que se encuentran en el pecado o creen que su vida es un fracaso: para que no desesperen de la misericordia de Dios y de la acogida de la Iglesia. Roguemos al Señor. R.
- Por los que viven en la duda o en el error: para que encuentren el camino de la verdad, confortados por nuestra acogida y solicitud fraterna. Roguemos al Señor. R.
- Por las víctimas de la violencia y de la guerra: para que las lágrimas y la sangre no se derramen en vano, sino que aceleren una era de fraternidad y de paz. Roguemos al Señor. R.
- Por todos nosotros: para que, atentos a la realidad que nos rodea, nos hagamos cargo del sufrimiento del hermano que se cruza en nuestro camino. Roguemos al Señor. R.
Padre, que has abierto en Cristo la fuente de agua viva que regenera el mundo; riega todos nuestros desiertos y haz que toda la humanidad pueda saciar en él su sed de verdad y de justicia. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación, para que, en tu piedad, perdones nuestras faltas y guíes tu mismo nuestro corazón vacilante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus, ut et delícta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Christum.
PREFACIO I DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE PASSIONE DOMINI
De virtute Crucis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per Fílii tui salutíferam passiónem sensum confiténdae tuae maiestátis totus mundus accépit, dum ineffábili crucis poténtia iudícium mundi et potéstas émicat Crucifíxi.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis, tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Jn 12, 32
Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jn 12, 32
Cum exaltátus fúero a terra, ómnia traham ad meípsum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que, participando asiduamente en tus divinos misterios, merezcamos alcanzar los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut, quae divína sunt iúgiter ambiéntes, donis semper mereámur caeléstibus propinquáre. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Deus, qui sperántibus in te miseréri pótius éligis, quam irásci, da fidélibus tuis digne flere mala, quae fecérunt, ut tuae consolatiónis grátiam inveníre mereántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 16 de marzo

1. En Aquileia, en el territorio de Venecia, santos Hilario, obispo, y Taciano, mártires (s. inc.).
2. En Seleucia, en Persia, san Papas, oriundo de Licaonia, que, tras muchos tormentos, afrontó el martirio por la fe de Cristo (s. IV).
3. En Anazarbo, en Cilicia, san Julián, el cual, atormentado por largo tiempo, fue metido con serpientes en un saco y precipitado al mar (s. IV).
4*. En Artois, de Neustria, santa Eusebia, abadesa de Hamay, que, tras la muerte de su padre, con su santa madre Rictrude se retiró a la vida monástica y, todavía adolescente, fue elegida abadesa después de su abuela santa Gertrudis (c. 680).
5. En Colonia, en Alemania, san Heriberto, obispo, que, siendo canciller del emperador Otón III, fue elegido a la fuerza para la sede episcopal, desde donde iluminó constantemente al clero y al pueblo con el ejemplo de sus virtudes, que también recomendaba en la predicación (1021).
6*. En Vicenza, en el territorio de Venecia, beato Juan Sordi o Cacciafronte, obispo y mártir, el cual, siendo abad, fue exiliado por su fidelidad al papa, y elegido después obispo de Mantua y trasladado a la sede de Vicenza, murió en defensa de la libertad eclesiástica, asesinado por un sicario (1181).
7*. En York, en Inglaterra, beatos Juan Amias y Roberto Dalby, presbíteros y mártires, que bajo la reina Isabel I fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes, aceptando con alegría el suplicio (1589).
8. En la región de los hurones, en Canadá, pasión de san Juan de Brébeuf, presbítero de la Compañía de Jesús, que enviado desde Francia a la misión del Hurón, murió por Cristo después de ingentes trabajos, atormentado con gran crueldad por algunos paganos del lugar. Su memoria, con la de los compañeros, se celebra el día 19 de octubre (1649).