lunes, 15 de febrero de 2016

Lunes 21 marzo 2016, Lunes santo, feria.

CALENDARIO

21 LUNES SANTO, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II Pasión.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- Is 42, 1-7. No gritará, no voceará por las calles.
- Sal 26. R. El Señor es mi luz y mi salvación.
- Jn 12, 1-11. Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

* Hoy no se permiten otras celebraciones, excepto la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 22 de marzo, pág. 217.
CALENDARIOS: Barcelona: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Sebastián Taltavull Anglada, obispo auxiliar (2009).

TEXTOS MISA

LUNES SANTO FERIA II HEBDOMADAE SANCTAE
Antífona de entrada Sal 34, 1-2; Sal 139, 8
Pelea, Señor, contra los que atacan, guerrea contra los que me hacen guerra; empuña el escudo y la adarga, levántate y ven en mi auxilio, Señor Dios, mi fuerte salvador.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 34, 1-2 Ps 139, 8
Iúdica, Dómine, nocéntes me, expúgna impugnántes me: apprehénde arma et scutum, et exsúrge in adiutórium meum, Dómine, virtus salútis meae.
Oración colecta
Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut, qui ex nostra infirmitáte defícimus, intercedénte Unigéniti Fílii tui passióne, respirémus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes Santo (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 42, 1-7
No gritará, no voceará por las calles

Lectura del libro de Isaías.

MIRAD a mi siervo,
a quien sostengo;
mi elegido,
en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Esto dice el Señor, Dios,
que crea y despliega los cielos,
consolidó la tierra con su vegetación,
da el respiro al pueblo que la habita
y el aliento a quienes caminan por ella:
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 26, 1bcde. 2. 3. 13-14 (R.: 1b)
R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mí vida,
¿quién me hará temblar? R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

V. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R.
El Señor es mi luz y mi salvación. Dóminus illuminátio mea et salus mea.

Versículo antes del Evangelio
Salve, Rey nuestro, solo tú te has compadecido de nuestros errores. Ave, Rex noster: tu solus nostros es miserátus errores.

EVANGELIO Jn 12, 1-11
Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
Jesús dijo:
«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucharistia 48
Como la mujer de la unción en Betania, la Iglesia no ha tenido miedo de "derrochar", dedicando sus mejores recursos para expresar su reverente asombro ante el don inconmensurable de la Eucaristía. No menos que aquellos primeros discípulos encargados de preparar la "sala grande", la Iglesia se ha sentido impulsada a lo largo de los siglos y en las diversas culturas a celebrar la Eucaristía en un contexto digno de tan gran Misterio. La liturgia cristiana ha nacido en continuidad con las palabras y gestos de Jesús y desarrollando la herencia ritual del judaísmo. Y, en efecto, nada será bastante para expresar de modo adecuado la acogida del don de sí mismo que el Esposo divino hace continuamente a la Iglesia Esposa, poniendo al alcance de todas las generaciones de creyentes el Sacrificio ofrecido una vez por todas sobre la Cruz, y haciéndose alimento para todos los fieles. 

Oración de los fieles
137. Oremos, hermanos, y supliquemos la clemencia de Dios todopoderoso, para que nos conceda cuanto pedimos con fe.
- Para que el Redentor del mundo, que se entregó a la muerte por su grey, libre a la Iglesia de todo mal. Roguemos al Señor.
- Para que el Redentor del mundo, que oró con lágrimas en la cruz, interceda ante el Padre por todos los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que el Redentor del mundo, que tuvo tanta angustia y tristeza, socorra a los que sufren, les dé paciencia en la tribulación y alivie sus dolores. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, sus siervos, que recordamos con veneración su cruz, nos reanime con la fuerza de su resurrección. Roguemos al Señor.
Que lleguen a tu presencia, Dios eterno, las súplicas de los que te invocan, para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad el sacramento que estamos celebrando y haz que fructifique para la eternidad, pues tu amor providente lo instituyó para perdón de los pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, Dómine, propítius sacra mystéria quae gérimus, et, quod ad nostra evacuánda praeiudícia miséricors praevidísti, vitam nobis tríbue fructificáre perpétuam. Per Christum.
PREFACIO II DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
La victoria de la Pasión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque se acercan ya los días santos de su pasión salvadora y de su resurrección gloriosa; en ellos celebramos su triunfo sobre el poder de nuestro enemigo y renovamos el misterio de nuestra redención.
Por eso, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE PASSIONE DOMINI
De victoria Passionis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius salutíferae passiónis et gloriósae resurrectiónis dies appropinquáre noscúntur, quibus et de antíqui hostis supérbia triumphátur, et nostrae redemptiónis recólitur sacraméntum. Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium.
Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 101, 3
No me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí, cuando te invoco, escúchame en seguida.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 101, 3
Non avértas fáciem tuam a me; in quacúmque die tríbulor, inclína ad me aurem tuam; in quacúmque die invocávero te, velóciter exáudi me.
Oración después de la comunión
Ven, Señor, y protege con amor solícito al pueblo que has santificado en esta celebración, para que conserve siempre los dones que ha recibido de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vísita, quaesumus, Dómine, plebem tuam, et corda sacris dicáta mystériis pietáte tuére pervígili, ut remédia salútis aetérnae, quae te miseránte pércipit, te protegénte custódiat. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Defénsio tua, Dómine, quaesumus, adsit humílibus, et iúgiter prótegat in tua misericórdia confidéntes, ut, ad festa paschália celebránda, non solum observántiam corporálem, sed, quod est pótius, hábeant méntium puritátem. Per Christum.