jueves, 11 de febrero de 2016

Jueves 17 marzo 2016, Jueves V semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

17 JUEVES DE LA V SEMANA DE CUARESMA, feria o SAN PATRICIO, obispo, conmemoración

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Guardar la palabra es no conocer la muerte.
- Gén 17, 3-9. Serás padre de muchedumbre de pueblos.
- Sal 104. R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
- Jn 8, 51-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.
Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 18 de marzo, pág. 211.
CALENDARIOS: Cartagena-ciudad: San Patricio, obispo (F).
Málaga: Aniversario de la muerte de Mons. Antonio Dorado Soto, obispo, emérito (2015).
Menorca: Aniversario de la muerte de Mons. Bartolomé Pascual Marroig, obispo (1967).
Valladolid: Aniversario de la muerte de Mons. José Delicado Baeza, arzobispo, emérito (2014).

TEXTOS MISA

Jueves de la V Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdómada V Qudragésimae.
Antífona de entrada Heb 9, 15
Cristo es mediador de una alianza nueva; en ella ha habido una muerte, y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Antiphona ad introitum He 9, 15
Novi Testaménti mediátor est Christus, ut, morte intercedénte, repromissiónem accípiant, qui vocáti sunt aetérnae hereditátis.
Oración colecta
Escucha nuestras súplicas, Señor, y mira con amor a los que han puesto su esperanza en tu misericordia; límpialos de todos sus pecados, para que perseveren en una vida santa y lleguen de este modo a heredar tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Adésto, Dómine, supplícibus tuis, et spem suam in tua misericórdia collocántes tuére propítius, ut, a peccatórum labe mundáti, in sancta conversatióne permáneant, et promissiónis tuae perficiántur herédes. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la V semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Gén 17, 13-9
Serás padre de muchedumbre de pueblos

Lectura del libro del Génesis

En aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra y Dios le habló así:
«Por mi parte, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos.
Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera:
sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti.
Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios».
El Señor añadió a Abrahán:
«Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en sucesivas generaciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 104, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 8a)
R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

V. Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a lsaac. R.
El Señor se acuerda de su alianza eternamente. Memor fuit Dóminus in saéculum testaménti sui.

Versículo antes del Evangelio Sal 94, 8a. 7d
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómine audíte.

EVANGELIO Jn 8, 51-59
Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». 
Los judíos le dijeron:
«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».
Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».
Los judíos le dijeron:
«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?». Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».
Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beato Pablo VI, Exhortación Apostólica «Gaudete in Domino», 9-V-1975.
Abrahán, nuestro padre, teniendo la certeza de que se cumpliría la antigua promesa y esperando contra toda esperanza, recibió en el nacimiento de su hijo Isaac las primicias proféticas de la alegría mesiánica. Tal alegría se encuentra como transfigurada a través de una prueba de muerte, cuando su hijo único le es devuelto vivo, prefigurando la Resurrección del Hijo Único de Dios que había de venir, prometido para un sacrificio en el que se realizaría la Redención. Abrahán exultó al pensar que vería el día de Jesucristo, el día de la Salvación: 'él lo vio y se alegró'.

Oración de los fieles
128. Queridos hermanos: en este tiempo de Cuaresma el Señor nos invita a renovar nuestro pensamiento y nuestras obras. Oremos en común para que él nos acompañe en el camino de nuestra conversión con la abundancia de su gracia.
- Por el pueblo cristiano: para que el Espíritu de Cristo lo lleve a descubrir las raíces de su propia fe y a vivir con abundancia sus compromisos bautismales. Roguemos al Señor.
- Por nuestro Obispo, los presbíteros y diáconos: para que, con su ejemplo y su servicio pastoral, hagan llegar a los que están cerca y a los que están lejos la voz de Cristo, que invita a la conversión y a creer en el Evangelio. Roguemos al Señor.
- Por los que dirigen las naciones y los pueblos: para que se conviertan a pensamientos y proyectos de paz, y los inmensos recursos de la tierra sean utilizados para socorrer a todos los que están en la miseria y en el hambre. Roguemos al Señor.
- Por los padres y padrinos que acompañan a sus hijos que se preparan para el bautismo: para que, sostenidos por nuestro testimonio, sean educadores y modelos en la fe. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, reunidos en asamblea: para que recibamos de Cristo, vencedor del maligno, la fuerza para no arrodillarnos ante los falsos ídolos del mundo y para confiar únicamente en la Palabra que salva. Roguemos al Señor.
Oh Dios, generoso con quienes te invocan, escucha la oración que tu Espíritu, presente dentro de nosotros, te dirige en la santa asamblea de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira complacido, Señor, los dones que te presentamos; concédenos que sirvan para nuestra conversión y alcancen la salvación del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Sacrifíciis praeséntibus, quaesumus, Dómine, placátus inténde, ut et conversióni nostrae profíciant et totíus mundi salúti. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de comunión Rom 8, 32
Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros: con él nos ha dado todo.
Antiphona ad communionem Rm 8, 32
Próprio Fílio suo non pepércit Deus, sed pro nobis ómnibus trádidit illum: cum illo ómnia nobis donávit.
Oración después de la comunión
Después de haber recibido los dones de nuestra salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que este sacramento con que ahora nos alimentas nos haga partícipes de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Satiáti múnere salutári, tuam, Dómine, misericórdiam deprecámur, ut hoc eódem sacraménto, quo nos temporáliter végetas, effícias perpétuae vitae partícipes. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Esto, quaesumus, Dómine, propítius plebi tuae, ut, de die in diem, quae tibi non plácent réspuens, tuórum pótius repleátur delectatiónibus mandatórum. Per Christum.