jueves, 4 de febrero de 2016

Jueves 10 marzo 2016, Jueves IV semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

10 JUEVES DE LA IV SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Arrepentirse de los pecados.
- Éx 32, 7-14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo.
- Sal 105. R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
- Jn 5, 31-47. Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 11 de marzo, pág. 201.
CALENDARIOS: Religiosas de la Asunción: Santa María Eugenia Milleret de Brou (S). Asuncionistas: (conm.).

TEXTOS MISA

Jueves de la IV Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdómada IV Quadragésimae.
Antífona de entrada Sal 104, 3-4
Que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 104, 3-4
Laetétur cor quaeréntium Dóminum. Quaerite Dóminum et confirmámini, quaerite fáciem eius semper.
Oración colecta
Padre lleno de amor, te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar, bien dispuestos, a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Cleméntiam tuam, Dómine, súpplici voto depóscimus, ut nos fámulos tuos, paeniténtia emendátos et bonis opéribus erudítos, in mandátis tuis fácias perseveráre sincéros, et ad paschália festa perveníre illaesos. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la IV semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Éx 32, 7-14
Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Lectura del libro del Éxodo.

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman:
“Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: cf. 4ab)
R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

V. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R.
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo. Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Versículo antes del Evangelio Cf. Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna. Sic Deus diléxis mundum, ut Fílium suum unigénitum daret; omnis qui credit in eum habet vitam aetérnam.

EVANGELIO Jn 5, 31-47
Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa:
Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Conc. Vaticano II, Const. Dei verbum, 15.
El fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal, y de su reino mesiánico, anunciarla proféticamente (cfr Lc 24, 44; Jn 5, 39; 1P 1, 10), representarla con diversas imágenes (cfr 1Co 10, 11) (...). Por eso los cristianos deben recibir estos libros (Antiguo Testamento) con devoción, porque expresan un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación.

Oración de los fieles
117. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, y escucha con amor nuestras peticiones.
- Para que Dios nuestro Señor purifique a su Iglesia en la sangre de Cristo yla renueve en las celebraciones pascuales. Roguemos al Señor.
- Para que abunde en el mundo la justicia, la libertad y el bienestar, y los hombres sepan amarse como hermanos. Roguemos al Señor.
- Para que Dios otorgue su ayuda a cuantos por enfermedad, tentación o trabajo, pobreza o humillación, participan de la pasión de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, por la pasión y cruz de Jesucristo lleguemos a la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no puede esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Dios todopoderoso, que la ofrenda de este sacrificio fortifique y defienda nuestra debilidad contra todos los males. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut huius sacrifícii munus oblátum fragilitátem nostram ab omni malo purget semper et múniat. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN I. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Jer 31, 33
Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo -dice el Señor.
Antiphona ad communionem Jr 31, 33
Dabo legem meam in viscéribus eórum, et in corde eórum scribam eam; et ero eis in Deum, et ipsi erunt mihi in pópulum, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Que esta comunión, Señor, nos purifique de todas nuestras culpas, para que se gocen en la plenitud de tu auxilio quienes están agobiados por el peso de su conciencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Puríficent nos, quaesumus, Dómine, sacraménta quae súmpsimus, et fámulos tuos ab omni culpa líberos esse concéde, ut, qui consciéntiae reátu constringúntur, caeléstis remédii plenitúdine gloriéntur. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Protéctor in te sperántium, Deus, bénedic pópulum tuum, salva, tuére, dispóne, ut, a peccátis liber, ab hoste secúrus, in tuo semper amóre persevéret. Per Christum.