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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 4 de febrero de 2016

Confirmación: Lecturas del Antiguo Testamento.

Ritual de la Confirmación

LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

I. Libro de Isaías 11, 1-4a (Leccionario VIII, pág. 76)
Sobre él se posará el espíritu del Señor

67. El Mesías-Rey surgirá dela raíz truncada de David como un retoño fecundado en plenitud por el Espíritu de Dios con todos sus dones. Basada en la versión griega, la tradición cristiana ha deducido de este pasaje los siete dones del Espíritu Santo. Sería, por eso, un modelo de sabiduría, fortaleza, justicia, etc. Según los evangelios de Lc 4, 16-22 y Mc 1, 9-11, Jesús recibe el Espíritu y lo comunica a los cristianos a raíz de su Resurrección. La Confirmación es un momento sacramental privilegiado de esta efusión del Espíritu con sus dones multiformes.

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Sobre él se posará el espíritu del Señor
Lectura del libro de Isaías 11, 1-4a

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre el se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas;
juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados.

Palabra de Dios.

II. Libro de Isaías 42, 1-3 (Leccionario VIII, pág.76)
Sobre mi siervo he puesto mi espíritu

68. El Nuevo Testamento aplica a Cristo estos cantos del Siervo del Señor (cf. Mt 1, 11). En este canto, el primero de todos, aparece este siervo como enviado de Dios con funciones proféticas y regias, pero con un estilo diverso al de los demás reyes: porque posee el Espíritu del Señor. Así Cristo es conducido por el Espíritu, que él dará también a la Iglesia para continuar su misión salvadora. En la Confirmación cada cristiano bautizado y la comunidad eclesial reciben este mismo Espíritu.

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Sobre mi siervo he puesto mi espíritu
Lectura del libro de Isaías 42, 1-3

Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre el he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceara por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho.»

Palabra de Dios.

III. Libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9 (Leccionario VIII, pág.77)
El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia
a los que sufren y derramar sobre ellos perfume de fiesta

69. Cristo aplica a su misión estas palabras (Lc 4, 16-21). El profeta se siente poseído por el Espíritu de Dios, para anunciar una nueva y liberadora noticia a los pobres. Todo el pueblo de Dios será restaurado en una forma nueva y superior. Todos sus miembros serán sacerdotes, capacitados para un verdadero culto espiritual ante Dios (cf. 1P 2, 9; Ap 1, 6; 5, 10; 20, 6). En la Confirmación este mismo Espíritu de Dios nos vincula más estrechamente con la Iglesia (Lumen gentium, n. 11).

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El Señor me ha ungido
y me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren
y derramar sobre ellos perfume de fiesta
Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados,
para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad,
para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios,
para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión;
para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos.
Vosotros os llamareis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros: «Ministros de nuestro Dios.»
Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo.
Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos.
Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.

Palabra de Dios.

IV. Profecía de Ezequiel 36, 24-28 (Leccionario VIII, pág. 78)
Os infundiré un espíritu nuevo

70. Anuncio de una restauración nueva y superior del pueblo de Dios, desterrado ahora en castigo por sus infidelidades a la Antigua Alianza. Volverá la Alianza de Dios, pero en un estado muy superior. Entre las obras salvadoras de Dios destaca el recibir "un Espíritu nuevo", como una nueva alma, el Espíritu de Dios. El cumplimiento perfecto de este anuncio lo ha visto la tradición crisüana en la Iglesia, poseedora del Espíritu que la transforma en el nuevo Pueblo de Dios. El Espíritu de Dios, que se recibe en la Confirmación, tiene este dinamismo de transformación personal y comunitaria.

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Os infundiré un espíritu nuevo
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 24-28

Así dice el Señor:
«Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevare a vuestra tierra.
Derramare sobre vosotros un agua pura que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar.
Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitareis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Palabra de Dios.

V. Profecía de Joel 2, 23a. 26-3, 1-3a (Leccionario VIII, pág. 78)
Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu

71. La nueva época del pueblo, restaurado después de la catástrofe, será un tiempo de bendiciones del Señor. El Espíritu ya no será exclusivo de los Profetas, sino que todos serán profetas porque a todos es dado el Espíritu (cf. Ez 36, 24-28; Zac 12, 10). Será la comunidad ideal de Dios. Los Hechos de los Apóstoles ven cumplida esta profecía en Pentecostés (Hch 2, 16ss.). Y el Ritual de la Confirmación afirma que la Confirmación "es continuidad de Pentecostés" (Observaciones previas, n. 1).

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Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu
Lectura de la profecía de Joel 2, 23a. 26 -- 3, 1-3a

Hijos de Sión, alegraos, gozaos en el Señor, vuestro Dios.
Comeréis hasta hartaros,
y alabareis el nombre del Señor, Dios vuestro.
Porque hizo milagros en vuestro favor, y mi pueblo no será confundido.
Sabréis que yo estoy en medio de Israel, el Señor, vuestro Dios, el Único, y mi pueblo no será confundido jamás.
Después de eso, derramare mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas,
vuestros ancianos soñaran sueños, vuestros jóvenes verán visiones.
También sobre mis siervos y siervas derramare mi Espíritu aquel día.
Haré prodigios en cielo y tierra.

Palabra de Dios.