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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

viernes, 29 de enero de 2016

Viernes 4 marzo 2016, Viernes III semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

PROCESIÓN

342. Después de encendido el cirio pascual, el Obispo pone incienso en el incensario. El diácono recibe del acólito el cirio pascual.

343. Y se ordena la procesión, que entra en la iglesia.

Precede el turiferario, con el incensario humeante,
sigue el diácono, quien lleva el cirio pascual,
después el ministro que lleva el báculo,
en seguida el Obispo, con los diáconos que le ayudan,
los concelebrantes, el clero y el pueblo.

Todos llevan en sus manos cirios apagados.

En la puerta de la iglesia, el diácono, de pie y elevando el cirio, canta: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios.

El Obispo enciende su vela tomando la llama del cirio pascual.

Luego el diácono avanza al medio de la iglesia, y de pie y elevando el cirio, dice nuevamente: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios.
Y todos encienden su vela, comunicándose el fuego entre sí.

Cuando el diácono llega ante el altar, de pie y vuelto hacia el pueblo, canta por tercera vez: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios, y en seguida coloca el cirio pascual sobre el candelero preparado en medio del presbiterio, o cerca al ambón.

Y se encienden las luces de la iglesia (86).

(86) Cf. ibidem, nn. 14-16

PREGÓN PASCUAL

344. Cuando el Obispo llega al presbiterio, se dirige a la cátedra, entrega su vela al diácono, y se sienta con mitra.

Luego pone incienso y lo bendice, como para el Evangelio en la Misa.

El diácono se acerca al Obispo y le pide y recibe la bendición.

El Obispo dice en voz baja: El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente el pregón pascual: en el nombre del Padre, y del Hijo, + y del Espíritu Santo.

El diácono responde: Amén (87).

(87) Cf. ibidem, n. 17. El presbítero que anuncia el Pregón se dirige al Obispo y pide y recibe la bendición, en la misma forma que el diácono.
El cantor que -por necesidad- anuncia el Pregón, no se acerca al Obispo ni inciensa el libro ni el cirio, y omite las palabras Por eso, queridos hermanos, que asistís a la admirable, hasta el fin del invitatorio, y también el saludo El Señor esté con vosotros.


345. Al retirarse el diácono, el Obispo deja la mitra y se levanta para escuchar el pregón, teniendo en su mano la vela encendida.

Del mismo modo, todos están de pie y con las velas encendidas en sus manos.

El diácono, incensados el libro y el cirio, canta el pregón pascual, en el ambón o en el facistol (88).

(88) Cf. Misal Romano, Vigilia pascual, nn. 17-18

CALENDARIO

4 VIERNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA, feria o SAN CASIMIRO, conmemoración
Abstinencia


Misa de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., para la conmem. 1ª orac. prop. y el resto de la feria, Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Amar a Dios sobre todas las cosas.
- Os 14, 2-10. No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.
- Sal 80. R. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.
- Mc 12, 28b-34. El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás.

* JUBILEO DE LA MISERICORDIA: Véase pág. 23, n. 3: El viernes 4 y el sábado 5 de marzo se extiende a todas las comunidades la iniciativa llamada «24 horas para el Señor», especialmente en las parroquias, en los santuarios y en las iglesias más céntricas y frecuentadas por las comunidades cristianas; este momento será celebrado en San Pedro, el viernes 4 de marzo, con una liturgia penitencial.

Liturgia de las Horas: oficio de feria. Se puede hacer conmemoración del santo.

Martirologio: elogs. del 5 de marzo, pág. 192.
CALENDARIOS: Lugo: San Capitón, obispo (conm.).
OFM Conv.: Beata Ángela Salawa (conm.).

TEXTOS MISA

Viernes de la III semana de Cuaresma. Feria sexta. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 86, 8.10
No tienes igual entre los dioses, Señor: Grande eres tú y haces maravillas, tú eres el único Dios.
Antiphona ad introitum Ps 85, 8.10
Non est símilis tui in diis, Dómine, quóniam magnus es tu et fáciens mirabília; tu es Deus solus.
Oración colecta
Infunde Señor, tu gracia en nuestros corazones para que sepamos dominar nuestro egoísmo y secundar las inspiraciones que nos vienen del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Córdibus nostris, quaesumus, Dómine, grátiam tuam benígnus infúnde, ut ab humánis semper retrahámur excéssibus, et mónitis inhaerére valeámus, te largiénte, caeléstibus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la III semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Os 14, 2-10
No llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos

Lectura de la profecía de Oseas.

Esto dice el Señor:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,
porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros,
y volved al Señor.
Decidle: “Tú quitas toda falta,
acepta el pacto.
Pagaremos con nuestra confesión:
Asiria no nos salvará,
no volveremos a montar a caballo,
y no llamaremos ya ‘nuestro Dios’
a la obra de nuestras manos.
En ti el huérfano encuentra compasión”.
“Curaré su deslealtad,
los amaré generosamente,
porque mi ira se apartó de ellos.
Seré para Israel como el rocío,
florecerá como el lirio,
echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños
y será su esplendor como el olivo,
y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra,
revivirán como el trigo,
florecerán como la viña,
será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?
Yo soy quien le responde y lo vigila.
Yo soy como un abeto siempre verde,
de mí procede tu fruto”.
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,
inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos:
los justos los transitan,
pero los traidores tropiezan en ellos».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11, 9a)
R.
Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz. Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

V. Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.
Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz. Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

V. Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.
Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz. Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

V. No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.
Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz. Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

V. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!
Los alimentaría con flor de harina,
los saciaría con miel silvestre.» R.
Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz. Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 17
Convertíos –dice el Señor–, porque está cerca el reino de los cielos. Paeniténtiam ágite, dicit Dóminus; appropinquávit regnum caelórum.

EVANGELIO 12, 28b-34
El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus, 4-noviembre-2012
El mandamiento del amor lo puede poner en práctica plenamente quien vive en una relación profunda con Dios, precisamente como el niño se hace capaz de amar a partir de una buena relación con la madre y el padre. San Juan de Ávila, a quien hace poco proclamé Doctor de la Iglesia, escribe al inicio de su Tratado del amor de Dios: "La causa que más mueve al corazón con el amor de Dios es considerar el amor que nos tiene este Señor... –dice–. Más mueve al corazón el amor que los beneficios; porque el que hace a otro beneficio, dale algo de lo que tiene: más el que ama da a sí mismo con lo que tiene, sin que le quede nada por dar" (n. 1). Antes que un mandato –el amor no es un mandato– es un don, una realidad que Dios nos hace conocer y experimentar, de forma que, como una semilla, pueda germinar también dentro de nosotros y desarrollarse en nuestra vida.

Oración de los fieles
107. En todo tiempo debemos orar, queridos hermanos, pero en este tiempo de Cuaresma conviene que elevemos nuestras preces a Dios nuestro Padre con mayor insistencia y fervor, uniendo nuestra oración a la de Cristo, penitente en el desierto.
- Por todo el pueblo cristiano: para que, en este sagrado tiempo, tenga mayor hambre de la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos los pueblos del mundo: para que vivan en paz, alcancen el necesario desarrollo y nuestros días sean de gracia y salvación. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores y por los negligentes: para que en este tiempo de gracia se conviertan a Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos: para que el Señor suscite en nuestro interior un sincero arrepentimiento de nuestros pecados. Roguemos al Señor.
Concede, Dios todopoderoso, a tu pueblo la conversión del corazón, para que obtenga de tu bondad lo que te pide humildemente. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad los dones que te presentamos; que ellos sean gratos a tus ojos y nos alcancen la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Réspice, quaesumus, Dómine, propítius ad múnera, quae sacrámus, ut tibi grata reddántur, et nobis salutária semper exsístant. Per Christum.
PREFACIO III DE CUARESMA
Los frutos de las privaciones voluntarias
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad.
Por eso, con todos los ángeles, te glorificamos y te aclamamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE QUADRAGESIMA
De fructibus abstinentiae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui nos per abstinéntiam tibi grátias reférre voluísti, ut ipsa et nos peccatóres ab insoléntia mitigáret, et, egéntium profíciens aliménto, imitatóres tuae benignitátis effíceret.
Et ídeo, cum innúmeris Angelis, una te magnificámus laudis voce dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cfr Mc 12, 33
Amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a uno mismo vale más que todos los sacrificios.
Antiphona ad communionem Cf. Mc 12, 33
Dilígere Deum ex toto corde, et próximum tamquam seípsum, maius est ómnibus sacrifíciis.
Oración después de la comunión
Señor, que la acción de tu Espíritu en nosotros penetre íntimamente nuestro ser, para que lleguemos un día a la plena posesión de lo que ahora recibimos en la eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Mentes nostras et córpora, Dómine, quaesumus, operátio tuae virtútis infúndat, ut, quod participatióne súmpsimus, plena redemptióne capiámus. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Implorántes, Dómine, misericórdiam tuam, fidéles tuos propítius intuére, ut, qui de tua pietáte confídunt, tuae caritátis dona ubíque diffúndere váleant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 5 de marzo

1. Conmemoración de san Teófilo, obispo de Cesarea, en Palestina, que en tiempo del emperador Septimio Severo brilló por su sabiduría e integridad de vida (195).
2. En Pamfilia, san Conón, mártir, hortelano de profesión, que bajo el emperador Decio fue obligado a correr ante un carro con los pies atravesados por clavos y, cayendo de rodillas, entregó el espíritu mientras oraba (c. 250).
3. En Roma, en la vía Apia, en el cementerio de Calisto, sepultura de san Lucio, papa, sucesor de Cornelio, que sufrió el exilio por la fe de Cristo y fue, en tiempos angustiosos, eximio confesor de la fe, actuando con moderación y prudencia (254).
4. En Sinope, en el Ponto, san Foca, mártir, labrador de oficio, que sufrió muchas injurias por el nombre del Redentor (c. s. IV).
5. En Cesarea de Palestina, san Adriano, mártir, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, en el día en que solían celebrarse los festejos de la Fortuna de los Cesarienses, por mandato del procurador y por su fe de Cristo fue arrojado ante un león y después degollado a espada (309).
6. En Palestina, en la ribera del Jordán, san Gerásimo, anacoreta, que en tiempo del emperador Zenón, convertido a la fe ortodoxa por obra de san Eutimio, se entregó a grandes penitencias, ofreciendo a todos los que bajo su dirección se ejercitaban en la vida monástica, la norma de una integérrima disciplina y el modo de sustentarse (475).
7*. En Sahigir, en la región de Ossory, en Hibernia (hoy Irlanda), san Kierano, obispo y abad (530).
8*. En Arlés, en la Provenza, san Virgilio, obispo, que recibió como huéspedes a san Agustín y a sus monjes, cuando viajaban hacia Inglaterra por encargo del papa san Gregorio I Magno (c. 618).
9*. En Vigevano, en Lombardía, beato Cristóbal Macassoli, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, insigne por su predicación y su caridad para con los pobres (1485).
10*. En Nápoles, de la Campania, beato Jeremías de Valaquia (Juan) Kostistik, el cual, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, con caridad y alegría asistió incesantemente a los enfermos durante cuarenta años (1625).
11. También en Nápoles, san Juan José de la Cruz (Carlos) Gaetano, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que, siguiendo las huellas de san Pedro de Alcántara, restableció la disciplina de la Regla en muchos conventos de la provincia de Nápoles.