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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 30 de enero de 2016

Sábado 5 marzo 2016, Sábado III semana de Cuaresma.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

LITURGIA DE LA PALABRA

346. Terminando el pregón pascual, todos apagan sus velas y se sientan.

El Obispo, antes de que se comiencen las lecturas, se sienta con mitra, e introduce la liturgia de la palabra con una breve monición, a no ser que haya encargado este servicio a un diácono o a uno de los concelebrantes.

Puede emplear o la monición que trae el Misal: Hermanos, con el pregón de la Pascua, hemos entrado ya solemnemente, u otra semejante (89).

(89) Cf. ibidem, n. 22.

347. En esta Vigilia se proponen nueve lecturas, a saber: siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento, la Epístola y el Evangelio.

Si las circunstancias pastorales, lo aconsejan, puede reducirse el número de lecturas del Antiguo Testamento; pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la Palabra de Dios es parte fundamental de esta Vigilia pascual. Se dicen al menos tres lecturas del Antiguo Testamento y en casos más urgentes, al menos dos. Sin embargo, nunca se omita la lectura del capítulo 14 del Exodo (90).

(90) Cf. ibidem, nn. 20-21.

348. Todos se sientan y escuchan atentamente; el lector se dirige al ambón y proclama la primera lectura.

Luego, el salmista o el cantor dice el salmo. El pueblo dice el responsorio.

Después el Obispo, dejada la mitra, se levanta y, estando todos de pie, dice: Oremos, y después de que todos hayan orado en silencio durante algún tiempo, dice la oración colecta que corresponde a la lectura. Esto se hace después de cada lectura del Antiguo Testamento (91).

(91) Cf. ibidem, n. 23.

349. Terminada la última lectura del Antiguo Testamento, con su responsorio y su oración correspondiente, se encienden las velas del altar y entona solemnemente el himno Gloria a Dios en el cielo, que todos continúan, mientras se hacen sonar las campanas, según las costumbres de cada lugar (92).

(92) Cf. ibidem, n. 31.

350. Terminado el himno, el Obispo dice, como de costumbre, la oración colecta: Dios nuestro, que iluminas esta sacratísima noche (93).

(93) Cf. ibidem, n. 32.

351. En seguida el Obispo se sienta y recibe la mitra.

Nuevamente todos se sientan y el lector en el ambón dice la lectura del Apóstol (94).

(94) Cf. ibidem, n. 33.

352. Terminada la Epístola, si se cree conveniente, y según la costumbre del lugar, uno de los diáconos o el lector se acerca al Obispo y le dice: Reverendísimo Padre, os anuncio un gran gozo: el Aleluya.

Después de este anuncio o, si éste no tiene lugar, inmediatamente después de la Epístola, todos se levantan.

El Obispo, de pie y sin mitra, entona solemnemente el Aleluya, con la ayuda, si es necesario, de uno de los diáconos o de los concelebrantes. Lo canta tres veces, elevando la voz gradualmente: el pueblo después de cada vez lo repite, en el mismo tono.

Luego el salmista o el cantor dice el salmo, al cual el pueblo responde Aleluya (95).

(95) Cf. ibidem, n. 34.

353. Después el Obispo se sienta, pone incienso y bendice al diácono para el Evangelio de la manera acostumbrada. No se llevan cirios para el Evangelio (96).

(96) Cf. ibidem, n. 35.

354. Después del Evangelio se hace la homilía. Luego se procede a la liturgia bautismal (97).

(97) Cf. ibidem, n. 36.

CALENDARIO

5 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA III SEMANA DE CUARESMA

Misa
de sábado (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Presentar al Señor un corazón humillado como sacrificio.
- Os 6, 1-6. Quiero misericordia, y no sacrificios.
- Sal 50. R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
- Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

* JUBILEO DE LA MISERICORDIA: Véase pág. 23, n. 3: El viernes 4 y el sábado 5 de marzo se extiende a todas las comunidades la iniciativa llamada «24 horas para el Señor», especialmente en las parroquias, en los santuarios y en las iglesias más céntricas y frecuentadas por las comunidades cristianas; este momento será celebrado en San Pedro, el viernes 4 de marzo, con una liturgia penitencial.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 6 de marzo, pág. 193.
CALENDARIOS: Huesca y Jaca: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Julián Ruiz Martorell, obispo (2011).

5 SÁBADO. Después de la hora nona:
CUARTA SEMANA DE CUARESMA
Cuarta semana del salterio
Misa
vespertina del IV Domingo de Cuaresma «Lætare» (morado o rosa).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la III Semana de Cuaresma. Sabbato. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 102, 2-3
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas.
Antiphona ad introitum Ps 102, 2-3
Bénedic, ánima mea, Dómino, et noli oblivísci omnes retributiónes eius, qui propitiátur ómnibus iniquitátibus tuis.
Oración colecta
Llenos de alegría, al celebrar un año más la Cuaresma, te pedimos, Señor, vivir los sacramentos pascuales, y sentir en nosotros el gozo de su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Observatiónis huius ánnua celebritáte laetántes, quaesumus, Dómine, ut, paschálibus sacraméntis inhaeréntes, plenis eórum efféctibus gaudeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la III semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Os 6, 1-6
Quiero misericordia, y no sacrificios

Lectura de la profecía de Oseas.

Vamos, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 50, 3-4. 18-19. 20-21ab (R.: Os 6, 6a)
R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

V. Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.
Quiero misericordia, y no sacrificio. Misericórdiam vólui, et non sacrifícium.

Versículo antes del Evangelio Cf. Sal 94, 8a. 7d
No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor. Hódie, nolíte obduráre corda vestra, sed vocem Dómini audíte.

EVANGELIO 18, 9-14
El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2559 "La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes"(San Juan Damasceno, f. o. 3, 24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde "lo más profundo" (Sal 130, 1-4) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf Lc 18, 9 - 14). La humildad es la base de la oración. "Nosotros no sabemos pedir como conviene"(Rm 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios (cf San Agustín, serm 56, 6, 9).

Oración de los fieles
110. En este tiempo de Cuaresma, roguemos, hermanos, a Dios nuestro Padre, para que escuche nuestras humildes peticiones.
- Para que Dios nuestro Señor purifique a la Iglesia en la sangre de Cristo y le conceda el don de la unidad. Roguemos al Señor.
- Para que dé la paz, la justicia, la libertad y el amor fraterno a cuantos viven en el mundo. Roguemos al Señor.
- Para que infunda valor a cuantos por la enfermedad, tentación o trabajo, pobreza o humillación participan de la pasión de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor, por intercesión de María, la madre de los afligidos, fortalezca a los desesperados y confirme la fe de los que vacilan y dudan. Roguemos al Señor.
- Para que todos nosotros, por la pasión y cruz de Jesucristo, lleguemos a la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de bondad, al pueblo que te suplica, para que lo que no se atreve a esperar por sus propios méritos, lo alcance gracias a la pasión de tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Señor, tú que nos purificas con tu gracia para que nos acerquemos dignamente a tus santos misterios, concédenos que al celebrar esta eucaristía que has entregado a tu Iglesia, podamos rendirte una alabanza perfecta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, de cuius grátia venit, ut ad mystéria tua purgátis sénsibus accedámus, praesta, quaesumus, ut, in eórum traditióne sollémniter honoránda, cómpetens deferámus obséquium. Per Christum.
PLEGARÍA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Lc 18, 13
El publicano, quedándose atrás, se golpeaba el pecho diciendo: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.
Antiphona ad communionem Lc 18, 13
Publicánus, stans a longe, percutiébat pectus suum dicens: Deus, propítius esto mihi peccatóri.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios de misericordia, venerar con sincero respeto la santa eucaristía que nos alimenta, y recibirla siempre con un profundo espŕitu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da nobis, quaesumus, miséricors Deus, ut sancta tua, quibus incessánter explémur, sincéris tractémus obséquiis, et fidéli semper mente sumámus. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Praeténde, Dómine, fidélibus tuis déxteram caeléstis auxílii, ut te toto corde perquírant, et quae digne póstulant cónsequi mereántur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 6 de marzo

1. En Tortona, en la Liguria, san Marciano, venerado como obispo y mártir (s. inc.).
2. En Nicomedia, de Bitinia, san Victorino, mártir (sec. inc.).
3. En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Quirico, presbítero (s. IV in.).
4. Conmemoración de san Evagrio, obispo de Constantinopla, que, desterrado por el emperador Valente, descansó en el Señor como confesor eximio (c. 378).
5. En Toledo, en Hispania, san Julián, obispo, que reunió tres concilios en esta ciudad y expuso con escritos la doctrina ortodoxa, dando muestras de caridad y celo por las almas (690).
6. En Säckingen, entre los helvecios (hoy Suiza), san Fridolino, abad, que siendo oriundo de Irlanda, peregrinó por Francia hasta que en esta localidad fundó un doble monasterio en honor de san Hilario (s. VIII).
7. En Metz, en Austrasia, san Crodegango, obispo, el cual impuso al clero que viviese dentro del recinto del claustro bajo una íntegra norma de vida, y promovió de modo admirable el canto en la Iglesia (766).
8. En Siria, pasión de cuarenta y dos santos mártires, que apresados en Amorio de Frigia y llevados al río Éufrates, recibieron con egregio combate la palma del martirio (848).
9*. En Barcelona, de Cataluña, en España, san Olegario, obispo, que asumió también la cátedra de Tarragona cuando esta antiquísima sede fue liberada del yugo de los musulmanes (1137).
10*. En Viterbo, en la Toscana, beata Rosa, virgen de la Tercera Orden de San Francisco, que, asidua en las obras de caridad, a los dieciocho años de edad consumó rápidamente el breve curso de su vida (1253).
11. En Gante, en Flandes, santa Coleta Boylet, virgen, que durante tres años llevó una austerísima vida, encerrada en una pequeña casa junto a la iglesia, y después, tras profesar en la Regla de san Francisco, recondujo muchos monasterios de Clarisas a la forma primitiva de vida, insistiendo principalmente en el espíritu de pobreza y de penitencia (1447).