sábado, 23 de enero de 2016

Sábado 27 febrero 2016, Sábado II semana de Cuaresma.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO X. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

NOCIONES GENERALES


312. Este día, en que “ha sido inmolado Cristo, nuestra Pascua” (56), lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración, se ha cumplido con plena eficacia: el cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas (57).

En efecto, “esta obra de la Redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, alumbrada antes por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo, el Señor, la realizó principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada Pasión, Resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio, muriendo, destruyó nuestra muerte y resucitando, restauró nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz, nació el sacramento admirable de la Iglesia entera (58).

La Iglesia, al mirar la Cruz de su Señor y Esposo, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad los fecundos efectos de la Pasión de Cristo, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don.

(56) 1 Co 5, 7.
(57) Cf. S. León Magno, Sermón 58 De Passione Domini, 1: PL 54, 332.
(58) Conc. Vat. Il, Const. de Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 5.

313. Alrededor de las tres de la tarde, a no ser que por razón pastoral se elija una hora más avanzada, se celebra la Pasión del Señor, que consta de tres partes: Liturgia de la Palabra, adoración de la Cruz y sagrada Comunión (59).

(59) Cf. Misal Romano, Viernes Santo en la Pasión del Señor, Celebración de la Pasión del Señor, n. 3.

314. El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candeleros y sin manteles (60).

(60) ibidem, n. 2.

315. Para la celebración de la Pasión del Señor, prepárese lo siguiente:
a) En el secretarium:
- para el Obispo y los diáconos vestiduras de color rojo, como para la Misa; el Obispo usa mitra sencilla, pero no usa ni anillo ni báculo;
- para los demás ministros, albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas.
b) En un lugar conveniente:
- Cruz (velada, si se usa la primera forma)
- dos candeleros.
c) En el presbiterio:
- el Misal;
- los leccionarios;
- el mantel;
- el corporal;
- estolas de color rojo para los presbíteros y diáconos que reciben la Comunión.
d) En el sitio de la reserva del Santísimo Sacramento:
- velo humeral de color rojo o blanco para el diácono;
- dos candeleros para los acólitos.

CALENDARIO

27 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA II SEMANA DE CUARESMA

Misa
de sábado (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Levantarse y volver al Padre.
- Miq 7, 14-15. 18-20. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.
- Sal 102. R. El Señor es compasivo y misericordioso.
- Lc 15, 1-3. 11-32. Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido.

Liturgia de las Horas: oficio de sábado.

Martirologio: elogs. del 28 de febrero, pág. 183.
CALENDARIOS: Pasionistas: San Gabriel de la Dolorosa, religioso (F).
Mallorca y Hermanas de la Caridad: Beata Francisca-Ana de los Dolores de María (conm.).
Guadíx-Baza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Ginés Ramón García Beltrán, obispo (2010).

27 SÁBADO. Después de la hora nona:
TERCERA SEMANA DE CUARESMA
Tercera semana del salterio
Misa
vespertina del III Domingo de Cuaresma (morado).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Sábado de la II Semana de Cuaresma. Sabbato. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 144, 8-9
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
Antiphona ad introitum Ps 144, 8-9
Miserátor et miséricors Dóminus, pátiens et multum miséricors. Suávis Dóminus univérsis, et miseratiónes eius super ómnia ópera eius.
Oración colecta
Señor, Dios nuestro, que por medio de los sacramentos permites participar de los bienes de tu reino ya en nuestra vida mortal, dirígenos tú mismo en el camino de la vida, para que lleguemos a alcanzar la luz en la que habitas con tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos gloriósis remédiis in terris adhuc pósitos iam caeléstium rerum facis esse consórtes, tu, quaesumus, in ista qua vívimus nos vita gubérna, ut ad illam, in qua ipse es, lucem perdúcas. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la II semana de Cuaresma (Lecc. II)

PRIMERA LECTURA Miq 7, 14-15. 18-20
Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar

Lectura de la profecía de Miqueas.

Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1bc-2. 3-4. 9-10. 11-12 (R.: 8a)
R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

V. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R.
El Señor es compasivo y misericordioso. Miserátor et miséricors Dóminus.

Versículo antes del Evangelio Lc 15, 18
Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Surgam et ibo ad patrem meum et dicam ei: «Pater, peccávi in caelum et coram te».

EVANGELIO Lc 15, 1-3. 11-32
Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían ¡os cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado e! ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 15-septiembre-2013
Jesús es todo misericordia, Jesús es todo amor: es Dios hecho hombre. Cada uno de nosotros, cada uno de nosotros, es (...) ese hijo que ha derrochado la propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca. Es un padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a Él, nos acoge como a hijos, en su casa, porque jamás deja, ni siquiera por un momento, de esperarnos, con amor. Y su corazón está en fiesta por cada hijo que regresa. Está en fiesta porque es alegría. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros pecadores va a Él y pide su perdón.
¿El peligro cuál es? Es que presumamos de ser justos, y juzguemos a los demás. Juzguemos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarles a muerte, en lugar de perdonar. Entonces sí que nos arriesgamos a permanecer fuera de la casa del Padre. Como ese hermano mayor de la parábola, que en vez de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enfada con el padre que le ha acogido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay la misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, aunque observemos todos los preceptos, porque es el amor lo que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor a Dios y al prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y éste es el amor de Dios, su alegría: perdonar. ¡Nos espera siempre! Tal vez alguno en su corazón tiene algo grave: "Pero he hecho esto, he hecho aquello...". ¡Él te espera! Él es padre: ¡siempre nos espera!

Oración de los fieles
99. Mientras seguimos con Jesús el camino que sigue a Jerusalén, en el cumplimiento pleno de la voluntad del Padre, elevamos a él nuestras súplicas, por intercesión de María y le decimos juntos:
R. Conviértenos a ti, Señor.
- Para que el Padre, que hizo de María discípula de la Palabra, conceda a tpda la comunidad eclesial el espíritu de escucha para obedecer en la fe a cada señal de su voluntad. Oremos. R.
- Para que el Señor nos conceda, a ejemplo y por intercesión de la Virgen, un corazón grande para ver y compartir las angustias y esperanzas de todo hombre. Oremos. R.
- Para que el Señor sostenga con su fuerza a cuantos viven en el sufrimiento, en la enfermedad, en la soledad, Oremos. R.
- Para que en esta Cuaresma nosotros sepamos acoger con sincera voluntad de conversión la palabra de Dios, que cada día nos interpela a mejorar nuestra vida. Oremos. R.
Padre omnipotente, que en este tiempo favorable nos llamas a la conversión del corazón y a la renovación de nuestra vida; haz que, a imitación de María, la Virgen madre, experimentemos la dicha de ser discípulos de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
comunícanos, Señor, los frutos de la redención por medio de este sacramento, para que nunca se desvíe de ti nuestra vida y podamos alcanzar los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Per haec véniat, quaesumus, Dómine, sacraménta nostrae redemptiónis efféctus, qui nos et ab humánis rétrahat semper excéssibus, et ad salutária dona perdúcat. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARISTICA IV.
Antífona de comunión Lc 15, 32
Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.
Antiphona ad communionem Lc 15, 32
Opórtet te, fili, gaudére, quia frater tuus mórtuus fúerat, et revíxit; períerat, et invéntus est.
Oración después de la comunión
Señor, que la gracia de tus sacramentos llegue a lo más hondo de nuestro corazón y nos comunique su fuerza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sacraménti tui, Dómine, divína percéptio penetrália nostri cordis infúndat, et sui nos partícipes poténter effíciat. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Páteant aures misericórdiae tuae, Dómine, précibus supplicántium, et, ut peténtibus desideráta concédas, fac eos, quae tibi sunt plácita postuláre. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 28 de febrero
1. Conmemoración de los santos presbíteros, diáconos y otros muchos, que en Alejandría, en tiempo del emperador Galieno, al declararse una gravísima epidemia se entregaron al servicio de los enfermos hasta morir ellos mismos, y por ello la piedad de los creyentes les consideró como mártires (262).
2. En el monte Jura, en la región lugdunense de la Galia, sepultura del abad san Román, que, siguiendo los ejemplos de los antiguos monjes, primero abrazó la vida eremética y después fue padre de numerosos monjes (463).
3. Conmemoración de las santas Marana y Cira, vírgenes, que en Berea, en Siria, vivieron en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibiendo el alimento necesario por una ventana y guardando silencio (s. V).
4*. En París, en Francia, beato Daniel Brottier, presbítero de la Congregación de San Sulpicio, que se dedicó completamente a trabajar en favor de los huérfanos (1936).
5*. En el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Timoteo Trojanowski, presbítero de la Orden de los Frailes Menores Conventuales y mártir, que, durante la ocupación militar de su patria, por haber confesado la fe cristiana consumó su martirio
destrozado por los suplicios (1942).