martes, 12 de enero de 2016

Preces para rezar en el cementerio, por un difunto.

Difuntos y exequias

PRECES PARA REZAR EN EL CEMENTERIO

1. El sacerdote saluda a los presentes, diciendo:

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

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Si dirige las preces un laico, en lugar de la salutación 
El Señor esté con vosotros, puede decir:
V. Bendigamos al Señor, que, por la resurrección de su Hijo, nos ha hecho nacer para una esperanza viva.
R. Bendito seas por siempre, Señor.
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Vamos ahora a enterrar el cuerpo de nuestro hermano (nuestra hermana) N., para que vuelva a la tierra de la que fue sacado (sacada). Pero,antes de colocarlo en el sepulcro, elevemos nuestras súplicas a Dios Padre y, con la fe puesta en la resurrección de Cristo, el primer resucitado de entre los muertos, pidámosle que bendiga esta tumba donde el cuerpo de nuestro hermano (nuestra hermana) descansará esperando la resurrección del último día.

Todos oran unos momentos en silencio.

2. A continuación, se dice la siguiente oración (si el sepulcro está ya bendecido o un laico dirige las preces, se omite el texto entre corchetes):

Oremos.
Señor Jesucristo, que al descansar tres días en el sepulcro santificaste la tumba de los que creen en ti, de tal forma que la sepultura no sólo sirviera para enterrar el cuerpo, sino también para acrecentar nuestra esperanza en la resurrección, [dígnate ben+decir esta tumba y] concede a nuestro hermano (nuestra hermana) N. descansar aquí de sus fatigas, durmiendo en la paz de este sepulcro, hasta el día en que tú, que eres la Resurrección y la Vida, lo (la) resucites y lo (la) ilumines con la contemplación de tu rostro glorioso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

3. Dicha esta oración sobre el sepulcro, si es posible, se coloca el cuerpo en la sepultura. A continuación, se concluye la celebración con las siguientes preces u otras parecidas:

Pidamos por nuestro hermano (nuestra hermana) a Jesucristo, que ha dicho: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.»

1. Señor, tú que lloraste en la tumba de Lázaro, dígnate enjugar nuestras lágrimas.
R. Te lo pedimos, Señor.

2. Tú que resucitaste a los muertos, dígnate dar la vida eterna a nuestro hermano (nuestra hermana).
R. Te lo pedimos, Señor.

3. Tú que perdonaste en la cruz al buen ladrón y le prometiste el paraíso, dígnate perdonar y llevar al cielo a nuestro hermano (nuestra hermana).
R. Te lo pedimos, Señor.

4. Tú que has purificado a nuestro hermano (nuestra hermana) en el agua del bautismo y lo (la) ungiste con el óleo de la confirmación, dígnate admitirlo (admitirla) entre tus santos y elegidos.
R. Te lo pedimos, Señor.

5. Tú que alimentaste a nuestro hermano (nuestra hermana) con tu Cuerpo y tu Sangre, dígnate también admitirlo (admitirla) en la mesa de tu reino.
R. Te lo pedimos, Señor.

6. Y a nosotros, que lloramos su muerte, dígnate confortarnos con la fe y la esperanza de la vida eterna.
R. Te lo pedimos, Señor.

Las preces se terminan con la recitación del Padre nuestro o con la siguiente oración u otra colecta de las que figuran en este Ritual:

Escucha, Señor, nuestras súplicas y ten misericordia de tu siervo (sierva) N., para que no sufra castigo por sus pecados, pues deseó cumplir tu voluntad; y, ya que la verdadera fe lo (la) unió aquí, en la tierra, al pueblo fiel, que tu bondad ahora lo (la) una al coro de los ángeles y elegidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

V. Señor, dale el descanso eterno.
R. Brille sobre él (ella) la luz eterna.
V. Descanse en paz.


R. Amén.