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martes, 12 de enero de 2016

Martes 16 febrero 2016, Martes I semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO IV. MIÉRCOLES DE CENIZA

253. El Miércoles de ceniza los cristianos, al recibir la ceniza, entran en el tiempo establecido para purificar el alma.

Este signo de penitencia, legado por la tradición bíblica (20) y conservado hasta nuestros días por la costumbre de la Iglesia, significa la condición del hombre pecador, que confiesa públicamente su culpa delante de Dios; y así expresa su voluntad interior de conversión, impulsado por la esperanza de que Dios sea para él clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad. Con este mismo signo comienza el camino de la conversión, que llega a su meta por la celebración del sacramento de la Penitencia en los días que anteceden a la Pascua.

(20) Cf. 2 Sam 13, 19; Est 4, 1; Jb 42, 6; 1 Mac 3, 47; 4, 39; Lamentaciones 2, 10.

254. En la Misa de este día el Obispo bendice e impone la ceniza en la iglesia catedral o en otra iglesia más apta, teniendo en cuenta las circunstancias pastorales.

255. El Obispo usa mitra sencilla y lleva el báculo. Terminada la entrada a la iglesia, acompañado de los presbíteros, de los diáconos y los otros ministros, como de costumbre, venera el altar y lo inciensa, y se acerca a la cátedra, desde donde saluda al pueblo. En seguida, omitido el acto penitencial y, si lo cree conveniente, El Señor, ten piedad, dice la oración colecta.

256. Después del Evangelio y de la homilía, el Obispo, de pie y sin mitra, con las manos juntas, invita al pueblo a orar y después de una breve oración en silencio, bendice la ceniza, que un acólito sostiene ante él, diciendo, con las manos extendidas, la oración que trae el Misal, en silencio asperja la ceniza con agua bendita.

257. Terminada la bendición, aquél a quien corresponda, un concelebrante o un diácono, impone la ceniza al Obispo, quien se inclina, mientras le dice: Arrepiéntete y cree en el Evangelio, o también: Acuérdate que eres polvo y al polvo has de volver.

258. En seguida el Obispo vuelve a recibir la mitra, y sentado en la cátedra o de pie, impone la ceniza a los concelebrantes, a los ministros y a los fieles, ayudado, si es necesario, por algunos concelebrantes o diáconos.

Entre tanto se canta el salmo Misericordia, Dios mío, con una de las antífonas, como por ejemplo: Señor, borra mi culpa, o el responsorio: Corrijamos aquello que por ignorancia, u otro canto apto.

259. Terminada la imposición de la ceniza, el Obispo se lava las manos y prosigue con la oración universal.

La Misa continúa como de costumbre.

CALENDARIO

16 MARTES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Hacer la voluntad de Dios.
- Is 55, 10-11. Mi palabra hará mi voluntad.
- Sal 33. R. El Señor libra de sus angustias a los justos.
- Mt 6, 7-15. Vosotros rezad así.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de febrero, pág. 166.
CALENDARIOS: Misioneros de la Consolata: Beato José Allamano, presbítero (F).
Agustinos: Beato Simón de Casia, presbítero (conm.).
Astorga: Beato Juan de Santo Domingo, presbítero, y compañeros, mártires (conm.).
Santander: Santa Juliana, virgen y mártir (conm.).
Dominicos: Beato Nicolás Paglia, presbítero (conm.).
O. Cist.: San Pedro de Castelnau, monje cisterciense y mártir (conm.).

TEXTOS MISA

Martes de la I Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada I Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 89, 1-2
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 89, 1-2
Dómine, refúgium factus es nobis a generatióne et progénie; a saeculo, et in saeculum tu es.
Oración colecta
Señor, mira, con amor a tu familia y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Réspice, Dómine, famíliam tuam, et praesta, ut apud te mens nostra tuo desidério fúlgeat, quae se corporálium moderatióne castígat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la I semana de Cuaresma (Lecc. II)

PRIMERA LECTURA Is 55, 10-11
Mi palabra cumplirá mi deseo

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19 (R.: cf. 18b)
R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 4b
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

EVANGELIO Mt 6, 7-15
Vosotros orad así

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general, 4-noviembre- 2015
En la oración que Él mismo nos enseñó –es decir el Padrenuestro– Jesús nos hace pedirle al Padre: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Y al final comenta: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6, 12.14-15). No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en la familia. Cada día nos ofendemos unos a otros. Tenemos que considerar estos errores, debidos a nuestra fragilidad y a nuestro egoísmo. Lo que se nos pide es curar inmediatamente las heridas que nos provocamos, volver a tejer de inmediato los hilos que rompemos en la familia. Si esperamos demasiado, todo se hace más difícil. Y hay un secreto sencillo para curar las heridas y disipar las acusaciones. Es este: no dejar que acabe el día sin pedirse perdón, sin hacer las paces entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas… entre nuera y suegra. Si aprendemos a pedirnos inmediatamente perdón y a darnos el perdón recíproco, se sanan las heridas, el matrimonio se fortalece y la familia se convierte en una casa cada vez más sólida, que resiste a las sacudidas de nuestras pequeñas y grandes maldades. Y por esto no es necesario dar un gran discurso, sino que es suficiente una caricia: una caricia y todo se acaba, y se recomienza.


Oración de los fieles
82. Celebremos, hermanos, la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo, para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad.
R. Señor, escúchanos.
- Para que los obispos, presbíteros y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo y vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de las manos. Oremos, R.
- Para que todos reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de Cristo y respetemos su libertad y su conciencia. Oremos. R.
- Para que todos los hombres sepan moderar su deseos de bienes temporales y atiendan a las necesidades de los demás. Oremos. R.
- Para que cuantos han sido llamados hoy a la eternidad reciban el don de la eterna bienaventuranza. Oremos. R.
- Para que todos nosotros participemos activamente de la mesa de la Palabra y del Cuerpo de Cristo, y vivamos lo que hemos recibido por la fe y los sacramentos. Oremos. R.
Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios y Señor nuestro, creador todopoderoso, acepta los dones que tu mismo nos diste y transforma en sacramento de vida eterna el pan y el vino que has creado para sustento temporal del hombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, creátor omnípotens Deus, quae de tuae munificéntiae largitáte deférimus, et temporália nobis colláta praesídia ad vitam convérte propitiátus aetérnam. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum,
quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 4, 2
Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú, que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 4, 2
Cum invocárem te, exaudísti me, Deus iustítiae meae, in tribulatióne dilatásti me; miserére mihi, Dómine, et exáudi oratiónem meam.
Oración después de la comunión
Que esta eucaristía nos ayude, Señor, a vencer nuestro apego a los bienes de la tierra y a desear los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
His nobis, Dómine, mystériis conferátur, quo, terréna desidéria mitigántes, discámus amáre caeléstia. Per Christum.


Oratio super populum ad libitum adhibenda
Fidéles tui, Deus, benedictióne tua firméntur, sis eis in maeróre solátium, in tribulatióne patiéntia, in perículo praesídium. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de febrero
L
os siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María
: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Siendo mercaderes en Florencia, se retiraron de común acuerdo al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín. Son conmemorados en este día, en el que falleció, ya centenario, el último de ellos, Alejo (1310).
2. En Amasea, en el Helesponto, pasión de san Teodoro, soldado, que bajo el emperador Maximiano, por confesar abiertamente su fe cristiana, fue terriblemente azotado, recluido en la cárcel y finalmente quemado vivo. San Gregorio de Nisa cantó las alabanzas de este santo, en uno de sus discursos (306).
3*. En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Bonoso, obispo, que, junto a san Hilario de Poitiers, trabajó con celo y doctrina para que en las regiones de la Galia se mantuviese la integridad de la fe (c. 373).
4. En Armenia, san Mesrob, doctor de los armenios, el cual, siendo discípulo de san Narsete y escriba en el palacio real, se hizo monje. Inventó los signos del alfabeto para que el pueblo fuese instruido en las sagradas Escrituras, tradujo al armenio los dos testamentos y compuso himnos y cánticos (c. 440).
5. Conmemoración de san Flaviano, obispo de Constantinopla, que, por defender la fe católica proclamada en Éfeso, fue atacado con puñetazos y patadas por los partidarios del impío Dióscoro y, enviado al exilio, falleció poco después (449).
6. En el monasterio de Clúain Ednech, en Irlanda, san Fintán, abad fundador del mismo y prestigioso por su austeridad (c. 440).
7*. En Lindisfarne, de Northumbria, san Fian, obispo y abad, célebre por su doctrina y por su celo en la evangelización (c. 656).
8. En Auchy, en la región de Morins, sepultura de san Silvino, obispo (s. VIII).
9*. En el monasterio de Cava, en la Campania, san Constable, abad, que por su eximia mansedumbre y caridad hacia todos, mereció ser llamado “cubridor de los hermanos” (1124).
10*. En Ratzeburg, en Holsacia, de Germania, san Evermodo, obispo, que, discípulo de san Norberto en la Orden Premonstratense, se dedicó a la evangelización de los wendos (1178).
11*. En Padua, en la región de Venecia, beato Lucas Belludi, presbítero, de la Orden de los Frailes Menores, discípulo y compañero de san Antonio (1286).
12. En Pyongyang, en Corea, san Pedro Yu Chong-nyul, mártir, que, siendo padre de familia, mientras leía a los fieles congregados durante la noche en casa del catequista, fue apresado y azotado hasta la muerte por su condición de cristiano (1866).
13*. En Rzeszow, en Polonia, beato Antonio Lesczewicz, presbítero de la Congregación de los Clérigos Marianistas y mártir, que, en la ocupación militar durante la guerra, fue quemado por los perseguidores de la Iglesia a causa de su fe en Cristo (1943).