martes, 12 de enero de 2016

Martes 16 febrero 2016, Martes I semana de Cuaresma, feria.

CALENDARIO

16 MARTES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Hacer la voluntad de Dios.
- Is 55, 10-11. Mi palabra hará mi voluntad.
- Sal 33. R. El Señor libra de sus angustias a los justos.
- Mt 6, 7-15. Vosotros rezad así.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 17 de febrero, pág. 166.
CALENDARIOS: Misioneros de la Consolata: Beato José Allamano, presbítero (F).
Agustinos: Beato Simón de Casia, presbítero (conm.).
Astorga: Beato Juan de Santo Domingo, presbítero, y compañeros, mártires (conm.).
Santander: Santa Juliana, virgen y mártir (conm.).
Dominicos: Beato Nicolás Paglia, presbítero (conm.).
O. Cist.: San Pedro de Castelnau, monje cisterciense y mártir (conm.).

TEXTOS MISA

Martes de la I Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada I Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 89, 1-2
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Desde siempre y por siempre tú eres Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 89, 1-2
Dómine, refúgium factus es nobis a generatióne et progénie; a saeculo, et in saeculum tu es.
Oración colecta
Señor, mira, con amor a tu familia y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Réspice, Dómine, famíliam tuam, et praesta, ut apud te mens nostra tuo desidério fúlgeat, quae se corporálium moderatióne castígat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la I semana de Cuaresma (Lecc. II)

PRIMERA LECTURA Is 55, 10-11
Mi palabra cumplirá mi deseo

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19 (R.: cf. 18b)
R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

V. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R.
Dios libra a los justos de sus angustias. Ex ómnibus tribulatiónibus eórum Deus salvávit iustos.

Versículo antes del Evangelio Mt 4, 4b
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

EVANGELIO Mt 6, 7-15
Vosotros orad así

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general, 4-noviembre- 2015
En la oración que Él mismo nos enseñó –es decir el Padrenuestro– Jesús nos hace pedirle al Padre: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Y al final comenta: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6, 12.14-15). No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en la familia. Cada día nos ofendemos unos a otros. Tenemos que considerar estos errores, debidos a nuestra fragilidad y a nuestro egoísmo. Lo que se nos pide es curar inmediatamente las heridas que nos provocamos, volver a tejer de inmediato los hilos que rompemos en la familia. Si esperamos demasiado, todo se hace más difícil. Y hay un secreto sencillo para curar las heridas y disipar las acusaciones. Es este: no dejar que acabe el día sin pedirse perdón, sin hacer las paces entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas… entre nuera y suegra. Si aprendemos a pedirnos inmediatamente perdón y a darnos el perdón recíproco, se sanan las heridas, el matrimonio se fortalece y la familia se convierte en una casa cada vez más sólida, que resiste a las sacudidas de nuestras pequeñas y grandes maldades. Y por esto no es necesario dar un gran discurso, sino que es suficiente una caricia: una caricia y todo se acaba, y se recomienza.


Oración de los fieles
82. Celebremos, hermanos, la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo, para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad.
R. Señor, escúchanos.
- Para que los obispos, presbíteros y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo y vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de las manos. Oremos, R.
- Para que todos reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de Cristo y respetemos su libertad y su conciencia. Oremos. R.
- Para que todos los hombres sepan moderar su deseos de bienes temporales y atiendan a las necesidades de los demás. Oremos. R.
- Para que cuantos han sido llamados hoy a la eternidad reciban el don de la eterna bienaventuranza. Oremos. R.
- Para que todos nosotros participemos activamente de la mesa de la Palabra y del Cuerpo de Cristo, y vivamos lo que hemos recibido por la fe y los sacramentos. Oremos. R.
Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Dios y Señor nuestro, creador todopoderoso, acepta los dones que tu mismo nos diste y transforma en sacramento de vida eterna el pan y el vino que has creado para sustento temporal del hombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, creátor omnípotens Deus, quae de tuae munificéntiae largitáte deférimus, et temporália nobis colláta praesídia ad vitam convérte propitiátus aetérnam. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum,
quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 4, 2
Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú, que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 4, 2
Cum invocárem te, exaudísti me, Deus iustítiae meae, in tribulatióne dilatásti me; miserére mihi, Dómine, et exáudi oratiónem meam.
Oración después de la comunión
Que esta eucaristía nos ayude, Señor, a vencer nuestro apego a los bienes de la tierra y a desear los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
His nobis, Dómine, mystériis conferátur, quo, terréna desidéria mitigántes, discámus amáre caeléstia. Per Christum.


Oratio super populum ad libitum adhibenda
Fidéles tui, Deus, benedictióne tua firméntur, sis eis in maeróre solátium, in tribulatióne patiéntia, in perículo praesídium. Per Christum.