martes, 26 de enero de 2016

Martes 1 marzo 2016, Martes III semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

SAGRADA COMUNIÓN

324. Terminada la adoración, el diácono lleva la Cruz a su lugar cerca del altar, mientras el Obispo regresa a la cátedra.

Los candeleros con los cirios encendidos se colocan junto al altar, o junto a la Cruz.

Sobre el altar se extiende un mantel y se coloca un corporal y el Misal (70).

(70) Cf. ibidem, nn. 20-21.

325. Después el diácono, tomado el velo humeral, por el camino más corto, lleva el Santísimo Sacramento del lugar de la reserva al altar.

Dos acólitos con candeleros con cirios encendidos, acompañan el Sacramento y los dejan cerca o sobre el altar. Entre tanto el Obispo y todos los demás se levantan y permanecen en silencio (71).

(71) Cf. ibidem, n. 21.

326. Cuando el diácono haya dejado el Sacramento sobre el altar y descubierto el copón, el Obispo y los diáconos se acercan y, hecha la genuflexión, suben al altar.

Se dice el Padrenuestro con su embolismo y se distribuye la Comunión, como se indica en el Misal (72).

(72) Cf. ibidem, nn. 22-25.

327. Si el Obispo estuviera presente en la acción sagrada, sin celebrarla, es conveniente que, por lo menos después de la adoración de la Cruz, revista sobre el roquete la estola y la capa pluvial de color rojo, y que presida el rito de la Comunión.

Pero si ni esto hace, recibida la estola para la Comunión, él mismo comulga en el altar, después del celebrante.

328. Terminada la distribución de la Comunión, el diácono, recibido el velo humeral, lleva el copón al lugar preparado fuera de la iglesia, o si las circunstancias así lo requieren, lo guarda en el sagrario (73).

(73) Cf. ibidem, n. 26.

329. En seguida el Obispo, después de permanecer según las circunstancias, algún tiempo en sagrado silencio, dice la oración después de la Comunión (74).

(74) Cf. ibidem, n. 27

RITO DE CONCLUSIÓN

330. Terminada la oración después de la Comunión, para la despedida, el Obispo, de pie, vuelto hacia el pueblo y con las manos extendidas sobre éste, dice la oración: Envía, Señor, sobre tu pueblo (75).

(75) Cf. ibidem, n. 28

331. Después de hacer genuflexión a la Cruz, el Obispo recibe la mitra, y todos se retiran en silencio.

El altar se desnuda en tiempo oportuno (76).

(76) Cf. ibidem, n. 28.

CALENDARIO

MARZO
1 MARTES DE LA III SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: La compasión de Dios invita a perdonar.
- Dan 3, 25. 34-43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.
- Sal 24. R. Señor, recuerda tu misericordia.
- Mt 18, 21-35. Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de marzo, pág. 187.
CALENDARIOS: Mondoñedo-Ferrol: San Rosendo, obispo (S). Lugo, Ourense, Santiago de Compostela y Tui-Vigo: (conm.).
Bilbao, Pamplona y Tudela y San Sebastián: San León, obispo y mártir (conm.).

TEXTOS MISA

Martes de la III Semana de Cuaresma. Feria tertia. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 16, 6. 8
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 16, 6. 8
Ego clamávi, quóniam exaudísti me, Deus; inclína aurem tuam, et exáudi verba mea. Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi; sub umbra alárum tuárum prótege me.
Oración colecta
Señor, que tu gracia no nos abandone, para que, entregados plenamente a tu servicio, sintamos sobre nosotros tu protección continua. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Grátia tua ne nos, quaesumus, Dómine, derelínquat, quae et sacrae nos déditos fáciat servitúti, et tuam nobis opem semper acquírat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la III semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Dan 3, 25. 34-43
Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

Lectura de la profecía de Daniel.

En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 4-5a. 6 y 7cd. 8-9 (R.: 6a)
R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

V. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.
Recuerda, Señor, tu ternura. Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Versículo antes del Evangelio Cf. Jl 2, 12-13
Ahora –dice el Señor–, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso. Nunc ergo, dicit Dóminus, convertímini ad me in toto corde vestro, quia benígnus et miséricors sum.

EVANGELIO Mt 18, 21-35
Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre os perdonará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso
ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
«¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Camino 452
Esfuérzate, si es preciso, en perdonar siempre a quienes te ofendan, desde el primer instante, ya que, por grande que sea el perjuicio o la ofensa que te hagan, más te ha perdonado Dios a ti.

Oración de los fieles
104. Supliquemos a Dios Padre misericordioso, que en Cristo abre a todos los hombres las puertas de la esperanza y de la vida.
R/. Señor, que amas la vida, escúchanos.
- Por la Iglesia, de quien todos nosotros somos miembros: para que considere siempre más a los pobres y marginados como centro de su interés y acción. Oremos. R/.
- Por los individuos y los pueblos: para que no se dejen arrastrar por el mal, la mentira o el egoísmo, sino que siempre y en todo lugar sostengan la dignidad del hombre y la verdad que nos hace libres. Oremos. R/.
- Por cuantos no le encuentran sentido ni a la vida ni a la muerte: para que descubran en Cristo, vencedor de la muerte, la razón para volver a esperar. Oremos. R/.
- Por nuestra comunidad parroquial: para que no ignore las situaciones de necesidad presentes en el barrio (o: en la zona o: en esta ciudad) y sepa dar una respuesta adecuada y generosa. Oremos. R/.
- Por nosotros, reunidos en esta celebración: para que podamos entrar más profundamente en el misterio de la Pascua y morir y resucitar con Cristo. Oremos. R/.
Oh Dios, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros tu Espíritu, fuente de vida, para que rompa las durezas de nuestro egoísmo y nos haga criaturas nuevas en la Pascua de tu Hijo. Que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, que este sacrificio, memorial de nuestra redención, nos purifique de nuestros pecados y atraiga sobre nosotros la ayuda de tu poder. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, ut haec hóstia salutáris nostrórum fiat purgátio delictórum, et tuae propitiátio potestátis. Per Christum.
PREFACIO III DE CUARESMA
Los frutos de las privaciones voluntarias
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad.
Por eso, con todos los ángeles, te glorificamos y te aclamamos diciendo:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE QUADRAGESIMA
De fructibus abstinentiae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Qui nos per abstinéntiam tibi grátias reférre voluísti, ut ipsa et nos peccatóres ab insoléntia mitigáret, et, egéntium profíciens aliménto, imitatóres tuae benignitátis effíceret.
Et ídeo, cum innúmeris Angelis, una te magnificámus laudis voce dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión Sal 14, 1-2
Señor ¿quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo? El que procede honradamente y practica la justicia.
Antiphona ad communionem Cf. Ps 14, 1-2
Dómine, quis habitábit in tabernáculo tuo? aut quis requiéscet in monte sancto tuo? Qui ingréditur sine mácula, et opératur iustítiam.
Oración después de la comunión
La participación en este sacramento, Señor, acreciente nuestra vida cristiana, expíe nuestros pecados y nos otorgue tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Vivíficet nos, quaesumus, Dómine, huius participátio sancta mystérii, et páriter nobis expiatiónem tríbuat et munímen. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Pópuli tui, Deus, institútor et rector, peccáta, quibus impugnátur, expélle, ut semper tibi plácitus et tuo munímine sit secúrus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de marzo

1. En Neocesarea, en el Ponto, san Troadio, mártir en la persecución bajo el emperador Decio, cuyo combate ha testimoniado san Gregorio Taumaturgo (c. 250).
2. En Lichfield, en Inglaterra, san Ceada, obispo, que en momentos difíciles ejerció el oficio episcopal en las provincias de Mercia, Lindisfarne y del centro de Inglaterra, desempeñando este ministerio con gran perfección de vida, según los ejemplos de los antiguos padres (672).
3*. En Agira, en Sicilia, san Lucas Casali de Nicosia, monje, célebre por su humildad y demás virtudes (s. IX).
4. En Praga, de Bohemia, santa Inés, abadesa, hija del rey Otokar, que, tras haber renunciado a nupcias reales y deseosa de desposarse con Jesucristo, abrazó la Regla de santa Clara en el monasterio edificado por ella misma, donde quiso observar la pobreza conforme a la regla (c. 1282).
5*. En Brujas, en Flandes, beato Carlos Bono, el cual, siendo príncipe de Dinamarca y después conde de Flandes, se mostró paladín de la justicia y defensor de los pobres, hasta que fue asesinado por unos soldados a los que él impelía hacia la paz que ellos rechazaban (1127).
6*. En Sevilla, en España, beata Ángela de la Cruz Guerrero González, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Cruz, que no se reservó ningún derecho para sí sino que lo dejó todo para los pobres, a los cuales acostumbraba llamar sus señores, y los servía de verdad (1932). Canonizada.