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lunes, 4 de enero de 2016

Lunes 8 febrero 2016, Santa Josefina Bakhita, virgen, memoria libre. Lecturas Lunes V semana de Tiempo Ordinario, año par.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Santa Josefina Bakhita, virgen, nacida en la región de Darfur, en Sudán, que, siendo aún niña, fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad. Al obtener la libertad, abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de la Hijas de la Caridad (Canosianas), y pasó el resto de su vida en Schio, en el territorio italiano de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio del prójimo. (1947)

La oración colecta es propia. El resto está tomado del común de vírgenes: por una virgen 1.

8 de febrero
Sta. Josefina Bahkita, virgen
Die 8 februarii
S. Iosephinæ Bakhita, virginis
Antífona de entrada
Esta es una virgen sabia y prudente, que salió a recibir a Cristo con la lámpara encendida.
Antiphona ad introitum
Haec est virgo sápiens, et una de número prudéntum, quae óbviam Christo cum lámpade accénsa éxiit.
Oración colecta
Oh Dios, que de la humillante esclavitud condujiste a Santa Josefina a la dignidad de hija tuya y esposa de Cristo, te rogamos nos concedas que, imitando su ejemplo, sigamos con amor firme a Cristo crucificado y, movidos a misericordia, perseveremos en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui beátam Iosephínam a servitúte abiécta ad dignitátem fíliae tuae et Christi sponsae adduxísti, da nobis, quaesumus, eius exémplo, Dóminum Iesum crucifíxum constánti dilectióne proséqui et in caritáte ad misericórdiam propénsos perseveráre. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la V semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Re 8, 1-7. 9-13
Acarrearon el Arca de la Alianza al Santo de los Santos, y la nube llenó el templo del Señor
Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.
El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.
Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Arca, cubriendo el Arca y sus varales.
No había en el Arca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.
Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.
Dijo entonces Salomón:
«El Señor puso el sol en los cielos,
mas ha decidido habitar en densa nube.
He querido erigirte una casa para morada tuya,
un lugar donde habites para siempre».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 131, 6-7. 8-10 (R.: 8a)
R.
¡Levántate, Señor, ven a tu mansión! Surge, Dómine, in réquiem tuam.

V. Oímos que estaba en Efratá,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R.
¡Levántate, Señor, ven a tu mansión! Surge, Dómine, in réquiem tuam.

V. Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R.
¡Levántate, Señor, ven a tu mansión! Surge, Dómine, in réquiem tuam.

Aleluya Cf. Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo.
Prædicábat Iesus Evangélium regni, et sanábat omnem infirmitatem in pópulo.
R. 

EVANGELIO Mc 6, 53-56
Los que lo tocaban se curaban
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron,
Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron
a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Beda, in Marcum, 2, 28
Observemos cuánta era la fe de los hombres de la tierra de Genesaret, que no se contentan con tener ellos la salud, sino que avisan a otros pueblos de las inmediaciones, para que se apresuren a venir al médico.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario I
289. Imploremos, hermanos, la piedad de Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que escuche nuestra oración.
- Para que conceda a la Iglesia el gozo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
- Para que otorgue a los pueblos la concordia leal y pacífica. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los desterrados el gozo del retorno. Roguemos al Señor.
- Para que a nosotros, su pueblo, nos haga crecer en la fe, nos purifique el corazón y nos abra la puerta del reino eterno. Roguemos al Señor.
Muestra, Padre celestial, tu bondad al pueblo que te suplica, para que reciba sin tardanza lo que pide confiadamente, siguiendo tu inspiración. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, te proclamamos admirable en tu virgen santa N., y humildemente rogamos a tu Divina Majestad que, así como te complaces en los méritos de esta virgen, aceptes igualmente complacido el culto que tu pueblo te tributa. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
In beáta vírgine N. te, Dómine, mirábilem praedicántes, maiestátem tuam supplíciter exorámus, ut, sicut eius tibi grata sunt mérita, sic nostrae servitútis accépta reddántur offícia. Per Christum.
PREFACIO COMÚN V
Proclamación del misterio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque, unidos en la caridad, celebramos la muerte de tu Hijo, con fe viva proclamamos su resurrección, y con esperanza firme anhelamos su venida gloriosa.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO COMMUNIS V
Proclamatio mysterii Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Cuius mortem in caritáte celebrámus, resurrectiónem fide vívida confitémur, advéntum in glória spe firmíssima praestolámur.
Et ídeo, cum Sanctis et Angelis univérsis, te collaudámus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Cf. Mt 25, 6
Que llega el esposo, salid a recibir a Cristo, el Señor.
Antiphona ad communionem Cf. Mt 25, 6
Ecce Sponsus venit: exíte óbviam Christo Dómino.
Oración después de la comunión
Señor, fortalecidos con tu eucaristía, te pedimos que, a ejemplo de santa N., llevemos en nuestro cuerpo la muerte de Cristo y nuestra vida sea un esfuerzo continuo por unirnos cada vez más a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Divíni múneris participatióne refécti, quaesumus, Dómine Deus noster, ut, exémplo beátae N., mortificatiónem Iesu in córpore nostro circumferéntes, tibi soli adhaerére studeámus. Per Christum.