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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

lunes, 25 de enero de 2016

Lunes 29 febrero 2016, Lunes III semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

321. En seguida se hace la presentación y adoración de la santa Cruz, con una de las formas que se proponen en el Misal.

a) Primera forma de presentación de la santa Cruz: Mientras el diácono, acompañado por dos acólitos con cirios encendidos, lleva al altar la Cruz cubierta, el Obispo se acerca al altar con sus diáconos asistentes y allí, de pie y sin mitra, recibe la Cruz y en tres momentos sucesivos la descubre y la presenta a la adoración de los fieles, repitiendo cada vez el invitatorio: Mirad el árbol de la Cruz (el diácono o, si es el caso, el coro puede continuar esta invitación). Todos responden: Venid, adoremos, y terminado el canto, se arrodillan, y durante breve tiempo adoran en silencio la Cruz, que el Obispo, de pie, sostiene elevada.

Después, el diácono, acompañado por dos acólitos con cirios encendidos, lleva la Cruz a la entrada del presbiterio o a otro sitio adecuado y la coloca allí, o la entrega a los ministros para que la sostengan levantada entre cirios encendidos colocados a derecha e izquierda (66).

b) Segunda forma de presentación de la Santa Cruz: El Obispo permanece de pie en la cátedra y sin mitra; el diácono, acompañado por los acólitos, va a la puerta de la iglesia donde toma la Cruz descubierta.

Los acólitos, por su parte, llevan los candeleros con los cirios encendidos, y se hace la procesión a través de la iglesia hacia el presbiterio.

Cerca de la puerta de la iglesia, en la mitad y a la entrada del presbiterio, el diácono eleva la cruz cantando el invitatorio: Mirad el árbol de la Cruz, al cual todos responden: Venid adoremos.

Después de cada respuesta, el Obispo permanece de pie, mientras todos los demás se arrodillan y adoran en silencio durante breve tiempo.

Luego el diácono deja la Cruz a la entrada del presbiterio, o en otro sitio, como se dijo antes (67).

(66) Cf. ibidem, nn. 15-16.
(67) Cf. ibidem, n. 17.

322. Para la adoración de la Cruz, el Obispo deja la mitra, la casulla y, si lo juzga conveniente, los zapatos; con la cabeza descubierta se acerca en primer lugar, hace genuflexión ante la Cruz, la besa y regresa a la cátedra, donde vuelve a calzarse; se reviste con la casulla y se sienta sin mitra.

Después del Obispo pasan, a modo de procesión, los diáconos, luego el clero y los fieles y manifiestan su reverencia a la Cruz mediante una genuflexión sencilla, u otro signo adecuado, según el uso de las regiones, por ejemplo besando la Cruz.

Entre tanto se canta la antífona: Tu Cruz adoramos, los Improperios u otros cantos aptos.

Todos los que ya adoraron la Cruz, se sientan en sus puestos (68).

(68) Cf. ibidem, n. 18.

323. Preséntese solamente una Cruz a la adoración de los fieles.

Pero si por causa del gran número de pueblo no todos pudieren acercarse, uno a uno, el Obispo, después de que una parte del clero y de los fieles haya hecho la adoración, vuelve al altar, recibe del diácono la Cruz, y de pie delante del altar, con pocas palabras invita al pueblo a adorar la santa Cruz, y luego la levanta un poco más durante algún tiempo para que todos los fieles la adoren en silencio (69).

(69) Cf. ibidem, n. 19.

CALENDARIO

29 LUNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Desconfiar de los privilegios y abrirse a la universalidad de la salvación.
- 2 Re 5, 1-15a. Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.
- Sal 41. R. Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?
- Lc 4, 24-30. Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 1 de marzo, pág. 186.

TEXTOS MISA

Lunes de la III Semana de Cuaresma. Feria secunda. Hebdomada III Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 83, 3
Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.
Antiphona ad introitum Ps 83, 3
Concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini. Cor meum et caro mea exsultavérunt in Deum vivum.
Oración colecta
Señor, que purifica y protege a tu Iglesia con misericordia continua y, pues sin tu ayuda no puede mantenerse incólume, que tu protección la dirija y la sostenga siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Ecclésiam tuam, Dómine, miserátio continuáta mundet et múniat, et quia sine te non potest salva consístere, tuo semper múnere gubernétur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la III semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 2 Re 5, 1-15a
Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el Sirio

Lectura del segundo libro de los Reyes.

En aquellos días, Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era hombre notable y muy estimado por su señor, pues por su medio el Señor había concedido la victoria a Siria. Pero, siendo un gran militar, era leproso.
Unas bandas de arameos habían hecho una incursión trayendo de la tierra de Israel a una muchacha, que pasó al servicio de la mujer de Naamán. Dijo ella a su señora:
«Ah, si mi señor pudiera presentarse ante el profeta que hay en Samaría. Él lo curaría de su lepra».
Fue (Naamán) y se lo comunicó a su señor diciendo:
«Esto y esto ha dicho la muchacha de la tierra de Israel». Y el rey de Siria contestó:
«Vete, que yo enviaré una carta al rey de Israel».
Entonces tomó en su mano diez talentos de plata, seis mil siclos de oro, diez vestidos nuevos y una carta al rey de Israel que decía:
«Al llegarte esta carta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras, diciendo:
«Soy yo Dios para repartir vida y muerte? Pues me encarga nada menos que curar a un hombre de su lepra. Daos cuenta y veréis que está buscando querella contra mí».
Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras y mandó a que le dijeran:
«Por qué has rasgado tus vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel».
Llegó Naamán con sus carros y caballos y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo. Envió este un mensajero a decirle:
«Ve y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne renacerá y quedarás limpio».
Naamán se puso furioso y se marchó diciendo:
«Yo me había dicho: “Saldrá seguramente a mi encuentro, se detendrá, invocará el nombre de su Dios, frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra”. El Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Podría bañarme en ellos y quedar limpio». Dándose la vuelta, se marchó furioso. Sus servidores se le acercaron para decirle:
«Padre mío, si el profeta te hubiese mandado una cosa difícil, ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: “Lávate y quedarás limpio”!».
Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio.
Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba e! hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando:
«Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 41, 2. 3; 42, 3. 4 (R.: cf. 41, 3)
R.
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Sitívit ánima mea ad Deum vivum; quando apparébo ante fáciem Dei?

V. Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R.
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Sitívit ánima mea ad Deum vivum; quando apparébo ante fáciem Dei?

V. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Sitívit ánima mea ad Deum vivum; quando apparébo ante fáciem Dei?

V. Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R.
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Sitívit ánima mea ad Deum vivum; quando apparébo ante fáciem Dei?

V. Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R.
Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Sitívit ánima mea ad Deum vivum; quando apparébo ante fáciem Dei?

Versículo antes del Evangelio Cf. Sal 129, 5. 7bc
Espero en el Señor, espero en su palabra; porque de él viene la misericordia, la redención copiosa. Spero in Dóminum, spero in verbum eius; quia apud eum misericórdia et copiósa redémptio.

EVANGELIO Lc 4, 24-30
Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíos

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

San Ambrosio, in Lucam
Entiéndase también que no sufrió la pasión de su cuerpo por necesidad, sino voluntariamente. Porque cuando quiere, es prendido; y cuando quiere, se escapa. Y si no ¿cómo podía ser prendido por unos pocos, el que no puede ser detenido por un pueblo entero? Mas quiso ser perseguido por una muchedumbre sacrílega, a fin de morir por todos, siendo inmolado por unos pocos. Sin embargo, quería más bien salvar a los judíos que perderlos para siempre, y por eso cuidaba de que ellos no pudiesen cumplir lo que querían, dejando frustrado su furor.

Oración de los fieles
103. Pidamos a Dios que sostenga con la fuerza de su Espíritu nuestro empeño de conversión y que extienda sus dones a todos los hombres.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que renovada por la penitencia cuaresmal, ofrezca a Dios un culto en espíritu y verdad. Roguemos al Señor.
- Por la paz entre los pueblos y familias: para que, cumpliendo la ley de Dios escrita en el corazón de todos los hombres, podamos llegar a una verdadera convivencia humana. Roguemos al Señor.
- Por los cristianos vacilantes y por los que no tienen fe: para que nos se dejen llevar de la humana sabiduría y descubran la verdad que está en Dios. Roguemos al Señor.
- Por todos aquellos que participan de pasión del Señor por la enfermedad, la miseria o la humillación: para que el Señor les infunda valor. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos ceder el fruto de nuestras privaciones voluntarias en favor de los más necesitados. Roguemos al Señor.
Señor, Padre de misericordia y origen de toso bien, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Te presentamos, Señor, esta ofrenda porque tú eres nuestro Dios, y te pedimos que conviertas estos dones en sacramento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Munus quod tibi, Dómine, nostrae servitútis offérimus, tu salutáre nobis pérfice sacraméntum. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum, quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 116, 1-2
Alabad al Señor todas las naciones, firme es su misericordia con nosotros.
Antiphona ad communionem Ps 116, 1-2
Laudáte Dóminum, omnes gentes, quóniam confirmáta est super nos misericórdia eius.
Oración después de la comunión
Que la comunión en tu sacramento, Señor, nos purifique de nuestras culpas y nos conceda la unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Tui nobis, quaesumus, Dómine, commúnio sacraménti et purificatiónem cónferat, et tríbuat unitátem. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Tueátur, quaesumus, Dómine, déxtera tua pópulum deprecántem, et purificátum dignánter erúdiat, ut consolatióne praesénti ad futúra bona profíciat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de marzo

1. En la basílica de San Pablo de Roma, en la vía Ostiense, san Félix III, papa, que fue antepasado del papa san Gregorio I Magno (492).
2. En Andgevia (hoy Anjou), en la Galia Lugdunense, san Albino, obispo, que reprendió con vehemencia las orgullosas costumbres de los poderosos y, para renovar la Iglesia, promovió con empeño el Tercer Concilio de Orleans (c. 550).
3. En Menevia, en Cambria, san David, obispo, que, imitando los ejemplos y virtudes de los Padres orientales, fundó un monasterio, del cual partieron muchos monjes que evangelizaron Cambria, Irlanda, Cornualles y Armórica (c. 601).
4. Cerca de Cenomanum (hoy Le Mans), en Neustria, san Siviardo, abad de Anille (c. 680).
5. En Werda (hoy Kaiserswerth), isla del Rin, en Sajonia, san Suitberto, obispo, quien, monje primeramente en Northumbria, fue compañero de san Willibrordo y, ordenado obispo por san Wifrido, predicó el Evangelio a los bátavos, frisios y otros pueblos de Germania, falleciendo piadosamente en el monasterio que había fundado, siendo ya de anciano (713).
6. En la región de Vasconia, san León, obispo y mártir (s. IX).
7*. En el monasterio de Vena, en las fragosidades del monte Mercurio, en Calabria, san León Lucas, abad de Mula, que, ajustándose a las instituciones de los monjes orientales, destacó en la vida eremítica y cenobítica (c. 900).
8*. En Celanova, de Galicia, en España, san Rosendo, antes obispo de Dumio, que cuidó de promover o instaurar la vida monástica en la misma región y, habiendo renunciado a la función episcopal, tomó el hábito monástico en el monasterio de Celanova, que después presidió como abad (977).
9*. En Taggia, en la Liguria, conmemoración del beato Cristóbal de Milán, presbítero de la Orden de Predicadores, entregado al culto de Dios y a la doctrina sagrada.
10*. En el monasterio de Bassano, en la región de Venecia, beata Juana María Bonomo, abadesa de la Orden de San Benito, que, dotada de místicos carismas, experimentó en el cuerpo y en el alma los dolores de la Pasión del Señor (1670).
11. En la ciudad de Xilinxian, en la provincia china de Guangxi, santa Inés Cao Kuiying, mártir, la cual, casada con un marido violento, tras la muerte de éste se entregó con mandato del obispo a la enseñanza de la doctrina cristiana, por cuyo motivo, después de ser recluida en una cárcel y sufrir crudelísimos tormentos, confiando siempre en el Señor pasó a los festines eternos (1856).