Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

jueves, 21 de enero de 2016

Jueves 25 febrero 2016, Jueves II semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

305. Terminada la Comunión de los fieles, se deja sobre el altar el copón con hostias para la Comunión del día siguiente, y se dice la oración después de la Comunión (49).

(49) ibidem, n. 13. 5°

306. Dicha esta oración, y omitidos los ritos de conclusión, el Obispo de pie ante el altar pone incienso en el incensario, lo bendice y de rodillas inciensa el Sacramento.

Luego, recibe el velo humeral, sube al altar, hace genuflexión, y con la ayuda del diácono, toma el copón con sus manos cubiertas con las extremidades del velo (50).

(50) Cf. ibidem, n. 15.

307. Se organiza la procesión para llevar a través de la iglesia el Sacramento al sitio de la reserva, preparado en alguna capilla.

Precede al acólito con la cruz, acompañado por acólitos que llevan candeleros con cirios encendidos. Sigue el clero, los diáconos, los concelebrantes, el ministro del báculo del Obispo, dos turiferarios con incensarios humeantes, el Obispo que lleva el Sacramento, un poco detrás dos diáconos que lo asisten y luego los ministros del libro y de la mitra.

Todos llevan velas, y alrededor del Sacramento se llevan velones.

Durante la procesión se canta el himno Pange lingua, excluídas las dos últimas estrofas, u otro canto eucarístico, según las costumbres de los lugares (51).

(51) Cf. ibidem, n. 16.

308. Al llegar la procesión al lugar de la reserva, el Obispo entrega el copón al diácono, quien lo coloca sobre el altar o en el tabernáculo, cuya puerta permanece abierta; y mientras se canta: Tantum ergo Sacramentum u otro canto apto, el Obispo de rodillas inciensa al Santísimo Sacramento.

En seguida el diácono reserva el Sacramento en el tabernáculo, o cierra la puerta del mismo (52).

(52) Cf. ibidem, n. 17.

309. Después de algún tiempo de adoración en silencio, todos se levantan y, hecha genuflexión, regresan al secretarium. El Obispo lleva mitra y báculo (53).

(53) Cf. ibidem, 18.

310. A su debido tiempo se desnuda el altar, y si es posible, se retiran las cruces de la iglesia.

Es conveniente cubrir las cruces que acaso permanezcan en la iglesia, a no ser que ya estén cubiertas según lo prescrito por la Conferencia Episcopal (54).

(54) Cf. ibidem, n. 19. ss

311. Exhórtese a los fieles a que, según las circunstancias de los lugares y las cosas, durante un tiempo conveniente de la noche estén en adoración delante de la reserva del Santísimo Sacramento, de tal manera, sin embargo, que después de la media noche esta adoración se haga sin solemnidad (55).

(55) Ibidem, n. 21.

CALENDARIO

25 JUEVES DE LA II SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Confiar en los verdaderos valores.
- Jer 17, 5-10. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.
- Sal 1. R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
- Lc 16, 19-31. Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 26 de febrero, pág. 180.
CALENDARIOS: Familia salesiana: Santos Luis Versiglia, obispo, y Calixto Caravario, presbítero, mártires (F).
Osma-Soria y Toledo: Beato Ciriaco Sancha, obispo (conm.).
Ourense: Beato Sebastián Aparicio (conm.).
Cuenca: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. José María Yanguas Sanz, obispo (2006).

TEXTOS MISA

Jueves de la II Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdomada II Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 138, 23-24
Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, y guíame por el camino eterno.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 138, 23-24
Proba me, Deus, et cognósce sémitas meas; vide si via iniquitátis in me est, et deduc me in via aetérna.
Oración colecta
Señor, tú que amas la inocencia y la devuelves a quien la ha perdido, atrae hacia ti nuestros corazones y abrásalos con el fuego de tu Espíritu, para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el bien obrar. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, innocéntiae restitútor et amátor, dírige ad te tuórum corda servórum, ut, Spíritus tui fervóre concépto, et in fide inveniántur stábiles, et in ópere efficáces. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la II semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Jer 17, 5-10
Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

Lectura del libro de Jeremías.

Esto dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: Sal 39, 5ab)
R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

V. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R.
Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Beátus vir qui pósuit Dóminum spem suam.

Versículo antes del Evangelio Cf. Lc 8, 15
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Beáti qui in corde bono et óptimo verbum Dei rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.

EVANGELIO Lc 16, 19-31
Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10). El Nuevo Testamento habla del juicio principalmente en la perspectiva del encuentro final con Cristo en su segunda venida; pero también asegura reiteradamente la existencia de la retribución inmediata después de la muerte de cada uno con consecuencia de sus obras y de su fe. La parábola del pobre Lázaro (cf. Lc 16, 22) y la palabra de Cristo en la Cruz al buen ladrón (cf. Lc 23, 43), así como otros textos del Nuevo Testamento (cf. 2 Co 5, 8; Flp 1, 23; Hb 9, 27; Hb 12, 23) hablan de un último destino del alma (cf. Mt 16, 26) que puede ser diferente para unos y para otros.

Oración de los fieles
95. Porque sabemos que Dios está atento a nuestras necesidades, incluso antes de que nosotros se las expongamos, tenemos la confianza en él depositada al hacer nuestra oración.
- Para que la Iglesia sea signo y palabra de liberación en el mundo. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de su pueblo: a los indiferentes les haga sentir hambre de su vida; a los que no creen les trace el camino que conduce a él; reavive la sed de su presencia divina para los tibios; y a todos nos dé el gozo de experimentar en nuestra vida los efectos de su amor. Roguemos al Señor.
- Para que el Señor se acuerde de los enfermos: pacifique su rebeldía, les haga sentir la gracia de su presencia, la fe en su salvación. Roguemos al Señor.
- Para que nosotros sepamos reconocer nuestros pecados y nos pongamos en camino de conversión. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre de bondad, nuestra plegaria. Ante ti nos presentamos llenos de necesidades y con ansias de salvación. Que tu Espíritu descienda sobre nosotros, para que su fuerza se manifieste en nuestra debilidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Santifica, Señor, por este sacrificio, nuestras prácticas cuaresmales, para que las penitencias exteriores transformen nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Praesénti sacrifício, quaesumus, Dómine, observántiam nostram sanctífica, ut, quod quadragesimális exercitátio profitétur extérius, intérius operétur efféctu. Per Christum.
PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE I.
Antífona de comunión Sal 118, 1
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.
Antiphona ad communionem Ps 118, 1
Beáti immaculáti in via, qui ámbulant in lege Dómini.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el fruto de este santo sacrificio persevere en nosotros y se manifieste siempre en nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Haec in nobis sacrifícia, Deus, et actióne permáneant, et operatióne firméntur. Per Christum.


Oratio super populum (ad libitum adhibenda)
Adésto, Dómine, fámulis tuis, implorántibus grátiae tuae auxílium, ut protectiónis tuae munímen et régimen obtíneant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 26 de febrero

1. Conmemoración de san Alejandro, obispo, anciano célebre por el celo de su fe, que fue elegido para la sede alejandrina como sucesor de san Pedro y rechazó la nefasta herejía de su presbítero Arrio, que se había apartado de la comunión de la Iglesia. Junto con trescientos dieciocho Padres participó en el primer Concilio de Nicea, que condenó tal error (326),
2. En Bolonia, en la región de la Emilia, san Faustiniano, obispo, que con su predicación confirmó y acrecentó a la Iglesia, que estaba sufriendo a causa de la persecución (s. IV).
3. En Gaza, en Palestina, san Porfirio, obispo, el cual, nacido en Tesalónica, vivió como anacoreta en Scete durante cinco años, y otros tantos al otro lado del Jordán, siendo célebre por su benignidad hacia los pobres. Hecho obispo de Gaza, hizo demoler muchos templos de ídolos, cuyos seguidores le hicieron la vida difícil hasta que descansó venerable con los santos (421).
4*. En Nevers, de Neustria, san Agrícola, obispo (c. 594).
5. En Arcis-sur-Aube, en la Champaña, en Francia, san Víctor, eremita, cuyas alabanzas escribió san Bernardo (s. VII).
6. En Florencia, de la Toscana, san Andrés, obispo (s. IX).
7*. En Londres, en Inglaterra, beato Roberto Drury, presbítero y mártir, que, acusado injustamente de participar en una conjura contra el rey Jacobo I, subió al patíbulo en Tyburn confesando a Cristo y revestido con el hábito eclesiástico para demostrar su dignidad sacerdotal (1607).
8. En Olesa de Montserrat, en la provincia de Barcelona, en España, santa Paula de san José de Calasanz Montal Fornés, virgen, fundadora del Instituto de las Hijas de María de las Escuelas Pías (1889).