jueves, 14 de enero de 2016

Jueves 18 febrero 2016, Jueves I semana de Cuaresma, feria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO VI. DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

263. Con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, la Iglesia entra en el misterio de su Señor crucificado, sepultado y resucitado, el cual entrando en Jerusalén dio un anuncio profético de su poder.

Los cristianos llevan ramos en sus manos como signo de que Cristo muriendo en la cruz, triunfó como Rey. Habiendo enseñado el Apóstol: “Si sufrimos con él, también con él seremos glorificados” (22), el nexo entre ambos aspectos del misterio pascual, ha de resplandecer en la celebración y en la catequesis de este día.

(22) Rom 8, 17.

PRIMERA FORMA: PROCESIÓN

264. A la hora señalada los fieles se reúnen en una iglesia menor o en algún otro lugar adecuado, fuera de la iglesia hacia la cual se va a dirigir la procesión.

Los fieles llevan los ramos en sus manos (23).

(23) Cf. Misal Romano, Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor, n. 2.

265. El Obispo en un lugar apropiado se pone las vestiduras de color rojo para la Misa. En vez de la casulla puede vestir la capa pluvial, que deja una vez terminada la procesión.

El Obispo, con mitra y báculo, junto con los ministros, y, si es el caso, los concelebrantes revestidos para la Misa se acerca al lugar de la bendición de los ramos, mientras se canta la antífona Hosanna, u otro canto apto.

266. Terminado el canto, el Obispo deja la mitra y el báculo, y de pie y de cara al pueblo, dice: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Después saluda al pueblo, diciendo: La paz esté con vosotros. Y hace la monición introductoria. Si cree conveniente, puede encomendar esta monición al diácono o a uno de los concelebrantes.

267. Después de la monición el Obispo, con las manos extendidas, dice la oración sobre los ramos, y sin decir nada, los asperja con agua bendita.

268. Después de la bendición de los ramos, y antes de la proclamación del Evangelio, el Obispo puede distribuir ramos a los concelebrantes, a los ministros y a algunos fieles. El, por su parte, recibe del diácono, o de uno de los concelebrantes, el ramo que le fue preparado, y lo entrega al ministro mientras hace la distribución de los ramos. Entre tanto se canta un canto apropiado.

269. En seguida el Obispo pone incienso en el incensario, bendice al diácono que va a proclamar el Evangelio, recibe su ramo, que tiene en su mano durante la proclamación del Evangelio.

Si cree oportuno hace la homilía, entrega el ramo y recibe la mitra y el báculo, a no ser que le parezca otra cosa.

270. Para iniciar la procesión el Obispo o el diácono puede hacer la monición: Queridos hermanos: como la muchedumbre, tal como se encuentra en el Misal Romano, o con otras palabras semejantes. Y comienza la procesión hacia la iglesia donde se celebrará la Misa.

Precede el turiferario con el incensario humeante, luego sigue el acólito que lleva la cruz, adornada con ramos, según las costumbres de los lugares, en medio de dos acólitos que llevan cirios encendidos. Sigue el clero, el diácono que lleva el Evangeliario, otros diáconos, si los hay, que llevan el libro de la historia de la Pasión, los concelebrantes, el ministro que lleva el báculo del Obispo, y después el Obispo con mitra y con el ramo en su mano; un poco más atrás de él, dos diáconos que lo asisten, y detrás los ministros del libro y de la mitra, por último los fieles. Todos, sean ministros, sean fieles, llevan ramos.

Durante la procesión el coro y el pueblo canta los cantos que se indican en el Misal, u otros aptos.

Al entrar la procesión en la iglesia, se canta el responsorio: Al entrar el Señor en la ciudad santa, u otro que se refiera a la entrada del Señor (24).

(24) Cf. Misal Romano, loc. cit. n. 10.

271. Al llegar el Obispo al altar entrega el ramo al diácono, deja la mitra y venera e inciensa el altar. Luego se dirige a la cátedra, donde se quita la capa pluvial, si la usó en la procesión, y se reviste la casulla.

Omitidos los ritos iniciales de la Misa, y si lo juzga conveniente, también el Señor, ten piedad, para terminar la procesión dice la oración colecta de la Misa.

El Obispo puede, si lo cree más oportuno, dejar la capa pluvial y revestir la casulla cuando llega al altar, y antes de venerarlo.

SEGUNDA FORMA: ENTRADA SOLEMNE

272. Donde no es posible la procesión fuera de la iglesia, la bendición de los ramos puede hacerse en forma de una entrada solemne.

Los fieles se reúnen, o bien ante la puerta de la iglesia, o bien dentro de la misma iglesia, teniendo los ramos en sus manos.

El Obispo y los ministros y una representación de los fieles se dirigen al lugar de la iglesia en donde por lo menos la mayor parte de los fieles pueda ver cómodamente la celebración.

Mientras el Obispo se dirige al lugar escogido, se canta la antífona Hosanna, u otro canto apto.

En seguida se hace todo lo que se dice en los nn. 266-271 (25).

(25) Cf. Misal Romano, loc. cit. nn. 12, 13, 14 y 15.

HISTORIA DE LA PASIÓN

273. Para iniciar el canto para el Evangelio, todos, excepto el Obispo, se ponen de pie.

No se usa incienso ni cirios en la proclamación de la Pasión.

Los diáconos que van a leer la historia de la Pasión, piden y reciben la bendición, como se dijo en el n. 140. En seguida el Obispo deja la mitra, se pone de pie, recibe el báculo y se lee la historia de la Pasión. No se hace el saludo al pueblo ni se signa el libro.

Una vez que se ha leído la muerte del Señor, todos se arrodillan y se hace una pausa. Al final se dice: Palabra del Señor. El beso del libro se omite.

Terminada la historia de la Pasión, el Obispo hace una breve homilía.

Terminada ésta, si cree oportuno, se pueden guardar algunos momentos de silencio.

En seguida la Misa continúa como de costumbre.

CALENDARIO

18 JUEVES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, feria

Misa
de feria (morado).
mo MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
La Cuaresma: Renovar la fe en la oración.
- Est 14, 1. 3-5. 12-14. No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor.
- Sal 137. R. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.
- Mt 7, 7-12. Quien pide recibe.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 19 de febrero, pág. 170.
CALENDARIOS: Toledo: San Eladio, obispo (conm.).
Dominicos: Beato Juan de Fiesole, presbítero (conm.).
Canónigos Regulares de Letrán: San Teotonio, obispo (conm.).
Paúles e Hijas de la Caridad: San Francisco Regis Clet, mártir (conm.).
Sigüenza-Guadalajara: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Atilano Rodríguez Martínez, obispo (1996).

TEXTOS MISA

Jueves de la I Semana de Cuaresma. Feria quinta. Hebdomada I Quadragesimae.
Antífona de entrada Sal 5, 2-3
Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, haz caso de mis gritos de socorro, Rey mío y Dios mío.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 5, 2-3
Verba mea áuribus pércipe, Dómine, intéllege clamórem meum. Inténde voci oratiónis meae, Rex meus et Deus meus.
Oración colecta
Concédenos, Señor, la gracia de conocer y practicar siempre el bien, y, pues sin ti no podemos ni siquiera existir, haz que vivamos siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Largíre nobis, quaesumus, Dómine, semper spíritum cogitándi quae recta sunt, prómptius et agéndi, ut, qui sine te esse non póssumus, secúndum te vívere valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la I semana de Cuaresma (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Est, 17k. l-z
No tengo más defensor que tú
Lectura del libro de Ester.

En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 137, 1bcd-2a. 2bcd-3. 7c-8 (R.: 3a)
R.
Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor. In quacúmque die invocávero te, exáudi me, Dómine.

V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.
Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor. In quacúmque die invocávero te, exáudi me, Dómine.

V. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R.
Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor. In quacúmque die invocávero te, exáudi me, Dómine.

V. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R.
Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor. In quacúmque die invocávero te, exáudi me, Dómine.

Versículo antes del Evangelio Sal 50, 12a. 14a
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro; y devuélveme la alegría de tu salvación. Cor mundum crea in me, Deus, et redde mihi laetítiam salutáris tui.

EVANGELIO Mt 7, 7-12
Todo el que pide recibe

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca
encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2654 Los Padres espirituales parafraseando Mt 7, 7, resumen así las disposiciones del corazón alimentado por la palabra de Dios en la oración: "Buscad leyendo, y encontraréis meditando ; llamad orando, y se os abrirá por la contemplación" (cf El Cartujano, scala: PL 184, 476C).

Oración de los fieles
84. Unamos nuestros espíritus y nuestras voces para que la oración común llegue, con el grito del pobre, hasta el trono de Dios.
- Para que los candidatos al bautismo en la gran vigilia de Pascua sean acogidos como un gran don del Padre y despierten en toda la comunidad la conciencia de ser una sola familia, nacida de las aguas del bautismo por obra del Espíritu. Roguemos al Señor.
- Para que todos volvamos a la fuente bautismal para renovar la renuncia al demonio y la adhesión de fe a Cristo, y vivamos así los compromisos de la vida cristiana. Roguemos al Señor.
- Para que, acogiendo la invitación del Señor, nos dirijamos al ministro del perdón para celebrar juntos el sacramento de la reconciliación, signo de nuestra conversión. Roguemos al Señor.
- Para que los hijos pródigos dispersos sientan la nostalgia de la casa del Padre y se unan al banquete de la fraternidad. Roguemos al Señor.
Oh Padre, que cuidas de los débiles, dirige tu mirada misericordiosa sobre cuantos esperan tu ayuda y tu perdón para que, recuperando la esperanza por la muerte redentora de tu Hijo, elevemos a ti el canto de agradecimiento y de la alabanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo, y, al escuchar nuestras plegarias y aceptar nuestras ofrendas, convierte hacia ti nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súpplicum votis, Dómine, esto propítius, et, pópuli tui oblatiónibus precibúsque suscéptis, ómnium nostrum ad te corda convérte. Per Christum.
PREFACIO I DE CUARESMA
Significación espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, santo...
PRAEFATIO I DE QUADRAGESIMA
De spiritali significatione Quadragesimae
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia fidélibus tuis dignánter concédis quotánnis paschália sacraménta in gáudio purificátis méntibus exspectáre: ut, pietátis offícia et ópera caritátis propénsius exsequéntes, frequentatióne mysteriórum, quibus renáti sunt, ad grátiae filiórum plenitúdinem perducántur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Mt 7, 8
Quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Antiphona ad communionem Mt 7, 8
Omnis qui petit áccipit, et qui quaerit ínvenit, et pulsánti aperiétur.
Oración después de la comunión
Señor, Dios nuestro, concédenos que este sacramento, garantía de nuestra salvación, sea nuestro auxilio en esta vida y nos alcance los bienes de la vida futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Quaesumus, Dómine Deus noster, ut sacrosáncta mystéria, quae pro reparatiónis nostrae munímine contulísti, et praesens nobis remédium esse fácias et futúrum. Per Christum.


Oratio super populum ad libitum adhibenda
Advéniat, quaesumus, Dómine, misericórdia speráta supplícibus, et eísdem caeléstis munificéntia tribuátur, qua et recte poscénda cognóscant et postuláta percípiant. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 19 de febrero

1. En Nápoles, en la Campania, sepultura de san Quodvultdeus, obispo de Cartago, que fue desterrado junto con su clero por el rey arriano Genserico, y abandonados en el mar, en naves viejas y sin remos ni velas, contra toda esperanza llegaron a Nápoles, dónde murió como confesor de la fe (439).
2. Conmemoración de los santos monjes y demás mártires que, en Palestina y por su fe cristiana, fueron víctimas de crueles tormentos por parte de los sarracenos acaudillados por Alamondir (507).
3. En Milán, de Lombardía, san Mansueto, obispo, que luchó firmemente contra la herejía de los monoteletas (c. 680).
4. Cerca de Benevento, en la Campania, san Barbado, obispo, del que se cuenta que convirtió a los longobardos junto con su caudillo (682).
5*. En el monasterio de Vabres, en la región de Rodez, en Aquitania, san Jorge, monje (c. 877).
6*. En Bisignano, cerca Cosenza, en Calabria, san Proclo, monje, que, muy bien formado doctrinalmente, fue heraldo de la vida monástica (c. 970).
7*. En el monasterio de Camera, cerca de Bruselas, en Brabante, sepultura de san Bonifacio, que fue obispo de Lausana, abrazando después la vida ascética junto a la casa de las monjas cistercienses del lugar (1260).
8*. En Neto, en Sicilia, beato Conrado de Piacenza Confalonieri, eremita de la Tercera Orden de San Francisco, que, abandonando los placeres seculares, perseveró durante más de cuarenta años en una vida austera de oración y penitencia (1351).
9*. En Córdoba, en la región española de Andalucía, conmemoración del beato Álvaro de Zamora, presbítero de la Orden de Predicadores, que se hizo célebre por su modo de predicar y contemplar la Pasión del Señor (c. 1430).
10*. En Mantua, en Lombardía, beata Isabel Picenardi, virgen, la cual, habiendo revestido el hábito de la Orden de los Siervos de María, se consagró a Dios en su casa paterna, recibiendo frecuentemente la comunión eucarística, dedicándose a la celebración de la Liturgia de las Horas, a la meditación de las Sagradas Escrituras y a la devoción a la Santísima Virgen (1468).
11. En la aldea de Kaiyang, cerca de Mianyang, en la provincia china de Sichuan, santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir, que fue condenada a ser degollada por confesar su fe católica (1862).
12*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, de Baviera, de Alemania, beato José Zaplata, religioso de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús y mártir, que, condenado a un atroz encarcelamiento por razón de su fe, enfermó gravemente y consumó su martirio (1945).
13. En la región cántabra de Liébana, en Hispania, san Beato, presbítero y monje del monasterio de San Martín de Turieno, que defendió la fe contra la herejía adopcionista y escribió un célebre Comentario sobre el Apocalipsis (c. 802).