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sábado, 5 de diciembre de 2015

Sábado 9 enero 2016, Sábado II semana de Navidad, feria, o san Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir, memoria libre (España).

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

V. MANERA DE TENER LAS MANOS

Manos elevadas y extendidas


104. Es costumbre en la Iglesia que los Obispos o los presbíteros dirijan a Dios las oraciones estando de pie y teniendo las manos un poco elevadas y extendidas.

Esta costumbre ya se encuentra en la tradición del Antiguo Testamento (77) y fue recibida por los cristianos en memoria de la Pasión del Señor.

"Nosotros no sólo elevamos (las manos), sino que además las extendemos, y después de (cantar) la Pasión del Señor, también orando aclamamos a Cristo" (78).

(77) Cf. Ex 9, 29; Sal 27,2; 62,5; 133.2; ls 1,15.
(78) Tertuliano, sobre la oración, 14: CCL 1, 265; PL 1. 1273.

Manos extendidas sobre las personas o las cosas

105. El Obispo tiene las manos extendidas: sobre el pueblo, para dar solemnemente la bendición y cuantas veces se requiere para la celebración de los sacramentos y sacramentales, como lo indican en su lugar los libros litúrgicos.

106. El Obispo y los concelebrantes tienen las manos extendidas sobre las ofrendas en la Misa para la epíclesis antes de la consagración.

Para la consagración, mientras el Obispo tiene en las manos la hostia o el cáliz y pronuncia las palabras de la consagración, los concelebrantes pronuncian las palabras del Señor, y si parece oportuno extienden la mano derecha hacia el pan y hacia el cáliz (79).

(79) Cf. Misal Romano, Instrucción general, nn 174 a. c, 180 a, c, 188 a, c. Para la epíclesis antes de la consagración hay que extender las manos, de tal manera que las palmas estén abiertas hacia y encima de la oblata (cf. Misal Romano, ed. 1962, Rito que debe Observarse en la celebración de la Misa, Vlll, 4). Para la consagración empero, la palma de la mano derecha debe estar dirigida hacia el lado (cf. Notitiae, l, 1965, p. 143).

Manos juntas

107. El Obispo, a no ser que lleve el báculo pastoral, tiene las manos juntas (80), cuando revestido con las sagradas vestiduras, avanza para una acción litúrgica, mientras ora de rodillas, mientras va del altar a la cátedra o de la cátedra al altar, y cuando las rúbricas lo prescriben en los libros litúrgicos.

También los concelebrantes y ministros, mientras van caminando o están de pie, tienen las manos juntas, a no ser que tengan que llevar algo.

(80) Cuando se dice que las manos están juntas, se entiende: "tener ante el pecho las palmas extendidas, y al mismo tiempo juntas, el pulgar de la derecha sobre el de la izquierda puesto en forma de cruz" (Ceremonial de los Obispos, ed. 1886, I, Xl, 1).

Otros modos de tener las manos

108. Cuando el Obispo se signa a sí mismo, o bendice (81), coloca la mano izquierda sobre el pecho, a no ser que tenga que llevar algo. Pero cuando está en el altar y bendice con la derecha las ofrendas, u otra cosa, coloca la mano izquierda sobre el altar, a no ser que se indique otra cosa.

109. Cuando el Obispo está sentado, si lleva las vestiduras litúrgicas, a no ser que tenga el báculo pastoral, coloca las palmas de las manos sobre las rodillas.

(81) "Al signarse a sí mismo, vuelve hacia sí la palma de la mano derecha, con todos los dedos de dicha mano juntos y extendidos y forma el signo de la cruz, desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Pero si bendice a otros o alguna cosa, entonces vuelve el dedo pequeño hacia quien bendice -y al bendecir- extiende completamente la mano derecha, con todos los dedos igualmente juntos y extendidos" (Misal Romano, ed. 1962, Rito que debe observarse en la celebración de la Misa, llI, 5).

CALENDARIO

9 SÁBADO. Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA II SEMANA DE NAVIDAD o SAN EULOGIO DE CÓRDOBA, presbítero y mártir, memoria libre


Misa de sábado (blanco) o de la memoria (rojo).
bl ro MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto de la feria o del común, Pf. Epif. o Nav. o de la memoria.
LECC.: vol. VII (o bien: vol. II de las nuevas ediciones).
- 1 Jn 4, 11-18. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros.
- Sal 71. R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.
- Mc 6, 45-52. Lo vieron andar sobre el lago.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado-9 de enero o de la memoria.

Martirologio: elog. prop. de la fiesta del Bautismo del Señor, pág. 43, y elogs. del 10 de enero, pág. 102.
CALENDARIOS: Carmelitas: San Pedro Corsini, obispo (F). Carmelitas Descalzos: (ML).
Córdoba y Toledo: San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir (MO).
Oviedo: Santos Eulogio, presbítero, y Lucrecia, virgen, mártires (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Beata Alexia le Clerc, virgen (ML).
Córdoba: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Demetrio Fernández González, obispo (2005).

9 SÁBADO. Después de la hora nona:
Misa vespertina de la fiesta del Bautismo del Señor (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. de la fiesta. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

FERIAS DEL TIEMPO DE NAVIDAD
Desde el 2 de enero, hasta el sábado anterior a la fiesta del Bautismo del Señor.
Estas misas se utilizan en los días asignados, cambiando la colecta según se indica.
Sábado.
IN FERIIS TEMPORIS NATIVITATIS
a die 2 ianuarii usque ad sabbatum ante festum Baptismatis Domini.
Hae Missae adhibentur in feriis quibus sunt assignatae, mutando Collectam, prout indicatur.
Sabbato.
Antífona de entrada Gal 4, 4-5
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Antiphona ad introitum Ga 4, 4-5
Misit Deus Fílium suum, factum ex mulíere, ut adoptiónem filiórum reciperémus.
Oración colecta
Después de la solemnidad de Epifanía
Dios todopoderoso y eterno, tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Post sollemnitatem Epiphaniae
Omnípotens sempitérne Deus, qui per Unigénitum tuum novam creatúram nos tibi esse fecísti, praesta, quaesumus, ut per grátiam tuam in illíus inveniámur forma, in quo tecum est nostra substántia. Qui tecum.

En la memoria (España):

Elogio del martirologio
En Córdoba, ciudad de la región hispánica de Andalucía, san Eulogio, presbítero y mártir.

Oración colecta propia, resto de la feria de Navidad.

9 de enero
San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir.
Commune martyrum. I. Extra Tempus Paschale. B. Pro uno martyre. 1
Oración colecta
Señor y Dios nuestro: Tú que, en la difícil situación de la Iglesia mozárabe, suscitaste en San Eulogio un espíritu heroico para la confesión intrépida de la fe, concédenos superar con gozo y energía, fortalecidos por ese mismo espíritu, todas nuestras situaciones adversas. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnipotens et misericors Deus, qui martyrem tuum beatum N. passionis suae tormenta superare fecisti, concede, ut, qui eius triumphi diem celebramus, insuperabiles tua protectione ab hostis insidiis maneamus.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 9 de enero, feria de Navidad después de Epifanía (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Jn 4, 11-18
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos
unos a otros.
A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amarnos unos a otros, Dios permanece en nosotros
y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.
Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
En esto ha llegado el amor a su plenitud con nosotros: en que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 71, 1-2. 10-11. 12-13 (R.: cg. 11)
R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

V. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

V. Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
postrense ante él todos los reyes,
y sirvanle todos los pueblos. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

V. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R.
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terræ.

Aleluya Cf. 1 Tm 3, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Gloria a ti, Cristo, proclamado en las naciones; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.
Glória tibi, Christe, prædicáto géntibus; glória tibi, Christe, crédito in mundo.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO Mc 6, 45-52
Lo vieron andar sobre el mar
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
Gloria a ti, Señor.

Después de haberse saciado los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar.
Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra.
Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo.
Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron.
Pero él habló enseguida con ellos y les dijo:
«Animo, soy yo, no tengáis miedo».
Entró en la barca con ellos y amainó el viento.
Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 22.
Si consientes en que Dios señoree sobre tu nave, que El sea el amo, ¡qué seguridad!..., también cuando parece que se ausenta, que se queda adormecido, que se despreocupa, y se levanta la tormenta en medio de las tinieblas más oscuras. Relata San Marcos que en esas circunstancias se encontraban los Apóstoles; y Jesús, al verles remar con gran fatiga -por cuanto el viento les era contrario-, a eso de la cuarta hora nocturna, vino hacia ellos caminando sobre el mar... Cobrad ánimo, soy yo, no tenéis nada que temer. Y se metió con ellos en la barca, y cesó el viento (Mc 6, 48, 50-51).
(...) Si nos damos, El se nos da. Hay que confiar plenamente en el Maestro, hay que abandonarse en sus manos sin cicaterías; manifestarle, con nuestras obras, que la barca es suya; que queremos que disponga a su antojo de todo lo que nos pertenece.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo de Navidad después de Epifanía III.
68. Renovados por la revelación de Cristo, oremos al Padre de toda luz.
- Para que la Iglesia sea cada día más misionera. Roguemos al Señor.
- Para que los responsables del mundo se unan en la búsqueda de la paz y de la justicia. Roguemos al Señor.
- Para que los marginados sientan cerca la presencia de Cristo. Roguemos al Señor.
- Para que convirtamos nuestra vida en un testimonio de luz para los que nos rodean. Roguemos al Señor.
- Para que, celebrando la Eucaristía, seamos un signo de alegría cristiana en medio del mundo. Roguemos al Señor.
Tú que eres luz y revelación de amor para todos los hombres: escucha nuestras plegarias y conviértenos a tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro, fuente de la piedad sincera y del amor fraterno, que esta ofrenda glorifique tu nombre y nuestra unión se haga fuerte, por la participación en estos sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV. PREX EUCHARÍSTICA IV.
Antífona de comunión Jn 1, 16
De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.
Antiphona ad communionem Jn 1, 16
De plenitúdine eius nos omnes accépimus, et grátiam pro grátia.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu ayuda continua, reciba los auxilios presentes y futuros, que le envías, y sostenido, pues lo necesita, por el consuelo de las cosas temporales, ayúdale a aspirar con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios propio de la fiesta del Bautismo del Señor
Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en el que maravillosamente es proclamado como Hijo amado de Dios, las aguas son santificadas, el hombre es purificado y se alegra toda la tierra.

Elogios del día 10 de enero
1. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Melquíades, papa, oriundo de África, que conoció la paz concedida por el emperador Constantino a la Iglesia, pero víctima de los ataques de los donatistas, se distinguió por sus esfuerzos encaminados a obtener la concordia (314).
2. En la Tebaida (hoy Egipto), san Pablo, eremita, uno de los primeros en abrazar la vida monástica (s. IV).
3. En la ciudad de Nisa, en la región de Capadocia (hoy Turquía), san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio el Grande, admirable por su vida y doctrina, que, por haber confesado la recta fe, fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente (antes del 400).
4. En Jerusalén, san Juan, obispo, que en tiempo de la controversia acerca de la doctrina ortodoxa trabajó denodadamente en favor de la fe católica y de la paz en la Iglesia (417).
5*. En la ciudad de Die, en la región de la Galia Vienense (hoy Francia), san Petronio, obispo, que antes había abrazado la vida monástica en la isla de Lérins (después de 463).
6. En Constantinopla (Estambul, hoy en Turquía), san Marciano, presbítero, que se distinguió en la ornamentación de las iglesias y en la ayuda prestada a los pobres (471).
7*. En la ciudad de Limoges, en Aquitania (hoy Francia), san Valerio, que llevó vida solitaria (s. VI).
8*. En Melitene, ciudad de Armenia, san Domiciano, obispo, que trabajó con ahínco en la conversión de los persas (c. 602).
9. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Agatón, papa, que mantuvo íntegra la fe ante los errores de los monotelitas y promovió la unidad de la Iglesia convocando sínodos (681).
10*. En la región de Viviers, cerca del Ródano (hoy Francia), san Arconte, obispo (c. 740-745).
11. En el monasterio de Cuixá, en los Pirineos (hoy Francia), san Pedro Urseolo, el cual, siendo dux de Venecia, se hizo monje, distinguiéndose por su piedad y austeridad, y viviendo en un eremitorio cercano al monasterio (c. 987/988).
12*. En el monasterio de Cava, en la Campania (hoy Italia), beato Benincasa, abad, que envió cien monjes a Sicilia para restaurar la vida regular en el abandonado cenobio de Monreale (1194).
13. En la ciudad de Bourges, en Aquitania (hoy Francia), san Guillermo, obispo, que, deseoso de soledad y meditación, se hizo monje en el monasterio cisterciense de Pontigny. Más tarde fue abad de Chaalis y, después, elegido obispo de Bourges, no abandonando nunca la austeridad de la vida monástica y distinguiéndose por su amor a los clérigos, a los cautivos y a los desgraciados (1209).
14*. En Amarante, lugar de Portugal, beato Gonzalo, presbítero de Braga, que después de una larga peregrinación por Tierra Santa ingresó en la Orden de Predicadores y más tarde se retiró a una ermita, ayudando a construir un puente y trabajando en bien de los habitantes del lugar con su oración y predicación (c. 1259).
15*. En la ciudad de Arezzo, en la Toscana (hoy Italia), beato Gregorio X, papa, que, siendo arcediano de Lieja, fue elevado a la sede de Pedro, desde donde favoreció enérgicamente la comunión con los griegos, y para aplacar las divergencias entre los cristianos y recuperar Tierra Santa, convocó el Concilio II de Lyon (1276).
16*. En Laurenzana, en la Lucania (hoy Italia), beato Egidio (Bernardino) Di Bello, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que vivió encerrado en una cueva (1518).
17*. En la ciudad de Arequipa, en Perú, beata Ana de los Ángeles Monteagudo, virgen de la Orden de Predicadores, que con sus dones de consejo y profecía se dedicó a promover el bien de toda la ciudad (1686).
18*. En Perugia, ciudad de Italia, beata Francisca de Sales (Leonia) Aviat, virgen, que se dedicó con amor materno y sagacidad a la educación de las jóvenes y fundó las Oblatas de San Francisco de Sales (1914).
19*. En Madrid, capital de España, beata María Dolores Rodríguez Sopeña, virgen, la cual dio muestras de su gran caridad cristiana al dedicarse a los más abandonados de la sociedad de su tiempo, acercándose especialmente a los suburbios de las mayores ciudades, y para anunciar el Evangelio y atender a los pobres y a los obreros en cuestiones sociales, fundó el Instituto de la Damas Catequistas y la Obra de la Doctrina (1918).