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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sábado 16 enero 2016, Santa María en sábado, memoria libre, misa de Santa María, Madre de la Iglesia.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

RITOS INICIALES
128. Mientras se canta el canto de entrada, se hace la procesión desde el secretarium hacia el presbiterio. Se ordena de esta manera:
- el turiferario con el incensario humeante;
- un acólito que lleva la cruz, con la imagen del crucifijo puesta en la parte anterior; va entre siete, o por lo menos dos acólitos que llevan candeleros con velas encendidas;
- el clero de dos en dos;
- el diácono que lleva el Evangeliario;
- los otros diáconos, si los hay, de dos en dos;
- los presbíteros concelebrantes, de dos en dos;
- el Obispo, que va solo, lleva la mitra y el báculo pastoral en la mano izquierda, mientras bendice con la derecha:
- un poco detrás del Obispo, dos diáconos asistentes;
- por último los ministros del libro, de la mitra y del báculo.

Si la procesión pasa delante de la capilla del Santísimo Sacramento, no se detiene ni se hace genuflexión (8).

(8) Cf. supra n. 71.

129. Es recomendable que la cruz llevada procesionalmente se coloque cerca del altar, de tal manera que se constituya en la cruz del mismo altar. De lo contrario, se guarda.

Los candeleros se colocan cerca del altar, o sobre la credencia, o cerca del presbiterio.

El Evangeliario se coloca sobre el altar.

130. Todos al entrar al presbiterio, de dos en dos, hacen profunda reverencia al altar.

Los diáconos y los presbíteros concelebrantes suben al altar, lo besan y luego se dirigen a sus sitios.

131. Cuando el Obispo llega al altar, entrega al ministro el báculo pastoral, y dejada la mitra, junto con los diáconos y los otros ministros que lo acompañan, hace profunda reverencia al altar. En seguida sube al altar y, a una con los diáconos, lo besa.

Después, si es necesario, el acólito pone de nuevo incienso en el incensario y el Obispo, acompañado por los dos diáconos, inciensa el altar y la cruz (9).

Una vez incensado el altar, el Obispo acompañado por los ministros, se dirige a la cátedra por la vía más corta.

Dos diáconos se colocan de pie, uno a cada lado, cerca de la cátedra para estar preparados a servir al Obispo. Si éstos faltan, los suplen dos presbíteros concelebrantes.

(9) En lo referente al modo de incensar el altar, como también las reliquias y las imágenes que quizás estén expuestas a la veneración de los fieles, cf. Supra nn. 93,95.

CALENDARIO

16 SÁBADO.
Hasta la hora nona:
SÁBADO DE LA I SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre


Misa de sábado (verde) o de la memoria (blanco).
ve bl MISAL: para el sábado cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria del común de santa María Virgen o de las «Misas de la Virgen María» (véase en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 17. 24), Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 1 Sam 9, 1-4. 17-19; 10, 1a. Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúl regirá a su pueblo.
- Sal 20. R. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
- Mc 2, 13-17. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de sábado o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 17 de enero, pág. 114.
CALENDARIOS: Plasencia: San Fulgencio de Écija, obispo (S). Cartagena: (F). Sevilla: (MO).
Esclavas de María Inmaculada: Beata Juana María Condesa, virgen (F). Valencia: (ML).
Familia Franciscana: San Berardo, presbítero, y compañeros, mártires (MO).
Congregación del Oratorio: Beato José Vaz, presbítero (ML).
Agustinos: Conmemoración de los familiares difuntos.

16 SÁBADO. Después de la hora nona:
SEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Segunda semana del salterio
Misa
vespertina del II Domingo del tiempo ordinario (verde).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio dominical. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

De santa María Virgen, Madre de la Iglesia. De beata Maria Ecclesiae Matre.
Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la Madre de Jesús.
Ant. ad introitum Cf. Ac 1,14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu.
Oración colecta
Oh Dios, Padre de misericordia, cuyo Hijo clavado en la cruz, proclamó como Madre nuestra a santa María Virgen, Madre suya, concédenos, por su mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, misericordiárum Pater, cuius Unigénitus, cruci affíxus, beátam Maríam Vírginem, Genetrícem suam, Matrem quoque nostram constítuit, concéde, quaesumus, ut, eius cooperánte caritáte, Ecclésia tua, in dies fecúndior, prolis sanctitáte exsúltet et in grémium suum cunctas áttrahat famílias populórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la I semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 1 Sam 9, 1-4. 17-19; 10, 1a
Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúl gobernará a su pueblo
Lectura del primer libro de Samuel.

Había un hombre de Benjamín, de nombre Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afij, hijo de un benjaminita. Era un hombre de buena posición.
Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobre pasaba a todo el pueblo.
Las borricas de Quis, padre de Saúl, se habían extraviado; por ello ordenó a su hijo:
«Toma contigo a uno de los criados, ponte en camino y vete a buscar las borricas».
Atravesaron la montaña de Efraín y recorrieron la comarca de Salisá, sin encontrarlas. Atravesaron la comarca de Saalín y edl territorio benjaminita, pero no dieron con ellas.
En cuanto Samuel vio a Saúl, el Señor le advirtió:
«Ese es el hombre de quien te hablé. Ese gobernará a mi pueblo».
Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo:
«Haz el favor de indicarme dónde está la casa del vidente».
Samuel respondió:
«Yo soy el vidente. Sube delante de mi al altozano y comeréis hoy conmigo. Mañana te dejaré marchar y te aclararé cuanto te preocupa».
Tomó entonces Samuel el frasco de óleo, lo derramó sobre su cabeza y le besó, diciendo:
«El Señor te unge como jefe sobre su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 2a)
R.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

V. Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

V. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

V. Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R.
Señor, el rey se alegra por tu fuerza. Dómine, in virtúte tua lætábitur rex.

Aleluya Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, prædicáre captivis remissiónem.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO Mc 2, 13-17
No he venido a llamar a justos, sino a pecadores
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.
Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:
«Sígueme».
Se levantó y lo siguió.
Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían.
Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:
«¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y les dijo:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he ven do a llamar a justos, sino a pecadores».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Beda el Venerable, presbítero, Homilía 21.
Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano y, porque lo amó, lo eligió, y le dijo: Sígueme. Sígueme, que quiere decir: "Imítame". Le dijo: Sígueme, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que permanece en Cristo debe vivir como vivió él.
Él —continúa el texto sagrado— se levantó y lo siguió. No hay que extrañarse del hecho de que aquel recaudador de impuestos, a la primera indicación imperativa del Señor, abandonase su preocupación por las ganancias terrenas y, dejando de lado todas sus riquezas, se adhiriese al grupo que acompañaba a aquel que él veía carecer en absoluto de bienes. Es que el Señor, que lo llamaba por fuera con su voz, lo iluminaba de un modo interior e invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el cielo un tesoro incorruptible.

Oración de los fieles
384. Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.
- Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
- Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
- Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
- Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
- Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuela de amor y aprecio a la vida frente a quienes, como Herodes, quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón. Roguemos al Señor.
Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestros dones y conviértelos en sacramento de salvación que nos inflame en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y nos asocie más estrechamente a ella en la obra de la salvación de los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, oblatiónes nostras et in mystérium salútis convérte, cuius virtúte et caritáte Vírginis Maríae, Ecclésiae Matris, inflammémur et óperi redemptiónis cum ea árctius sociári mereámur. Per Christum.
Prefacio: María, modelo y Madre de la Iglesia.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte debidamente en esta celebración en honor de la Virgen María.
Ella, al aceptar tu Palabra con limpio corazón, mereció concebirla en su seno virginal, y al dar a luz a su Hijo preparó el nacimiento de la Iglesia.
Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de tu amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo.
Ella, en la espera pentecostal del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.
Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno y a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
Praefatio: De Maria, forma et Matre Ecclesiae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in celebratióne beátae Maríae Vírginis débitis magnificáre praecóniis.
Quae Verbum tuum immaculáto corde suscípiens virgíneo méruit sinu concípere atque, páriens Conditórem, Ecclésiae fovit exórdia.
Quae iuxta crucem testaméntum divínae caritátis accípiens, univérsos hómines in fílios assúmpsit, Christi morte ad supérnam vitam generátos.
Quae, cum Apóstoli Promíssum exspectárent tuum, supplicatiónem suam discipulórum précibus iungens, exémplar éxstitit orántis Ecclésiae. Ad glóriam autem evécta caelórum, Ecclésiam peregrinántem matérno proséquitur amóre eiúsque gressus ad pátriam tuétur benígna, donec dies Dómini gloriósus advéniat.
Et ídeo cum Sanctis et Angelis univérsis te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Cfr Jn 2, 1. 11
Había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí, allí Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.
O bien: Cfr Jn 19, 26-27
Jesús, desde la cruz, dijo al discípulo que tanto quería: Ahí tienes a tu madre.
Antiphona ad communionem Cf. Jn 2,1. 11
Núptiae factae sunt in Cana Galilaeae, et erat mater Iesu ibi; tunc fecit inítium signórum Iesus et manifestávit glóriam suam, et credidérunt in eum discípuli eius.
Vel: Cf. Jn 19,26-27
Ex cruce pendens dixit Iesus discípulo, quem diligébat: Ecce mater tua.
Oración después de la comunión
Después de recibir la prenda de la redención y de la vida, te pedimos, Señor, que tu Iglesia, por la mediación maternal de la Virgen, anuncie a todas las gentes el Evangelio y llene el mundo entero de la efusión de tu Espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Sumpto, Dómine, pígnore redemptiónis et vitae, súpplices adprecámur, ut Ecclésia tua, matérna Vírginis ope, et Evangélii praecónio univérsas gentes erúdiat et Spíritus effusióne orbem terrárum adímpleat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 17 de enero
M
emoria de san Antonio, abad, que, habiendo perdido a sus padres, distribuyó todos sus bienes entre los pobres siguiendo la indicación evangélica y se retiró a la soledad de la Tebaida, en Egipto, donde llevó una vida ascética. Trabajó para reforzar la acción de la Iglesia, sostuvo a los confesores de la fe durante la persecución del emperador Diocleciano y apoyó a san Atanasio contra los arrianos, y reunió a tantos discípulos que mereció ser considerado padre de los monjes (356).
2. En la región de Capadocia (hoy Turquía), santos Espeusipo, Elausipo y Melasipo, hermanos, y con ellos Leonila, su abuela, mártires (s. inc.)
3. En la región de Osroene (hoy en Turquía), conmemoración de san Julián, asceta, llamado por sus paisanos “Sabas” o anciano, el cual, aunque detestaba el ambiente estrepitoso de la ciudad, dejó temporalmente su amada soledad para confundir en Antioquía a los seguidores de la herejía arriana (c. 377).
4. En la ciudad de Die, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Marcelo, obispo, defensor de la ciudad, que, por haber mantenido la fe católica, fue desterrado por el rey arriano Eurico (510).
5. En Bourges, ciudad de Aquitania (hoy Francia), san Sulpicio, apellidado el Pío, obispo, que habiendo pasado del palacio real al episcopado, su mayor preocupación fue el cuidado de los pobres (647).
6*. En Baviera (hoy Alemania), beato Gamalberto, presbítero, que entregó todos sus bienes a Utón, del que había sido padrino en la fuente bautismal, para que construyese el monasterio de Metten (c. 802).
7*. En Fréjus, ciudad de la Provenza, en Francia, santa Roselina, priora de Celle-Roubaud, de la Orden de la Cartuja, que se distinguió por su abnegación y por su austeridad en la comida, el sueño y el ayuno (1329).
8. En la ciudad de Tocolatlán, en México, san Jenaro Sánchez Delgadillo, presbítero, mártir durante la persecución mexicana (1927).