Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Miércoles 9 diciembre 2015, Miércoles II semana de Adviento, feria.

TEXTOS MISA

Miércoles de la II semana de Adviento Feria quarta. Hebdomada II Adventus
Antífona de entrada Cfr Ha 2, 3; 1Co 4, 5
El Señor llegará sin retrasarse, él iluminará lo que esconden las tinieblas y se manifestará a todos los pueblos.
Antiphona ad introitum Cf. Ha 2, 3; 1Co 4, 5
Véniet Dóminus et non tardábit, et illuminábit abscóndita tenebrárum, et manifestábit se ad omnes gentes.
Oración colecta
Señor, Dios todopoderoso, que nos mandas abrir camino a Cristo, el Señor, no permitas que desfallezcamos en nuestra debilidad los que esperamos la llegada saludable del que viene a sanarnos de todos nuestros males. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens Deus, qui nos praecipis iter Christo Dómino praeparáre, concéde propítius, ut nullis infirmitátibus fatigémur, qui caeléstis médici consolántem praeséntiam sustinémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 2ª semana de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 40, 25-31
El Señor todopoderoso fortalece a quien está cansado
Lectura del libro de Isaías.

«¿Con quién podréis compararme, quién es semejante a mi?», dice el Santo.
Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿quién creó esto?
Es él, que despliega su ejército al completo y a cada uno convoca por su nombre.
Ante su grandioso poder, y su robusta fuerza, ninguno falta a su llamada.
¿Por qué andas diciendo, Jacob, y por qué murmuras, Israel:
«Al Señor no le importa mi destino, mi Dios pasa por alto mis derechos»?
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno que ha creado los confines de la tierra.
No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia.
Fortalece a quien está cansado, acrecienta el vigor del exhausto.
Se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 102, 1bc-2. 3-4. 8 y 10 (R.: 1b)
R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic, ánima mea, Dómino.

V. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic, ánima mea, Dómino.

V. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic, ánima mea, Dómino.

V. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestro pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R.
Bendice, alma mía, al Señor. Bénedic, ánima mea, Dómino.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Mirad que llega el Señor, para salvar a su pueblo; bienaventurados los que están preparados para salir a su encuentro.
Ecce véniet Dóminus, ut salvet pópulum suum; beáti qui paráti sunt occúrrere illi.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO Mt 11, 28-30
Venid a mí todos los que estáis cansados

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:
«Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

CASIANO, Colaciones, 23.
Haced alto en el camino y ved. Preguntad por los caminos de antes: ¿Es ésa la senda buena? Pues seguidla, y hallaréis la paz para vuestras almas (Jr 6, 16). Vosotros veréis al punto cómo se os allanan las cuestas y se os nivelan los declives (Is 40, 4). Gustaréis y veréis que el Señor es bueno (Sal 24, 9). Ante la palabra de Cristo en el Evangelio: Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré (Mt 11, 28), depondréis el peso abrumador de vuestros vicios. Luego comprenderéis las palabras que siguen: Pues mi yugo es blando y mi carga ligera (Ibid 30). La senda del Señor es todo refrigerio, si se marcha por ella siguiendo su Ley. Somos nosotros quienes nos creamos dolores y tormentos, por nuestras preocupaciones, siempre que preferimos seguir los caminos tortuosos de este siglo, incluso a trueque de peligros y dificultades.

Oración de los fieles
15. Esperamos, queridos hermanos, el nuevo nacimiento de nuestro Salvador y su llegada gloriosa al final de los tiempos. Imploremos la misericordia de Dios nuestro Padre, para que su Espíritu disponga nuestros corazones.
R. Escúchanos, Padre.
- Para que cuando venga y llame el Señor no encuentre a su Iglesia adormecida en la tibieza o el pecado, sino velando gozosa en la alabanza divina. Roguemos al Señor. R.
- Para que ilumine y fortalezca con su gracia a los que rigen los destinos de los pueblos, y en el mundo se abran caminos de paz y no de destrucción. Roguemos al Señor. R.
- Para que el Señor alivie los dolores de los enfermos, dé paz y serenidad a quienes carecen de ellas, y libre al mundo de todos los males. Roguemos al Señor. R.
- Para que nuestra comunidad manifieste a los demás, con su vida y sus obras, el amor que Cristo vino a traer a la tierra. Roguemos al Señor. R.
Te pedimos, Dios de bondad, que tu bendición descienda abundantemente sobre tu pueblo; para que crezca en la fe y se alegre con la venida de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que te ofrezcamos siempre este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos el sacramento que tú nos diste y se lleva a cabo en nosotros la obra de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Devotiónis nostrae tibi, Dómine, quaesumus, hóstia iúgiter immolétur, quae et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum nobis poténter operétur. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARÍSTICA II.
Antífona de la comunión Is 40, 10; Cfr 35, 5
El Señor llega con poder. Iluminará los ojos de sus siervos.
Antiphona ad communionem Cf. Is 40, 10. 35, 5
Ecce Dóminus noster cum virtúte véniet, ut illúminet óculos servórum suórum.
Oración después de la comunión
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido, nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Tuam, Dómine, cleméntiam implorámus, ut haec divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos praeparent. Per Christum.