Entrada destacada

Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Miércoles 16 diciembre 2015, Miércoles III semana de Adviento, feria.

TEXTOS MISA

Miércoles de la III semana de Adviento. Feria quarta. Hebdomada III Adventus.
Antífona de entrada Cfr Ha 2, 3; 1Co 4, 5
El Señor llegará sin retrasarse, él iluminará lo que esconden las tinieblas y se manifestará a todos los pueblos.
Antiphona ad introitum Cf. Ha 2, 3; 1Co 4, 5
Véniet Dóminus et non tardábit, et illuminábit abscóndita tenebrárum, et manifestábit se ad omnes gentes.
Oración colecta
Concédenos Dios Todopoderoso, que la fiesta ya cercana del nacimiento de tu Hijo nos reconforte en esta vida y nos obtenga la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut Fílii tui ventúra sollémnitas et praeséntis nobis vitae remédia largiátur, et praemia aetérna concédat. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 3ª semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 45 y 6c-8. 18. 21b-25
Cielos, destilad desde lo alto

Lectura del libro de Isaías.

«Yo soy el Señor, y no hay otro: el que forma la luz, y crea las tinieblas; yo construyo la paz y creo la desgracia.
Yo, el Señor, hago todo esto.
Cielos, destilad desde lo alto la justicia, las nubes la derramen, se abra la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia.
Yo, el Señor, lo he creado.»
Así dice el Señor, creador del cielo -él es Dios-, él modeló la tierra, la fabricó y la afianzó, no la creó vacía, sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro. -No hay otro Dios fuera de mí-.
Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro.
Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable:
Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua»; dirán: «Sólo el Señor tiene la justicia y el poder».
A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R.: cf. Is 45, 8)
R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

V. El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant iustum.

Aleluya Is 40, 9-10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Alza fuerte la voz, heraldo; mirad, el Señor Dios llega con poder.
Exálta in fortitúdine vocem tuam, tu qui evangelizas; ecce Dóminus Deus in fortitúdine véniet.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO Lc 7, 19-23
Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos los envió al Señor diciendo:
«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».
Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:
«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».
En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Y respondiendo, les dijo:
«Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 3.
Es significativo que, cuando los mensajeros enviados por Juan Bautista llegaron donde estaba Jesús para preguntarle: " ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? ", (Lc 7, 19) El, recordando el mismo testimonio con que había inaugurado sus enseñanzas en Nazaret, haya respondido: " Id y comunicad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados ", para concluir diciendo: " y bienaventurado quien no se escandaliza de mí ".(Lc 7, 22 s.)
Jesús, sobre todo con su estilo de vida y con sus acciones, ha demostrado cómo en el mundo en que vivimos está presente el amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que forma su humanidad. Este amor se hace notar particularmente en el contacto con el sufrimiento, la injusticia, la pobreza; en contacto con toda la " condición humana " histórica, que de distintos modos manifiesta la limitación y la fragilidad del hombre, bien sea física, bien sea moral. Cabalmente el modo y el ámbito en que se manifiesta el amor es llamado " misericordia " en el lenguaje bíblico.

Oración de los fieles
24. Alegres por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, en la esperanza de nuestra total liberación.
- Para que visite su santa Iglesia, le conceda la unidad y la libertad, y la gobierne con su asistencia. Roguemos al Señor.
- Para que, bajo la protección divina, nuestro tiempos sean tranquilos y nuestra vida feliz. Roguemos al Señor.
- Para que no falte a nadie libertad, escuela, hogar y pan de cada día. Roguemos al Señor.
- Para que cuantos recordamos, con piedad, su primera venida, merezcamos llegar, con sentimientos de fiesta, a su gloriosa aparición al fin de los tiempos. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios todopoderoso y eterno, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros los dones de tu piedad; para que cuantos confían en la venida de tu Hijo, se vean libres de todo mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que te ofrezcamos siempre este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos el sacramento que tú nos diste y se lleva a cabo en nosotros la obra de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Devotiónis nostrae tibi, Dómine, quaesumus, hóstia iúgiter immolétur, quae et sacri péragat institúta mystérii, et salutáre tuum nobis poténter operétur. Per Christum.
PREFACIO I DE ADVIENTO
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Is 40, 10; Cfr 35, 5
El Señor llega con poder. Iluminará los ojos de sus siervos.
Antiphona ad communionem Cf. Is 40, 10; 35, 5
Ecce Dóminus noster cum virtúte véniet, ut illúminet óculos servórum suórum.
Oración después de la comunión
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido, nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Tuam, Dómine, cleméntiam implorámus, ut haec divína subsídia, a vítiis expiátos, ad festa ventúra nos praeparent. Per Christum.