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martes, 10 de noviembre de 2015

Martes 15 diciembre 2015, Martes III semana de Adviento, feria.

TEXTOS MISA

Martes de la III semana de Adviento. Feria tertia. Hebdomada III Adventus.
Antífona de entrada Cfr Za 14, 5.7
Vendrá el Señor y con él todos sus santos; aquel día brillará una gran luz.
Antiphona ad introitum Cf. Za 14, 5. 7
Ecce Dóminus véniet, et omnes sancti eius cum eo; et erit in die illa lux magna.
Oración colecta
Señor y Dios nuestro, que por medio de tu Hijo nos has transformado en nuevas criaturas, mira con amor esta obra de tus manos y, por la venida de Cristo, tu Unigénito, límpianos de las huellas de nuestra antigua vida de pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui novam creatúram per Unigénitum tuum nos esse fecísti, in ópera misericórdiae tuae propítius intuére, et in advéntu Fílii tui ab ómnibus nos máculis vetustátis emúnda. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 3ª semana de Adviento, feria (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Sof 3, 1-2. 9-13
La salvación mesiánica será enviada a todos los pobres

Lectura de la profecía de Sofonías.

Esto dice el Señor: «¡Ay de la ciudad rebelde, impura, tiránica!
No ha escuchado la llamada, no ha aceptado la lección, no ha confiado en el Señor, no ha recurrido a su Dios.
Entonces purificaré labios de los pueblos para que invoquen todos ellos el nombre del Señor y todos lo sirvan a una.
Desde las orillas de los ríos de Cus, mis adoradores los deportados, traerán mi ofrenda.
Aquel día, ya no te avergonzarás de las acciones con que me ofendiste, pues te arrancaré tu orgullosa arrogancia, y dejarás de engreírte en mi santa montaña.
Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal, ni mentirá, ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete».

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23 (R.: 7ab)
R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

V. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó. Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Ven, Señor, y no tardes, perdona los pecados de tu pueblo.
Veni, Dómine, et noli tardáre; reláxa facínora plebis tuæ.
R. 

EVANGELIO Mt 21, 28-32
Vino Juan, y los pecadores le creyeron

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. El le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios 57.
Tú y yo hemos de recordarnos y de recordar a los demás que somos hijos de Dios, a los que, como a aquellos personajes de la parábola evangélica, nuestro Padre nos ha dirigido idéntica invitación: hijo, ve a trabajar a mi viña (Mt 21, 28). Os aseguro que, si nos empeñamos diariamente en considerar así nuestras obligaciones personales, como un requerimiento divino, aprenderemos a terminar la tarea con la mayor perfección humana y sobrenatural de que seamos capaces. Quizá en alguna ocasión nos rebelemos -como el hijo mayor que respondió: no quiero (Mt 21, 29)-, pero sabremos reaccionar, arrepentidos, y nos dedicaremos con mayor esfuerzo al cumplimiento del deber.

Oración de los fieles
23. Dios no abandona a su pueblo; en su Hijo Jesucristo hará brillar sobre nosotros el resplandor de su rostro. Oremos confiados.
- Por la Iglesia universal: para que, viviendo la palabra de Dios y los sacramentos, se prepare a recibir dignamente la salvación. Roguemos al Señor.
- Por los pastores de la Iglesia: para que Dios guíe sus pasos y les dé un corazón generoso y servicial. Roguemos al Señor.
- Por los pecadores y cuantos están alejados de Dios: para que en la venida de Cristo, alcancen la luz y el perdón que necesitan. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren en el alma o en el cuerpo: para que la esperanza en el retorno del Señor les mantenga confiados y responsables. Roguemos al Señor.
- Por todos cuantos celebramos esta Eucaristía: para que, con la ayuda divina, seamos fieles en la tarea de la conversión y nos dispongamos convenientemente a la venida de Jesucristo. Roguemos al Señor.
Recibe, Padre de bondad, las oraciones de tus hijos, que se preparan a recibir a tu enviado Jesucristo; que, por la gracia y la luz de tu Espíritu, se vean libres de toda culpa para acercarse más dignamente al misterio de su nacimiento. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Que los ruegos y ofrendas de nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y, al vernos desvalidos y sin méritos propios, acude, compasivo, en nuestra ayuda. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Placáre, Dómine, quaesumus, nostrae précibus humilitátis et hóstiis, et, ubi nulla súppetunt suffrágia meritórum, tuae nobis indulgéntiae succúrre praesídiis. Per Christum.
PREFACIO III DE ADVIENTO
Cristo, Señor y Juez de la Historia
En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado.
Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y Juez de la historia, aparecerá revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo. En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la esperanza dichosa de su reino.
Por eso, mientras aguardamos su última venida, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE ADVENTU
De duobus adventibus Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, primo advéntu in humilitáte carnis assúmptae, dispositiónis antíquae munus implévit, nobísque salútis perpétuae trámitem reserávit: ut, cum secúndo vénerit in suae glória maiestátis, manifésto demum múnere capiámus, quod vigilántes nunc audémus exspectáre promíssum.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de la comunión 2Tm 4, 8
El Juez justo premiará con la corona merecida a todos los que tienen amor a su venida.
Antiphona ad communionem Cf. 2Tm 4, 8
Corónam iustítiae reddet iustus iudex iis qui díligunt advéntum eius.
Oración después de la comunión
Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, que, por la comunión de tu sacramento, nos des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Repléti cibo spiritális alimóniae, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, huius participatióne mystérii, dóceas nos terréna sapiénter perpéndere, et caeléstibus inhaerére. Per Christum.