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viernes, 23 de octubre de 2015

Viernes 27 noviembre 2015, Lecturas Viernes XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año I impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Viernes de la 34ª semana de Tiempo Ordinario, año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre

Lectura de la profecía de Daniel 7, 2-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar, las cuatro distintas.
La primera era como un león con alas de águila; mientras yo miraba, le arrancaron las alas, la alzaron del suelo, la pusieron de pie como un hombre y le dieron mente humana.
La segunda era como un oso medio erguido, con tres costillas en la boca, entre los dientes. Le dijeron:
-«¡Arriba! Come carne en abundancia.»
Después vi otra fiera como un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo y cuatro cabezas. Y le dieron el poder.
Después tuve otra visión nocturna: una cuarta fiera, terrible, espantosa, fortísima; tenía grandes dientes de hierro, con los que comía y descuartizaba, y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era diversa de las fieras anteriores, porque tenía diez cuernos. Miré atentamente los cuernos y vi que entre ellos salía otro cuerno pequeño; para hacerle sitio, arrancaron tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería insolencias.
Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Yo seguía mirando, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera, la descuartizaron y la echaron al fuego.
A las otras fieras les quitaron el poder, dejándolas vivas una temporada.
Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.
Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Dn 3, 75. 76. 77. 78. 79. 80. 81
R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Montes y cumbres, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Manantiales, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Mares y ríos, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Aves del cielo, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Fieras y ganados, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

ALELUYA
Lc 21, 28
Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Respícite et leváte cápita vestra, quóniam appropínquat redémptio vestra.

EVANGELIO
Cuan veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 29-33
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, expuso Jesús una parábola a sus discípulos:
-«Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca.
Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Gregorio, in evang. hom. 1
En cuanto a que el mundo deba ser destruido y despreciado, manifiesta su oportuna comparación cuando dice: "Mirad la higuera y todos los árboles: cuando ya producen de sí el fruto, entendéis que está cerca el estío", etc. Como diciendo: Así como se conoce que está próximo el verano por el fruto del árbol, así se conocerá la proximidad del Reino de Dios por la destrucción del mundo. En esto se manifiesta que la ruina es el fruto del mundo. Para esto produce; porque así como alimenta a todos con sus semillas, así los consumirá con sus mortandades. Se compara el Reino de Dios con el verano, porque entonces han pasado las nieblas de nuestras riquezas y empiezan a brillar con gran claridad los días del sol eterno.