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Domingo 11 diciembre 2016, III Domingo de Adviento, ciclo A.

sábado, 24 de octubre de 2015

Sábado 28 noviembre 2015, Lecturas Sábado XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Sábado de la 34ª semana del Tiempo Ordinario, año I (impar).

PRIMERA LECTURA
El poder real y el dominio serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo

Lectura de la profecía de Daniel 7, 15-27

Yo, Daniel, me sentía agitado por dentro, y me turbaban las visiones de mi fantasía. Me acerqué a uno de los que estaban allí en pie y le pedí que me explicase todo aquello.
Él me contestó, explicándome el sentido de la visión:
-«Esas cuatro fieras gigantescas representan cuatro reinos que surgirán en el mundo. Pero los santos del Altísimo recibirán el Reino y lo poseerán por los siglos de los siglos.»
Yo quise saber lo que significaba la cuarta fiera, diversa de las demás; la fiera terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y pateaba las sobras con las pezuñas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza, y el otro cuerno que le salía y eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería insolencias, y era más grande que los otros.
Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó.
Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos.
Después me dijo:
-«La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra, diverso de todos los demás; devorará toda la tierra, la trillará y triturará. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino; después vendrá otro, diverso de los precedentes, que destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los santos y cambiar el calendario y la ley. Dejarán en su poder a los santos durante un año y otro año y otro año y medio.
Pero, cuando se siente el tribunal para juzgar, le quitará el poder, y será destruido y aniquilado totalmente.
El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los santos del Altísimo.
Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Dn 3, 82. 83. 84. 85. 86. 87
R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Bendiga Israel al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Siervos del Señor, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor. R.
Ensalzadlo con himnos por los siglos. Laudáte et superexaltáte eum in sæcula.

ALELUYA
Lc 21, 36
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para manteneros en pie ante el Hijo del hombre. Vigiláte, omni témpore orántes, ut digni habeámini stare ante Filium Hóminis.

EVANGELIO
Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 34-36
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
2612 En Jesús "el Reino de Dios está próximo", llama a la conversión y a la fe pero también a la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a aquél que "es y que viene", en el recuerdo de su primera venida en la humildad de la carne, y en la esperanza de su segundo advenimiento en la gloria (cf Mc 13; Lc 21, 34-36). En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la oración es como no se cae en la tentación (cf Lc 22, 40. 46).