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lunes, 19 de octubre de 2015

Lunes 23 noviembre 2015, Lecturas Lunes XXXIV semana del Tiempo Ordinario, año impar.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 34ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
No se encontró a ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías

Comienzo de la profecía de Daniel 1, 1-6. 8-20

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió.
El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios.
El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes y aptos para servir en palacio, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.
Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real.
Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales, pasarían a servir al rey.
Entre ellos, habla unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo:
-«Tengo miedo al rey, mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza.»
Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías:
-«Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado.»
Aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres.
Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabia además interpretar visiones y sueños.
Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio.
Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56
R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos. R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
A ti gloria y alabanza por los siglos. Et laudábile et superexaltátum in ómnibus sæculis.

ALELUYA
Mt 24, 42a. 44
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre. Vigiláte et estóte parati, quia qua nescítis hora Filius hóminis ventúrus est.

EVANGELIO
Vio una viuda pobre que echaba dos reales

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 1-4
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-«Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Crisóstomo, In epistulam ad Hebraeos homiliae, Hom. 1.
El Señor no mira la cantidad que se le ofrece, sino el afecto con que se le ofrece. No está la limosna en dar poco de lo mucho que se tiene, sino en hacer lo que aquella viuda, que dio todo lo que tenía.